Declaimer: Todos los personajes son de S.M, la trama es toda mía.

Capitulo 3:

Pov. Bella.

Me bajé en la parada que estaba a un par de cuadras de mi casa. Mierda, me sentía destrozada. Sabía que tarde o temprano esto iba a pasar, sabía que en algún momento Edward encontraría a alguien, solo que no estaba preparada. Ahora ya no existiría un "Edward y Yo" aunque sea como amigos, ahora había alguien más que lo compartía conmigo. Su disponibilidad horaria ya no sería principalmente para mí. Caminé derecho a mi casa pero me detuve en la esquina cuando vi su volvo plateado estacionado frente a la entrada de la casa. El estaba en pórtico esperándome sentado. Yo no me encontraba estable para enfrentarme a su felicidad, no me encontraba estable para comportarme como su mejor amiga. Retrocedí rezando que no me viera y me escabullí hacia el bosque. Si caminaba por él, llegaría a casa y entraría por la puerta trasera sin que Edward me viera. Mientras caminaba, tome mi celular y busque el número de Alice entre mis contactos. Puse el botón de llamar y espere a que me atendiera. Un pitido, dos pitidos, tres pitidos y la cantarina voz de Alice me respondió. – ¿Bella?-su voz sonaba preocupada y algo penosa. Tome aire antes de hablar. –Alice, soy yo. Necesito un favor-musité rápidamente y camine por el bosque hasta llegar a la zona donde daba con el fondo de mi casa.

-Dime Bells. ¿Qué puedo hacer por ti?-dijo algo más relajada, ya lo sabía. Era obvio, es su hermana después de todo. Yo tome otra bocanada de aire e intente hablar lo más calmada posible. –Tu hermano esta aquí. Necesito que lo saques de la entrada de mi casa. No me siento bien, necesito mi tiempo Alice. No puedo fingir en estos momentos que me siento feliz por él, no puedo llevar mi papel de mejor amiga- dije rápido y volví a tomar aire mientras me escabullía hacia la puerta trasera. –Ok Bella, ya lo llamo para que me ayude con cualquier cosa- murmuro ella del otro lado del teléfono y suspire aliviada. –Muchas gracias Alice-musité y terminé la llamada. Abrí la puerta con sigilo y me metí dentro de la casa. Suspiré al oír como su auto se ponía en marcha y se iba. Subí corriendo las escaleras y me encerré en mi cuarto. No tenía ganas de llorar por él, simplemente no podía. Tenía que superarlo.

Los días pasaron, faltaba un día para mi cumpleaños y yo evitaba a Edward a toda costa. Sabía que el notaria que algo andaba mal pero no podía estar con él y su novia. Mi cumpleaños ya no sería lo mismo así que decidí cancelar todo festejo. Le dije a Charlie que ese día me quedaría en casa, que el mejor regalo que podía darme era dejarme faltar al instituto y el acepto. No quería que Edward y Tanya arruinaran mi único día. Todavía sentía el nudo en la garganta cada vez que recordaba como Edward había hecho oficial su noviazgo y como la había llevado a la noche de películas en la casa de Jazz y Rose.

-Flash Back-

Alice me había ido a buscar a casa el sábado a la noche para que fuera a la noche de películas en casa de Jasper y Rosalie.

-Vamos Bella, levántate de esa cama. Debes salir- Decía destapándome y jalándome por las piernas. Yo me aferraba a mi cama y negaba hundiendo mi cabeza en mi almohada. –No Ali, no tengo ganas de ir- dije levantando solo un poco mi cabeza para hablar y luego volví a hundirla. Alice bufó sonoramente y llamo a Emmett por teléfono. En menos de lo que imaginaba, Emmett estaba cargándome escaleras abajo.

-Suéltame oso-iba gritando y golpeando su espalda. Emmett solo se reía. –Ya Alice, dile que me baje. Te dejare arreglarme-musite sin pensar. Alice sonrió satisfecha y le indico a Emmett que me dejara sobre el sofá de la pequeña sala.

-Emmett, vigílala mientras voy por ropa y algunas cosas más- dijo Alice antes de perderse escaleras arriba. Yo bufé mirando a Emmett. El me sonrío dándome ánimos. –Bella vamos a divertirnos, te extraño ¿sabes? Ya ni sales con nosotros – decía Emmett y yo solo podía sentirme culpable. A los minutos Alice bajo, Emmett nos dejo solas y se fue a esperarnos en su jeep. Me cambie con la ayuda de mi mejor amiga y deje que me el cabello, y que me maquillara un poco. Una vez lista, salimos al encuentro del oso y nos subimos en su jeep. Mi padre no estaba, el trabajo le tomaba mucho tiempo así que no le molestaba que saliera con mis amigos. Después de un corto viaje llegamos a la casa de los Hale. Rosalie se tiró a mis brazos al verme. Jasper me recibió con una cálida sonrisa y nos acomodamos en la sala de estar. Yo me senté en un sillón individual dejándoles a las parejas el cómodo sofá grande. Mientras Rose y Ali preparaban las palomitas, Jasper se acerco a mí para conversar un poco.

-Bella, me alegra que hayas venido- mi rubio amigo tenía una sonrisa amplia en su rostro. Yo le sonreí a medias y negué – pues es todo gracias a Alice y sus tácticas de forcejeo – bromee mirándolo y el rio negando.

-Sí, mi novia logra todo lo que se propone- ambos reímos hasta que oímos el sonido del timbre. Mi corazón se apretó contra mi pecho. Era el. Jasper me dedico una sonrisa inspirándome confianza y luego fue a atender. Emmett me echo una mirada desde donde estaba y yo fije mi vista al suelo.

-Pasa Edward…-oí la voz de Jasper y mi corazón se aceleró. Temía que me reclamara por no responder sus llamadas o por no dejar que me llevara a casa. –No sabía que vendrías acompañado- mi corazón se detuvo y se rompió en mil pedacitos. Me levanté y sin detenerme ante el llamado de mi oso me escabullí a la cocina rogando que no me vieran. Al entrar me quedé mirando a mis amigas. –Vino acompañado-musité guardándome las lágrimas para cuando estuviera sola –Chicas yo me voy- Les dije cabizbaja. Alice suspiró apenada e intento abrazarme pero me aparte. No querías más comentarios de consuelo. Ambas me acompañaron hasta la sala para despedirme y enfrentar a Edward. Cuando entramos en ella, él tenía a su novia sentada en su regazo y se estaban besando. Rose tosió haciendo que se separaran y Edward clavo su mirada en mi. Yo la esquivé mirando el suelo. –Lo siento chicos, tengo que irme. Otro días vengo- musité bajo. La chica se levanto de las piernas de Edward y este también se puso de pie. –Bella, ella es Tanya, mi novia – dijo rápidamente antes de que me fuera. Yo asentí y mire a la chica. Tanya era dolorosamente hermosa. Tenía el cabello rubio un tono fresa y ondulado. Su figura estaba bien marcada por unas curvas que yo ni en sueños tendría y sus atributos resaltaban notoriamente.

-Es un gusto Tanya-murmuré antes de irme y luego de despedirme rápidamente de todos me marché caminando. Dolía, dolía mucho.

-Fin Flash Back-

Desde ese día eran inseparables, en los almuerzos ahí estaba ella. Nos juntábamos en la casa de alguno, ahí estaba ella. Y mi corazón se rompía cada vez más. Me tire en mi cama a dormir. Sería mi peor cumpleaños. Mire el techo y agradecí que Charlie aceptara que me fuera de viaje a Londres como regalo de cumpleaños por parte de Esme y Carlisle. Me habían dado mi regalo de cumpleaños antes de tiempo porque querían que me fuera el mismo día de mi cumpleaños. Así que empaque todo. Me iría toda una semana, tenía todo pago y conocería Londres. '18 años no se cumplen todos los días' repetí en mi mente las palabras de Alice cuando Esme me dio los billetes de avión. Me dormí luego de dar vueltas en mi cama ansiosa por el viaje.

Me desperté por el insistente sonido del timbre de mi casa. Algo adormilada, baje con cuidado las escaleras y me tropecé de todas formas en el ultimo escalón. Evite caer de pura suerte y abrí la puerta. –Sorpresa – gritaron todos al unisonó y sonreí a medias al ver que Edward estaba presente junto a su novia. 'Mierda' dije mentalmente. Ya habían arruinado mi único día. Los hice pasar y me fui a mi habitación a cambiarme. Pasaría todo el día con ellos en mi casa y con Charlie. Luego partiría hacia Londres por una semana.

El día se me hizo largo. Edward y Tanya se pasaban de cariñosos. Mi corazón se resquebrajaba más, si era posible. Luego del feliz cumpleaños, cortar la torta y tomar mis maletas. Todos nos fuimos al aeropuerto. René me envió un álbum de fotos para que armara un álbum de recuerdos. Y Charlie me regalo una cámara de fotos. Los chicos me regalaron ropa y cosas así. Yo no podía evitar recordar mi cumpleaños número diez y no evitar mirar la pulsera que colgaba de mi muñeca. Dolía y no dejaba de doler. Perdí a mi mejor amigo. Me saque una foto con cada uno de mis amigos por separado, pero en la de Edward salía Tanya también. Me despedí de todos y me embarqué en el viaje.

Tenía la esperanza que todo cambiara, que pudiera dejar de sufrir. Una vez arriba del avión, me acomodé en mi asiento junto a la ventanilla y espere que mi asiento acompañante fuera ocupado por alguien agradable. A los minutos llego un joven rubio de unos veinte o veinte tantos. Era guapo y tenía una sonrisa amigable en su rostro. Se acomodó junto a mí y espere no tener que ser yo la que empezara la conversación. Para mi suerte, el me hablo.

-Hola-murmuró sin quitar esa sonrisa de su rostro. Yo lo mire intentando sonreír de la misma manera y le respondí. –Hola, soy Bella – le extendí mi mano y el la tomo. Su mano era cálida y la estrechó con la mía. –Un gusto Bella. Soy James – se presentó y luego comenzamos a hablar de todo un poco. James me parecía agradable, y me sentía un poco mejor. Mi corazón ya no dolía tanto.