Lejos de allí, Lucemon guiaba a los humanos a través del bosque que rodeaba el concejo tratando de reagruparse con otros digimon que intentaban luchar contra los dark masters.
- Manténganse juntos. – ordenó Lucemon abriéndose paso cautelosamente por el bosque.
- No tienes que repetirlo. – dijo Thompson aferrándose a su pistola.
- Creo que los perdimos. – dijo Lucemon.
Justo en ese momento sintió una descarga eléctrica por todo su cuerpo que hizo que cayera inconsciente.
- Lo tengo señor! – gritó Miller sosteniendo la humeante arma lanza redes.
- ¿Qué demonios hiciste? – preguntó Thompson
- Siguiendo mis ordenes. Se supone que debíamos capturar una criatura de estas para enviarla de vuelta a la base.
- Ah si¿Cómo se supone que vamos a volver a casa si acabaste de noquear al guía?
- No necesariamente señor. – dijo Miller sacando el radioteléfono de su bolsillo. Subió el volumen al receptor y se escuchaba:
"Equipo Alpha...su transmisión es débil pero recibimos su trasmisión"
El grupo de soldados estaba feliz y complacido con la posibilidad de volver a casa completando la misión satisfactoriamente. Pero la felicidad se interrumpió por un fastidioso ruido proveniente de atrás de un árbol.
Los soldados se sobresaltaron cuando vieron que alguien o algo los observaba desde atrás de los árboles y hacía un ruido molesto parecido a un latigazo.
- Salga donde podamos verlo..! – gritó Miller sacando su arma.
Los latigazos cada vez se escuchaban mas fuertes haciendo que el corazón de los soldados palpitara mas y mas rápido.
Luego, hubo un latigazo mas fuerte. Miller notó que su pistola había sido arrancada de sus manos en un instante.
Johnson empezó a disparar su arma frenéticamente cuando de repente los sonidos de latigazos se repitieron y en frente de los ojos de los demás Jonson fue halado por una misteriosa fuerza hacia el interior del oscuro bosque.
- Sal de ahí! Cobarde! – gritó Miller sacando otra pistola del cinto y apuntando hacia el bosque.
De atrás de un árbol, salió un personaje que parecía mezclado entre el follaje. Era de dos metros de alto y corpulento. Su rostro era totalmente pálido cubierto con una máscara púrpura-rojiza. Sus labios a pesar de ser gruesos, no cubrían los colmillos que salían de sus encías. Su traje a pesar de dar apariencia de ser un uniforme de botones de hotel antiguo, era perfectamente justo para una persona del siglo XIX.
- Quédese donde esta! – amenazó Thompson apuntando con su arma al extraño quien simplemente se quedó muy quieto con una sonrisa en su cara.
- ¿Me llamas cobarde? – respondió el extraño. – Ustedes le dispararon a él por la espalda. – dijo el extraño refiriéndose a Lucemon atrapado en la red.
- Eso no es de tu incumbencia! Ahora, deja ir a mis hombres y nos iremos en paz.
- Están equivocados...Porque no se irán! – dijo el extraño golpeado su látigo rojo contra el suelo.
Con un movimiento rápido el látigo golpeó a Thompson dejándolo inconsciente. Uno por uno todos los soldados habían sido inutilizados y apilados.
- Amo Myotismon! – llamó una figura flotante detrás del extraño. – Ya llamé a los otros.
- Perdiste tu tiempo. Estos humanos me han ahorrado mucho...- dijo Myotismon muy complacido.
- Me informaron que ya habían cumplido con su cometido principal.
- Excelente! – dijo Myotismon.
- Por cierto, su excelencia. ¿Qué hará con el ángel y los humanos invasores.?
- Oh si...Tengo una gran idea. – dijo Myotismon aproximándose a la red donde Lucemon estaba atrapado y lo soltó.
- ¿Qué hace señor? – replicó la criatura redondeada con alas de murciélago que flotaba cerca de Myotismon.
- ¿Por qué tenerlo preso cuando puedo divertirme un poco...? dijo Myotismon poniendo sus manos en la cabeza de Lucemon. Sus manos brillaron unos segundos y luego el resplandor se desvaneció.
- ¿Qué le ha hecho señor?
- He escuchado que el concejo de los ángeles es solo bondad...que es incorruptible. Siempre me gusta desafiar las teorías con mis experimentos...Este virus que acabo de plantar en su sistema hará que cuando despierte no tenga memoria de quien es el y mas tarde, eventualmente se convertirá en el peor demonio que este mundo haya conocido.
- Pero Amo¿No cree que los otros se molestaran con esto?
- ¡no me desafíes tonto! – gritó Myotismon a su ayudante redondo. – Estará tan confundido y desesperado que cuando despierte correrá angustiado día tras día hasta que el día de su furia llegue...
- ¿Qué va a hacer con los humanos?
- No necesitamos su interferencia. – dijo Myotismon dirigiendo la mirada a los humanos que tenía apilados detrás de el. – Haz que los arrojen al límite de este mundo...
- ¿Va a dejarlos vivir señor?
- Por supuesto...Si no regresan a su mundo a salvo mas de ellos vendrán, y eso por el momento, no sería bueno para nuestros planes.
- De acuerdo señor. – dijo el monstruo con alas de murciélago antes de abandonar el lugar.
Mas tarde, los dark masters recibieron el reporte de Myotismon. No les parecía importar la suerte de Lucemon o los humanos. Ahora, tenían que regresar a montaña espiral para completar su diabólico cometido.
Unas horas mas tarde en los Estados Unidos, un asistente entregó un importante memo al general.
- ¿Qué¿Está esto confirmado? – preguntó el general al mensajero.
- Si señor. – respondió el mensajero.
- No puedo creer esto! – dijo el oficial leyendo parte del escrito. – Nuestros hombres han sido encontrados perdidos en alguna parte de Nairobi...?
