Capitulo 2:
Pov. Bella.
Al llegar al shopping, Edward estacionó cerca de la entrada y ambos nos bajamos. Caminamos hasta la entrada para encontrarnos con el resto de nuestros amigos. Al mirarlos y ver como se habían formado las parejas, por momentos tenía la esperanza de que sucediera lo mismo con nosotros, pero mi triste realidad era que me encontraba en la maldita friendzone. Alice me había regañado tantas veces y me había incitado a hablar pero a mí no me salía. Mire a Edward de reojo mientras caminábamos uno a la par del otro. La cercanía de nuestras manos era tanta que por momentos sentía la tentación de tomarla, pero luego reprimía esas sensaciones y me enfocaba en mis amigos que iban delante de nosotros.
Alice nos hizo recorrer cada tienda que se encontraba en el shopping y se llevo alguna prenda de todas. Yo solo me limitaba a ver la ropa y a dar mi opinión con respecto a cómo que le quedaba la ropa a las chicas. Los chicos se limitaban a repetir todo lo que yo decía. La tarde parecía ir tranquila hasta que Edward se acerco a mí y me hablo, se veía un poco nervioso. –Bells, ¿te apetece ir por un helado?-terminó de hablar e hizo ese gesto que a siempre hacia cuando estaba nervioso o ansioso. Pasó una de sus manos por sus cabellos alborotándolos más de lo que ya estaban. Yo asentí y caminé esperando a que nuestros amigos nos siguieran pero no fue así. Esto me puso nerviosa, no sabía porque si estaba acostumbrada a salir sola de vez en cuando con Edward. El iba en silencio junto a mí y no sé de donde pero me salió de adentro. –Ya dime que está pasando-dije un poco seria. Sabía que algo me ocultaba. Me pare frente a él y me crucé de brazos esperando su respuesta.
-Bella… vamos por el helado y hablamos tranquilos- dijo él con una voz suave. Yo negué sin moverme ni un centímetro de donde estaba y fruncí mi ceño esperando que al verme así soltara todo. El suspiro resignado y me miro. –Bueno Bells, la cosa es que conocí a alguien- soltó de una y sentí como si un balde de agua fría me acababa de caer de lleno en la cara. Me mordí mi mejilla por dentro y luego esbocé mi mejor sonrisa, la sonrisa de "todo está bien". –Me alegro por ti Edward-dije intentando que el nudo en mi garganta no me trabara. El me sonrió y luego me abrazo. –Temía que te alejaras por eso…-susurro sin dejar de abrazarme. ¿Cómo iba a alejarme de él? Esa idea no podía siquiera cruzarme jamás por mi cabeza, nadie ni nada me apartaría de él, excepto él. Me aparté un poco para poder mirarlo. –Edward…yo…yo jamás me apartaría por algo así-murmuré hablando sinceramente. Si bien estaba enamorada de él, primero ante que todo el lio de sentimientos que me envolvían el alma, estaba nuestra amistad, amistad de unos 13 o 14 años.
-Flash Back-
Era el día de mi cumpleaños número diez, estaba feliz porque haría una pijamada con todos mis amigos, si incluso los chicos vendrían. Veríamos películas y con las chicas habíamos acordado maquillar y vestir a los chicos de chicas. Sería de lo más divertido.
-¡Feliz cumpleaños Bella!-dijo Emmett abrazándome con fuerza cuando llegaron. –Gracias osito-dije yo intentando zafarme de su agarre que me dejaba sin aire. Luego se acerco Alice a saludarme, me dio un abrazo con tan fuerte pero si igual de cálido. Esperaba que Edward me saludara así pero solo se limito a decir –Feliz cumpleaños Isabella- y fue a saludar a mis padres. Me sentí herida, si bien todos eran mis amigos, Edward era especial, nuestra relación era especial.
Al rato llegaron los Hale. Rosalie me estrujo en sus brazos casi como Emmett y me llenó las mejillas de brillo de labio por los besos –Felicidades mi Bellita-me dijo y luego se fue junto a Alice para planear lo de la noche. Jasper se acercó a mi algo dudoso y me abrazo. Nuestra relación con Jasper era rara, no hablábamos mucho pero cuando pasábamos el tiempo juntos realmente nos divertíamos. –Felicidades Bella-besó mi mejilla y me miro- ¿Sabes? Eres como una hermanita para mí- yo volví a abrazarlo. –Gracias Jazz tú también eres como un hermano para mí-
La tarde transcurrió rápido, nos divertíamos mucho los seis juntos sin embargo yo sentía que Edward seguía raro.
-Juguemos a las escondidas- propuso Alice. Todos aceptamos y como la duende tuvo la idea ella fue la que nos tenía que buscar. Ali empezó a contar y todos salimos corriendo a escondernos. Yo me metí en el closet de los abrigos y Edward se metió conmigo. –Oye…-me queje al verlo a entrar. El rió y me dijo –Shh… o Alice nos va encontrar- me dijo y luego me tapo la boca con una de sus manos. –Quiero que me escuches ¿Si?-dijo en un susurró. Yo lo pude asentir y él me sonrió torcidamente.
-Bella, eres una de las personas más importantes que tengo. Quería desearte un muy feliz cumpleaños y quería que supieras que tú eres mi mejor amiga- buscó con su mano libre algo en sus bolsillos y luego sacó una pequeña pulserita. Esta parecía ser de plata y tenía un dije de cristal en forma de corazón colgado de ella. Yo abrí mis ojos al oírlo y ver lo que me obsequiaba. El quitó su mano de mi boca y luego me colocó la pulsera en mi mano izquierda. Cuando terminó, me tire a sus brazos abrazándolo con fuerza a lo que el respondía ciñéndome de la misma manera. La puerta del closet se abrió y Alice nos miro sonriendo. –Perdieron bobos- nosotros nos separamos rápidamente y salimos en silencio, mientras que Ali daba saltitos por habernos encontrado.
-Fin Flash Back-
Recordaba ese día como si había sido ayer, el día en que nos convertimos en mejores amigos. Desde ese día jamás nos separamos, hasta ahora. Comencé a caminar de regreso a donde habíamos dejado al resto de nuestros amigos. Iba en silencio, la verdad era que me quería ir a mi casa. En cuanto me encontré con Alice me disculpe con esta. –Lo siente mi duendecita, debo irme a casa. Olvide que tenía unos deberes que hacer- dije despidiéndome de esta. Salude a cada uno de ellos y comencé a caminar hacia la salida.
-Bella-Oí que alguien me llamaba. –Bella espera que yo te llevo- era Edward. Me detuve dejando que me alcanzara con rápido un trote. –Yo te llevo, vamos- dijo sonriéndome, esa sonrisa que me quitaba el aire, esa sonrisa que me derretía. Yo negué sonriéndole, intentando que la voz no me fallara. –No Ed, quédate no hace falta. El bus me deja a pocas cuadras de casa- besé su mejilla y el iba a replicar cuando una voz que no me parecía familiar dijo su nombre. – ¿Edward? ¡Edward!-exclamó la voz y vi una chica rubia despampanante acercándose. Yo me escabullí cuando Edward se distrajo y me fui. No había duda de que esa, esa era la chica de la que Edward me había hablado.
Cuando estuve lo suficientemente lejos, deje que las lagrimas abordaran mi rostro. Dios, si que era tonta. Esa chica era hermosa, era bonita y yo… yo al lado de ella no era nada. ¿Cómo pude pensar que él se fijaría en mí? Limpie mi rostro con la manga de mi camiseta y llegue hasta la parada del autobús. Seguro tenía un aspecto penoso, ya que la gente se me quedaba mirando. 'Si señores, mi mejor amigo me acaba de romper el corazón pero aun no lo sabe' Era el único que seguramente no lo sabía. Alice, Jasper, Rose y Emmett, ellos cuatro se habían dado cuenta que mis sentimientos por el habían cambiado, pero él, el jamás lo había notado. 'Todos lo notan pero tú no me ves, Edward.' Pensé y subiendo al autobús parado frente a mí. Pague mi boleto y busque un asiento en el fondo. Solo quería llegar a casar y dejarme caer en la cama. Quería hundir mi rostro en mi almohada y dejarme ahogar por las lágrimas.
