La mente de Tony

Por Yoana Spiegel


Disclaimer: Tony Stark, Iron Man, Los Vengadores y todo lo usado para la realización de este fanfiction es propiedad de Marvel, Disney y todos los demás que posean los derechos. Fanfiction realizado sin ánimos de lucro.

Advertencias: Spoilers de las películas y de los cómics.

Notas: One-shots hechos para la tabla Musical de la comunidad minutitos de LiveJournal. Espero les guste.


Fragmento2,

Bedshaped (convaleciente).


—No puedo, Tony. Estás convaleciente, herido en todas partes; apenas te puedes mover— Pepper dice mientras te sube la manta que cubre tu cuerpo hasta la barbilla.

Otra batalla, otra victoria. Y quieres sonreír por ello, tú y tus compañeros Vengadores pudieron derrotar al enemigo en turno que amenazaba la paz y existencia del planeta y bla, bla, bla.

No, no puedes sonreír porque estás tirado en la cama, con golpes y fracturas en partes del cuerpo que ni siquiera conocías y estás tan adolorido que abrir y cerrar los ojos es un verdadero sufrimiento.

Y tal vez pienses: "Soy Tony Stark, soy un genio, millonario, filántropo y playboy, Iron Man, Vengador de tiempo completo que lucha contra cada maldito villano chiflado que quiere destruir la tierra cada semana y estoy aquí, a punto de morir en esta infernal cama", pero déjalo, amigo. Eso no tiene ningún valor para que tu asistente trate de conseguir una bendita hamburguesa con doble queso. Ni siquiera lo intenta.

—Pepper… —Jadeas el nombre de la pelirroja, pero ella sólo aprieta los labios hasta formar una fina y recta línea sobre su rostro.

—Tony, estás drogado por toda esa medicina que te aplicaron, no puedes comer nada por las próximas ocho horas. Te aseguro que ni siquiera puedes levantar los dedos de tu mano derecha, ¿cómo planeas comerte una hamburguesa?

—Tengo un robot que me ayudará, para éso lo programé.

—Ya. Lo programaste para que sostuviera una hamburguesa por ti.

—Es cierto, lo llamé Hamburguer-TRON 3000. ¿Te has fijado que el 3000 es el número favorito de los científicos?

—Descansa, Tony. —Pepper sale mientras cierra la puerta y el silencio invade tu habitación.

Suspiras, ya nadie te respeta, Tony. Si no es Thor andando como Odín lo trajo al mundo por toda la Torre Stark, es Steve burlándose disimuladamente de ti mientras entrenan; o Clint exigiéndote que le construyas una armadura. Todos parecen estar por encima de ti.

Un hombre sexy y millonario no se merece ésto. No señor, tú…

Detienes tu rabieta mental sobre el respeto y las hamburguesas con doble queso cuando la puerta de la habitación vuelve a abrirse y un niño de cabello negro entra lentamente. Puedes ver su pequeña sonrisa ladina sobre el rostro.

—¿Y tú quién eres, pequeño demonio come-dulces?

El niño se acerca y se sienta en la orilla de la cama, cerca de ti. Sientes como el colchón se hunde y el movimiento hace que tu cuerpo vuelva a sufrir de dolor.

Tratas de enfocar la vista y puedes ver dos grandes y brillantes ojos verdes quedarse hipnotizados por la brillante luz azulada del reactor en tu pecho. Sean niños, adultos o ancianos, todas las personas que tienen la fortuna de ver el reactor de cerca sufren del mismo efecto, es como si no existiese nada más alrededor mientras miran al dichoso aparato que te mantiene con vida.

—¿Quieres? —de la nada, el crío te muestra una bolsa de papel color blanco. Tú desconfías y entrecierras los ojos.

—Si éso es lo que pienso que es…

—Según tú, ¿qué es?

—¿Una hamburguesa con doble queso?

El niño levanta una ceja en señal de asombro y sonríe, mientras abre la bolsa y saca una hamburguesa aún envuelta. Tratas de reír, pero te acuerdas que tienes unas cuantas costillas rotas y no sería bueno hacerlo.

—Me sorprende que hayas adivinado, ten —deja el alimento sobre el reactor en tu pecho y se levanta de la cama. Maldito niño.

—¿Cómo se supone que la comeré? No puedo moverme, ¿no vas a ayudarme, diablillo?

—No. Supongo que tienes un robot que te ayude a hacerlo, ¿no?

—Hamburguer-TRON 3000. Aún es un prototipo. A los científicos les fascina el 3000 —sacas la lengua en un tonto intento por alanzar la hamburguesa—. Eres un niño muy cruel, ¿sabes?

El niño sonríe al verte y antes de cerrar la puerta, esos ojos verdes te miran con total diversión.

—Mi hermano me lo dice a veces, cuando se harta de mis bromas.

¿Hermano? ¿Bromas? ¿Quién es ese niño? ¿Pero qué demonios acaba de ocurrir?

Sin embargo, lo más importante ahora es descifrar cómo comerte esa deliciosa hamburguesa.

Por lo menos el reactor la mantendrá caliente.

Es cierto, Tony. Ya nadie te respeta.