Capítulo 2: Reencuentros.
- Bueno… Llegó el día.- Pensé en voz alta, parada frente a la gran puerta de Hogwarts. Imponente y hermosa, como siempre lo había sido.
Tomé mis valijas y entré. ¡Qué sensación extraña estar allí! No iba desde que había terminado mis estudios de magia luego de la guerra de Harry contra Voldemort, hacía ya siete años. Tantas cosas habían pasado entre medio… Tantas. Nuevamente, recordé aquél trágico episodio en mi vida, en el cual Harry me había abandonado. Desde entonces, nunca más lo vi ni supe absolutamente nada de él, ni siquiera sabía si aún estaba vivo, o si le había sucedido algo.
Al entrar, de inmediato vi a Luna, a Ron y a Neville charlando en la entrada. Todos voltearon, y al verme, sonrieron.
- ¡Hermione!- Gritó Luna.
- ¡Luna! ¡Chicos!- Mi alegría era incontenible. Hacía TANTÍSIMO tiempo que no los veía, que sentí que mi corazón explotaría. Caminé hacia ellos y besé y abracé a cada uno. - ¿Cómo están?
- ¡Muy bien! Te esperábamos. Vamos, tenemos una sorpresa.
Fuimos a dejar mis cosas, que temporalmente quedarían en la oficina de Ron, y luego bajamos al Salón. Al entrar, todos los alumnos comenzaron a aplaudir. ¿Qué hacían todos allí?
- ¿Qué… Es esto?- Tartamudeé.
- Tu bienvenida, por supuesto. Cada vez que un ex alumno se incorpora como profesor aquí, se le hace una gran bienvenida. Es algo que Ron decidió hacer.- Me explicó Neville.
- Genial. Pero, esto hace que pierdan sus clases Ron.- Lo regañé.
- Ya cállate y vamos a sentarnos al mesón principal, disfruta de tu bienvenida y luego quéjate lo que quieras, pero no conmigo.- Bromeó él.
Al irnos acercando lentamente hacia el mesón principal, reconocí un par de caras en él. Había profesores que estaban hacía años allí, y había otros nuevos, de mi generación. Entre ellos, estaban por supuesto, Luna y Neville, también estaba Cho, y… ¿Malfoy? ¿Qué rayos hacía Malfoy ahí? Sí que había sorpresas…
Nos sentamos. Yo quedé entre Ron y Luna. Estuvimos charlando unos minutos, y luego Ron pidió silencio. Iba a dar un discurso. Le di un pequeño codazo a Luna. Cuando me miró, señalé con la mirada a Malfoy. Ella miró y luego volvió su vista hacia mí.
- ¿Qué hace él aquí?
- Es profesor Herm, es profesor de Defensa contra las artes oscuras.
- ¿Él, profesor? ¿Cómo es eso posible?- La curiosidad me mataba, pero cómo era posible que un Malfoy, con toda su reputación, su linaje y etcéteras, hubiera decidido terminar siendo un simple profesor. No podía creerlo. Seguro se traía algo entre manos.
- Pues, verás… Lo que él dijo, es que después de la guerra, cuando pudo huir con sus padres, notó que todo el tiempo había vivido una vida que él no quería… Y él mismo fue quien decidió ser profesor aquí. Se especializó con un auror, para saber buenas defensas, y bueno… Aquí está. Es bastante bueno, de hecho.
Volví a mirarlo. Seguía sin entender… ¿Malfoy se había vuelto "bueno"? ¿Un mago común y corriente? Eso no era normal. No hasta donde yo sabía… Inmersa en mis pensamientos, no noté que me quedé mirándolo, hasta que él volteó su vista hacia mí, y sonrió. Sentí que mis mejillas se acaloraban, y de inmediato me escondí tras de Luna.
Continuamos con la celebración después del discurso de Ron, el cual había transcurrido mientras Luna y yo hablábamos de Malfoy. Comimos, brindamos, y luego hasta hubo un pequeño baile en mi honor. ¡Menuda fiesta se había preparado Ron! Increíble recibimiento. Pero bueno, no me extrañaba, ya que, según él mismo me había dicho, Ron aún seguía enamorado de mí…
Habíamos vivido juntos dos años luego de lo ocurrido en Hogwarts, pero él me engañó con una amiga de Ginny, y yo, corrí a los brazos de Harry, dado que él en ese momento era mi mejor amigo. Como nunca más quise saber nada de Ron y encontré un buen refugio en Harry, comenzamos a salir… Bueno… Casi de inmediato… No habían pasado tres meses de mi separación con Ron, y nosotros dos ya salíamos. Al tiempo fuimos a vivir juntos, y a los nueve meses de convivir, me había propuesto matrimonio. Había sucedido todo muy rápido, quizás… Quizás por eso me dejó plantada en el altar… Todo fue tan repentino, tan de novela, que daba miedo. Además no sólo se encontró con que se casaría, sino también, con que sería padre… De todos modos, vaya si ese chico había roto mi corazón, peor que como Ron lo había hecho…
Al anochecer, yo ya estaba instalada en el colegio. Tenía mi propio cuarto y había podido dejarlo ordenado y prolijo gracias a la ayuda que Luna me había dado. También pude bañarme, y ya estaba lista para descansar. Decidí que lo mejor sería acostarme de inmediato, así tendría energías suficientes para comenzar a dar clases al día siguiente…
-3:30 am-
Desperté un poco sobresaltada, había tenido una pesadilla. Me di vuelta, me acomodé, e intenté volver a dormir. Pero al cabo de quince minutos dando vueltas por toda la cama, decidí levantarme e ir a dar una vuelta por el colegio. Después de todo, esa era mi casa ahora.
Me incorporé, y sentada en la cama aún, logré tomar mi bata. Me la coloqué, le hice un pequeño lazo en la cintura, y salí de la habitación un momento después de estirarme. Primero fui a la cocina. Allí me encontré con los elfos y elfinas que trabajaban preparando comidas y postres. Deliciosos postres caseros. Un joven elfo se me acercó sonriendo. Le miré, y sonreí también.
- ¿Se le ofrece algo profesora Granger?- Preguntó con amabilidad.
- Oh, sí, me gustaría un vaso de agua por favor, pero, descuida, yo iré por él.
- No, por favor señorita, siéntese, ya se lo alcanzo.- Me empujó hasta la mesa más cercana y no tuve más opción que sentarme. Lo vi alejarse, y a los pocos segundos estaba nuevamente a mi lado. – Aquí tiene profesora.- Sonrió.
- Muchas gracias. ¿Cómo es tu nombre?
- Oh, mi nombre es Ralph profesora.
- Bien, mucho gusto Ralph. Puedes llamarme Hermione. Soy la nueva profesora de pociones.- Sonreí mientras tomaba un nuevo sorbo de agua.
- Oh, ¿pociones? Creí que el profesor Malfoy estaba a cargo de Pociones.- Dijo curioso. ¿Malfoy? Nuevamente él… ¿Qué diablos?...
- Lo estaba. Decidí cambiar por Defensa contra las artes oscuras.- Se escuchó una voz proveniente detrás de mí. Volteé, y allí estaba él…
- Genial. Que bueno que te vaya tan bien Malfoy.- Me levanté y con brusquedad dejé el vaso sobre la mesa. – Nos vemos Ralph, quizás la próxima que tenga insomnio venga por aquí.
- Oh.- Me miró. – Claro señorita Granger, será un gusto tenerla aquí nuevamente. Espero pueda descansar.
- Gracias.
Caminé hasta la puerta, y pasando junto a Malfoy, me alejé de la cocina. Sentí unos pasos ligeros detrás de mí. Me paré en seco y volteé. Malfoy me seguía, con una pícara sonrisa en el rostro.
- Oh, ¡vamos Malfoy! Ya somos grandes para que me persigas y me molestes con tus idioteces de siempre. No me fastidies si no quieres que me enoje.- Sentencié.
- ¿Molestarte? Disculpa, Granger, pero si querer entablar una simple charla contigo es molestar, entonces no te dirigiré la palabra.- Lo observé con detención. ¿Charlar? ¿Nosotros dos? Y a éste, ¿qué bicho le había picado?
- ¿Tú quieres hablar conmigo? ¿Qué tramas?
- Nada. Hace años que no sé que ha sido de tu vida, y yo he cambiado Granger, aunque no lo creas. Si no, no estaría trabajando aquí. ¿No lo crees?- Caminó hasta donde me encontraba, y acarició suavemente mi barbilla. Fruncí el seño, pero sentí que me sonrojaba. – Sucede algo, ¿Granger?- Sonrió con malicia y picardía.
- Nada. Ya suéltame.- Me alejé de él, y comencé a caminar, enfurecida, hacia mi habitación.
- ¡Oh vamos Granger! ¡Ven aquí!- Reclamó por detrás.
- ¡Déjame tranquila!
Ese idiota, maldito, imbécil y guapo Malfoy… Momento, ¿guapo? ¡POR DIOS HERMIONE, EN QUÉ DIABLOS PIENSAS! Me recriminé a mi misma en mi mente. No podía creer que ese idiota lograra que YO, Hermione Granger, me sonrojara. ¿Quién se creía? Maldito estúpido. Le odiaba. Además, estaba ahí y haciendo ¿qué? No entendía que rayos hacía él en Hogwarts, cuando debería estar… No sé, rascándose o quitándose la peluza del ombligo en su casa. Ese tipo realmente me exasperaba…
Pero, de alguna forma, lo veía sexy… No, qué va, le odiaba… -Deja de engañarte a ti misma… Ese Malfoy te parece endemoniadamente sexy- Dijo una voz dentro de mí. Pero, aunque así fuera, la realidad era que él jamás se fijaría en mi. -¿Y tú que sabes? Deja de menospreciarte, estúpida. Eres muy hermosa e inteligente, puedes tener al hombre que quieras.- Claro, entonces, ¿por qué Harry me había abandonado?...
- Me estoy volviendo loca.- Pensé, nuevamente, en voz alta.
- ¿Por mí?- Sentí que unas manos me tomaron por la cintura desde atrás. Conocía esa voz… De nuevo.
- ¡Ya suéltame!- Me liberé.- ¿Qué quieres? ¡Déjame en paz, Malfoy!
- Oh vamos Granger, por favor, sólo quiero hablar un rato… No tengo amigos aquí.
- Pues yo no seré una. ¿Crees que ya he olvidado todos tus malos tratos hacia mí en Hogwarts? ¡Pues no! Aún recuerdo todo, y sinceramente, si eres o no bueno, o si has o no cambiado, no me interesa, tengo asuntos más importantes de los cuales ocuparme.- Di media vuelta y comencé a caminar otra vez.
- Ya. Lo siento, ¿bien?... No pretendía herirte. Eran sólo juegos y palabras de niño estúpido.
- Lo siento, ¿qué dijiste?
- ¡Lo lamento! ¡Lamento haberte herido… Si es que así fue! Creo que eres más que eso, y más inteligente también...
- Vale. Adiós.
Lo miré. Sin rencores ni nada, pero, seguí mi camino. No pretendía ser su amiga, ni aunque toda su historieta y sus disculpas fuesen en serio. Él, simplemente, no podía ser parte de mi vida, de ninguna forma posible o no.
- ¿Así que iras a tu cuarto a seguir lamentándote por lo sucedido con Potter? Veo que tú no has cambiado nada. Bueno, quizás un poco más sentimental, pero igual de terca.
Me quedé helada, parada, allí en medio del largo corredor. ¿Cómo sabía él lo sucedido con Harry?...
- Creo que hice bien en no tragarme tu historia de niño bueno, si no, no intentarías herirme recordándome un pasado tan penoso…
Eché a correr, quería irme de allí, alejarme de él. Quería alejarme de todo lo malo… Incluso, si fuese posible, de mi propia memoria, que día a día me atormentaba con esos malditos recuerdos.
Corrí y corrí, hasta no tener aliento. Incluso había pasado de largo de mi cuarto. Me encontraba afuera, a mitad del enorme patio… Con razón tenía frío, y estaba tan cansada.
Suspiré. Miré el reloj en mi muñeca: 04:46 am… Mejor sería, regresar al castillo e intentar descansar. Había sido una noche extraña y agitada. Volteé y empecé a caminar hacia la puerta del castillo. Al llegar a la entrada, Malfoy estaba sentado en los escalones. Pasé a su lado y entré. De reojo, vi que se paró y comenzó a seguirme. Me hice la tonta, seguí caminando y procuré no decir ni media letra. Al llegar a la puerta de mi cuarto, tomé la perilla, la giré y abrí. Entré. Vi que él quedaba fuera. Me quité la bata, y me metí a la cama. Segundos después, la puerta sonó. ¿Sería posible? ¿No iba a dejarme dormir aquel molesto imbécil?
Me paré y abrí la puerta unos segundos después. Efectivamente, era él quien estaba ahí, sonriendo… ¿Con amabilidad?
- ¿Qué quieres?
- A ti.- Sentí que me ruborizaba.
- ¿Qué ra…?-
No pude hablar. Me tomó por la cintura y comenzó a besarme apasionadamente. Yo, sin saber el por qué, le contesté el beso, con uno aún más apasionado. ¿Qué me pasaba?... Sin enterarme, a los segundos, estábamos él y yo en mi cama, completamente desnudos, y seguíamos besándonos… Él sobre mí, se movía de forma tal que hacía que cada uno de sus movimientos erizara mi piel. Comenzó a besar mi cuello y así fue bajando, besando todos y cada uno de los rincones de mi cuerpo, y yo… Me sentía completamente entregada a él.
Regresó a mi boca, y besándome nuevamente, comenzó a penetrarme. Se movía despacio y suave, y yo gozaba… Estaba a punto de llegar al clímax total…
- ¡BIIIIIIIIIIIP! ¡BIIIIIIIIIIIIIIIIP! ¡BIIIIIIIIIIIIIIP!- La alarma sonó y yo desperté sobresaltada.
- ¿¡PERO QUÉ RAYOS HA SIDO ESO!?- Grité con furia. ¿Cómo podía ser que hubiera tenido un sueño erótico con Malfoy?... - Bueno, al menos ha sido sólo un sueño...- Me quedé más tranquila.
¡Hola! ¿Qué tal señoritas?
Quería agradecer a todas aquellas que echaron un vistazo a la historia, espero sea de su agrado. Y quisiera pedirles un favor también... Les guste o no la historia, ¿podrían dejar un pequeño review por favor? Más que nada, para que a aquellas que no les gusta, me digan qué les desagrada, y a aquellas que les gusta, poder saber qué es lo que más les atrae de la historia. No quiero ser pesada, pero en dos días escribí dos capítulos enteros, y quisiera saber que estoy haciendo bien mi trabajo, recibiendo al menos un pequeñísimo comentario por capítulo... De otro modo, creo que simplemente deberé borrar la historia y decir adiós a la escritura, ya que he de estar haciéndolo mal para no llegarles.
Muchas gracias a las que leen :) espero no haberles quitado mucho tiempo. ¡Besos!
