- Despierta pajarito…………..- dijo una voz burlona que se escuchaba algo distorsionada.

Así debía ser. Hawkmon estaba despertando de lo que parecía un largo sueño. Solo que en ese momento todo era una pesadilla.

En primer lugar no podía moverse. Notó que tanto como sus patas y sus alas estaban sujetas al piso y al techo respectivamente y su cuerpo estaba suspendido en medio de una habitación iluminada por una tenue luz amarillenta.

Alrededor de el, extrañas criaturas pasaban de aquí para allá. El que estaba más cerca era uno que tenía una forma semihumana con maquillaje blanco en el rostro y vestido de arlequín. Básicamente un payaso, pero había algo macabro en el, especialmente su sonrisa cuando se acerco a preguntarle algo al notar que había despertado.

- Bienvenido……..- dijo burlonamente.

- ¿Quién eres? – preguntó Hawkmon.

- Que quien soy! – respondió el payaso. – Mi nombre……..Es Piedmon. Uno de los Dark Masters.

- Tu! –respondio Hawkmon arrugando la frente. - ¿Qué quieres de mi? – replicó queriendo liberarse de lo que lo sujetaba.

- Que bueno que lo preguntas! – dijo Piedmon haciendo un gesto de querer hacer un truco de magia. Puso su mano cerca de la nuca de Hawkmon y de repente apareció el cilindro luminoso que llevaba el señor Gennai consigo. – Dime que es esto…..- dijo el payaso con un siseo.

- No lo se……….- dijo Hawkmon girando la cabeza hacia un lado tratando de evitar la conversación.

- Pareces ser muy valiente. – afirmó Piedmon. – Pero creo que te conviene que me lo digas…….. – dijo Piedmon abriéndole paso a Phantomon quien llevaba un báculo cuya punta emitía chispas y era muy luminosa.

Al contacto con el báculo, Hawkmon sintió todo su cuerpo retorcerse. Una sensación desagradable lo recorrió completamente haciéndolo graznar desesperadamente.

Mientras tanto Gennai, Aurora, Hector, Leslie y Iori caminaban siguiendo el rastro de sus dispositivos hacia donde estaba cautiva Renamon con la esperanza que en el camino se encontrasen con los que se habían llevado a Hawkmon.

Se escucharon unas voces. Armadillomon se preparó para atacar al igual que Biyomon y Gomamon. Bajaron la guardia al darse cuenta de quien se trataba.

Laika y Palmon junto con Yuki y Patamon aparecieron frente a ellos. Patamon se veia malherido. El ataque de Demidevimon lo había derribado pero alcanzo a dejar a Yuki en el suelo antes de volver a su forma básica. Afortunadamente para ella, Lillymon se elevo por los cielos espantando a quien los había engañado. Al descender, Lillymon volvió a convertirse en Palmon y así el grupo de 4 decidió continuar el camino para buscar a los otros.

La alegría de Aurora de ver gente amigablemente se convirtió en dolor cuando sintió una descarga eléctrica recorriendo todo su cuerpo.

Gritó de repente y se agachó sintiendo nauseas; como si tuviese un calambre enorme. Todos en ese momento fueron a apoyarla.

- ¿Que paso? – pregunto Hector muy asustado.

Aurora no alcanzo a reincorporarse cuando sintio otra descarga similar recorrer su cuerpo. Luego boqueando logro decir lo que ocurria aferrandose a Clara.

- Lo estan lastimando! – sollozaba Aurora abrazandose de Clara con fuerza.

- Demonios! – grito Hector con rabia e impotencia.

- Calma. Calma. – decia Clara tomando a Aurora por los hombros. – Vamos a solucionar esto. Tienes que ser fuerte.

- Es facil para ti decirlo. – reviro Hector. – Tu no eres a quien estan electrocutando.

- Basta! – dijo Carlos llamando la atencion de todos. – Asi no lograremos nada. Tenemos que continuar.

En ese momento notaron que habian llegado a un lugar donde se levantaba una extraña fortaleza que parecia un laberinto.

Era un lugar engañoso. A medida que caminaban notaban que habian paredes que se tornaban por momentos transparentes. Parecia una galeria de arte tridimensional. A lado y lado se proyectaban diferentes imagenes. En una de esas instancias Carlos reconocio una imagen familiar.

- ¿Mamá? – murmuró Carlos para si, al ver que tras una de las paredes que estaban transparentes se encontraba una mujer identica a la que Carlos veia en los retratos que su padre conservaba en la sala de la casa.

Carlos caminó hipnotizado hacia la pared aproximandose a aquella persona. Clara quien estaba cerca noto que Carlos estaba caminando hacia una pared donde de repente apareció una abertura que tenía colmillos arriba y abajo lista para destrozar quien pasara por alli.

- Cuidado! – Clara gritó halando del brazo. La pared se cerró a unos centimetros de distancia.

- Que haces? – preguntó Carlos confundido y enfadado al tiempo.

- No se que es lo que ves alli pero estuvo a punto de matarte.

Carlos reflexionó y cayó en cuenta que esto se trataba de maldita trampa.

Iori caminaba tras los demás; pensativo. Era el que menos habia interactuado en el grupo. Se sentía distinto. Despues, de todo, su padre siempre le habia enseñado no confiar en extranos. Iori se aferró a su copia del coran que estaba en su bolsillo. Rezó en silencio.

Temía que los demas no confiaran en el pero decidio continuar y estar pendiente para apoyar si fuese necesario.

Mientras tanto, Leslie se moría de hambre. No podía dejar de pensar en la suculenta cena a la que estaba acostumbrada siempre en casa. Se le hacia agua la boca solo imaginarlo.

En ese momento, vio que en uno de los espacios de esa cueva habia algo muy particular. Era una enorme mesa con un mantel blanco, y sobre ella, deliciosa comida y postres.

- Comida! – Exclamó Leslie corriendo hacia aquel sitio.

Todos los demas se sobresaltaron, empezando por Aurora. Corrieron tras la nina y todos atravesaron el umbral de aquella sala.

- Leslie espera! – gritó Aurora tratando de detener a Leslie pero ya era tarde. El umbral ahora era roca solida. Todos estaban atrapados y Iori quien estaba meditabundo se demoro en reaccionar. Esto hizo que fuera el unico que estaba por fuera de esa sala.

La mesa y la comida desaparecieron como un espejismo en medio del desierto. Ahora, todos estaban en una habitación circular vacia y mas estrecha de lo que parecia.

- Rayos! – exclamo TJ. – Podría esto empeorar?

Veemon dió un salto en frente del grupo decidido a atacar uno de los muros.

Pero en el momento en que dio el salto hacia la pared fue rechazado por un chorro de agua a presion que lo lanzó hacia el medio de la habitación. Luego, de las paredes empezó a brotar agua a presión empezando a llenar el lugar como una piscina.

Todos miraron a TJ con desden.

- Oigan………Yo que culpa tengo?

El agua llegaba hasta las rodillas de los humanos. A Gatomon le resultaba imposible saltar y patear el muro. Biyomon intento volar y cargar contra el muro con el hombro pero fue inútil. Agumon lanzo una bola de fuego contra una de las paredes pero era inútil. Además, era arriesgado. Un derrumbe y sería el fin de todo.

Mientras tanto Iori golpeaba la pared desde afuera tratando de buscar la manera de pasar al otro lado. Voces empezaron a resonar en su cabeza.

- "No tienes que salvarlos……..Ellos son diferentes a ti. Nunca seran tus amigos………."

En ese momento la pared se volvio translucida y el podia ver como la recamara se llenaba de agua con rapidez. El quiso pasar pero la pared de algun modo permanecia solida.

Iori recordo en ese momento que sus padres siempre le ensenaron que habia que hacer el bien.

" Hijo. Lo mas importante en esta vida es ayudar a los demas. El dinero se acaba, la fama desaparece, las religiones cambian. Pero si permaneces en la memoria de los demas por que haces algo maravilloso, eso es algo que perdura para siempre."

Iori abrio los ojos al recordar las palabras de su madre. Su mama siempre habia sido servicial. Le tendia la mano a todo el mundo sin importar de donde venia. Su padre en cambio era muy desconfiado de las personas.

Iori tomo una decision.

- Ahora se lo que debo hacer……………- murmuro Iori entre dientes. Saco el digivice y espero que algo sucediera.

Armadillomon brillo por unos instantes y se transformo en una criatura que parecia un insecto cubierto de láminas doradas. La punta del hocico era un taladro como sus extremidades superiores.

Iori observo en el digivice la palabra: Digmon. El simbolo de dos circulos entrelazados se habia iluminado en el otro dispositivo. Conocimiento. De eso se trataba.

- Rápido. Abre esa pared! – ordenó Iori.

Digmon giro sus tres taladros y abrio un enorme agujero perfectamente redondo por donde cualquier humano podria caber.

En ese momento aquella pared se desplomo y una corriente torrencial de agua inundo el lugar. El laberinto se desvanecio y ahora todos estaban en una misma habitacion gigantesca llenandose de agua. Digmon regreso a ser Armadillomon.

- Iori! – gritaron todos los demas en coro. – ¿Estas bien? – preguntaron preocupados.

- Lo siento. - dijo Iori cabizbajo con el agua llegandole al pecho. - No pude salvarlos.

- No pierdas la esperanza……… - dijo Aurora tomandolo de la mano. – Gracias amigo.

En ese momento Aurora sintio un shock pasando por todo su cuerpo. Gritó nuevamente y Hector la sostuvo en sus brazos.

Iori cerró los ojos y penso nuevamente que esta no era la hora de rendirse. Su digivice brillo una vez mas y Armadillomon volvio a cambiar.

Se transformo en una extrana criatura tubular. El hocico se habia elongado y parecia un arpon. Las extremidades se habian retraido y eran como pequenas aletas a cada lado de un curioso cuerpo metalico cuyo lomo se abrio como si se tratase de una escotilla. Parecia la cabina de un sumergible.

- Parece un submarino. – comento TJ al ver lo que habia pasado.

- Esa cabina es demasiado pequeña. – comentó Carlos y luego dirigio la mirada a Iori. – Solo tú puedes salvarnos ahora.

Iori asintio con la cabeza subiendose al submarino. Tomo las palancas en la parte delantera acostandose sobre el lomo de la criatura.

Iori vio en su digivice el nombre: Submarimon y en el otro dispositivo el simbolo de una cruz con unos triangulos alrededor se habia iluminado. Era la fe que todos depositaban en él para sacarlos de este apuro.

La escotilla se cerró y Submarimon se sumergió con Iori para buscar una salida.

En lo profundo Submarimon encendio las luces. Ya el nivel del agua era muy elevado y los humanos solo podian sostenerse de los extremos de aquel salon que rapidamente se llenaba de mas y mas de agua.

Iori podia ver desde el interior de submarimon como pequenos remolinos se formaban en un rincon de las profundidades de aquel salon.

- Alli. Debe ser un desague. Ataca! – dijo Iori.

- Bomba de oxigeno. –gritó Submarimon y en ese momento una capsula de aire comprimido salio disparada de su hocico a gran velocidad. Con tres impactos la pared se agrieto y el remolino se hizo más grande.

El nivel del agua comenzo a bajar rapidamente pero arrastró a todos los humanos y sus digimon al fondo rumbo a una gigantesca tuberia.

Todos contuvieron el aire y en unos segundos todos salieron expulsados al otro lado del laberinto.

- Señor Piedmon. – perdimos rastro de los humanos. – dijo un digimon redondo manipulando un monitor.

- Búsquenlos. No deben estar lejos. – luego dirigiú su mirada a Hawkmon.

- Lo ves pequeñin. Ahora ellos moriran por tu culpa y tu amiga sufrira mucho.

Una vez mas esa sensacion desagradable pasó por su cuerpo. Aurora estaba de rodillas quejandose de nuevo.

- Basta! No lo lastimes mas! – sollozaba.

- Hector le puso la mano en la boca para silenciarla. Finalmente ella se calmo pero parecia molesta. – Hector! Por que haces eso? No me dejabas respirar. Casi me ahogas……….!

Hector senalo a Aurora que delante de ellos estaba un oscuro recinto. Parecian barracas militares.

Ellos estaban detrás de una duna que daba justo en la parte de atrás de esa fortaleza.

En ese momento se escucharon varios ruidos. Pudieron ver como Machinedramon, Metalseadramon salieron a la oscuridad en busca del grupo de los humanos quienes estaban justo debajo de sus narices.

Aprovecharon el momento y todos entraron en aquella fortaleza.