Declaimer: Todos los personajes son de S.M, la trama es toda mía.

Pov. Edward.

Las cosas con Bella se habían puesto raras desde el día en que le conté que había conocido a alguien. Y Se pusieron aun peor cuando presente a Tanya. Simplemente me evitaba. Sabía que lo hacía desde esa tarde en el shopping.

-Flash Back-

Luego de hacerle una seña a Tanya para decirle que me esperara, me gire para encontrarme con que Bella se había esfumado. –Demonios – dije y me encaminé hacia donde se haya Tanya. –Lo siento amor – me apresuré a decir. –Debo irme – me aleje de Tanya y camine hacia la salida, por donde suponía que se había ido Bella. Camine por el estacionamiento intentando ver si encontraba su cabellera castaña pero nada. Me subí a mi Volvo y conduje hacia su casa. En el camino no podía dejar de pensar en ella, en porque su reacción así. Habíamos sido amigos por tanto tiempo que no entendía porque me costaba tanto saber sus motivos. Al llegar, estacione frente a su casa y me baje. Parecía que no había nadie en la casa, así que me senté en el pórtico. La esperé y la esperé pero nada. Mire para los lados esperando verla y así lo hice. Estaba por la esquina, pero luego retrocedió y se perdió por donde venía. No hacía falta que me dijeran mas, ella quería evitarme. De todas formas me quedé allí por unos minutos esperando a ver qué sucedía hasta que sonó mi celular. "Alice" leí en la pantalla y atendí, no quería que mi hermana se enojara.

-¿Edward?-pregunto ella y yo suspiré. –Sí. ¿Qué pasa Alice?- pregunté, aunque creía saber su respuesta.

-La cosa es que…-empezó a decir ella y yo la interrumpí – es que Bella quiere entrar en su casa y yo estoy en la puerta. ¿No? – sentí un suspiro del otro lado del teléfono y ella murmuro un "Si" muy bajo. Yo respiré resignado y camine hacia mi Volvo. –Ok Alice, ya voy para casa –Abrí la puerta de mi auto y me subí. Corte la llamada y me fui a toda velocidad hacia mi casa.

-Fin Flash Back-

Y allí se iba ella… No podía creer que ni siquiera pude despedirme como quería. Mi corazón se sentía algo apretado en mi pecho y luego Tanya llamo mi atención. –Edward, Edward te estoy hablando –me dijo ella algo enfadada. Yo tenía mi vista en la espalda de Bella que se iba caminando para embarcar su avión. Me gire a verla y le sonreí a medias.

-¿Qué ocurre?-murmuré mirándola y vi como pronto todos mis amigos se iban. Alice y Rose estaban muy tristes y los chicos intentaban consolarlas. Tanya me jalo del brazo llevándome hacia la salida.

-Quiero irme, ya me aburro- dijo ella haciendo un puchero. Yo asentí viéndola y caminé con ella. –Te dejare en tu casa, tengo cosas que hacer – murmure un tanto cansado. La verdad que la partida de Bella, por más que fuera por una semana, me tenía triste y no me apetecía estar con Tanya en estos momentos. Ella solo asintió en silencio e intento besarme pero yo corrí mi rostro. –Tanya ahora no –musité. Ella me miro ofendida y luego detuvo su andar.

-Edward ¿Qué te pasa? Tu no eras así conmigo –miro alrededor y comenzó a llorar. Yo no sabía qué hacer, no me sentía culpable, solo no tenía ganas de besarla. La abracé y la hice caminar fuera del aeropuerto. –Tanya por favor. –la mire y suspire. No creí que iba a decir esto. Hacía días que habíamos formalizado pero ahora me estaba arrepintiendo. –Creo que necesito un tiempo –murmure. Ella me miro incrédula y luego se fue en un taxi dejándome allí parado.

Pov. Bella.

El viaje había sido agradable junto a la compañía de James. Le conté todo lo sucedido y por primera vez, no llore. El me dijo muchas cosas lindas y luego intercambiamos números para seguir en contacto durante nuestra estadía en Londres. El iba por el mismo tiempo pero a visitar a sus abuelos que eran de allí.

Cuando llegue a Londres lo primero que hice fue llamar a mis padres. Les conté que había viajado bien, que el hotel era fabuloso y que ya quería volver para agradecerles muchísimo a los Cullen. Luego llame a mis amigas y les conté acerca de James.

-Quizá es el momento de que te enfoques en alguien más Bells.- Dijo mi rubia amiga. Alice la secundo dándole la razón. –Opino igual que Rose –charlamos acerca de cosas de chicas y luego me despedí. Me bañe y me arreglé para salir a conocer un poco y cenar. El lugar donde me habían hospedado los Cullen era encantador y tenía un servicio maravilloso. Me habían proporcionado un coche con chofer para que me llevara donde quisiera, cuando quisiera. Le pedí que me diera un recorrido por la ciudad y luego me llevara algún restaurante bonito.

Conocí gran parte de Londres y terminé cenando en un bonito restaurante ingles. Me sentí un poco triste al darme cuenta que cenaba sola pero intenté animarme por saber que estaba lejos de la razón de mi corazón roto.

Pedí pastas, lo sé, podía haber pedido algo mejor pero amaba las pastas y ya que tenía todos los gastos pago por mis queridos padres adoptivos quise empezar mi viaje disfrutando de lo que me gustaba. Después de que el mesero me tomara mi pedido, una voz familiar me llamo.

-¿Bella?-era la voz de James. Sonreía al verlo parado por acomodarse en una mesa. – ¡James! –dije con algo de asombro y le hice señas de que se acercara. El vino hacia mi mesa y me saludo con un beso en mi mejilla.

-Que gusto encontrarte aquí. ¿Cenas sola?- me dijo mientras me acomodaba un mechón de mi cabellos y sentí como mis mejillas se sonrojaban al sentir su tacto.

Asentí levemente sin dejar de sonreír. –Lo mismo digo. Sí, lamentablemente viaje sola así que me encontraras muy seguido así –murmuré mirándolo y una idea paso por mi mente. – ¿vienes solo? ¿Te gustaría acompañarme? – le pregunté algo avergonzada. Seguramente estaría acompañado. El me sonrío y asintió.

-Sí. Me encantaría acompañarte- dijo el nos acomodamos nuevamente en mi mesa. El mesero regreso para tomar su pedido también y luego de un rato trajo dos platos de pastas. Acompañamos la comida con una buena botella de vino. La noche fue más que placentera. Su compañía era maravillosa, hablábamos te todo sin problema. Le gustaba leer al igual que yo y encontramos muchos temas para hablar. Cuando vi que ya era muy tarde me disculpe. Quise pagar mi cena pero no me dejo. El como buen caballero me pago la cena y quedamos en volvernos a ver. Le dije donde me alojaba y quedo en pasar en buscarme.

Los días pasaban y con James las cosas iban mejor. Salíamos, la pasábamos genial. Me presento a sus abuelos y tuvimos un almuerzo familiar en casa de sus abuelos. Me sentía casi bien. Solo sentía una pequeña punzada en mi pecho cuando me acordaba de él. Hablaba por teléfono con todos menos con Edward. No sabía absolutamente nada de él y les había prohibido a mis amigos contarme de su vida. No me interesaba saber que se besuqueaba con Tanya, no me interesaba saber que eran una pareja feliz.

Para cuando me di cuenta, estaba en mi habitación armando mis maletas. Era mi última noche en Londres y James había quedado en pasar a buscarme para cenar. Tenía algo importante que decirme. Cuando terminé, me bañe y me arreglé como nunca me había arreglado antes. A las 8 me estaba esperando James en la recepción. Me llevo al primer restaurante donde cenamos y volvimos a pedir pasta. Cenamos como todas las noches con una buena conversación y unas buenas copas de vino. Estaba feliz, como no me había sentido en días.

Luego de la cena fuimos a caminar por ahí, recorriendo parte de Londres a pie. En un momento James se detuvo y frente a un parque –Bella, regresare contigo. Iré a vivir a Forks –mi corazón se acelero un poco. Me gustaba la idea de seguir frecuentando a James. El era de Port Angeles pero se mudaría Forks. Yo lo mire un poco incrédula. – ¿De verdad? –musité insegura. El asintió y yo sonreí ampliamente.

-Si Bells, quiero verte todo el tiempo… yo me estoy enamorando de ti- me dijo y sentí como mis mejillas se encendían. El tomo una de mis manos y la beso. –Bella, yo… ¿quieres ser mi novia? –las palabras de James me dejaron atónitas. No podía creer que alguien más se interesaba por mí y no como amigos. Sin dudarlo asentí y lo abracé. –Si quiero James –murmuré abrazándolo.

La noche termino espléndidamente bien. James me acompaño a mi hotel y me dejo frente a la puerta del ascensor. Nos veríamos mañana para viajar juntos. Estaba feliz. Terminé de acomodar mis cosas y me dormí profundamente. El viaje de regreso fue rápido o eso me pareció a mí. James iría hasta Forks conmigo y allí se alojaría en un hotel hasta que consiguiera un lugar fijo. James tenía 21 años, era bastante responsable por su edad.

Cuando llegamos y salimos de la puerta embarqué íbamos tomados de la mano. Todos mis amigos me esperaban ahí. Sus rostros de asombro al verme a acompañada me hicieron reír. Los mire a todos y mi vista se encontró con esos hermosos ojos verdes que parecían tristes. Estaba solo, Tanya no lo acompañaba. Nos acercamos y sin soltar a James, saludo a cada uno de mis amigos. Deje para lo último a Edward quien me hizo soltar a mi novio y me abrazo con fuerza. –Te extrañe mucho mi Bells –pronuncio bajo. Yo asentí correspondiendo su abrazo y luego me aparte para volver a los brazos de mi novio.