La Hija De Un Ángel

El 28 de Noviembre fue hallado el cuerpo de la joven escritora Allison Douling, esposa de Dallas Douling empresario exitoso en Miami. Dez Johnson antiguo amigo de la fallecida empieza a investigar un asesinato aunque las evidencias demuestren lo contrario. Cuando sus sospechas se vean confirmadas, Dez deberá adentrarse en el extraño mundo secreto en el que vivía su amiga.


Disclaimer: Austin & Ally no me pertenecen, derechos reservados única y exclusivamente a Disney. La canción "I´ll be there for you" es cantada por The Rembrants.


Capítulo 4: Nada se arregla con palabras.

La música de baile resonaba por toda la habitación mientras que las risas la llenaban de arriba abajo. A Janet le recordaba a una escena de un libro. Claro que para ser exactamente igual los hombres deberían de llevar colores chirriantes características del rococó londinense. Además que en vez de la música pop la gente se formaría para bailar el minué elegantemente. Janet rio ante la idea mientras que su querido hermano menor se acomodaba a como Dios le dio a entender la corbata del traje color marino que su adorado padre le obligo a traer.

No entiendo porque debo de traer este asqueroso traje – se quejó.

Martín era de alguna manera muy diferente al modelo perfecto de hermano. Aunque en realidad no existe ese hermano perfecto. Martín era fiestero por naturaleza, y ella la propia Janet debía de hacer de chaperona cada vez. Claro que existía un lugar predilecto para las fiestas que organizaba su hermano, aunque no eran fiestas completamente locas siempre se salían de control.

Janet lo observo un segundo más. Sin duda alguna su hermano era muy guapo, el tipo de chico por el que las personas se quedan horas viéndole al pasar por la calle. Ojala que lo que tiene de guapo, fuera la misma cantidad que tuviera de dedicación escolar. Un suspiro salió de entre los labios de la chica, antes de que un gato negro de cola larga y pelo sedoso se deslizara por debajo del vestido entre las piernas de Janet para después saltar a la mesa a un costado de Martín.

Estúpido gato del demonio – vociferó Martín después de caer asustado por el repentino movimiento del felino.

No llames así a Xemerius – grito su hermana. Aunque al gato no le importaba mucho si lo llamaban demonio. Lo único que quería era dormir en el regazo de su dueña, por lo que cuando esta se sentó en una de las sillas se durmió sin más.

Su hermano, aun ataviado con la incómoda camisa de color rosa se sentó a su lado. Frunció el ceño volviéndose un completo enigma para Janet quién se escondió detrás del flequillo negro con luces moradas y azules cuando Miss Cornalina pasó por delante de ellos. Aunque en realidad no le hizo caso en lo más mínimo a Janet. Siempre llegaba a interrogar a su hermano quién sin más siempre le trataba de cortar con monosílabos.

Miss Cornalina es la tía de la familia, por llamarlo de alguna manera. Siempre preocupada por su sobrino adoptivo. Por Janet, no había porque pensar. A diferencia de lo que todos podían creer. Janet no era la favorita de mis Cornalina. Por lo que cuando la mujer comenzó a hablar de aristocráticos pensamientos sobre su adorada Inglaterra, Janet se dedicó a observar a su querida tía favorita.

Allison Douling saludaba a los invitados de la fiesta, ataviada en un vestido de terciopelo negro que elegantemente la hacía verse incluso más hermosa que de costumbre, que enmarcaba su cadera y que envolvía sus brazos de porcelana con una tela traslucida. Sobre el mármol del piso, las diferentes capas del vestido caían y mientras que un poco de la tela paseaba libremente en el mismo.

Para Dallas, probablemente no había existido otro momento en que se hubiera visto tan arrebatadora. Aunque de hecho para el señor enamorado su esposa siempre se veía tan perfecta. Ya fuera cuando se ponía enojada por alguna estupidez, o cuando se arreglaba para la maravillosa fiesta que cumpleaños que año tras año Dallas se encargaba de organizarle.

Parece que mi sobrino está siendo torturado por la adorable mis Cornalina – comentó el señor Douling con un deje de burla en su voz.

mis Cornalina en una mujer muy culta e interesante. Es una buena influencia para tu sobrino – replicó la dama tratando de defender a su socia –aunque para un joven de quince años…

Dallas entendió a su esposa antes de que otra palabra saliera de sus tiernos labios. Era encantadora. El matrimonio Douling saludo a otro par de personas más, y mientras una gran cantidad de felicitaciones la embriagaban, la cabeza de Ally maquillaba un pequeño plan que se puso en marcha cuando el señor Douling le lanzo una sonrisa cómplice y la separo de sus grandes admiradores.

¿Cómo esta mis Cornalina? – se acercó sigilosamente mientras que un Martín aburrido le agradecía con idolatría

Perfectamente bien Allison – contesto en una carcajada la mujer mientras que el vestido verde se revolvía y se acomodaba de nuevo al levantarse del asiento – acabo de regresar de mi amada Inglaterra

Yo lo creo madame – contesto. Ambas se habían conocido en uno de los viajes de negocios de Dallas, ambas amantes de las novelas habían simpatizado lo suficiente como para sopesar las extrañas costumbres de la otra. Una enamorada del rococó inglés insistiendo en que se le llamara madame, y la otra obsesionada con leer hasta que los ojos se les cerraran por puro reflejo

oh, no lo creo Allison. Podría pasar cantando "God save the queen" todo el día –ambas mujeres rieron. Antes de que la atención de miss Carolina fuese llamada por su esposo que deseaba compartir unas palabras con otros invitados y su mujer.

El silencio se hizo en ese pequeño espacio del salón. Aunque de hecho no era un silencio total, no con el ruido de la música pop tocando. Ally se acercó a sus sobrinos y sentándose entre ellos decidió romper ese silencio.

Debes de admitir, Martín, que te he salvado de una – el chico solo rio, mientras Janet observaba la conversación y en específico a su hermano.

Claro tía Allison – contesto perdiéndose entre los ojos de la mujer de vestido terciopelo sentada ahí – te debo una.

Nada de "te debo una" Martín –le regaño – a ver si para la próxima dejas más limpia mi casa después de tus fiestecitas, la ama de llaves se enojó mucho la otra vez

Lo siento – se sonrojo Martín y rascándose la nuca provoco una sonora carcajada en su hermana

De cualquier manera – se levantó del asiento – ambos deberían de disfrutar la velada. Además tengo una pequeña sorpresa para todo mundo –antes de salir en dirección a su esposo comento –: ya les dije que es Ally a secas.

La señora Douling siguió su camino. Y la velada de cumpleaños continúo.

Aun la sigues amando – preguntó con una mirada picara Janet

¿Quién hablo de amor? Lo que yo siento por Ally es simple idolatría –Janet rio de buena gana y dándole la razón a su hermano se puso a bailar.

Justo en ese momento Allison se montó en el escenario y deleito a su público con la canción "I´ll be there for you". Janet no pudo evitar observar a su hermano y esa mirada que no la engañaba.

De cualquier manera, genéticamente no había problema porque Martín se hubiese enamorado de la encantadora Allison Douling.


De ninguna manera podía ser cierto. Esto era más bien una mala broma o un sueño, como el sueño de una noche de verano. Eso debía ser. Seguramente si se tiraba de algún risco (si es que encontraba uno) se encontraría en su suave cama de Hollywood durmiendo siendo domingo por la mañana. Claro, no había manera de que Ally estuviera muerta.

Pero, cabía la posibilidad de que se suicidara. Ally le dijo, la última vez que la vio, que si no le importaba ella a ella tampoco le importaría él. Ally tenía demasiada dignidad. Pero en sus ojos se veía aquel tono opaco y tristón. Austin partió sintiendo que si Ally se tiraba enfrente de un autobús, seria enteramente su culpa. No es que se sintiera importante, pero tres años de relación no se superan con un simple "Adiós".

Corrió sin importarle como terminaría al llegar, probablemente el pobre disfraz había decidido quedarse a saludar a las hormigas del piso. No paso mucho para que llegara a la antigua tienda Sonic Boom. Y el corazón se le estrujo, como si alguien lo hubiera puesto en una licuadora y decidiera hacerlo trizas. La entrada estaba custodiada por policías. Y a eso agregándole que una cinta amarilla impidiendo el paso le daba el aspecto que no deseaba que existiera.

Austin se quedó ahí, estático, no quiso moverse ni un poco. Si se había suicidado, no había razón para que estuvieran tantos investigadores reunidos en ese lugar. Pero si no… tal vez podría conseguir información de algún policía. Podía ser que alguien aceptara dinero por información. ¿Dónde estaba el detective a cargo?

– Sabes Dez – una voz se escuchó acertándose a Sonic Boom – eres muy malo conmigo. Soy tu compañera, dime cual es esa información que nos va a ayudar con la investigación

– ¡Catalina! – regaño su acompañante – te lo diré cuando ese seguro de esta información.

Austin no lo creía. Era posible que la persona que mostraba su placa de policía en la entrada del establecimiento fuera su mejor amigo de años. Imposible. Dez siempre quiso ser productor de cine. Y lo estaba logrando. Nadie abandona su sueño de la noche a la mañana. Detrás de la persona a quién Austin consideraba Dez, una joven de mirada enojada le seguía.

–Dez, te estoy hablando – le grito al entrar al lugar. Los demás policías observaban el drama con una sonrisa en sus rostros – somos un equipo desde la academia y más te vale no ocultarme nada

En ese momento algo más importante llamo la atención de Dez. Una persona de cabello rubio que observaba la tienda con atención espectacular.

–Bien, te lo diré – se volteo a hablar con su compañera – pero antes necesito hablar con alguien

Catalina solo lo miro dirigirse hacia la salida del lugar, se encogió de hombros y tomo rumbo a la oficina de Allison Douling. Colgado de la puerta el nombre de la mujer, pero algo extraño había en él. Parecía demasiado… limpio. Aquello le dio muy mala espina pero antes de poder sacar conclusiones el doctor Flex llamo su atención

–Ya llegaron – comentó el hombre de cabello alborotado y mirada suspicaz. La bata de laboratorio venia abierta en su totalidad dándole un aspecto muy poco profesional – debería de aprender a llegar más temprano

–Doctor Flex – Catalina le observo un momento. La escalera dejo de el hombre llegara hasta la posición de la mujer sin ningún esfuerzo y la diferencia de alturas fue extremadamente notable – la última vez quedamos en que dejaría de lado su vanidad para volverse profesional

–La naturaleza de las personas nunca cambia – contesto el hombre con una mirada diferente – aunque tú tampoco has cambiado desde la última vez que nos vimos

Catalina tuvo la sensación de que si en ese momento le ahorcaba le haría un favor al mundo. Al fin y al cabo, el doctor Flex solo significaba problemas. No es que Giordano Flex fuese mal forense, de hecho era uno de los mejores, razón por la cual Dez paso tres horas rogándole se hiciera cargo del caso "Douling", aunque al final solo acepto por que Dez le tendrá que pagar una semana de desayunos al hombre. Si, Giordano Flex hacia buen trabajo como forense pero no como ser humano. Tal vez el contacto con cadáveres, el ver como la humanidad de algunas personas desaparecían y ver todo lo que eran capaces de hacer los seres humanos lo volviera como era. Una sonrisa socarrona volvió a asomarse en las mejillas del hombre y dos hoyuelos se marcaron en ellas. De nuevo pensó que matarlo no tendría nada de malo, el problema es que ella no funcionaría como asesina, y además no tendría donde esconder el cuerpo del hombre.

Pero Giordano no se inmuto. No era tan desalmado como todos creían. Cada vez que veía esa mirada de colegiala enamorada en el rostro de la detective le entraban unas gigantescas ganas de echarse a reír en su cara y llamarle infantil. Las mismas ganas asomaban en el cuándo veía a Dez, y su completa despistes ¿Debía de haber una razón por la que ambos constituyeran el espectáculo diario de la comisaria? Ella tan enamorada de él como para sacrificarse, aunque con una inmensa dignidad, toda la que podía caber en ese exuberante cuerpo. Y él, un idiota en toda la extensión de la palabra, teniendo a semejante mujer delante, no solo hablando de su aspecto físico. Según tenía entendido ambos eran buenos amigos desde hacía dieciséis años, la forma en cómo se habían hecho amigos solo era conocida por ellos mismo. Pero eran los más confiados del mundo el uno con el otro. Quién no ve a su mejor amiga enamorada de él, por una mujer egoísta, pretenciosa de buen cuerpo que era más bien una molestia para cualquier persona. Solo Dez.

Por eso, Giordano se regocijaba en la novela mexicana que armaban con tanto entusiasmo sin darse cuenta. Lo único que faltaba era la chica mala que quiere sacar a Catalina del juego. Pero tampoco como que Maja Hedström no cumplía ya esa función. Flex volvió a sonreír, aunque esta vez la sonrisa era diferente, cargada de burla pero también de comprensión en la situación que se vivía. La acompaño con una sonora risa que Catalina desprecio en un gesto muy digno con el que entro a al despacho de la fallecida Allison Douling. Se acomodó como pudo el revuelto cabello negro azabache y mostrando sus encantadores hoyuelos la siguió dentro. Como le encantaba molestar a las personas enamoradas.

–Hay alguna novedad – preguntó Catalina tratando de no mirar a la persona enfrente suyo vestida de bata – aparte de lo que puso en su informe del cuerpo

–Solo que encontré en la casa Douling, escondidas por cierto, algunos medicamentos para un tratamiento de fertilidad – Cata no pareció entender muy bien eso, pero siempre debía de sonar decidida y correcta.

–El que estuviera en tratamiento solo significa que nunca pudo ser un suicidio – Flex asintió mientras que ella revisaba, después de ponerse sus obligatorios guantes blancos los documentos extendidos en el maltratado y ensangrentado escritorio de caoba.

–También es extrañamente interesante que el asesino haya limpiado cuidadosamente los restos de sangre de los cajones que no son del escritorio – insinuó Giordano

Catalina lo observo un momento. ¿Qué diablos quería decir con eso? Entonces lo entendió. Revisaron sus cajones, buscando algo que probablemente sea de vital importancia para el caso. Flex rio de buena gana burlón y señalo a un pequeño archivador en el despacho. Catalina corrió a el y no tardo mucho para comenzar a revolver los archivos. Para su suerte eran solo cosas personales. Recordó una vez, la única en que por invitación de Dez fue a una fiesta de cumpleaños de Ally. Canto, bailo y conto algo muy íntimo. Esa vez, Allison Douling leyó una página de su diario. Y eso mismo diario, no estaba en el archivero. Tal vez pudieron habérselo llevado o estar en su casa. Era cuestión de revisarlo.

Parecía que ya no había nada más que hacer cuando Catalina reviso su celular dispuesta a localizar a Dez. Entro directo a buzón de voz y no pudo evitar enfurecerse. Su cabeza punzo un poco mientras maldecía su mala suerte. Claro, seguro estaba en su camita con la z***a de Maja y ella haciendo el trabajo de los dos. Ni que fuera burrito sabanero…

Decidió que, ya que su compañero la había abandonado, podría ir a su casa a tomar una taza de té y un baño de burbujas. No espero que el técnico Rogers, un chico bastante bien parecido y de un carácter muy carismático. Tal vez demasiado pegándole a inocente. Ah! Por eso es que siempre (o al menos la mayoría del tiempo) estaba con el corazón roto.

Rogers llamo a Catalina para mostrarle algo que le sacaría una sonrisa. ¡Hasta que hacían algunos progresos!


Dez no podía dejar de observar a esta persona. Sus labios, su cabello, sus ojos, su complexión, su estatura, su rostro. Era demasiado familiar. Se despidió de Catalina pidiéndole que entrara a la escena del crimen y se acercó a esa figura.

–Disculpe señor – llamo su atención de la manera más apropiada que se le ocurrió – pero no puede estar aquí. Esto es una investigación.

Él también lo miro, y entonces se reconocieron.

– ¡¿Dez?! – pregunto con estupefacción

– No puede ser ¡¿Austin?! – definitivamente ese día se estaba poniendo cada vez mejor.

– ¿Qué hay? – mencionaron al unísono. Aunque fue un segundo después de Johnson recordó el trabajo e invito a su compañero a caminar.

Recorrieron en silencio los lugares que durante su adolescencia resultaron ser de vital importancia. Una marcada melancolía embargo al famoso cantante y actor, pero con el detective fue diferente. Dez, lo observo todo con los mismos ojos que siempre. Si bien recordaba mucho de todas esas aventuras, veía casi a diario ese lugar y se creaba nuevos recuerdos sobre ellos. No es que no le importara más lo de su adolescencia, solo que el ahora era un tanto más importante.

Johnson observo con detenimiento al rubio y decidió que era mucho mejor tomar algo fuerte para la posible plática que tendrían. Una cerveza sería buena. Sin que Austin se diera cuenta, fue conducido a un maravilloso bar titulado "RowdyRuff Boys". El dueño conocía a Dez. ¿Cómo no hacerlo? Si cada 17 de Octubre llegaba a pedir una cerveza y terminaba tan borracho que solo su mejor amiga era capaz de sacarlo de ahí. Alan conocía todos y cada uno de los problemas y pormenores que aquejaban durante todo un año al hombre. En realidad, Alan sabía que Dez era demasiado infantil para su profesión, pero demasiado serio para otra profesión. Lo esperaba a cada término de investigación junto con su amiga para tomar un poco y olvidarse de la porquería de este mundo. Sin embargo, verlo entrar a esa hora, con un acompañante que no fuese la exuberante muchachita que, borracho, Dez llamaba princesa "pechos grandes" (pero no le cuenten esto a Cata, ha tenido suerte de nunca escucharlo), lo termino desconcertando. Aun así, lo dejo pasar y sentarse en su lugar preferido en la barra.

– ¿Te sirvo lo de siempre Dez? –pregunto Alan dándose cuenta que de hecho su acompañante no parecía poder reaccionar.

–Claro – contesto, mas por cortesía que otra cosa. Pensaba tomar algo, pero no mucho. Aún estaba en servicio.

–Trabajando una cerveza de barril – sonrió Alan adentrándose en su trabajo.

Dez ayudo a Austin para que se sentara y se quedara calmado. En realidad estaba bastante calmado, como reflexionando. Dez comenzó a hablar – Austin ¿Sabes lo que paso? – Austin lo volteo a ver sin expresión alguna en su rostro

¿Qué si sabía lo que sucedió? La verdad, no entendía nada de nada. Pero lo que si entendía y sabía era que su corazón se estrujaba con la idea de la muerte de Ally. Definitivamente no podía ser cierto. Algo muy dentro de sí gritaba por salir corriendo, entrar por la puerta de Sonic Boom y gritar su nombre. Llamarla, pedirle perdón por lo sucedido hace dieciséis años, comprobar que no estuviera muerta y besarla como nunca pudo hacerlo. Dentro de él se maquillaba una sola idea, secuestrarla, llevarla lejos y pasar el resto de su vida compensándole el trago amargo de hace varios años. Pero si estaba muerta, entonces todos sus sueños se iban a la basura y la única esperanza que lo hacía levantarse cada mañana y trabajar por veinticuatro horas seguidas sin necesidad de alguna sustancia desaparecía, llevada por el viento como se lleva a una ilusión.

–Lo siento – ni siquiera sabía porque se disculpaba. Pero Dez necesitaba saber que podía quitarle un poco de su dolor a su mejor amigo.

–No tienes por qué disculparte – le contesto Austin levanto la vista con un par de lágrimas cristalizando sus ojos – solo dime que no es cierto lo que dice el periódico

–No puedo – replico Dez – es verdad. Estoy a cargo de la investigación

Austin no supo porque lo dijo. Solo supo que debía de hacerlo.

–Déjame ayudar – la cólera embargo al detective. No, no había forma en que el tratara de remediar sus errores ahora.

Simplemente se levantó, dejo un billete en la barra junto con la botella llena de cerveza de barril y salió del lugar. Austin tomo la cerveza, rio y bebió entre llantos. Alguien en el lugar lo reconoció.


–Dime ¿te agradan los días nublosos? – Janet no podía evitar divagar sobre cosas de esa índole cuando salía a pasear con su hermano. Y en este preciso momento ambos lo necesitaban.

Si bien su madre no pudo reconocer la desorbitación en los ojos de su hermano al recibir la impactante noticia, ella sí lo hizo. La sala de su familia se llenó de un creciente desagrado. El llanto, la tristeza, entre otras cosas más sofocaron a la joven de dieciocho años. A la mañana siguiente, a pesar de los reclamos de su madre, Janet y Martín salieron como rayo de la casa hacia el centro comercial. Y ahora, marchaban sin rumbo alguno.

– ¿Qué te pasa? Sabes bien la respuesta – un gruñido escapo de su boca.

– Lo sé – contesto – es solo que te noto muy pensativo

– No hay otra forma de estar después de lo que paso – repuso

– ¿Tú crees que a Ally le gustaría verte tan fuera de ti?

– No lo creo – contesto con una risa señalándose a sí mismo – Soy el más guapo

Martín tomo su celular, hizo como si llamara al número de emergencias y pidió una patrulla. Hay un ladrón de corazones en la ciudad. Janet rio ante la ocurrencia de su hermano, feliz de que su esencia no se perdiera. Pero el momento rápidamente desapareció. La voz que llamo a Martín Basal los hizo soltar un bufido

– Hola cariño – contesto una mujer de cabello largo, pintado de color anaranjado y un gran moño. Su risa risueña no engañaría a nadie

– No me llames cariño Camille – ambos hermano tenían un marcado enfado en sus rostros – tu y yo terminamos hace mucho

Siguieron su camino, mientras que la chica blandía su falda de pliegues estilo colegial, su polo pegado al torso y su bolsa, en dirección de un bar. Su cabello anaranjado se movió al viento, tapando su enojado gesto.

Janet sintió su celular vibrar mientras que se dirigían al automóvil de Martín. Su madre, su tío y ellos debían de verse con el abogado de Ally. Era hora de regresar a la triste y dolorosa realidad.

Martín subió al auto, puso las llaves en la ranura arranco mientras que Janet se sumergía en como resolvería la segunda crisis el maravilloso (al menos para sus ojos y los de la "Fundación") Salvor Hardin. Pero tuvo que esperar hasta contestar una llamada más, una que la pondría melancólica.


Para cuando Dez llego a la comisaria no pudo quitarse de encima los ojos de pistola de su compañera. Pero por el momento eso no le preocupo, lo más importante eran las cámaras de seguridad. Esa mujer gorda de aspecto poco agraciado era su única sospechosa, pero sinceramente, Dez no creía que pudiese ser ella…

Pero no perdía nada con intentarlo.


Nihao…

Lamento la tardanza. Pero no eh tenido tiempo de nada a penas y de respirar. Espero que les haya gustado la continuación, y de nuevo perdón por la tardanza.

AVISO.

Dentro de este capítulo existen varias referencias. Dos referencias a libros. Una a una caricatura y otra a una serie. ¿Porque? Verán hay un personaje que tiene un papel vital para la historia que sale más adelante pero no tiene rosto ni personalidad. Así que les propongo algo. Si ustedes adivinan al menos dos de esas referencias serán el personaje. ¿Cómo participar? Muy simple, solo escriban la frases donde se encuentra la referencia, un guion (-) y a que libro/caricatura/serie hace referencia. Después descríbete, tanto física como psicológicamente. En caso de adivinar las cuatro será mejor. El primero que cumpla con los requisitos gana. Sexo indistinto.

Eso es todo ahora una preguntas, vamos no sean timidos y denme sus suposiciones…

Sayonara "y que la fuerza los acompañe"