Gracias por seguir esta historia! Las evaluaciones finales no me daban tiempo de actualizar pero he preparado esto con mucho cariño

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Leí tantas veces la carta encontrada en mi habitación que prácticamente la había memorizado:

Queridos Dimitri y Christian:

Directo al negocio les aviso que debajo de la almohada están el mapa y la dirección en los que se encontró por última vez a la usuaria del espíritu.

En otros asuntos quiero que Christina continúe practicando su magia que en este viaje va a ser muy necesaria y también debe estar muy al pendiente de Lissa; lo más probable es que de momento ella requiera demasiado de la magia del espíritu y emocionalmente hablando necesitará de todo el apoyo que puedan brindarle.

Dimitri, me dirijo a ti directamente para decirte que la obscuridad generada por los poderes de Lissa también afectará a Rose y por eso también ella necesitará el apoyo de alguien afectivamente hablando. Además de eso, bueno esos "fantasmas" que ella ve no son alucinaciones ni reacciones al estrés. Ahora que como Shadow Kissed Rose se ha acercado tanto a la muerte habilidades que antes no se habían registrado han comenzado a tomar fuerza. Sé que ella es muy fuerte y que no tengo derecho a meterme en es esto, pero tal vez en este momento y hasta que consiga dominar esas habilidades del modo en que dominó el vínculo ella necesita el apoyo de alguien que le signifique más que cualquier otro maestro…

Christian tú también quieres a Rose y puedes ser un gran amigo para ella. Preocúpate por Lissa pero no dejes de lado a Rose.

P.D. Cuídense chicos… tal vez ahora no puedan entenderme pero los quiero.

P.P.D. Dimitri mañana tú conduces 5 horas y después es turno de Janine.

Pese a que el mensaje no hacía referencia directa a la naturaleza de la relación existente entre Roza y yo, supe en cuanto la leí que esta persona estaba perfectamente bien enterada de nuestros sentimientos, pero, quizá lo más importante en todo esto es que esa persona tenía información sobre lo que le ocurría a Rose y, por lo mismo se me hacía largo el tiempo para mostrarle la nota.

Un comercio a mitad de la carretera llamó mi atención y al revisar el reloj noté que habían pasado exactamente 5 horas y 13 minutos desde que tomé el volante.

-¿Alguien tiene hambre? – pregunté sabiendo de antemano que Rose respondería afirmativamente… y así sucedió.

-Muchísima, camarada.

-Un poco – dijeron uno tras el otro Christian y Lissa.

-Creo que sería bueno pedir algo para llevar – murmuró Janine dando a entender que quería demorarse sólo lo necesario.

Detuve el transporte y bajé a buscar la comida. Esperaba que Rose me siguiera pero me sorprendí cuando fueron Zmey y Lissa los que bajaron, sin embargo no hice ningún comentario al respecto.

Demonios.

Al entrar a la tienda resultó que lo único comestible que tenían para levar eran golosinas, hamburguesas y emparedados.

Me acerqué al mostrador lado a lado con Lissa.

-Una hamburguesa con extra queso y papas – pedimos a un tiempo. Inevitablemente una risilla se nos escapó a ambos y también noté que Zmey sonreía.

-En realidad yo estoy pidiendo para Rose, por mi parte prefiero un emparedado.

Lissa me respondió con otra de sus graciosas risillas.

-Yo también estaba pidiendo para ella… me gustan las hamburguesas pero el queso no es mi ingrediente favorito.

No pude evitarlo: solté una risa baja y después acordamos en tres palabras lo que les llevaríamos a todos. Mientras los encargados preparaban la comida yo busqué unas botellas de agua y refrescos y de paso escogí un pastelillo de chocolate.

-No pensé que fuera amante de los dulces, guardián Belikov.

Di la vuelta para encarar a Zmey. El tono de su voz no era acusador ni nada por el estilo pero la cercanía de u hombre con su reputación en un asunto como este no me había gustado.

-Son los favoritos de Rose – expliqué tratando de manejar las palabras.

-Mmm… no lo sabía. Y dígame ¿cuál es el dulce favorito de Vasilissa?

-¿Disculpe?

-Pienso Belikov, que es un poco extraño que usted sepa tanto de Rosemarie – casi reí al oírla nombrar por el nombre completo que a ella no le gustaba – pero no piense en levarle algo a su cargo.

Mil demonios… luché contra el deseo de romperle la cara o de contestarle con una maldición; en lugar de eso llamé por encima de mi hombro.

-¿Lissa, quieres algo? – pregunté señalando las golosinas. Ella sonrió y me indicó con la mirada que adoraba los caramelos así que tomé pastelillos y caramelos para Christian y Janine también.

-¿Quiere algo, señor Mazur? – me obligué a preguntar.

-La mayoría de la gente me llama Abe – respondió él tomando un paquete de galletas – y a Janine le gustan las paletas –añadió señalando el mostrador.

Los pedidos estuvieron listos y repartimos la comida; intercambiamos asientos de manera que Janine comía conduciendo con Zmey de copiloto, Christian y Lissa coqueteaban en medio y, felices de cortar aunque sea un poco la distancia Roza y yo al fondo nos burlábamos de su hamburguesa y mi emparedado… en todo ese tiempo sentí los ojos de Zmey fijos en mí por el retrovisor.

El viaje sin embargo fue placentero hasta que después de muchas otras horas y paradas llegamos a nuestro destino.

La dirección correspondía a un pequeño apartamento en la capital. No era un lugar ostentoso pero siendo justos tampoco correspondía a los barrios bajos; la fachada estaba pintada de blanco pero las ventanas estaban completamente cubiertas por cortinas negras.

En la entrada titubeamos un momento hasta que finalmente fue Zmey el que se atrevió a tocar el pomo de la puerta.

Estaba abierta.

Mazur entró y me precipité tras él de inmediato guiado por el instinto protección.

Los interiores compartían el color de la fachada y en las paredes de la sala colgaban cuadros cuyo mensaje resultaba de menos deprimente, en tanto, todas las demás habitaciones se encontraban tapizadas con papel de tono marfileño. El apartamento e sí mismo estaba pulcro y ordenado a pesar de la fina capa de polvo que cubría los muebles y a pesar de que la cama estaba desarreglada fuera de eso ni un solo lapicero se encontraba fuera de lugar.

-Tanto orden… – comenzó Zmey.

-Es anormal – completo Roza.

Sus ojos se encontraron y una sonrisa presumida curvó los labios de Zmey el tiempo que Rose bajó los ojos. Tal reacción de su parte provocó en mí una punzada extraña, en parte de celos y en parte de miedo sabiendo que Zmey era el último tipo al que querría cerca de ella.

Entonces los ojos de mi Roza se fijaron se fijaron en mí y algo debió de rebelar mi rostro porque su mirada parecía decir que se divertía al verme preocupado.

Nuestro pensamiento se interrumpió cuando el timbre de un celular se escuchó en la habitación.

Nos miramos los unos a los otros y seguimos el sonido hasta el cajón de la alacena, al abrirlo encontramos 6 celulares apilados si bien sólo uno de ellos vibraba.

Sin entender del todo lo que hacía lo tomé con mis manos y conteste ignorando qué es lo que podía esperar.

-¿Están ahí, chicos?

Guau, no esperaba definitivamente escuchar una voz tan dulce como aquella.

-Aquí estamos - ¿qué más podía decir?

-Bien Dimitri, una el altavoz para que todos puedan escucharme.

Así lo hice.

-¡Excelente! Hola chicos, es un placer hablar por fin con todos ustedes. Mi nombre es Dalia y fui yo quien les pidió venir en primer lugar.

-¿Se puede saber con qué objeto? – preguntó evidentemente molesta Janine Hathaway.

-Por la forma en que he hecho las cosas comprendo tu enfado Janine, pero no tenía opción. Mi mejor amiga es la persona que está en peligro ¿qué harías tú en mi lugar?

Aunque la pregunta no iba dirigida a rose vi en sus ojos que ella deseaba gritar que haría lo que sea por salvar a Lissa… Janine parecía no compartir su opinión.

-No tenías derecho a meterte con mi hija – le siseó.

-Jamás fue mi intención molestarte Janine pero esto iba a salir a la luz tarde o temprano… además tú sabes bien que ellos tarde o temprano tenían que saberlo. No soy quien para juzgarte, pero debiste decírselo a Ibrahim.

¿Qué rayos tenía que haberle dicho ella a Zmey?

-No debieron enterarse de esta manera.

-Concuerdo con eso y te pido una disculpa, pero considero guardiana Hathaway que estos no son ni el lugar ni el momento apropiado para hablar de esto.

-Y si no es ahora ¿volveremos a hablar?

-Es lo más probable… les comento que los celulares son para ustedes, elijan el equipo que quieran y los números de los demás ya están registrados; también añadí otros números a los que pueden comunicarse en caso de emergencias pero preferiría que no los utilizaran si no es estrictamente necesario.

-Espera un momento – para sorpresa de todos la que habló fue Lissa – te has pasado todo el tiempo diciéndonos lo qué hay que hacer, pero no nos has dado ni un porqué ni una sola razón para confiar en ti así que no puedo seguir hasta que digas por qué es que estamos haciendo todo esto.

Por un momento sólo se escuchó silencio, después la voz de Dalia se escuchó con acento ronco al otro lado del altavoz.

-La chica a la que están buscando se llama Tzadya; no es cualquier usuaria del espíritu sino que en toda su familia ha habido desde hace diez generaciones a lo menos un maestro de este elemento… por supuesto que todos lo han sobrellevado de manera diferente pero de manera personal siempre me he sorprendido de lo poderosa y controlada que Tzadya es.

-¿Poderosa y controlada? – intuí por el tono de Lissa y la expresión de Rose que la palabra "control" no era la definición que ellas tenían de cualquier usuario del espíritu.

-Aún eres demasiado nueva en el manejo del espíritu Lissa. No conoces todas esas posibilidades a las que puedes acceder ni comprendes siquiera el verdadero efecto que el uso de tu elemento tiene sobre tu propia persona; más aún, no comprendes el significado real del Shadow-kissed…

Involuntariamente la preocupación por Roza llegó con tal fuerza que tuve serios problemas para controlar mi expresión.

-…ni sus implicaciones. Sin embargo, mi amiga sí comprende todo eso y ha experimentado sus poderes con tal intensidad que aun me sorprenden su fuerza y lucidez. Sinceramente Vasilissa hay muchas cosas que podrías aprenderle.

"Pero te habrás dado cuenta que me he limitado ha decirte en que te beneficiaría ayudarla y no te he dicho el motivo que me impulsa a pedir tu apoyo. Pues bien: ¿conoce alguien aquí la historia del origen de los dhampirs y los strigois?"

-Los strigois son convertidos por otros strigois – tajó Janine – y los dhampirs descendemos de humanos y Morois.

-Sí, eso es verdad, pero a lo que me refiero es: si los humanos descienden de los primates ¿de donde provienen los vampiros y los dhampirs?

Todos nos quedamos en shock. Naturalmente los strigois eran una parte tan natural de nuestro mundo – horrible pero natural – que jamás nos deteníamos a pensar en el origen de su especie. En cuanto a nosotros como dhampirs y los mismos Morois…

Tzadya interpretó nuestro silencio.

-Eso pensé. Pues bien, les daré una breve lección de historia… o mitología según quieran verlo.

"Se cuenta que hace muchos años, cuando los seres humanos aun rendían culto a las fuerzas de la naturaleza un hombre de nombre Moroi buscó incansablemente la fórmula de la inmortalidad; nadie sabe a ciencia cierta como lo hizo pero de algún modo Moroi combinó los cuatro elementos con su propia alma y obtuvo un elixir que él esperaba lo protegiera de las enfermedades tan mortales y comunes de su tiempo, sin embargo, para que ese elixir funcionara tenía que ser consumido con regularidad y uno de los ingredientes principales era la sangre humana. Moroi que era fiel creyente de la equidad compartió su elixir con sus amigos más cercanos y las personas que se atrevieran a probarlo, pronto todos ellos comenzaron a notar características adicionales a la buena salud pues desde aquel día parecía que el tiempo tampoco pasaba por sus cuerpos y no les salían canas ni arrugas. No pasó mucho tiempo antes de que este grupo de personas se comenzara a autodenominar "Morois". Pasó el tiempo y la población Moroi se incrementó, sin embargo, los Morois originales se dieron cuenta con tristeza que sus hijos sí envejecían y morían a pesar de que las enfermedades no los asaltaban y, las condiciones que habían permitido la creación del elixir en primer lugar fueron únicas e imposibles en tantos sentidos que Moroi no logró preparar otro, además, si los Moroi no consumían con regularidad sangre humana también la muerte llegaba a ellos."

"El paso del tiempo hizo que los cuerpos de los Morois se adaptaran a conseguir sus alimentos vitales por lo que tras varias generaciones comenzaron a salirles colmillos y sus formas se hicieron más altas y menudas debido al manejo de la magia. También fue un hecho curioso que mientras los Morois originales eran capaces de dominar los cinco elementos de la naturaleza (agua, aire, fuego, tierra y espíritu) sus hijos forzosamente se vieron en la necesidad de especializarse en sólo alguno de ellos."

"Sin embargo, a lo largo de varias generaciones la población Moroi ya era tan cuantiosa que no podían permanecer al margen del resto de las sociedades. Los vampiros se mezclaron con los humanos a veces entablando relaciones de amistad y compañerismo, otras ocasiones los sentimientos eran de otra naturaleza y bueno… creo que ustedes comprenden que estoy hablando del origen de los dhampirs ¿no?"

-Bastante claro – repuso Rose con amargura.

-Pero – intervino Christian – si los que encontraron el elixir de la inmortalidad fueron los Moroi ¿por qué hoy día los únicos inmortales son los Strigoi?

-No toda la gente es igual – respondió en el teléfono la voz de Dalia – y no todos se mueven a los mismos intereses… así como en su escuela hay Morois como Lissa que creen en la igualdad entre dhampirs y Moroi y en el respeto a los humanos hay muchos que se creen superiores aun a los de su propia especie por el simple hecho de ostentar un apellido. Pues bien, no fue diferente para los Moroi de aquella época encontrar esas diferencias entre unos y otros, pero sobre todo, no fue difícil la creación de envidias.

"No se sabe a ciencia cierta quién era aquel vampiro, pero si se sabe que su nombre era Strigoi…

Todos nos estremecimos al escuchar esto.

-…y que estaba profundamente celoso de la inmortalidad de Moroi. Strigoi pensaba que él y no cualquier otro era el merecedor del elixir de la inmortalidad, pero, tras varios intentos fallidos de alcanzar el milagro que sólo Moroi había conseguido, el malvado Strigoi llegó a la conclusión de que si bebía hasta la última gota de la sangre de Moroi entonces el elixir encontrado en ella también pasaría a él.

"Moroi era sumamente inteligente, pero confiaba demasiado en las personas por lo que no fue difícil para su asesino robar hasta la última gota de su sangre… y al hacerlo, Strigoi logró su objetivo, pero perdió al tiempo su alma y dio origen a la temible especie que hoy lleva su nombre."

Dalia guardó silencio y lo único que podíamos escuchar todos era el sonido entrecortado de nuestras respiraciones. Después de algún rato su voz dulce volvió a inundar el altavoz.

-El asesinato de Moroi ocurrió a plena luz del día, por lo que comprenderán que en un principio los Strigois podían moverse bajo la luz diurna con la misma libertad con la que se mueven los Moroi.

-¿Y por qué ya no es así? – pregunté no porque no creyera en esta persona, sino porque sus palabras contradecían la enseñanza de toda mi vida.

-Porque Moroi no estaba solo cuando el crimen se cometió.

-Explica eso.

-La hermana de Moroi observó horrorizada desde la puerta de su casa como Strigoi bebía hasta la última gota de sangre de su pariente más cercano… no pudiendo contener la ira se abalanzó contra Strigoi y utilizó todos sus poderes y su último aliento de vida para maldecirlo "que el sol no vuelva a tocar jamás a los que tengan la desdicha de llevar tu sangre, que su piel se convierta para siempre en ceniza y que la fuerza espiritual suprema en este mundo los rechacé de su templo".

-¿Es posible que exista una magia tan fuerte?

-El conjuro se ejecutó a un gran precio y ese costo no cayó sólo sobre una persona; ella dio su vida declarando la guerra contra Strigoi y las generaciones siguientes la dieron continuando la lucha contra sus seguidores... aun así, en este día puedo apostar a que ninguno de los dos bandos recuerda las razones de la lucha.

-Venganza y odio - afirmó Abe con un dejo de tristeza reflejada en su rostro.

-Sí.

-¿Qué relación tiene esto con qué nosotros estemos aquí?

-Después de que los Strigois comenzaron a aumentar su número los Moroi se convirtieron en su blanco principal, sin embargo la sociedad en que se desenvolvían no era como la de ahora pues los Moroi y dhampirs se mantenían unos con otros como amigos y como iguales; los dhampirs tenían el derecho de no querer entrenar para la lucha y recibir protección y así mismo los Moroi podían luchar abiertamente con su magia y no eran juzgados por ello.

"Después de varias batallas doce Morois destacaron como líderes de batalla y por tanto los de su propia especie y los dhampirs decidieron obedecerles a ellos y a sus descendientes... en cuanto te mencione que entre esos guerreros se encontraban Ivarschov, Ozera y Dragomir espero que comprendan que hablo de...

-De los fundadores de las familias reales - interrumpió Rose.

-Así es.

-¿Cómo... cómo puedes saber todo esto? - mi incredulidad no tenía límite.

-Esa información te la daré en otra ocasión, Dimka. Contestándote Janine, cuando el conjuro que limitaba sus acciones ante la presencia del sol se cernió sobre Strigoi una de las condiciones de la magia es que el hechizo sólo perduraría mientras la sangre de la persona que lo lanzó latiera en un corazón vivo, esta condición no podía cumplirse sobre la propia persona porque la hermana de Moroi fue asesinada casi en ese momento, por lo que la única opción eran sus descendientes... ¿te has peguntado sobre ´por qué el dominio que tiene sobre sus poderes Tzadya (y antes de ella todos sus antecesores) es tan fuerte? Pues bien, la razón es esa: si bien la gran mayoría ya lo han olvidado aún hay algunos Strigois que piensan firmemente que si exterminan a los descendientes de ella la maldición que los encarcela en las sombras también morirá. Mi amiga hoy día es descendiente de esa Moroi, su familia ha sido desde hace generaciones cazada por los Strigois y de hecho ella es la última descendiente se su estirpe.

El teléfono se colgó y el silencio se hizo en la habitación sin que alguno de nosotros se atreviera a romperlo por un buen rato. La noticia - más allá de si creíamos o no las palabras de Dalia - era demoledora: una persona. Tan sólo una persona se interponía entre nuestra realidad y un mundo infernal en que los Strigois podrían caminar libremente bajo la luz del sol.

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Pasó un largo rato y finalmente caímos en la cuenta de que el día había llegado a su fin. Entre las emociones fuertes y la duración del viaje Lissa y Christian se veían agotados en tanto una sensación de vacío en el estómago me incomodó.

Tras un breve diálogo acordamos quedarnos esta noche en el hogar de Tzadya pero a falta de algo de comer dije a todos que tenía que salir a buscar una tienda – había visto una a media cuadra antes de entrar – y esta vez Rose dijo que me acompañaría; nadie se opuso a ello.

La noche era fría y e cielo no alcanzaba a distinguirse debido a los nubarrones que lo cubrían, también se dejaba sentir una ligera llovizna pero nada de cuidado si se consideraba la corta distancia hasta el comercio.

-¿Qué pasa? – le pregunté finalmente a Roza cuando ya no pude soportar ver en su cara esa expresión de tristeza.

-Escuché una historia extraña – me respondió evasivamente.

Yo le respondí con una sonrisa, pero también la invité a comprender que no le creía en lo más mínimo. Ella me devolvió la mirada y, sorpresivamente se acercó a mí, casi abrazándose con mis brazos… yo aminoré el paso a fin de que este momento con ella se extendiera lo más posible.

-Has estado extraña desde que te quedaste con Zmey – ronronee tratando de no sonar exigente.

Por un momento me miró como tratando de entrar en mi alma… y tuve la sensación de que lo consiguió. La conexión entre nosotros era intensa, limpia y poderosa. Ella me tenía completamente entre sus manos y sé que a su vez su vida me pertenecía.

Lo nuestro era amor, amor puro y sincero que sin embargo debíamos ignorar día a día para garantizar el cumplir correctamente con nuestra misión y, el dolor de no poder estar juntos a veces era tan intenso que resultaba insoportable. Casi todas las noches el motivo de mi sueño era Roza, su actitud altanera y apasionada y su perseverancia hacía lograr las metas que se fijaba… otras noches – confieso que bastantes – de la nada ella estaba frente a mí cargada de sensualidad, murmurando mi nombre con su voz seductora y luciendo completamente desnuda la belleza de su piel… en este punto yo siempre despertaba mordiéndome los labios para no gritar a todo el mundo que me había enamorado de mi estudiante: una mujer tan completa como prohibida.

Rose leyó en mis ojos la preocupación y el amor con la misma facilidad con la que yo leí en la suya la duda, el debate entre confianza y pertinencia y, por sobre todo, el dolor. Yo quería estar con ella, apoyarla en todos los sentidos, pero comprendí que lo que ahora necesitaba era su propio espacio, hasta que estuviera lista para dejarlo salir por sí misma.

Llegamos a la tienda y compramos en silencio, sin siquiera parar a mirarnos (me aseguré entre las compras de llevar chocolate a fin de preparar algo caliente para Roza), después regresamos con los demás pero, a medio camino y sin previo aviso simplemente se detuvo, me miró con intensidad y soltó cinco palabras que me dejaron helado.

-Abe Mazur es mi padre.

Mis pies se congelaron sobre el pavimento, sin embargo, tuve que reponerme casi de inmediato comprendiendo que lo que ella necesitaba era mi apoyo.

-¿Estás segura?

-Tatia… la reina lo insinuó y Abe, bueno, lo encaré y me dijo que soy su hija y que se enteró de eso hace apenas unos días. Se supone que mi madre no le dijo nada antes y por eso él jamás puso un pie en la academia hasta ahora.

-Y ¿tú le crees?

-Entre todo lo que conversamos hubo algunas cosas que no pude creérselas pero, creo que fue sincero respecto a esa parte.

-¿Cómo te sientes tú con eso?

Realmente no había necesidad de preguntarlo, sus ojos hablaban por ella. Aun así me pareció que lo mejor era que lo sacara, que dejara de reprimirse y expresara en voz alta sus emociones ahora que estábamos solos, y que su orgullo no se maltrataría permitiéndole lucir débil ante cualquier persona.

-Siento que la odio – dijo con toda sinceridad –. Nunca quise un padre castrante que me vigilara o me celara pero… bueno, a veces Erick Dragomir visitaba la academia, buscaba a Lissa, la abrazaba, la besaba y le llevaba vestidos o muñecas. Yo entonces conocía el sabor de los celos y no porque esas socas fueran hermosas, sino porque de alguna manera le ayudaban a Lissa a recordar que había quienes se acordaban de ella, quienes la amaban…

El llanto quebró su voz y yo la abracé con fuerza.

-Tu madre te ama Roza.

-Lo sé, pero me siento mal… Dimitri, hablamos de mi padre ¡tenía derecho a saberlo! ¡Yo tenía derecho a saber su nombre! ¡Él tenía el derecho de conocer la existencia de su hija!

-Pero tal vez Janine no quiso que te involucraras con alguien como él… si ella se fijó e él entonces puede que Zmey no sea quien todos piensan, pero lo cierto es que su fama no es nada linda, Rose.

-Si la mitad de las cosas que he imaginado de él son ciertas entonces cualquier ser pensante tendría que mantenerse lejos de él.

-¿Y entonces?

-Entonces él sigue siendo mi padre, y yo tenía derecho a saber quien era.

Hablando así Roza enjugó sus lágrimas e hizo lo que su naturaleza guerrera le mercaba: avanzó con la vista al frente hacía el lugar en el que estaba Lissa.

¿Por mi parte? Realmente fue un impulso irresistible: la alcancé y pegué mis labios a los suyos aunando la necesidad de respirar su aliento.