En la península de Olympic, al noroeste del Estado de Washignton, existe un pueblecito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece encapotado. En esta insignificante localidad de solo 3120 habitantes, llueve más que en otro cualquier sitio de los Estados Unidos. Y ahí es donde me estoy mudando.
Mi madre se escapó conmigo de aquel lugar y de sus tenebrosas y sempiternas sombras cuando yo apenas tenía unos meses. Me había visto obligada a pasar allí un mes cada verano hasta que por fin me impuse al cumplir catorce; así que en vez de eso, los tres últimos años, Charlie, mi padre, había pasado sus dos semanas de vacaciones conmigo en California.
Y ahora me exiliaba a Forks, un acto que me aterraba, ya que detestaba el lugar.
Adoraba Phoenix. Me encantaba el sol, el calor abrasador, y la vitalidad de una ciudad que se extendía en todas direcciones. Pero mi decisión estaba tomada. Prefería mil veces Forks y toda su humedad a volver a vivir con mi tía Bianca y sus novios de turno.
-Bella - me dijo Phil, mi padrastro, por última vez antes de subir al avión - no tienes porque hacerlo. Yo puedo encargarme de las dos.
Phil es el nuevo marido de mi madre, Renée, desde hace dos años. A pesar de ser más joven que ella, es mucho más maduro en algunos aspectos. Es una buena persona. De hecho se ha estado haciendo responsable de mí desde el accidente de mamá. No ha parado de trabajar a pesar de estar constantemente yendo y viniendo del hospital. Por eso es que estoy mudándome a Forks con mi padre. No quiero ser una carga para ellos, en especial para él.
-Es que quiero hacerlo, quiero ir. - nunca fui una buena mentirosa, todos lo sabíamos, por lo que tendría que agregar algo mas para que sonara convincente. - Además ya tienes suficiente con mamá.
-No eres una molestia, lo sabes. Renée no está contenta con esto.
Mi madre y yo nos parecemos mucho, salvo por el pelo corto y las arrugas de la risa. Aunque en parte su personalidad también difería de la mía. Su carácter siempre fue extrovertido e inquieto mientras que yo prefería ser más callada e introvertida. Ella siempre está haciendo cosas nuevas. Ya perdí la cuenta de cuantos deportes ha hecho a lo largo de mi vida o cuantas veces cambiado de religión, arrastrándome con ella. Como cuando nos inscribió en Yoga, o en Ballet, o en Kick Boxing, al cual me opuse rotundamente debido a mi falta de coordinación. Como sea, para el momento en el que me estaba acostumbrando al ritmo alguna de sus aficiones, ella se aburría y empezaba con otra nueva. No me estoy quejando, ya que no hay modo de aburrirse con ella. La iba a extrañar demasiado.
-Lo sé. Pero es lo mejor. - De esta manera ella puede concentrarse en su recuperación en vez de preocuparse por mí. - Para todos. Además Charlie esta solo. Le vendrá bien algo de compañía.
Mis padres se casaron cuando todavía eran adolescentes en una noche loca en Las Vegas. Tiempo después se enteraron de que yo estaba en camino. Su relación no era muy fuerte, a causa de ser tan repentina, en mi opinión, pero me priorizaron y terminaron separándose cuando yo tenía menos de un año.
-De acuerdo. ¿Segura que no puedo convencerte de que te quedes? - Ambos reímos.
-No, lo siento, mi decisión ya está tomada. - En ese momento una voz anunció la partida del vuelo 113 hacia Forks. - Ése es el mío. - Me apresuré a decir mientras me levantaba del banco en el que estábamos sentados.
- Si cambias de opinión, estaremos aquí, ya lo sabes. - Dijo Phil al tiempo que me abrazaba fuertemente. - Te vamos a extrañar, Bella.
- Yo también. Cuídala mucho, Phil.
- Para eso estoy - agregó sonriendo.
- No dejes que se culpe, dile que la quiero mucho y que la próxima vez que venga, espero verla caminando y corriendo otra vez.
En una de sus locas aficiones, mamá se fracturó la pierna al caer de cinco metros. Si, lo sé. Estaba tratando de practicar Rapel descendiendo por una gran pared, pero se resbalo y cayó en la colchoneta en una mala posición. Hace unos meses que está internada por otras complicaciones. Y con todo esto de mi partida ha estado más sensible que de costumbre, culpándose constantemente.
- Claro. Buen viaje. Saluda a Charlie de mi parte.
- Si, lo haré. - Dije mientras me encaminaba hacia la chica ''checa-boletos''- Adiós, Phil.
-Adiós, Bella, te quiero. - Dijo encogiéndose levemente de hombros.
- Yo igual. - Le dirigí una última mirada y me encaminé hacia mi destino, sin querer pensar en que tenía por delante un vuelo de cuatro horas hasta Seattle, y una hora más desde allí a Port Ángeles en avioneta y otra más en coche para llegar a Forks.
Genial. Aquí voy.
Bien, me presento formalmente,pero primero graaacias a Mrs GeOrGi EssY Cullen y a Lu Ransom R por darme mis dos primeros Reviews n_n
Ahora sí. Soy Sol (Lucía) y tengo una breve descripción en mi perfil, para la/el que la quiera ver, espero que les guste el capítulo y la trama del fic. En un ratito subo el siguiente cap. Gracias a todos por leer. Besos :)
