Carlos corrió apresuradamente colina arriba después de encontrar la salida del bosque. Desde donde estaba se veían las gigantescas almenas del castillo que se alzaba en el horizonte. Veemon corría tras el tratando de mantener el paso.
El terreno alrededor era pantanoso y sombrío. El camino en piedra grisácea terminaba en una enorme puerta doble de roble rojo.
Carlos se acerco con cuidado temiendo que pudieran ser atacados en cualquier momento.
- Ten cuidado…….- dijo Carlos mirando alrededor.
Tomo el picaporte y empujo la puerta, la cual no ofreció ninguna resistencia. Adentro estaba mucho más oscuro que en el exterior pero los ojos de los dos se ajustaron rápidamente a la penumbra.
Caminaron unos metros por el amplio pasillo que estaba rodeado de varias columnas de piedra redondeadas a las que el limo se adhería como una pegajosa secreción. Luego pasaron por otra puerta de madera que los dejo en el extremo de un salón enorme.
Carlos pudo ver a muchos metros delante de el un gigantesco balcón en madera que iba de pared a pared. A la izquierda se veía una puerta y a la derecha estaba la ventana que daba al exterior.
Debajo del balcón había tres enormes espejos. Uno en el centro y dos a los costados ligeramente angulados.
Lo que impresiono a Carlos era que los espejos no reflejaban una imagen real. Proyectaban la imagen de un hermoso lugar con cortinas de seda, finos tapetes y mucha luz.
Delante del espejo Carlos reconoció la imagen de su querida amiga: Clara.
Pero algo andaba mal; Clara se veía con los ojos desorbitados. A pesar de estar muy cerca de ella no parecía importarle la presencia de Carlos o de Veemon.
- ¿Clara? – grito Carlos caminando lenta y cautelosamente.
En ese momento, un hombre salio por la puerta del balcón. Carlos miro hacia arriba y vio el rostro enmascarado del personaje y sintió un frío terrible pasando por todo su cuerpo.
- Bienvenidos. – dijo el hombre en el balcón.
- ¿Quien eres tu? – preguntó Carlos haciéndole señas a Veemon que tuviera cautela.
- Tranquilo…….. –dijo el hombre acariciando el lomo de un animal que se aproximo viniendo por el barandal de la escalera.
Veemon no podía creer lo que veía. Tuvo que frotarse los ojos para poder ver con claridad.
- ¿Gatomon? – dijo Veemon viendo que su amiga digimon había cambiado. Su pelo era ahora oscuro y sus ojos eran color ámbar.
Gatomon vio con desdén a Veemon. Se puso de pie en el barandal de la escalera y clavo su mirada sobre Carlos amenazadoramente.
- ¿Qué le hiciste a Gatomon? – preguntó Carlos amenazadoramente.
El hombre en la escalera rió estruendosamente. Su risa resonó por todos los oscuros corredores del castillo. En ese momento otra criatura igual a gatomon apareció detrás de ella y froto su frente contra la nuca de ella.
- No te preocupes por lo que le hice a ella! Preocúpate por lo que ella te va a hacer a ti. – respondió el hombre burlonamente.
Las garras de Gatomon se extendieron amenazadoramente. Sus ojos ámbar brillaban prácticamente en la oscuridad y acto seguido salto súbitamente del balcón y se abalanzó hacia Carlos para atacarlo.
Veemon entro acción y logró sujetar el brazo de Gatomon a tiempo. Ella con velocidad e increíble fuerza contraataco tomándolo el brazo y arrojándolo contra una de las paredes. Acto seguido Gatomon decidió continuar atacando a Veemon quien valientemente se defendía de los feroces ataques que ella arrojaba.
Carlos se sacudió del susto y grito hacia donde estaba Clara.
- Clara! Dile que se detenga! – gritó Carlos.
Clara no parecía escuchar y simplemente gesticulaba palabras que eran casi inaudibles.
- Prodúcele dolor al amigo de este mentiroso……..Luego matalo………..- decía en voz baja.
Carlos no pudo resistir más y corrió hacia donde estaba Clara. Cuando estuvo cerca la sujetó de los hombros.
- Clara, Clara! Despierta! – gritaba Carlos. – Dile que pare o lo va a matar!
Carlos decía estas palabras mientras Veemon recibía una paliza increíble de parte de Gatomon. Los golpes caían como relámpagos sobre su rostro y cuerpo los cuales producían gran dolor. Carlos al mismo tiempo sentía agujas sobre todo su cuerpo coincidiendo con los sitios donde Gatomon golpeaba.
- Clara! Despierta! Este tipo te ha engañado! – decía Carlos desesperadamente.
Clara miro hacia abajo viendo a Carlos arrodillado por el dolor transmitido de Veemon por los golpes que recibía.
- Yo te vi con ella……… - murmuro Clara sin modular ninguna emoción.
- ¿Con quien?...Te refieres a la chica del bosque…………… Te diré que era Ladydevimon quien quería engañarme para luego matarme………..
- Mentira! – grito Clara con rabia y lágrimas en sus ojos.
Mientras tanto Gatomon seguía golpeando a Veemon sin misericordia.
- Veemon! Evoluciona! – gritó Carlos desesperadamente.
- No puedo! - Grito Veemon recibiendo más golpes. – No quiero lastimarla!
Carlos se desembarazo de todo orgullo y vergüenza. Se arrodillo frente a Clara y tomo su mano.
- Te necesito………. – dijo el mirándola a los ojos.
Clara se estremeció de repente. Sus ojos de pronto no se veían tan nublados como antes.
Myotismon no le gusto esa actitud y saltó del balcón al primer piso y parándose detrás de Clara estiro sus brazos produciendo una tromba de viento frente a Carlos la cual lo envolvió y lo arrojo hasta el otro lado del salón arrastrándolo hasta la puerta de la habitación la cual se cerró solidamente.
En el último momento, Carlos empujó a Clara y ella cayo para atrás. Ella se sintió mareada de repente y parpadeo varias veces y miró para atrás viendo los espejos debajo del balcón.
Se aterrorizó al darse cuenta que la imagen reflejada en el espejo era la de un sitio oscuro y lúgubre. Era horrible y tenebroso. Al ver esto ella sintió un frío sepulcral apoderándose de ella.
Justo en ese momento, Gatomon había arrojado a Veemon contra una pared quien quedo atrapado y no podía moverse. Ella se aproximó extendiendo las garras de sus guantes, dispuesta a asestar el golpe final.
Las filosas uñas enfilaban hacia el pecho de Veemon y en ese momento Clara agitó la cabeza en negación a lo que estaba pasando.
- Alto Gatomon! – gritó ella apoderada de un terrible pánico.
Gatomon se detuvo instantáneamente a unos centímetros del pecho de Veemon quien resoplaba agotado y resignado a morir en ese momento.
Blackgatomon salto del balcón y se aproximo rápidamente a Gatomon.
- Que haces………. Matalo………..ahora…… - decía el oscuro gato tratando de convencer a Gatomon de terminar el trabajo.
Los ojos de Gatomon cambiaron al color azul celeste usual. Miro de reojo a Blackgatomon y después de ver frente a ella a un muy lastimado Veemon, se lleno de rabia y clavó sus garras en el vientre de Blackgatomon quien al caer al suelo se convirtió en un vapor negruzco que floto de regreso a donde se encontraba Myotismon.
Myotismon gritó de dolor como si el hubiese recibido ese ataque y se apoyo contra la baranda del balcón.
Gatomon miró consternada a su amigo digimon a quien abrazó para pedirle perdón.
- Lo siento... lo siento...- sollozaba ella abrazando muy fuerte a Veemon quien estaba muy adolorido.
Clara dio la vuelta y observó hacia el balcón donde se encontraba Myotismon aun quejumbroso.
- Lo mereces por tratar de engañarme! – gritó Clara sabiendo que ese hombre no era ningún amigo después de lo sucedido. – Gatomon! Ven aquí! – ordenó Clara.
Gatomon dejo a Veemon recostado contra la pared, y enseguida dio dos saltos para quedar al lado de Clara.
- Tontas! Que pueden hacer ustedes contra mi! – gritó Myotismon aun sujetándose de la baranda.
- Vamos a averiguarlo ¿quieres? – dijo Clara sujetando el digivice en espera que algo pasara.
Efectivamente el digivice brillo unos instantes y en ese momento el cuerpo de Gatomon cambio al de una angelical mujer vestida con armadura y traje de seda blanco. Su rostro lo cubría un yelmo gris.
Clara vio en su digivice:
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Angewomon
Ultimate
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El pendiente de la cadena que tenia colgada Clara alrededor del cuello brillo y sobre el se talló la imagen de un resplandeciente sol.
- La luz de la verdad es lo que te vencerá. – acusó Clara y luego señalo hacia el balcón. – Ilumina este lugar con la verdad.
El ángel se elevó por los aires y se poso en medio de la habitación. Puso sus brazos frente a ella y de pronto los agito con fuerza hacia delante.
- Atmósfera Celestial! – Gritó el ángel haciendo que una onda luminosa invadiera todo el lugar, lo cual lleno a Myotismon de temor.
Clara vio como la ilusión que había sido puesta ante sus ojos se despedazaba como un débil cristal hasta que finalmente vio la verdadera apariencia de este hombre.
- ¿Quién demonios eres? – gritó Clara.
- Yo soy Myotismon! Y no debiste haberme provocado! – gritó el vampiro sacando mágicamente de su mano derecha la empuñadura de un látigo.
- Detenlo! – ordenó Clara al ángel cuando notó que el vampiro lanzaría un ataque desesperado.
El ángel hizo que apareciera en su mano izquierda un arco luminoso y en la derecha una resplandeciente flecha dorada.
- Flecha Celestial! – gritó el ángel soltando el flechazo que atravesó el hombro derecho de Myotismon.
- Maldición.! – gritó Myotismon al sentir su brazo inmovilizado, lo cual lo obligó a correr hacia donde estaba la ventana y saltar por ella.
Con el estruendo de los cristales, el ángel cambio de apariencia y volvió a ser Gatomon.
Todo había quedado en silencio y la verdad había sido revelada.
Veemon arrastró sus pies hacia donde estaban ellas y cayó en brazos de Gatomon.
- No te esfuerces... – le dijo ella con dulce voz.
- Tenemos que encontrar a Carlos...- dijo Veemon con dificultad.
- Tienes razón. – dijo Clara dando la vuelta dirigiéndose a la puerta de la habitación donde estaban.
Al abrir la puerta, no vio a nadie alrededor. Gatomon le llamo la atención para que viera un objeto que estaba tirado en el piso.
Eran unas gafas de aviador.
