Okinawa, Japón
En el área rural de Okinawa se hallaba una patrulla de policía inspeccionando el lugar.
Adentro, dos oficiales estaban conversando.
- Entonces Tanaka...¿Por qué fue que nos llamaron? – pregunto el copiloto al conductor.
- Ya te lo dije. Algunas personas vieron algo sospechoso la semana pasada. Vieron a alguien entrar a un chalet de los suburbios con muchos equipos de computo.
- Gran cosa...Debe ser algún ermitaño que no quiere ser molestado...- respondió el otro oficial.
- Tal vez...excepto que todo el mundo lo vio entrar allí , pero nadie lo ha visto salir. Digo...Alguien tiene que sacar la basura alguna vez.
- Tienes razón...Quizás sea un tipo suicida. –dijo el otro oficial tratando de sonar tétrico.
- Esperemos que no sea así. – respondió el oficial Tanaka estacionando la patrulla frente a una desvencijada casucha.
Alrededor de ésta la maleza estaba alta como si nadie hubiera ha venido a cuidar el lugar en semanas. Tanaka no parecía estar impresionado hasta que noto que aparentemente, las ventanas de la casa habían sido cubiertas desde adentro con papel aluminio.
Ambos oficiales caminaron cautelosamente a la puerta del frente y tocaron en repetidas oportunidades.
- Hola...Esta es la policía...¿Esta usted bien señor? – dijo Tanaka tras golpear tres veces seguidas.
Pasaron los minutos sin respuesta. Solo se escuchaba el sonido de la moscas zumbando cerca.
- Miyagi. Trae el ariete.- ordeno Tanaka parándose muy quieto frente a la puerta esperanzado en que alguien abriera.
El otro oficial fue hasta la patrulla y del maletero sacó el ariete de hierro.
- ¿No necesitamos una orden para hacer esto?
- Bueno. Nadie responde. Alguien podría estar muriéndose allí adentro.- dijo Tanaka sujetando el ariete por la manijas. – Si me equivoco...- dijo Tanaka derribando la puerta con el ariete. -...pueden descontarlo de mi salario.
Estaba muy oscuro adentro, sin mencionar que un olor pútrido podía sentirse saliendo de cada rincón. Tanaka verificó que efectivamente las ventanas estaban cubiertas con papel aluminio. A la derecha, los oficiales vieron una cocina muy sucia con paquetes de comida chatarra abiertos por todas partes. La puerta del congelador había sido dejada abierta por lo cual había agua apozada por todo el piso.
Miyagi regresó a la patrulla en busca de una linterna, para poder inspeccionar con mas cuidado en procura del dueño.
- Miyagi! – llamó Tanaka desde el interior.
Miyagi regreso con la linterna y cuando paso de la cocina noto algo muy curioso.
El piso estaba todo cubierto de cables y alambres hasta el punto que Tanaka penso que estaba rodeado de serpientes de todos los tamaños.
Con la linterna, los policías pudieron seguir el rastro de los cables que terminaban en un gigantesco gabinete al extremo de la sala del cual parpadeaban luces intermitentes de color de color verde.
A unos pasos del gigantesco gabinete había un escritorio, sobre el cual, había una pantalla plana que tenia la luz indicadora del interruptor parpadeante.
- Oh, por dios! ...- exclamó Tanaka cuando vió que había una persona sentada en la silla frente al escritorio con la cabeza abajo frente a la pantalla del computador.
Lo que era realmente impresionante es que esta persona tenía puesto un casco de realidad virtual del cual salían múltiples cables que podían seguirse hasta el gabinete con la luces parpadeantes. Además, despedía un muy mal olor, como si no se hubiera bañado en días.
Tanaka se acercó para inspeccionar y notó que de ambos brazos del hombre salian dos tubos plásticos que estaban conectados a una máquina cercana en un atril que chirreaba intermitentemente.
- Parece una venoclisis... – murmuró Tanaka tocando los brazos del hombre notando que aun tenía pulso.
- Vaya! Este si que era aficionado a los computadores. – dijo Miyagi.
- Este tipo necesita atención médica. – dijo Tanaka activando su radioteléfono. – Central, este es A4. Necesitamos una ambulancia... Confirmaré la dirección. – dijo saliendo de la casa para verificar la localización.
Miyagi se moría de curiosidad, por lo que se acerco y levanto el rostro del hombre levemente del escritorio. Notó que tenia unos treinta años y tenía barba, sin mencionar que parecia indigente.
Minutos después, la ambulancia llegó al lugar. El papel aluminio fue quitado de las ventanas, pero ni siquiera eso podía disminuir lo macabro de la escena.
Los paramédicos llegaron y quitaron las lineas de las venas de los brazos para colocar una nueva solo en el brazo izquierdo. Se le conecto un monitor y tan pronto se le desconecto del equipo de realidad virtual el monitor del corazón mostró cosas raras en la pantalla.
- Hay que ponerle un choque electrico! Rápido Traigan el equipó! – gritó el paramedico.
Momentos después, el hombre fue colocado en una camilla y el desfibrilador fue traido para pasarle una descarga dos veces. Luego, se le pasó un tubo de plástico por la garganta y se le llevó a la ambulancia inmediatamente.
Mas tarde, cuando todo se había despejado, Tanaka pudo inspeccionar la escena con mas cuidado. No había mucha evidencia por acumular; pequeñas notitas pegajosas con números de teléfonos y otro grupo de números indescifrables.
- Bien. Desconectemos todo. – ordenó Tanaka a todos los policias que habían entrado.
Miyagi iba a desconectar la pantalla del computador, cuando decidió que sería muy interesante echar una mirada a lo que estaba haciendo esta persona, así que encendió el monitor para mi mirar por un instante que estaba haciendo el pobre hombre.
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ALPHA.mon
Crear copia de seguridad? S/N
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Iba leyendo hasta ese punto cuando la pantalla se oscureció totalmente. Se trataba de Tanaka quien había desconectado la pantalla del enchufe de la pared.
- Miyagi. Tenemos que irnos. – dijo Tanaka mostrando el enchufe a Miyagi.
