Los personajes pertenecen a Sthepenie Meyer, yo solo juego con ellos en mi historia.
Capítulo 3:
Jacob vino temprano el día siguiente. Me ayudó a desempacar la mayoría de mis pertenencias. Terminamos con todo en un par de horas.
-¿De verdad? ¿Eso es todo lo que trajiste a Forks? – Preguntó cuando le dije que habíamos terminado.
-Sí, ¿Por qué?
-Es que la mayoría de las chicas hubieran traído millones de cajas y bolsos con ropa. Mientras que tú trajiste cajas y cajas de libros – Su frase me sonrojó.
-Sí, bueno, no soy como las demás chicas – dije encogiéndome de brazos. En realidad nunca encajé con el estereotipo de la chica coqueta con uñas manicuradas con pasión por las compras. Jacob se quedo observándome en silencio, lo que causo que me sonrojara de nuevo. - ¿Y qué hacemos ahora? – Pregunté mientras me apoyaba contra la pared.
-Puedo darte un tour por la ciudad, si quieres – ofreció.
-Claro – sonreí. Tomé mi chaqueta y bajamos las escaleras. Charlie entró con una bolsa llena de snacks, cervezas y gaseosas.
-Hola chicos, ¿Quieren unos nachos?
- En realidad, nos estábamos yendo, papá. –Dije, él se volvió hacia mí.
-Voy a llevar a Bella a conocer el pueblo – intervino Jacob.
-Bien, tengan cuidado –dijo mi padre luego de un momento. –Recuerda, partido. Ocho en punto. –agregó. Estaba a punto de preguntar cuando Jacob me interrumpió.
-Lo sé, ¡Nos vemos luego, Charlie! –Debí de haberlo imaginado, seguramente habría un partido de Baseball o Básquetbol. Hombres.
-Adiós, papá –dije riendo mientras me dirigía hacia la salida.
Subimos a mi Chevy. Él conducía.
-Me imaginé que no querrías andar en moto con toda ésta lluvia. – Dijo una vez que encendió el motor. Mire por la ventanilla, llovía a cantaros.
- Definitivamente no. ¿Tienes una moto? –Él sonrió un poco.
-Algo así, es casi mía. – Sonrió de nuevo al ver mi cara de desconcierto – Es de Sam, uno de mis vecinos. Él me enseñó a andar. Trabajo para él y a modo de pago me va a dar la moto una vez que termine.
-Genial. ¿Ya tienes el permiso?
-No, estoy esperando hasta Enero –dijo algo avergonzado.
-¿Puedo preguntar por qué?
-Cumplo 16 en Enero, el catorce.
-Oh, cierto, olvidé que eras más chico que yo. – Mi comentario hizo que largara una carcajada.
-La edad es sólo un número, nena. – Me reí ante eso.
-Cierto. ¿Y dónde estamos ahora? - Habían árboles rodeando la calle.
-Estamos yendo a la reserva Quilleute. Te voy a enseñar la playa primero. – luego de eso pusimos un poco de música y un par de minutos más tarde, llegamos a lo que parecía una gran playa. Baje embobada del auto.
La playa tenía forma de media luna, seguramente debía medir algo más de un kilometro y medio. El color del agua era de un gris oscuro, donde se podía distinguir la espuma blanca gracias a los pocos rayos de sol que se asomaban entre las nubes. Las olas chocaban furiosas contra las paredes de los acantilados dispuestos aleatoriamente flaqueando los extremos de la playa. Éstos alcanzaban alturas desiguales y estaban coronados por abetos de alturas increíblemente altas, parecían tocar el cielo. La playa sólo tenía una estrecha porción de arena, cerca de la orilla, detrás de ella se acumulaban miles y miles de roca, que a simple vista, parecían de un color gris ordinario, pero que vistas de cerca, destellaban miles de matices de distintos colores. Me quedé parada a mitad de camino observando el paisaje. Más delante de donde estaba, un par de troncos se cerraban alrededor de lo que parecía una fogata.
-Wow – susurré.
-Lo sé, genial, ¿Verdad? – El susurro de Jacob sonó detrás de mí, haciéndome saltar por la sorpresa de su proximidad. – Me imaginé que no la recordarías.
-No sé cómo pude olvidarlo – Por supuesto que no se parecía en nada a las playas de California, pero había algo en ella que la hacía ver magnífica.
-Apuesto a que las playas del sur son mejores – dijo él con un suspiro – La señorita desea quedarse o desea seguir con nuestro tour? –Preguntó mientras adoptaba una posición que aparentaba ser formal, como la de un mayordomo. Yo reí e hice una reverencia.
-Sugiero que continuemos con el recorrido, señor Black.
Me llevó a conocer el mercado, los únicos dos bares del pueblo, el restaurant al que fui con papá ayer, a la tienda de deportes (que aparentemente le pertenece a los padres de uno de mis nuevos compañeros), a la tienda de antigüedades (pequeña pero hermosa) y al local de música y libros (perteneciente a Emily, la esposa de su vecino Sam) que, en sus palabras, no tenía una gran variedad de libros. Al estar cerrada, no pude comprobar si su afirmación era cierta o no, por lo que tendré que esperar hasta el lunes para saber. Luego de eso me mostró el camino más corto para llegar a casa desde la escuela para que no me pierda. Por lo que alcancé a ver, era un edificio bastante grande, casi tanto como mi antigua escuela en Phoenix. Una vez terminado el recorrido, compramos unas gaseosas y volvimos a la playa para hablar y pasar el rato.
-¿Y crees que es lo que vas a extrañar más? – preguntó una vez sentado en el cómodo tronco. Lo pensé durante un momento.
-Lo que más voy a extrañar… -dije pensativa- no lo sé, estar con mamá y Phil, creo. –Él asintió en silencio –Voy a extrañar el calor, – continué. Jacob sonrió – la ciudad… el "Starbucks" sobre todo – ambos reímos – y mi escuela, por supuesto, pero más que nada, estar con mamá.
- Van a abrir un Starbucks en un par de semanas – probablemente, mis ojos se iluminaron y él sonrió.
-¿De verdad? – un asentimiento me arrancó una sonrisa - ¡Genial!
-Lo sé, no puedo esperar.
-¿Y cómo es la escuela? – pregunté luego de un momento de silencio, después de tomar un poco de mi gaseosa. Obtuve un encogimiento de hombros como respuesta.
-Como cualquier otra, supongo. Está el grupo de chicos asiáticos, los cerebritos, los que están en la onda- dijo mientras se apuntaba a sí mismo – moi, por ejemplo – eso me hizo reír – Los de primerito, los chicos malos,- mi cerebro congeló eso. Lo dijo en un tono raro – los atletas… La comida es buena, no lo voy a negar. Hay profesores buenos, pero también hay un par que juegan el papel de malos… Estoy seguro que en tu otra escuela era prácticamente igual.
- Si, pero ¿Qué pasa con, ya sabes, los chicos malos? – dije, entre comillas. Su expresión se endureció y se encogió de brazos, como restándole importancia. – No me digas que nada, porque no te voy a creer. Claramente hay algo entre ustedes. – Se encogió de hombros. Pensó un momento lo que me iba a responder mientras yo esperaba pacientemente. Cuando se decidió a hablar, un grito lo frenó.
-¡Jake! – Ambos nos giramos hacia el lugar de procedencia de dicho grito. Una muchacha menuda de cabellera castaña se acercaba en compañía de un chico rubio. La muchacha se acerco sonriendo.
-Ángela –respondió Jacob un poco tenso mientras la muchacha lo abrazaba. Luego se giró hacia mí. Nos sonreímos. Miré a Jacob para que nos presentara. – Oh, lo siento, ella es Ángela Webber, la hija del pastor del pueblo. Ángela, ella es Bella, tu nueva compañera y la hija del Jefe Swan – Estrechamos nuestras manos.
-Es un placer conocerte al fin. – Dijo con naturalidad Ángela – Aunque creí que tu nombre era Isabella.
-Lo es, pero prefiero que me digan Bella. Isabella suena a vieja, ¿No crees? – Ella rió. Y llamó con una seña al chico rubio para que se acercara.
-Mike, ella es Bella Swan – le informó. El chico me dedicó una sonrisa tierna.
-Un gusto, Bella, soy Mike Newton. – Estrechamos nuestras manos.
-Igualmente. Oh, espera ¿Tus padres son los de la tienda de deportes? – Sonrió un poco arrogante, debo decir.
-Así es. Es de ellos.
-Que bien – dirigí la mirada hacia Jacob, se lo veía serio, estaba mirando su celular. – ¿Jacob? ¿Estás bien? – Mike y Ángela también se giraron hacia él.
-Sí. Son las ocho, Bella. – Wow, el tiempo se pasó volando.
-Oh, bien, debemos irnos, entonces. – dije levantándome. –Un gusto conocerlos a ambos. Supongo que nos vemos en la escuela, ¿No?
-Claro, Bella, nos vemos. –Dijo Ángela sonriente. Mike solo asintió.
-Bien, ¿Jake? ¿Vamos? – Asintió.
-Nos vemos, chicos.
Una vez en el auto lo encaré.
-¿Qué fue todo eso? – me miro extrañado.
-¿De qué estás hablando? – Levanté una ceja mirándolo inquisitiva.
-¿Estás bromeando? – Me miró ceñudo – Te llevas mal con alguno de ellos o… ¿Mike no te agrada?- Encendí el coche.
-No, no es nada de eso, es sólo que tuvimos un malentendido el jueves y bueno, las cosas no están muy bien. Además son las ocho, y se supone que tendríamos que estar con Charlie…
-Claro, Dios prohíba que te pierdas el partido. – Dije rodando los ojos mientras salía a la carretera. Jacob rió y puso música
Bien, me disculpo por la demora, pero estuve a mil.
Punto a parte, el fic tiene un montón de vistos, pero sólo dos reviews. Estaría bueno que comenten lo que les gusta y lo que no, así se qué mejorar o incluir en la historia. Estos capítulos van a ser un poco aburridos, por lo menos hasta el cinco, una vez que comience la escuela, Bella va a tener varias aventuras que les van a gustar (espero). Así que si algo no les gusta, diganme y vemos que podemos hacer.
Voy a tratar de actualizar dos veces por semana, o en su defecto, una.
Cito a una escritora "Te regalo mi imaginación, ¿Me regalas un Review? n.n Besos, Sol.
