Otras dos semanas habían pasado y Daisy estaba muy preocupada por Henry. No se había aparecido a trabajar en los últimos cinco dias y no contestaba el teléfono. Ni siquiera abria la puerta de su casa.

Asegurándose que el estaba bien, Daisy no trató de contactarlo mas y continuo trabajando en su trabajo regular.

Por otra parte, Henry estaba obsesionado con su trabajo como Gennai. Sabiendo que Shibumi aun estaba vivo esta tratando de diseñar maneras para hacer aquel mundo reduciendo la posibilidad de otro conflicto.

Trató de llamar a todos los involucrados en el asunto.

Sala de Chat

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Gennai¿Como esta Veemon?

Carlos: Esta bien, pero he notado que esta triste.

Gennai: Escuche que los ángeles digimon tuvieron un consejo recomendando a Gatomon no andar con Veemon.

Carlos: Como! Porque!

Gennai: Dijeron que el no pertenecía a su linaje...o algo asi.

Carlos: Puedes hacer algo al respecto?

Gennai: Desafortunadamente no. Recuerda que estas criaturas tienen mente propia y pueden hacer lo que les plazca.

Carlos: Pero. Yo pense que usted tenía algún tipo de control sobre ese mundo.

Gennai: El hecho de que yo diseñé la ciudad del inicio no me hace gobernante de ese mundo. A decir verdad, he descubierto que ciertas cosas se salen de mi control. He investigado ciertas cosas y sospecho que este mundo había estado aquí desde antes de que llegáramos.

Carlos¿Cómo es posible?

Gennai: Algunas cosas que he estado leyendo... bueno, cambiando de tema... ¿Haz tomado las precauciones?

Carlos: Si. Como lo has indicado. Solo viene a visitarme una vez a la semana.

Gennai. Bien. Recuerda que no he estudiado el impacto de su presencia en nuestro mundo. No debes dejar que lo vean en público. No te metas en problemas.

Carlos. Esta bien. Les he dicho a los demás igualmente.

Gennai: Esta bien. Tengo que seguir trabajando. Hablamos después.

Carlos: Esta bien. Buena suerte.

Se acabó la sesión. (Gennia parece estar desconectado)

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Henry estaba muy cansado pero aun quería seguir trabajando en unos programas que había estado diseñando durante la semana. Tecleo unos comandos y tomo unas notas en su libreta hasta que no pudo mas, y se quedo dormido.

Eran las 3 de la mañana cuando el teléfono comenzó a sonar. Repicaba sin cesar pero Henry no movía un músculo.

Se estremeció cuando escucho a alguien golpear muy fuerte a la puerta.

- Henry! Abre la puerta! Es importante!

- Daisy?... – murmuro Henry despertándose de su pesado sueño.

Caminó hasta la puerta preguntándose que la habría traído hasta su casa a esa hora. Recobrando sus fuerzas, abrió la puerta.

- Hola... Que haces aquí a esta hora?

- Ven ... algo muy raro acaba de pasar...

- Que?

- La policia me llamó. Algo sucedió en Hikari Gaoka y nos quieren alla.

- ¿Qué fue lo que paso¿Por qué nosotros?

- No me dijeron. Dijeron que era clasificado. No le di mucha importancia hasta que encendí la televisión y vi en las noticias que algo muy serio había pasado alli.

- Esta bien. Ya voy contigo. – dijo Henry tratando de no caerse del sueño.

Después de subirse al coche, Daisy condujo hasta que se encontraron en frente de una escena muy extraña.

La calle estaba cerrado por patrullas de policía. Había humo en todas partes como si hubiera habido un terrible incendio.

Daisy y Henry descendieron del vehículo y pasaron el bloqueo policial observando alrededor el tumulto de personas confusas en sus pijamas fuera de sus casas y apartamentos. Habían carros volcados por todo el lugar e hidrantes de incendios aplastados. El pavimento estaba agrietado como si se hubiese habido un terremoto.

Un oficial de policía corrió hacia ellos cuando los vio cruzar la barricada.

- Lo siento amigos, pero no pueden estar aquí. – dijo el joven policía sosteniendo una linterna.

- Esta bien! Déjalos pasar. – gritó un oficial quien estaba al lado de una patrulla a lo lejos.

Daisy y Henry se aproximaron a este oficial para hablar con el.

- Señor Wong. Señorita Anderson. Soy el oficial Asahi. Me complace su presencia. – saludo el policía.

- Gracias oficial. Pero, Dígame. ¿Por qué estamos aquí?

- Porque yo le dije que los llamara. – dijo una voz detrás de ellos.

- Señor Yamaki! – dijo Henry cuando se volteó. – ¿Por qué nos llamaron aquí?

- Algo extraño pasó aquí esta noche y pensé que ustedes podrían explicarlo.

- No se de que esta hablando. ¿Qué fue lo que ocurrió? – pregunto Henry confuso.

- Caminemos por aquí y les diré.

Se alejaron de la patrulla y dieron la vuelta a la esquina para entrar en la zona de desastre. Era peor de lo que se parecía. Habían ventanas destruidas, autos incendiados, y semáforos derribados junto con postes de luz y señales de transito.

- Pero. ¡Qué Ocurrió aquí! – exclamó Daisy inspeccionando el área destruida.

Yamaki sacó el encendedor del bolsillo de su saco y empezó a juguetear con la tapa.

- Bien, primero les diré que hace una semana me relevaron de mi cargo porque no pude presentar un informe satisfactorio de lo ocurrido. No pude explicar el gasto de recursos en algo que simplemente se desvaneció, así que fui despedido. Decidí vincularme a la policía esperando no saber mas del asunto...

- Entonces¿Qué fue lo que pasó? – interrumpió Henry.

- Asi que este desastre se presenta y cuando vinimos a entrevistar a la gente de la zona, todo el mundo dijo que no había visto nada hasta que interrogué a ocho niños de este barrio. Dijeron que habían visto a dos monstruos peleando.

- ¿Dos monstruos?

- Si. Uno de ellos, un dinosaurio enorme de color naranja, y el otro, un loro gigantesco y ruidoso. ¿Pueden creer eso? – dijo Yamaki con una risita nerviosa.

- Pero... Eso es imposible... – dijo Henry.

- Y eso no es todo. Dos de estos niños dijeron que el dinosaurio apareció en casa de ellos y creció en esa proporción cuando vio al otro monstruo... ¿Les suena familiar?

Daisy halo la manga del saco de Henry para hablar en privado con el.

- ¿Tuviste algo que ver con esto? – pregunto Daisy algo molesta.

- No... quiero decir... puede ser...

- ¿Cómo así que "puede ser"?

- Bueno. No te lo había dicho, pero en las últimas dos semanas he estado trabajando en un par de programas...

- ¿Qué tipo de programas?...- pregunto Daisy impacientemente.

- Bueno. Uno de ellos es un algoritmo de camuflaje. Quería que fuesen invisibles a los ojos de los adultos tomando la ventaja de que cuando las personas crecen pierden agudeza visual y...

- ¿Y el otro?

- Cuando noté que Shibumi aun seguía con vida, temí que ya no estuviéramos a salvo, así que quise crear un programa para mejorar las evoluciones.

- ¡Que cosa! – exclamo Daisy quien fue interrumpida por Yamaki.

- Oigan. Si ya acabaron de balbucear, necesito su ayuda para entrevistar a estos niños.

Así, Henry, Daisy y Yamaki caminaron entre los escombros hasta que llegaron a un conjunto de apartamentos cuyos balcones miraban directamente a la calle.

Subieron las escaleras y entraron a uno de los apartamentos, en cuya sala, había muchas personas reunidas. En el medio habían cinco niños y tres niñas.

- Oh no! . – exclamó una mujer aproximándose a los tres recién llegados. – No mas entrevistas! No ven que están aterrorizados¿Acaso no tienen corazón?

- Lo siento señora. Pero he traído a estas dos personas para que nos ayuden a interpretar lo que vieron...

- Interpretar! Fue solo una pesadilla que tuvieron. No hay nada que interpretar!

Henry estaba de pie muy quieto viendo a los niños. Le llamó la atención en particular, que la niña mas joven, quien vestía una pijama en forma de osito de peluche, no le quitaba los ojos de encima.

- Esta bien. Se acabo! Hora de irse! – ordenó la mujer a todos.

Los policías dejaron el lugar hasta que solo quedaban Henry, Daisy y Yamaki.

- Ustedes también! Fuera, fuera! – dijo la mujer en tono amenazante.

Se estaban dirigiendo a la puerta para salir cuando la pequeña niña habló.

- Gennai...- dijo ella haciendo que la sangre de Henry se helara en sus venas.

- Que dijiste cariño? – preguntó la mama quien se acerco para llevársela de allí.

- ¿Estará bien Agumon?... – preguntó la niña sin quitar la mirada de Henry.

- Esta bien... suficiente ya... a la cama. – dijo la otra mujer quitando a madre e hija del camino.

Minutos después todo el mundo se había ido a casa y Henry solo pudo bajar al primer piso y conseguir un café negro para tomar. Estaba bebiendo lentamente cuando Daisy se aproximó.

- ¿Que fue todo eso? – pregunto ella. - ¿Tienes alguna idea de por qué menciono a Agumon?

- Te acuerdas que te estaba diciendo que estaba diseñando un programa para mejorar la evolución. Pues bien, Agumon me permitió copiar su base de datos como programa de prueba.

- ¿Que! O sea que¿El causo todo esto? - pregunto Daisy algo confundida.

- No...no. Se supone que era una copia modificada de su base de datos, pero aun asi, es imposible.

- Imposible?

- Si, porque cuando viniste a tocar mi puerta... no había terminado ese programa aun...