Hola de nuevo gente bella, gracias de nuevo por leer mi fic, lo aprecio muchichichisimo. Además para las personitas que me dejaron review(Julieta Heartfilia, Yuume-Sempai y xKale) les hice un pequeño regalo de agradecimiento(Que no sé si les guste Dx, pero lo hice con amor) que notarán al ver este mensaje.
Ahora les dejaré la historia y antes...
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de su creador Jin (Shizen no Teki-P).
Despertó empapado de sudor, con la respiración agitada. Se sentó sobre su cama tapándose los ojos con su mano izquierda. No podía evitar que su corazón latiera con fuerza, aun recordaba pequeños retazos de aquel sueño, que parecía ser tan real, pero sólo era una fantasía ¿No?
Había despertado sobre su pupitre, algo confundido, después de todo hace no menos de unos minutos estaba sobre su cama intentando conciliar el sueño. Miró hacia todos lados notando como al parecer era el único en aquel salón; reconoció de inmediato en dónde estaba, era su clase.
Poco a poco sus compañeros comenzaban a llegar llenando el salón, pero alguien no estaba allí, ella aun no aparecía.
Sacó un cuaderno para distraerse por mientras, seguramente la clase estaba a punto de comenzar.
Escuchó unos lloriqueos cercanos a él, en su espalda un grupo de mujeres parecían querer a la que no podía parar de gimotear ¿Qué estaría pasando? Notó como la que no paraba de soltar lágrimas traía sobre sus manos un ramo de flores. Su corazón se agitó, mientras sus pupilas se contraían ¿Sería lo que estaba pensando? La imagen de la muchacha apareció en su mente ¿Acaso… no la vería más?
Sin saber qué decir sólo se limitó a echarse sobre su silla, esperando que esta vez no estuviese en lo correcto. La noción del tiempo la había perdido completamente ¿Cuanto rato llevaba allí en silencio? ¿Minutos u horas quizás?
Su mente no parecía aceptar el hecho que ella no entraría por aquella puerta, para luego otorgarle una de sus cálidas sonrisas pasando al olvido dentro de sus recuerdos.
Miró hacia la ventana evitando ver aquel florero, cada vez que lo veía su corazón parecía apretarse dentro de su pecho, causándole un dolor extraño, algo que nunca antes había sentido tan intensamente como en ese momento.
Una hoja blanca lo sacó de sus pensamientos, nuevamente allí estaba aquel número, como si se riera de él. La agarró con fuerza arrugándola y salió de allí escuchando las quejas del profesor, sin embargo no le importaba. Corrió hasta la azotea, aquel que había establecido como refugio. Cuando llegó pudo observar en el suelo aquel característico origami que ella siempre hacía. Notó como una lágrima furtiva escapó de sus ojos, mientras su vista parecía nublarse.
Intentó recobrar la compostura, aquel sueño parecía tan real. Tocó con sus pies el suelo, para luego levantarse casi como si aquello hubiese sido una de las acciones más difíciles. Caminó arrastrando los pies, se sentía con menos energía de lo normal (ya de por sí no era que tuviese mucha) ; cuando al fin llegó a el baño se metió a la ducha, tomando un largo baño, su cuerpo gracias al agua caliente pareció relajarse.
Se alistó rápidamente para ir a la escuela, realmente no era mucho lo que tenía que hacer, tomar un desayuno(obligado por su madre) para luego cepillarse los dientes. No era que fuese muy pretencioso consigo mismo, por lo que la peineta o algún perfume jamás serían parte de su rutina matutina.
Sin esperar a su hermana salió de su casa, caminando hacia la escuela. Aquella pesadilla de anoche seguía atormentándolo ¿Y si era una señal? Un escalofrío recorrió su espalda, mientras intentaba pensar en cualquier otra cosa.
Caminó lentamente sin ninguna prisa junto a los demás muchachos que se dirigían al mismo lugar que él. El camino le pareció más largo y agotador que de costumbre, sin embargo siguió como siempre, inalterable frente a los demás.
Al fin en su salón se dirigió hacia su pupitre. Su corazón comenzó a palpitar rápidamente cuando notó que ella no estaba allí, ella llegaba temprano o por lo menos antes que él. Sacó su móvil para ver la hora y notó que era más temprano que lo normal, seguramente aquel sueño lo había despertado antes.
Se echó sobre su silla dejando su maletín de lado. Cerró los ojos intentando que así el tiempo pasara más rápido o por lo menos descansar un poco para recobrar sus energías. Abría de vez en cuando uno de sus ojos para revisar si aquella persona había llegado.
Soltó un bufido exasperado ¿Es que acaso hoy ella pensaba llegar tarde? Sintió un ruido que le llamó la atención, unos pasos lentos y suaves como los de una chica. Abrió ambos ojos mientras se apoyaba sobre su mano izquierda mirando hacia la entrada.
Allí estaba, su mente pareció calmarse haciéndolo soltar un suspiro pesado. Aquella muchacha torpe lo hacía preocuparse de más. Algo parecía distinto en ella, su mirada no se despegaba del suelo mientras su movimiento parecía ser más lento, como si no tuviese ganas de caminar.
Pasó junto a su lado en silencio, para luego sentarse en su asiento. Se quedó allí, sin aquella chispa en sus ojos, su sonrisa contagiosa y lo más importante… el saludo que siempre le otorgaba "¡Buenos días, Shintaro kun!" Si hasta lo podía reproducir en su mente debido a las tantas veces que lo había escuchado.
¿Sería por el incidente del día anterior? Realmente ahora que lo pensaba, sí, había sido algo duro con ella, sin una razón muy válida. ¿Debería disculparse? La miró unas cuantas veces de reojo, además que todos sus compañeros parecían notar que Ayano estaba bastante decaída, después de todo no traía aquella sonrisa sobre su rostro.
Una presencia no querida(por Shintaro) se plantó frente el pupitre de la poseedora de la bufanda color carmín. Serio allí estaba aquel joven del día anterior, ese chico popular con las muchachas ¿Qué hacía él allí?
—Hey, Tatellama san — habló el intruso, molestando un poco al muchacho — Supe que Kisaragi san ayer… te rechazó, por esa razón yo quería saber si tú querías ir conmigo a el paseo
La muchacha abrió los ojos a la par, mientras sus mejillas se tornaban de un color carmín rápidamente, mientras que Shintaro sólo podía pensar en aquellas palabras "Te rechazó ayer" Él no había hecho aquello ¿No? Intentó recordar la escena, ahora todo tenía sentido para él, por eso la insistencia de la morena, quería ir con él.
—Ah… yo — se podía notar como la voz de la muchacha comenzaba a quebrarse, mientras sólo podía balbucear algunas palabras — Supongo que…
—No — respondió impasible el muchacho por fuera, sin embargo por dentro se sentía como un flan, eran muchas cosas a la vez —
—No qué, Kisaragi san — habló algo curioso el joven. Después de todo el muchacho frío no era competencia para él, o eso creía
En parte Reiji(el nuevo enemigo de Shintaro) era popular, pero no era por cosas del destino, la apariencia de él era quizás comparable con la de un príncipe. Tenía el cabello claro y sedoso(se notaba que cuidaba mucho de su apariencia) además de unos ojos color azul como el mar. El hecho que fuese un destacado miembro del club de atletismo le daba un plus que traía locas a todas las muchachas.
—Ayano ya tiene con quien ir — lo miró a los ojos, encontrándose ambas miradas
Escuchó un sonido muy parecido a un "Tsk" salir de la boca del rubio antes de regresar a su puesto.
Agradecía profundamente que no todos sus compañeros estaban presentes, además ¡Quién lo diría! El chico más frío del salón iría a el paseo con la dulce Ayano, realmente eran como dos polos opuestos.
Soltó otro suspiro para luego ver como ella lo miraba.
—Shintaro kun… — le sonrió dulcemente mientras intentaba esconder un leve sonrojo — Espero que la pasemos bien en el viaje
—Sí — respondió evitando toparse con la mirada de ella — lo mismo digo
Él sentía muchas cosas dentro de sí, por una parte estaba intrigado por aquella declaración, después de todo lo había sabido por un tercero y no la boca de ella, pero a la vez la culpa ya no seguía allí, al ver que su compañera volvía a sonreír lo calmaba, quizás este viaje no estaría tan mal.
La cena parecía seguir como de costumbre. Todos comiendo mientras algunos contaban anécdotas de su día, para así hacer más amena la comida. Su madre siempre se mantenía sonriente escuchándolos a todos y a pesar que solía ser una buena parlanchina, a la hora de comer sólo se limitaba a escucharlos a todos.
Su padre, por el otro lado hablaba de sus estudiantes especiales. Ella los conocía ¡Claro que sí! Hasta eran amigos con Shintaro de ellos, porque en el fondo sabía que el muchacho frío igualmente era una buena persona.
—Hija — habló el mayor — Pronto vendrá la salida, ya tienes con quien ir ¿Alguna amiga?
Todos parecieron quedar en silencio mientras la veían con atención. Realmente era un momento incómodo para la pobre.
—Sí… — respondió intentando quitarle importancia, sabía que si contaba que su compañero era un hombre… habría un pequeño escándalo
—¿Quién es? Cómo se llamaba esa chica… ¿Yume? — intentó obtener un respuesta más clara por parte de su hija mayor
—No — miró su plato como si fuese lo más interesante del mundo
—No será ese compañerito tuyo — habló su madre impresionando a todos — ¿Kintaro?
Ayano por un momento palideció, mirando a su madre. Sabía que no lo hacía con malas intenciones, o quizás sí, no tenía idea, pero el problema era otro. Sus mejillas se sonrosaron luego de unos segundos, mientras todos parecían centrarse en ella.
—S-se llama S-Shintaro — sonaba nerviosa, más bien avergonzada — Y sí, el será mi compañero
—¡¿Ese muchacho?! — al ser profesor conocía la fama del recién nombrado. Era todo un genio, sin embargo no era lo que él quería para su hija, se hablaba en la sala de profesores que el muchacho era todo un iceberg —¡Pero si es un chico! ¡A mis hijas nadie las toca!
Soltó un resoplido mientras sonreía, sabía que tendría que decirles tarde o temprano, así que eso le quitaba un gran peso de encima.
A pesar de las quejas de Kenjirou, Ayano no pareció cambiar de opinión, además que su esposa sólo se limitaba a decir "Mi hija está tan grande" rompiéndole más el corazón a aquel padre.
Al parecer los problemas estaban recién comenzando.
Tadáa, eso fue el capítulo de hoy(?) espero que les haya gustado. Ahh y si ven una falta de ortografía lo siento, es que a veces se me pasan.
Dejen reviews si quieren, por favor, así sé que a alguien le gusta lo que hago y bueno, eso.
Gracias por leer.
