Hola! Bueno, gracias a trini-la-blake, lala-potter, pedro, Andrómeda y anita potter (nueva lectora, bienvenida!) por sus comentarios, en serio me subieron mucho el ánimo! Hay muchos a los que dejé de ver en mi fic hace tiempo, no pierdo la esperanza de que vuelvan alguna vez para leerlo y dejar un pequeño review... En fin, perdón por la demora con este chapter, pero creo que el resultado fue bueno, y es para comenzar a encaminarnos a lo que vendrá más adelante. Les dejo el chapter!
DISCLAIMER
Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling y a la Warner Brothers, yo sólo hago esto por gusto y sin ningún fin de lucro. A próposito, yo no soy J.K Rowling.
Harry Potter y las Almas del Heredero, capítulo 9
"Planes y disputa"
La primera reunión de la Orden a la que asistieron se efectuó unos días después de haber sido aceptados, cuando ya los Delacour habían vuelto a Francia.
-Muy bien...-dijo la profesora McGonagall, dando por iniciada la sesión. De pie en la cocina con su túnica verde oscura, observó a todos con su mirada severa, dando entender que no quería demasiadas interrupciones- Supongo que querrán saber qué ha pasado desde los acontecimientos ocurridos en Hogwarts hasta ahora.
Harry estuvo a punto de soltar un comentario sarcástico. "Acontecimientos" no era la palabra adecuada ni mucho menos para referirse a la muerte de Dumbledore a manos del mal nacido de Snape. Pero necesitaba parecer lo suficientemente maduro ante los miembros de la Orden para que comenzaran a integrarlos más. "La primera impresión es vital", fueron las palabras de Hermione, en la conversación que sostuvieron todos los chicos la noche en que entraron a la Orden.
Cuando levantó la vista otra vez, la profesora McGonagall lo estaba mirando, expectante. ¿Tal vez esperaba una reacción de parte de él? Posiblemente. ¿Una objeción, un grito, un alegato, un gruñido? Cualquier cosa, pensó Harry, para ponerlo a prueba. Pero si esto era verdad, no llegó a saberlo con certeza, porque la bruja decidió que era mejor proseguir su charla que esperar su reacción.
-Apenas unas horas después del asesinato, mandamos una delegación de la Orden y aurores del Ministerio a la casa de Snape, para registrarla a fondo y ver si podíamos encontrar mortífagos que estuvieran reunidos ahí.
-Disculpe, profesora... –interrumpió Harry con delicadeza- ¿Dónde está la casa de Snape?
-En un pueblo muggle, específicamente en la calle Spinner's End. Pero puedes estar seguro de que no hay nada relevante ahí excepto instrumentos de magia negra, porque fue registrada exhaustivamente. Como decía, la delegación fue a registrar el recinto, pero nada en el lugar nos dio información nueva, y tampoco había gente. Por el desorden, deducimos que fue evacuada poco tiempo antes de que llegaran los aurores. Eso es todo cuanto respecta al registro de la casa de Snape. ¿Preguntas?
Nadie dijo nada, nadie levantó la mano.
-Bien –dijo la profesora complacida- Siguiendo con el propósito de ponerlos al tanto, les puedo decir que otra delegación fue a Las Tres Escobas inmediatamente para llevarse a Rosmerta a San Mungo. Los efectos de la maldición Imperius se acabaron trassiete días de tenerla interna. Sin embargo, y aquí viene el problema, aún están reteniendo a Rosmerta por orden del Ministerio. Dicen que se necesitan pruebas de que fue realmente víctima del maleficio Imperius para que evitemos los problemas de un juicio. Sé que tú puedes testificar, Potter, pero si lo haces, hay dos problemas: Primero, darás pruebas concretas de que estuviste con Dumbledore esa noche y de que habían abandonado el colegio y regresado a él más tarde. Lo segundo, es que involucrarías a Draco Malfoy en la acción judicial.
-¿No podemos dejar que él muchacho no testifique? –preguntó un mago nuevo en la Orden, llamado Necklest.
-¿Y dejar que Madame Rosmerta pase un juicio y quede condenada? –preguntó Harry, indignado- El Ministerio está desesperado por demostrar que es eficiente, enviarán a cualquiera que esté bajo leves sospechas, aún sabiendo que lo más probable es que sea inocente. No hay más que mirar el caso de Stan Shunpike para darse cuenta. En cuanto a Malfoy... ¿Qué importa que vaya a Azkaban y se pudra ahí? Le hará compañía a su padre.
A pesar de la rabia y el desprecio por Malfoy, Harry no pudo evitar pensar si Malfoy querría aún pasarse a su bando, como le había propuesto Dumbledore. Su expresión, el cómo bajaba la varita poco a poco...
-¿Lo dices en serio? -preguntó McGonagall, incrédula- No quiero por ningún motivo que el Ministerio se involucre en tus asuntos con Dumbledore, y si nombras a Malfoy, todo tardará más porque necesitarían su testimonio también. Creo que lo más sensato en este caso será confiar en el uso de Veritaserum y su validación para el caso de Rosmerta.
-¿Validación?
-Harry, el Veritaserum no es completamente eficiente, de ser así ni siquiera habría necesidad de juicio –explicó Hermione, como quien se lo explica a un niño pequeño.
-¡Pero no van a validarlo, eso es condenar a Madame Rosmerta!
-Entonces vale la pena, te guste o no. Siguiente tema, y no hay derecho a una segunda opinión -Necklest cada vez le agradaba menos a Harry.
Nuevamente no había derecho a réplicas, pero Harry tuvo que morderse la lengua para no decir unas cuantas cosas.
-El Sr. Borgin, que creo que ya conoces, Potter, fue llevado a Azkaban, juzgado y declarado culpable la semana pasada de ayudar a los mortífagos a infiltrarse en Hogwarts y, posterior e indirectamente, a asesinar a Dumbledore. Borgin y Burkes fue registrado, vaciado y clausurado indefinidamente, al igual que unos cuantos locales más del Callejón Knockturn. Las familias Crabbe, Goyle y Malfoy están hoy prófugas, y sus respectivas viviendas están bajo vigilancia permanente. Ollivander sigue desaparecido, aunque nuestras últimas averiguaciones nos hacen suponer que podría estar secuestrado. ¿Preguntas sobre alguno de estos puntos?
-¿Fue encontrada alguna cosa de valor en Borgin y Burkes?
La profesora McGonagall, Ron, Hermione y Ginny se giraron a mirar a Harry inquisitivamente. La diferencia estaba en que ellos sí sabían por qué preguntaba eso en especial, al contrario de la profesora.
-Como tú sabes bien, Potter, Borgin y Burkes vende exclusivamente cosas de valor. ¿Hay alguna razón en especial para esa pregunta, algún objeto en concreto?
-No...
-Entonces permíteme enrrostrarte lo estúpido de la pregunta. ¡Ah, se me olvidaba! Debo comunicarles a todos que Grimmauld Place volverá a estar en funcionamiento a partir de mañana, para que dejemos de abusar de la amabilidad de Molly y para estar preparados a los posibles futuros acontecimientos.
-¿Cuáles son esos "posibles futuros acontecimientos", profesora?
-Los mortífagos han estado inactivos durante mucho tiempo, lo que nos hace suponer que se preparan para un gran ataque destructivo. Necesitamos de Grimmauld Place en ese caso, para contar con un lugar seguro. Pero ahora, y lo que tiene que preocuparles saber, es lo que concierne a Hogwarts.
Esa simple palabra bastó para captar la atención de Harry, que quería saber cuál sería el futuro del colegio.
-Hogwarts sí abrirá este año, aunque con mucho menos de la mitad del alumnado, la mayoría ex miembros de la sociedad secreta de defensa contra las artes oscuras que formaron en 5º, el ED -Harry creyó, por un momento, haber atisbado una mirada y un tono de voz de orgullo de la profesora McGonagall hacia él, pero cuando volvió a mirarla su rostro parecía igual de frío que siempre- Como tal vez sepan, el colegio atravesará un período de prueba...
-Período de prueba...¿Es que acaso han vuelto a traer a esa arpía de Umbridge para supervisar! –saltó Harry alarmado.
-¿Me crees capaz de semejante estupidez, Potter? –preguntó la profesora, fingiendo, según Harry, estar ofendida- El Consejo Escolar y el Ministerio han decretado en conjunto que Hogwarts entre en período de prueba para comprobar que la seguridad sí resulte eficiente esta vez. Si sufrimos algún ataque, aunque sea a un sólo alumno, el colegio cerrará. Por eso mismo espero que cooperen y no se expongan, como sucede, si no me equivoco, cada fin de año. Seremos un blanco precioso para ataques mortífagos contigo ahí dentro, Potter –finalizó la bruja.
Harry iba a abrir la boca para decirle a la profesora que él no pensaba volver a Hogwarts, pero Lupin lo vio y dijo:
-No interrumpas, Harry.
-Lo segundo relativo a Hogwarts –continuó McGonagall como si Lupin no hubiera dicho nada-, es que el profesor Slughorn asumirá como jefe de la casa de Slytherin. Yo mantendré mi puesto de jefa de casa, más la dirección. Los colegios de magia Durmstrang y Beauxbeatons mandarán este año delegaciones de intercambio para séptimo año, y así reforzaremos los lazos con el extranjero. Beauxbatons estará representada por Regine Crevion, que será su profesora de Transformaciones este año. Y Durmstrang será representado por el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Viktor Krum.
-¿Viktor Kru...! –Ron saltó de pronto, levantando un poco la mesa con estrépito y ganándose una mirada reprobatoria de la profesora McGonagall. Cuando se volvió a sentar miró significativamente a Hermione, sin dejar claro si era en forma amenazante o inquisitiva. La chica se limitó a entornar los ojos, aunque no pudo ocultar que estaba contenta.
-¿Algún problema con el nuevo profesor, Weasley? –preguntó la profesora enarcando una ceja.
-No... No, claro, ninguno... ¿Por qué debería tener un problema? Es sólo un profesor... Sólo un profesor... Ese Krum... –farfullaba Ron para sí mismo. Harry tuvo que aguantar una risa.
-Bien, si ya terminaste tu monólogo, Weasley... -Ron se puso levemente rojo- Me gustaría decirles lo que necesito de ustedes este año. Quiero que espíen a ciertos alumnos, que creemos o sabemos, son hijos de mortífagos y... -la profesora iba a continuar, pero Harry la interrumpió al fin:
-Profesora, nosotros no pénsabamos volver a Hogwarts este año. Debo seguir con la misión que tenía con el Profesor Dumbledore el año pasado... usted lo sabe. Y Ron, Hermione y también Ginny, vendrán conmigo -dijo con firmeza.
Aferró firmemente el falso horcrux que estaba en su bolsillo (y que llevaba a todas partes), y esperó la reacción de la profesora. El resto de los chicos asintieron enérgicamente, demostrando que no pensaban cambiar de opinión. Ella cerró los ojos con fuerza, al tiempo que libraba una batalla consigo misma durante unos momentos, frunciendo los labios, y luego dijo:
-¿Y supongo, Potter, que aún no piensas decirme de que se trata la misión, verdad?
-No. Pensé que ya lo había dejado claro -dijo intentando no parecer insolente, pero sin dejar de lado la determinación que la situación requería, porque si se mostraba indeciso sabía que la profesora pondría aún más objeciones. El resto de la Orden se mostraba cada vez más expectante.
-Está bien... -la profesora lo miró inspectivamente, al tiempo que suspiraba- ¿Qué necesitas, Potter, cómo podemos ayudarte en esta misión tuya?
Harry miró a la profesora con los ojos abiertos como platos, completamente sorprendido, al tiempo que Ron se atoraba con el vaso de agua que estaba tomando y tosía estrepitosamente.No podían creer que no fuera a ponerles más objeciones o trabas.
-¿Nos va a ayudar?
-Sí, Potter, yo también creo haber expresado mis intenciones claramente -contestó la profesora enarcando una ceja nuevamente.
-Pero... ¿Por qué? –fue lo único que Harry atinó a preguntar.
-Porque, si no fuera de vital importancia, el profesor Dumbledore no hubiera hecho esto contigo ni lo hubiera mantenido tan en secreto. Además, después de todos estos años siendo tu jefa de casa, creo que me equivocaría mucho si dijera que alguna vez rompiste una promesa a tus amigos o Dumbledore, de manera que lo único sensato que me queda por hacer es resignarme a que no me contarás nada. Debo advertirte, Potter, si la misión es tan importante, espero que des lo mejor de ti para llevarla a cabo. Albus no murió en vano -esa última frase la remarcó sobremanera.
-Muy bien... -Harry aún seguía sorprendido por la reacción de la profesora y triste repentinamente por la mención de la muerte de Dumbledore a causa de la búsqueda de los horcruxes- ¿Pero puedo estar seguro de que no intentará inmiscuirse en lo que tengo que hacer? Nada de preguntas u opiniones...
La profesora lo miró fijamente, al punto de hacerlo sentir incómodo. Lo penetró con la mirada, con una mezcla de resignación y frustración en el rostro.
-Sí, Potter. Y ahora, dime ¿Qué es lo que vas a necesitar en esto?
-De hecho, la necesitaré a usted... y también a Moody. Es necesario que todos nosotros aumentemos nuestro nivel de magia lo máximo posible antes de poder comenzar la bús... la misión- alcanzó a corregirse Harry, repentinamente entusiasmado- He estado todo el verano practicando Oclumancia y ya consigo dominarla a un grado más o menos aceptable, asique eso no será problema.
-¿Que tú has..! -comenzó Moody sobresaltándose junto con Lupin y McGonagall.
-Sí, y no preguntes cómo -lo atajó Harry, no quería que le hicieran preguntas sobre cómo había aprendido- Profesora, necesito que me enseñe a convertirme en animago... sin registrar, por supuesto. Supongo que entenderán que es necesario-dijo dirigiéndose a los miembros de la Orden.
-¿Y tú crees que estás capacitado para convertirte en animago a esta edad?-preguntó McGonagall.
-Por supuesto -contestó este desafiante, aparentando más seguridad de la que ahora sentía, gracias al comentario.
-Tus calificaciones el año pasado no fueron precisamente satisfacto...
-Harry está capacitado para eso y mucho más, Minerva –interrumpió Lupin calmadamente- estoy completamente seguro de que se aplicará. Y que no perderá el tiempo. Como estoy seguro sabrás, Harry lleva en la sangre esto de la animagia, aunque aún no lo haya podido poner en práctica.
Lupin dirigió a su defendido una clara mirada de "no me defraudes", al tiempo que este le devolvía a su ex profesor una de gratitud, por el apoyo que le estaba brindando.
Harry continuó con renovada confianza:
-Moody, tenemos que mejorar nuestro nivel, asique quiero que nos enseñes todo lo básico que un auror debe saber. También... Mmm... Profesora, -la idea le parecía poco probable, pero no perdía nada con preguntar- ¿Podría conseguirme a alguien que pueda enseñarme... Legeremancia?
La profesora lo pensó bastante. No parecía haber muchas personas que pudieran ayudarlo. Pero en un momento su cara se iluminó y comenzó a mumurar sola:
-Y si tal vez... si él pudiera... ¿volvería? -la profesora estaba hablando consigo misma, Harry no entendía de quien estaba hablando- Tendré que buscarlo... Sí... Creo que sí puedo, Potter. Pero no te prometo nada, será complicado. Y debo advertirte que sólo un número muy limitado de personas consiguen aprenderla a un nivel que sea de utilidad. No te extrañes si no consigues lograrlo.
-Harry, disculpa¿dónde piensas aprender todo esto? Hay muy pocos lugares seguros... -comenzó Hermione.
-En Hogwarts, por supuesto -contestó el muchacho como si fuera lo más obvio del mundo.
-Pero Harry -dijo Moody- Hogwarts ya no es un lugar tan seguro como antes.
-¿No se supone que no volveríamos a Hogwarts? –rezongó Ron, desanimado.
-Eso depende de que parte del colegio usemos-dijo Harry con una mirada de misterio.
-Eee, Harry, si crees que podemos usar la Sala Multipropósito, tengo que informarte que la han cerrado por lo insegura que resultaba-dijo Hermione- Los mortífagos podrían haber encontrado otra forma de entrar por ahí. Ahora está sellada con varios encantamientos.
-No, no estaba pensando en ella, aunque es una lástima que esté cerrada. Tenía en mente... la Cámara de los Secretos.
-¿La Cámara...! –Ginny palideció de pronto. Esa cámara le recordaba todo lo que había pasado con el diario de Riddle.
-Sé que no te gusta la idea, Gin... Pero piénsalo, si no están conmigo, nadie puede entrar. A excepción, claro, de Voldemort.
-Genial-dijo Ron irónico- El único que puede entrar es justamente el que NO queremos que entre y se encuentre contigo.
-Por Dios, Ron, piensa...-dijo Hermione con una sonrisa- ¿Cuántas posibilidades hay de que Voldemort vaya personalmente a Hogwarts para visitar la Cámara? Y si pudiéramos hacer del paradero de Harry una incógnita... No tendría por qué pensar que está ahí. Los mortífagos no pueden entrar... Y aunque Voldemort decidiera ir a visitarla por alguna extraña razón, podemos hacer el encantamiento Fidelio para ocultar el lugar... ¡Oh, Harry, es una muy buena idea!-concedió la chica, encantada por la idea de su amigo.
-Potter¿Estás seguro de que no corren ningún peligro al entrar ahí?-preguntó la profesora McGonagall perspicaz.
-Supongo que no, a no ser de que haya otro basilisco esperándonos, que no creo que sea el caso. Lo importante es que nadie sepa que hemos vuelto a Hogwarts, porque si se sabe, tendremos que irnos.
-La verdad la pregunta no es dónde aprenderás todo eso, sino cómo. ¿Qué pretendes hacer con las clases?
-No sé si pueda ir a las clases, profesora... Esto tomará todo mi tiempo.
La mirada de McGonagall se endureció esta vez y frunció los labios con fuerza.
-Escucha, Potter, -comenzó con tono autoritario- puedo permitir que vuelvas a Hogwarts, que uses la Cámara Secreta, e incluso que arrastres a tus amigos en ella. Pero si tu misión es tan importante, y si pretendes intentar adquirir todos los conocimientos básicos de un auror, convertirte en un animago y aprender Legeremancia en tan sólo un año, necesitas aprender aunque sea algo este año. No hace falta recordarte que tus calificaciones del último año fueron... -dirigió una mirada de reproche a Harry, mientras éste se ruborizaba- Te excuso para faltar a las clases que interfieran en tu misión, pero por lo menos ocupa las horas de clase como complemento o como práctica. Sería bastante más sensato de tu parte-dijo la profesora, dando por terminado su argumento.
-Pero...
-Escúchala, Harry, creo que tiene razón. ¿Piensas pasarte las 24 horas del día encerrado en la Cámara? –nuevamente Lupin y Hermione se convertían en su sensatez portátil.
Obviamente la respuesta era no. Y era cierto que necesitaba aprender los conocimientos de 7º año (e incluso, y para vergüenza suya, algunos de 6º) antes de comenzar siquiera a intentar ser un auror. Resignado, Harry contestó:
-De acuerdo, está bien. Me quedaré en Hogwarts y también iré a las clases. Pero no quiero que eso interfiera con lo que tengo que hacer. Y tampoco se debe saber que he vuelto a Hogwarts, los pondría en peligro a todos, como usted acaba de decir.
-Me parece excelente. Ya hablaremos de la forma de llevarlos a Hogwarts sin que se sepa. Por ahora, hay algo más de vital importancia que debemos discutir.
-¿Qué cosa?-preguntó Harry.
-Debemos decidir que hacer con tus tíos, Potter, porque no pueden seguir quedándose aquí eternamente¿no?
En la cara de cada uno de los miembros de la familia Weasley se formó una gran sonrisa de alivio. Harry había olvidado que los Dursley seguían en La Madriguera. Últimamente salían muy poco de la habitación, sobre todo cuando la casa se llenaba de miembros de la Orden (cada uno más extravagante que el otro), e incluso Tía Petunia estaba comenzando a perder su relativo buen humor y amabilidad, que ahora estaban siendo reemplazadas por gritos histéricos.
-No, claro que no -contestó Harry divertido- Mmmm...
La verdad es que no era nada fácil buscar un lugar. Por un momento Harry pensó en Grimmauld Place, pero luego reparó en no era muy seguro, además del hecho de que la casa era un completo desastre. No es que Kreacher limpiara mucho cuando estaba allá, pero por lo menos se podía entrar sin quedar lleno de telarañas. Tomando en cuenta también la manera en que gritaría el retrato de la Sra. Black, más cualquier artefacto mágico peligroso para los muggles que pudiera haber, quedó más que decidido que ahí no podría ser.
-Demonios¿A qué lugar se les puede mandar sin que le hagan la vida imposible a alguien más? –se quejaba Harry en voz alta, perdiendo toda paciencia, tras 10 minutos de deliberación infructuosa.
El resto tampoco había podido encontrar un lugar adecuado, más aún cuando sus deliberaciones fueron interrumpidas por la aparición de la cabeza de Kingsley Shacklebolt en las llamas de la chimenea. Su semblante estaba extremadamente serio y preocupado, incluso temerario, sobresaltando a todos los presentes.
-Kingsley¿Qué sucede? –preguntó McGonagall poniéndose de pie de un salto junto con los demás miembros de la Orden.
-Ataque en el callejón Diagon, ahora mismo. Necesito que venga la mayor cantidad de gente posible a ayudar, son demasiados mortífagos, y los que estamos de guardia no podremos controlarlos a todos –un fuerte ruido, parecido a una explosión, se oyó del lado de Kingsley- ¡AHORA, RÁPIDO!
Tras decir esas últimas palabras la cabeza del auror desapareció bruscamente en medio del fuego, causando un revuelo general en la cocina.
-¡Silencio, todos! –bramó la profesora McGonagall para hacerse oír. Todos se callaron en el acto- Tonks, Lupin, Madame Maxime, ustedes irán al sector de vigilancia de Kingsley. Searer, Neckelst, Alastor, al de Eagers. El resto ya sabe dónde debe estar.
-¿Y nosotros? –saltó Harry de pronto- ¡No me diga que no podemos ir, acaban de aceptarnos en la Orden!
La profesora McGonagall se volteó para mirarlo como si estuviera loco.
-Potter, no tengo tiempo para esto ahora. Filius, Hagrid, Charlie, quedan a cargo de La Madriguera. Molly, ve a avisar a los otros miembros de la Orden que se encuentran de guardia. Arthur, Bill y Fleur, ustedes vendrán conmi...
-¡No! –interrumpió Harry otra vez- ¡Estoy harto de que nos excluyan de todo porque piensan que no podemos defendernos solos, estoy harto de que nos encierren como si no pudiéramos ayudar en nada!
-¡Potter, deja de creer que eres invencible! Has tenido suerte al enfrentarte con mortífagos, has salido con vida más veces de las que era posible esperar, pero sólo fue suerte y la compañía de Dumbledore. ¡Pertenecer a la Orden no significa salir a cada batalla que haya, sino que servirla como mejor puedas y tu manera de ayudar es cumplir con tu misión y no terminar en pedazos!
-¡No quiero quedarme aquí mientras se arriesgan todos!
-¡ENTONCES TERMINARÁS IGUAL QUE SIRIUS! –chilló la profesora McGonagall fuera de sí, harta de estar perdiendo el tiempo.
Se hizo un silencio tenso en la cocina. Harry dirigió a la profesora una profunda mirada de odio y de resentimiento, ignorando las miradas nerviosas de Hermione, o las reprobatorias de toda la Orden. La profesora lo miró una vez más y le dio la espalda para mirar al resto, en medio del silencio.
-¡Ya hemos perdido demasiado tiempo, vámonos! Filius, apenas nos vayamos, vuelve a activar el hechizo anti-aparición. ¡Muévanse!
Tras estas palabras, los miembros de la Orden desaparecieron de la cocina. Sólo McGonagall se demoró más que el resto, para voltear nuevamente hacia Harry. Pareció que iba a decirle algo, pero se arrepintió, y con una última mirada al furioso chico, desapareció.
Harry miraba el suelo, aguantando las ganas de gritar. Levantó la vista para mirar a los nerviosos Hagrid, Flitwick y Charlie, ninguno de los cuales parecía atreverse a decirle algo. Los penetró con la mirada, desafiándolos a que dijeran algo en su contra y darle así la excusa para gritar. Pero no lo hicieron ellos ni tampoco sus amigos.
Estaba harto. Subió hecho una furia a su habitación y una vez allí arrojó la jaula vacía de Hedwig al suelo con estrépito, haciendo retumbar las destartaladas paredes. Estaba furioso, cansado ¿Cómo se atrevía McGonagall a poner la muerte de Sirius como ejemplo de estúpida inmadurez? Tenía ganas de romperlo todo. Golpeó la pared con fuerza y soltó un grito, asustando a la pelirroja que estaba entrando ahora lentamente a la habitación.
-Harry... -las palabras de Ginny quedaron flotando en el aire.
-Cómo se atreve... ¿Cómo se atreve a hablar de Sirius como si hablara de un idiota suicida!
-Harry, sabes que McGonagall estaba alterada...
-¡Y por qué demonios debería importarme eso a mí!
-¡Harry, cállate y escúchame! –alegó Ginny alzando la voz, ahora molesta- No vine aquí a escuchar como me gritas, pensé que estabas mal y vine a acompañarte, pero si prefieres seguir rompiendo cosas, bien por ti¡Me voy!
-¡Ginny! –la voz de Harry cambió repentinamente. No había rabia en ella, sino una súplica de perdón escondida- Perdóname, no quería... –suspiró, aceptando que se había dejado llevar por la rabia- Quédate, no quiero estar solo.
Ginny se acercó a él y lo abrazó.
-Te entiendo. Pero no vuelvas a gritarme así ¿De acuerdo?.
-No lo haré –prometió Harry- ¿Donde están Ron y Hermione?
-Abajo. Digamos que Ron no está muy contento con esto de que Krum sea el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras... Y a Hermione no le hace gracia que le bajen sus ataques de celos ridículos.
-¡Escuché eso, Ginny!
Ron y Hermione entraron en la habitación, cada uno más enojado que el otro, sin mirarse siquiera.
-Al parecer, Ronald no puede entender que el que Viktor -esa palabra la remarcó exageradamente- sea nuestro nuevo profesor no es lo más importante, sino la información que nos acaban de dar. ¿Qué has pensado hacer, Harry? –preguntó Hermione sin mirar a Ron ni una sola vez.
-¿Pensado hacer? Disculpa Hermione, estaba más ocupado pensando un par de cosas que le diré a McGonagall cuando regrese.
-¡Por Dios, Harry, tú mismo has dicho que lo más importante es tu misión! De acuerdo, prometí ayudarte en esto y lo haré. Ahora escúchame.
"-Primero que todo, creo que el ministerio está aún reteniendo a Rosmerta justamente para que tu vayas a dar declaración y se te vea en el Ministerio como quería Scrimgeour, además de tener la posibilidad de interrogarte. Están muy interesados en saber qué hiciste con Dumbledore. Sé que no te gusta la idea, y a mí tampoco, pero no puedes ir a declarar. No ayudarás en nada a Rosmerta, como ya dijeron, habría que encontrar a Malfoy y eso tomará más tiempo.
Harry se limitó a asentir, casi indiferente. La cháchara de Hermione no era precisamente lo más reconfortante después de un día así.
"-Lo segundo, es el hecho de que McGonagall te haya ofrecido ayuda. No dudo de su oferta de ayuda, pero es una mujer muy astuta. Muy sutilmente, y de la manera que menos lo imagines, se inmiscuirá en esto. Tendremos que ser muy cuidadosos con cada cosa que digamos. Por ejemplo, Harry, no decir la palabra "búsqueda" en lugar de "misión" o preguntar si "había algo de valor en Borgin y Burkes"–apuntó la chica.
-Bueno, si es que al fin terminaste de hablar, –interrumpió Ron irritado- yo también tengo algo que agregar. Seguramente no te diste cuenta, Harry, porque estabas muy ocupado pensando en cómo destruir mejor esta habitación...
-Ron¿Quieres dejar de atacarnos? –preguntó Harry, perdiendo la paciencia.
-Eee... De acuerdo –murmuró el pelirrojo, calmándose un poco- El hecho es que Percy estaba a la salida de la cocina, obviamente tratando de escuchar algo. Sé que lo parece, pero no es tan idiota como me gustaría creer y estoy de acuerdo con papá en que está aquí por orden de Scrimgeour. Con él también hay que tener cuidado.
Hermione estuvo a punto de soltar algo así como un "Eso es obvio, Ronald, ya lo sabemos", pero Ginny no la dejó.
-Muy bien, Harry, ahora contesta la primeras pregunta de Hermione¿Qué has pensado hacer? Por favor no me nombres adjetivos en contra de McGonagall...
-Pues... –comenzó Harry, pensando- Quiero ir a Borgin y Burkes. Sé que está vacío y clausurado, pero no perdemos nada con hechar un vistazo. El Ministerio no buscaba nada en concreto cuando fue ahí, pero nosotros sí.
-Harry, yo creo que si la copa de Hufflepuff o algo parecido hubiera estado en un estante, la habrían tomado.
-¿Y tú en serio crees que la copa de Hufflepuff convertida en horcrux de Voldemort estaría en un estante mugriento, Ron? Digamos que no escatimó esfuerzos en el "estante" del relicario. Lo que busco es una pista, un rastro de magia o algo así, como hizo Dumbledore en la cueva.
"Pero tú no eres Dumbledore", pensó Harry, autodesanimándose.
-Así es que... Iremos a Borgin y Burkes apenas podamos, quiero decir, si es que queda algo del callejón mañana por la mañana...
Todos guardaron silencio, pensando en la batalla que sabían estaba llevándose a cabo. Pero fue pronto interrumpido por las risas repentinas de Ron, que ahora se apoyaba contra la pared.
-Ron¿Qué es tan gracioso? -preguntó Hermione agresivamente.
-Jaja, nada, es que... Bueno, Krum sólo durará un año en Hogwarts, si es que no termina muerto o desaparecido -Hermione llegó a parecer capaz de abalanzarse sobre Ron, justo antes de que continuara hablando- Pero sobre lo que dijiste sobre ir al Callejón, estoy de acuerdo. En fin, lo peor que puede pasar es que no encontremos nada ¿no? –dijo Ron, ahora alegremente- Lo que es yo, me voy a dormir. Hasta mañana, Harry, Ginny.
El pelirrojo salió de la habitación silbando, sin siquiera mirar a Hermione.
-Que duermas bien, Harry –soltó Hermione secamente, mientras se dirigía hacia la puerta evidentemente molesta- Tú igual, Ginny.
Ginniy entornó los ojos, para luego mirar a Harry, al quedar los dos solos.
-No hay caso con estos dos...
-¿Porque tengo la impresión de que esto se pondrá peor cuando comienzen las clases?
Ambos rieron, pero muy forzadamente. Estaban exhaustos, realmente ya no cabían las ganas de reír.
-Me voy a dormir, Harry –dijo Ginny al fin, abrazándolo y dándole un rápido beso- Descansa.
-Tú también.
La chica salió de la habitación dando una última mirada a Harry, que se dejó caer pesadamente en la cama, sumido en sus pensamientos.
Una batalla se estaba librando ahí afuera y él no estaba allí para ayudar... ¿Pero no tenía razón McGonagall, acaso, al decir que su forma de ayudar era cumplir con su misión y no terminar en pedazos? Nuevamente la misma pregunta de siempre¿Mantenerse a salvo o ayudar peleando? Y la manera en que había perdido el control ante el comentario de McGonagall...
La cabeza comenzó a dolerle, el sueño y el cansancio lo superaban al fin. Levantó la jaula de Hedwig del suelo con desgano, al tiempo que se sacaba los anteojos. A duras penas fue capaz de desvestirse y meterse a la cama, mientras los ojos se le cerraban pesadamente...
En medio de la noche, en medio de su sueño, se reconfortó. Se sentía muy, muy feliz, triunfante, a pesar de que no tenía razones para ello. Tal vez el sentimiento no era suyo... Sin que siquiera lo supiera, una sonrisa de cruel satisfacción y triunfo se dibujó en su rostro dormido, iluminado tenuemente por la luz de la luna que se colaba por la ventana, en medio de la negra y neblinosa noche.
Bueno, ojalá les haya gustado! Ya sé que muchos no tienen mucho tiempo, pero para mí realmente significaría mucho que dejaran review! Nos vemos en el sgte chapter (Porfa, si tienen tiempo pasen porThe Half Blood Prince by Elysia1). Abrazos,
Sara Morgan Black
PD: Saludos a Aego, si es que pasa por aquí. Feliz con que hayas vuelto a FanFiction!
