Pembroke, Canada
Robert regresó temprano esa mañana porque había terminado sus deberes antes de lo previsto.
Esperaba ver a Biyomon y aTentomon ese día de acuerdo con las indicaciones que Gennai había comunicado a través de Carlos. Así que, llegar a casa temprano era algo afdortunado porque Leslie, su hermana menor no estaría en casa para el momento en que los dos digimon aparecieran.
Abrio la puerta y se quit´el abrigo. Ese dia había estado particularmente frio, recordándole aquel dia que sali´con Biyomon y Tentomon hacia el bosque para buscar a sus amigos(ver DIGIMON LEGEND) En esa época, Leslie se había quedado a dormir en la casa de una amiga y sus padres habían regresado para el momento en que el ya había ocultado lo que el había encontrado.
"Hubiera sido un gran problema" pensó para si. "Lo que pasó en esa vez fue muy peligroso y no era el lugar para una niña pequeña como Leslie. Además, ella le hubiera dicho a mis padres que saque el trineo de papá en la noche y me hubieran castigado de por vida".
Subió por las escaleras rápidamente. Sus padres aun no habían regresado de trabajar y ningún ruido podía escucharse. Sin embargo, a medida que se aproximaba a su habitación podía escuchar unas voces. Se estremeció y su corazón se acelero a medida que se aproximaba en carrera a la habitación de su hermana, que, era de donde provenían las voces.
Abrió la puerta y casi se desmayó cuando vió a Leslie en medio de la habitación abrazando a Biyomon.
- Eres muy tierna! – decía ella muy emocionada.
Robert no pudo contener su rabia. Ahora si estaría en problemas.
- Leslie! –gritó el. - ¿Qué estas haciendo?
- No tocaste la puerta! Maleducado! – respondió Leslie muy enojada.
- Esto es demasiado serio para ponerse a pensar en modales! – dijo Robert dándose cuenta que Tentomon estaba sobre la cama cubierto de calcomanías de arco iris y de estrellas.
Robert caminó hacia Tentomon y empezó a quitar las calcomanías.
- ¡Que haces! – gritó Leslie muy enojada. – Eres malo! Voy a decirle a mamá!
- No. Por favor! – suplicó Robert. – Ellos no son juguetes...
- Lo sé, tonto. Ellos son tus amigos. Ellos me lo dijeron...
- Ay no¿Te han hablado acaso?
- Si. Estábamos a punto de jugar a las muñecas con Biyomon.
- Biyomon! – dijo Robert dirigiendo la mirada a la digimon en forma de ave. – Se suponía que ustedes eran un secreto.- reprochó Robert en un tono ofensivo.
- Lo siento. Justo cuando entramos por tu terminal, ella apareció. ¿Qué mas podíamos hacer? – respondió Biyomon sintiéndose apenada por lo sucedido.
- Bien! Bien! Ahora, lo que necesitamos, es guardar silencio...No me gustaría explicarle a mamá y papá de su presencia. – susurró Robert.
- Ahora. Si me disculpas. Voy a cepillar las plumas de Biyomon. – dijo Leslie tomando un cepillo rojo en sus manos y empezando a cepillar a Biyomon quien canturreaba fascinada por la atención.
"Ahora, que le digo?" – pensó Robert. "Necesito decirle que ellos tienen que irse hoy en la tarde y que no regresaran sino dentro de una semana."
- Robert...- dijo Leslie bajando el cepillo por un momento. - ¿Cuándo me darán mi propio digivice...?
- ¡Qué¿Le contaste también eso? – preguntó Robert muy molesto.
- Yo no dije nada de eso. Lo juro. – respondió Biyomon.
Con esto, los dos voltearon a mirar fijamente a Tentomon quien estaba sentado, muy quieto sobre la cama. Robert se aproximó y se quedo muy cerca.
- Lo siento...se me pasó- dijo Tentomon de repente.
- Genial...- protesto Robert. – Ahora¿qué mas puede salir mal?
En ese momento se escucho el ruido de un golpe en la cocina.
- ¿Escuchaste eso? – pregunto Leslie temerosa.
- Probablemente no es nada. Iré a ver. – dijo Robert abriendo la puerta de la habitación para dirigirse a la escalera.
- Espera. Voy contigo. – dijo Leslie con un rostro asustado.
- No seas tan llorona! Quédate aquí! – dijo Robert cerrando la puerta de la habitación tras de si.
Bajó a la sala pero no había nada. Respiro profundamente cuando escucho el sonido de unos platos rompiéndose en la cocina.
"Diablos. ¿Qué podrá ser?" – pensó nerviosamente a medida que se acercaba a la puerta de la cocina.
Abrió la puerta y vio la puerta del refrigerador abierto. Por todas partes había platos rotos. Aparentemente nadie estaba cerca de la nevera o en la cocina por lo cual Robert suspiró de alivio.
- Debió haber sido Leslie. Dios! Voy a freírla en aceite! – dijo Robert volteándose para dejar la cocina.
Cuando lo hizo sintió que la puerta de la nevera se cerraba. Robert vio con horror a la criatura que se hizo visible al lado del refrigerador.
Levitaba unos cuantos centímetros del piso. Por eso Robert no lo había visto en el momento de entrar en la cocina. Era una figura fantasmal que tenia una túnica roja con una capucha que cubría su cabeza y rostro, del cual solo un par de ojos amarillos amenazantes podía verse. En una de sus manos sostenía una larga guadaña amarillenta y alrededor de su cuello tenia un reloj de oro cuyos números eran rojos como la sangre.
Robert corrió a la puerta de su casa como un loco cuando noto que el monstruo levito en dirección a donde estaba el. El monstruo estaba apunto de cortar con su guadaña cuando algo lo atropello por la espalda
- Aléjense! Voy a hacer una descarga! – dijo tentomon produciendo un relámpago con sus dos antenas que impactaron la criatura lanzándola volando por la ventana de la sala.
Un Robert muy confundido corrió para ayudar a Biyomon quien se había lastimado al haber atropellado con su cuerpo a la fantasmagórica criatura.
- Biyomon. Gracias. Me salvaste. – dijo Robert.
- Agradécele a tu hermana. Ella me dijo que me lanzara contra Phantom.
- Phantomon?
- Era uno de los que ayudaba a Cloakmon. No sé que hace aquí... – dijo Biyomon poniéndose de pie.
- Todavía debe estar por ahí. Salgamos con cuidado e inspeccionemos. – sugirió Robert.
Salieron de la casa y se fueron al costado por donde la ventana se había roto. No había señal alguna del monstruo.
- Miren! – dijo Leslie señalando una colina que estaba cerca de la casa.
Phantomon estaba en la cima pero en un instante desapareció sin dejar rastro.
- ¿Qué fue todo eso? – se preguntó Robert.
- No se. Pero esto algo anda mal. – dijo Tentomon aproximándose al grupo por detrás
- Tenemos que llamar a los demás. – dijo Robert en voz alta.
- Los otros! – exclamó Leslie entusiasmada.
- Ayyyyy no! – gritó Robert frustrado por haber dejado escapar otro secreto. – Esta bien, vamos... Creo que vamos a necesitar tu ayuda después de todo. – dijo el suspirando profundamente.
Entraron y arreglaron el desorden provocado por la pelea y cuando termino la tarde lo único que se veía anormal era la ventana rota.
- ¿Qué les diremos a papá y mamá? – preguntó Leslie preocupada por la ventana.
- Descuida. Diré que la rompi yo jugando con una pelota de baseball aquí adentro... Adios mesada del siguiente mes!
- ¿No tienes que contactar a los otros? – preguntó Leslie.
- Vamos a mi habitación Debo entregarte algo primero.
Subieron todos a la habitación de Robert. Abrió el cajón del escritorio donde estaba su computador y sacó los dos dispositivos. Entregó el digivice de Biyomon a Leslie.
- Gracias Robert. – dijo Leslie con una sonrisa e el rostro.
- Bien. Ahora, te mostraré como funciona.
Cuando termino de explicar, la pantalla del computador se encendió por si sola y el cielo se oscureció afuera. La habitación se llenó de un resplandor blanco por uno segundos.
Cuando todo volvió a la normalidad, ellos habían desaparecido.
