Tokio, Japón.

Yuki se preparaba para salir a divertirse con sus amigas en Shibuya. Había una gran fiesta en uno de los sitios mas populares del área.

Renamon observaba atentamente a Yuki probarse su ropa en frente del espejo.

- ¿Qué es lo que vas a hacer esta noche exactamente? – preguntó Renamon apoyándose contra la pared.

- Voy a bailar con algunos amigos...Deberías venir...- sugirió Yuki con una sonrisa en el rostro.

- Lo siento. Pero no me gusta llamar la atención. Además, ya sabes lo que dijo Gennai.

- Si... Lo se... – respondió Yuki con un suspiro. – Bien, puedes seguirme y no perderte de la acción o pedes quedarte aquí si quieres.

- Todo se ve muy tranquilo hoy. – dijo Renamon mirando por la ventana. – Tengo una mal presentimiento.

- Oye, relájate! Todo estará bien.

- Te seguiré de todas maneras para asegurarme que regreses a salvo.

- Hmmpph...- se quejó Yuki. – Suenas como mi mamá

Así, mas tarde partieron hacia el centro comercial. El sonido retumbante de la música podía escucharse más y más a medida que Yuki se acercaba.,

- Yuki!- gritó una de las compañeras de Yuki cuando la vio aproximarse.

- Pensábamos que no vendrías...- dijo otro amigo de Yuki.

- Bueno. Ya estoy aquí...entremos...

Ingresaron a una habitación oscura enorme donde luces estroboscópicas y lasers brillaban por doquier. El DJ en el extremo derecho saludaba a la gente a medida que venía entrando.

- bienvenido, damas y caballeros¡¡¿Están listos para rockear! - gritaba mientras el público respondía con el mismo entusiasmado desde la pista de baile al saludo.

Yuki y sus amigos se entusiasmaron de inmediato con el ambiente y entraron a la pista. La gente saltaba al ritmo de la música trance y la música House seleccionada por el DJ.

Renamon había seguido a Yuki todo el camino y podía observarla a través de uno de los ventanales del techo del edificio.

"Todo se ve normal" pensó Renamon cuando de repente sintió que alguien la observaba.

- ¿Quién esta ahí? – preguntó en voz alta notando que solo unos cuervos la acompañaban en el techo.

- Por aquí... – llamó una débil voz desde detrás de un ducto de ventilación.

Renamon se aproximó con cuidado y se encontró con un personaje de sombrero puntiagudo cuyo rostro estaba cubierto con una bufanda excepto en los ojos.

- Yo te he visto antes. Trabajas con el concejo de los ángeles ... – dijo Renamon.

- No. Ese sería mi hermano... Sorcerimon...- dijo la misteriosa criatura. – Yo preferí ser un digimon de la villa. Mi nombre es Wizardmon.

- Y ¿Por qué me estas siguiendo Wizardmon?

- Escuchame. Estas en grave peligro. Tienes que venir conmigo... – respondió Wizardmon tomando la mano de Renamon.

- Espera. ¿De que estas hablando? – dijo Renamon retirando su mano. - ¿Qué pasará con Yuki?

Justo en ese momento, sonidos chispeantes se escucharon abajo. Renamon se asomo por el ventanal y miró dentro del edificio.

Vio que en la puerta había acabado de entrar un par de sujetos muy raros. A pesar de la escasa luz del lugar Renamon pudo ver sus formas con su visión nocturna.

- Oye Amigo. ¿Qué pasa contigo? – gritó el DJ desde la consola.

La figura mas delgada se aproximo un poco y con su báculo lanzó un haz de luz que voló en mil pedazos el equipo de sonido del DJ quien tuvo que bajar despavorido de la tarima. Al mismo tiempo, el caos se desató, con la gente gritando y corriendo en todas las direcciones.

- Silencio! – tronó la voz la figura mas alta. Su voz hizo estremecer al sitio haciend que la gente se quedara quieta del miedo. – Renamon! Sabemos que estas aquí! Ven con nosotros ahora o tendremos que empezar a lastimar gente.

Justo en ese momento muchas figuras fantasmales se acercaron a la pista de baile para aterrorizar a la gente. Una de ellas tomó el brazo de una de las compañeras de Yuki y la obligó a acercarse a Daemon.

- No estoy jugando! – gritó una vez mas.

Renamon apretaba los dientes y puños preguntándose como iba a escapar y prevenir que los humanos sufrieran algún daño.

Teniendo todas estas ideas dando vueltas en la cabeza, llegaron unas patrullas a la puerta de la discoteca. Los oficiales de policía rodearon el lugar y el jefe sostenía el megáfono.

- Atención! Esta es la policia! Están rodeados! Salgan ya con las manos en alto.! – gritó el jefe por el megáfono.

Daemon empezaba a impacientarse e irritarse.

- Skullsatamon. Sal y convéncelos que nos dejen en paz.

- Ahora mismo amo. – rió Skullsatamon dándose la vuelta para dirigirse a la puerta.

Skullsatamon abrió las puertas revelando su aterradora figura a la gente que se encontraba fuera.

- ¿Qué demonios es eso? - exclamó el jefe bajando el megáfono.

Antes que pudiera decir otra cosa Skullsatamon disparó con su báculo destruyendo un par de carros de policía haciéndolos volar por los aires.

- Abran fuego! – ordeno el jefe y en un segundo se escucharon ensordecedoras detonaciones.

El pánico se apodero de todo el mundo dentro del edificio y una vez mas todos gritaban y corrían por todos lados.

Daemon agarró a la niña que el Bakemon le había traído, y amenazó estrangularla con sus propias manos. Con toda la confusión Renamon salto dentro del edificio a través del ventana pateando a Daemon en la espalda.

Aunque esto hizo que Daemon soltara a la niña no pudo siquiera sacarlo de balance.

- Bien. Finalmente haz venido. – dijo Daemon dando la vuelta.

- ¡Qué es lo que quieres! – gruñó Renamon.

- Que vengas pacíficamente conmigo.

- ¿Qué pasará si no quiero! – dijo Renamon con voz amenzante.

Justo en ese momento otro Bakemon se acerco empujando a Yuki hacía Daemon.

- Amo. Esta humano tiene esto. – dijo el Bakemon mostrando el digivice de Yuki colgando del cinturón de sus jeans.

- Que bien. Aquí tenemos a tu compañerita. – dijo Daemon molestando el cabello de Yuki.

- Déjala en paz! – demandó Renamon.

- Por supuesto. Lo que tienes que hacer es venir con nosotros. – dijo Daemon con tono persuasivo.

Renamon se mordió el labio inferior. Esta situación no tenía escape así que decidió ir con ellos. Los Bakemon la rodearon y le colocaron unos grilletes hechos de campos de energía en sus muñecas y tobillos.

- ¿Qué hacemos con la humana? – pregunto Bakemon cuando vió que Daemon abandonaba el lugar.

- No podemos arriesgarnos...mátala! – dijo Daemon.

- No! – gritó Renamon esforzándose por escapar.

Justo en ese momento Wizardomon salto de la ventana del techo y con fuerza inexplicable empujó a los Bakemon para llevarse a Yuki en brazos saltando muy alto por la ventana.

- Se escapa! Lo seguimos? – preguntaron los Bakemon.

- No se molesten. Tenemos lo que venimos a buscar. Lo que ellos hagan, no tiene importancia. – dijo Daemon abandonando el lugar escoltando a la cautiva Renamon dentro del portal.

Cuando la policía pudo entrar, los atacantes se habían desvanecido como si se hubiese tratado de un mal sueño.

En otra parte, Yuki aun temblaba cuando Wizardmon la dejó en el suelo.

- ¿Estas bien? – preguntó Wizardmon.

- Déjame sola! Bestia Inmunda! – gritó Yuki desde el techo de otro edificio. – Ayúdenme! Auxilio!

- No, no! – dijo Wizardmon cubriéndole la boca. – Vine a ayudarte. Escúchame! Seremos transportados al digimundo en cualquier momento.

- ¿Qué van a hacer con Renamon? – sollozó Yuki.

- No lo sé... –respondió Wizardmon bajando la cabeza.

De pronto una luz blanca muy brillante los envolvió y en segundos desaparecieron.