De la nada un humano les salió al paso y les apuntó con una pistola.

¿Qué estaba sucediendo? Siendo honesto no tengo la más mínima idea pero habrá tiempo para pensarlo después: salté del lado de Lissa y pegado contra la ventana de la camioneta concentré mis poderes para hacer que el arma se calentara, el cambio de temperatura en el metal fue tan inesperado que el tipo soltó la pistola y Dimitri y Rose no demoraron ni un segundo en ir hacia adelante y golpearlo con todo, y cuando digo todo me refiero a que estuve bien seguro de escuchar el sonido de al menos un par de huesos quebrándose… compadecí un poco al sujeto pero fue él el que comenzó el pleito ¿no?

Increíblemente nadie pareció haberse dado cuenta de lo sucedido y mientras Janine salió a toda prisa a tomar al sujeto y meterlo dentro del vehículo con nosotros Rose y Dimitri siguieron su camino hacía el interior del comercio.

Una vez que nuestros amigos entraron al lugar los ojos penetrantes de Abe encararon fijamente al asaltante.

-¿Quién eres? – preguntó con una voz de hielo que incluso a mí me hizo estremecer.

La mirada del extraño se cristalizó por un segundo y eso me hizo sospechar que Abe estaba utilizando la coacción sobre él.

-Mi nombre es Matt Duson – exclamó el extraño – soy emisario de Aníbal Lake.

-¿Un emisario? ¿Por qué atacaste así a esa pareja de chicos y quién es Aníbal Lake?

-Aníbal es un tipo con el que tengo una deuda de juego, no sé… no sé por qué pero me dijo que cuando llegara esta camioneta tenía que tomar el celular de alguna de las personas que viniera en ella… no sé… no sé otra cosa, señor.

El tal Matt parecía auténticamente aterrado en tanto los demás nos mirábamos los unos a los otros con el desconcierto en evidente revelación ¿Aníbal Lake? ¿Celulares? ¿Atacar esta camioneta? ¡Dios santo ¿qué pasa aquí?!

-Vigílalo – le dijo Abe Mazur a la madre de Rose señalando al humano y se deslizó hacía los últimos asientos. Durante un buen rato lo escuché murmurar algunas palabras (presumí con Dalia) aunque susurraba tan bajo que aun con mi sentido del oído me costaba entender muchas cosas…

El sonido que hizo el celular al cerrarse fue lo más escandaloso de toda su conversación por lo que me hizo saltar en mi lugar al escucharlo.

-Tengo instrucciones de Dalia: Lissa borra su memoria y hazlo dormir.

-¿Qué? – Lissa y el hombre exclamaron al mismo tiempo.

-Confía en mí te lo explicaré luego.

Lissa tomó una bocanada de aire y vi la resolución aflorar a sus ojos.

-Mírame – le dijo al humano – olvida ahora lo que pasó y duerme tranquilamente.

Ese pobre Matt no tenía la más mínima oportunidad contra la coacción de Lissa y en cuanto ella terminó la frase él cayó pesadamente como si de una tabla se tratase, sumido en la inconsciencia.

-¿Y ahora qué? – preguntó la guardiana Hathaway con fastidio.

-Me ayudas a esconderlo en el maletero de cualquier auto – respondió Abe garabateando algo con trazos rápidos en un bloc de notas – y le dejamos esta pequeña carta.

Janine Hathaway no parecía complacida con lo que se le pedía pero siguió las instrucciones de Abe sin debatir y rápidamente lo ayudó a cargar el peso muerto, Lissa y yo observamos como lo introducían en uno de los maleteros y cuando aun no se habían alejado del auto Rose y Dimitri salieron del establecimiento. Al ver lo que su madre y el Moroi hacían Rose puso los ojos en blanco en tanto el guardián Belikov se limitó a levantar una ceja.

Sin embargo algo en la actitud de Rose y del guardián Belikov me inquietó: tal vez me equivoque pero juraría que en el momento que salieron del lugar ese – no me había detenido a leer si se trataba de un bar o un autoservicio – estaban agarrados de la mano y ahora sin embargo al llegar junto a nosotros sus ojos parecían querer evitarse a toda costa, como si hubiera algo que no debieran revelar…

Quería divagar acerca de eso pero la madre de Rose y Abe Mazur regresaron y mientras ella se sentaba en el asiento del copiloto él simplemente dio la orden de tomar todos un lugar y arrancó la camioneta. Por un momento nadie dijo nada pero en cuanto Rose se sentó junto a Dimitri detrás de Abe – mandándonos a Lissa y yo hasta el fondo – su tono de voz fue más demandante de lo que se consideraría normal para ser sólo una interrogación.

-Bien viejo ¿qué tipo de costumbre es la de noquear a los asaltantes y esconderlos en el maletero de un auto?

Si bien nunca lo había visto en persona – hasta ahora – yo sí conocía la reputación de Abe Mazur; pensé que Rose corría peligro al hablarle así pero para mi sorpresa el infame "Zmey" soltó una risa baja ante las palabras de Rose.

-No tengo esa costumbre Rose, pero ya ves: Dalia es a veces un poco "persuasiva".

-¿Dalia?

Mazur le refirió en tres palabras lo dicho por el asaltante y entonces nos explicó que en su conversación con Dalia él le dijo lo que el ese tal Matt había dicho acerca del tal Aníbal Lake y que escuchó claramente como ese nombre hizo que a Dalia se le congelara el aliento y literalmente tuvo que repetirlo tres veces para que ella terminara de creerlo. Después Dalia le advirtió que hiciera justo lo que hizo y que en la nota debía escribir con una caligrafía que nadie reconociera "Aníbal Lake debes aprender a dar la cara" después de lo cual nosotros debíamos desaparecer a la velocidad del rayo. Rose le preguntó a Zmey a qué se debía eso pero él sólo dijo que eso fue lo que Dalia dijo y que cuando quiso obtener más explicaciones ella dijo que devolvería la llamada después de arreglar un par de asuntos.

-Esa mujer está loca – murmuró la guardiana Hathaway haciendo patente una vez más que Dalia no le agradaba en lo más mínimo.

-Sí lo está – respondió Abe con una sonrisa en el rostro – pero fuera de eso se nota que es una autentica genio dado que nosotros no dejamos de aceptar sus loca propuestas una y otra vez.

Por un momento el silencio volvió a reinar pero bastaron un par de minutos para que Rose se fastidiara y casi gritara que ella y Dimitri habían encontrado lo que parecía una pista sobre el paradero de la tal Tzadya.

-No es algo concreto – aclaró el guardián Belikov – pero al parecer una mesera la vio hace más o menos una semana.

-¿Al parecer? –cuestioné desosó de saber si estábamos o no en una pista confiable.

-Su testimonio fue muy extraño – se defendió Rose – ella dice que hace como siete u ocho días ella estaba comenzando su turno de mediodía cuando un chico de unos 18 ó 19 años entró al lugar, a ella le llamó la atención porque lo describió como "un tío caliente" y pensó en coquetear un poco con él pero cuando se acercó notó que detrás de él venía una chica rubia y pálida que según sus propias palabras "llamaba la atención por el tipo de supermodelo y por la estatura".

-¿Pero era o no era la dichosa Tzadya? – preguntó Lissa frustrada.

-Oh bueno aquí empieza la parte genial del relato.

-¿Eh? – me quejé.

-Bueno, la mesera dijo que así como le llamó la atención de la nada se dio cuenta que era una tía común y corriente y perdió el interés por examinarla a fondo pero por el breve vistazo que le dio piensa que es la chica de la foto – nos explicó señalando la única imagen que teníamos de Tzadya.

-No me parece que esa sea un buena pista – se quejó la guardiana Hathaway, ante ese comentario Rose puso los ojos en blanco y después miró a Lissa de manera inquisitiva, como retándola a adivinar algo…

Mi novia a mi lado se sobresaltó y los labios de Rose dibujaron una sonrisa que parecía quererle dar a entender que su suposición había dado en el clavo.

-¡Oh Rose! Esto es fantástico.

¿?

-Sí, lo es.

-Sí chicas es fantástico y ustedes son tan consideradas al tomar en cuenta que no todos aquí tenemos su marciano vínculo mental.

Rose puso los ojos otra vez pero Lissa se encogió de hombros.

-Verán – comenzó a explicar Dimitri – la expresión de la mesera cuando dijo que la chica era común y corriente no parecía en absoluto normal…

-Y la mirada en sus ojos definitivamente no es lo que uno espera de alguien en sus cinco sentidos – interrumpió Rose – sino que más bien era como del tipo de expresión con el que se quedan las personas cuando Lissa usa su compulsión con ellos; no era tan intenso y evidente pero algo había de eso.

-Tiene sentido: si Tzadya está tratando de huir a toda costa y el espíritu le da un excepcional poder de compulsión ella se aprovecha de ese poder para pasar desapercibida haciendo que las personas que se le acercan lo suficiente como para identificarla con claridad no le tomen interés.

-Eso no es todo – continuó Rose – independientemente de lo difícil que fue hacer que la mesera quisiera hablarnos de ella una vez que comenzó a soltar la sopa nos confesó que ella no se dio cuenta en que momento entró Tzadya, de hecho no explicó que si se fijó en ella fue sólo porque casi se dieron de frente cuando le llevó la comida pedida al chico y también dijo que cuando la vio pensó que la clientela se iba a alocar a lanzar piropos o acosos de algún tipo pero que extrañamente todos se mantenían al margen de ella.

-Además – agregó Dimitri – también nos dijo que la perdió de vista y cuando la volvió a ver ella estaba de mesa en mesa hablando con los clientes, todos la miraban fijamente cuando les hablaba y parecían olvidarse de ella en cuanto los dejaba; después de un rato un hombre maduro que tenía pinta de camionero le dijo que sí con la cabeza y ella compró unas galletas y se sentó con él hasta que él terminó de comer, después ambos salieron juntos y el chico con el que llegó simplemente continuó con su comida normal y se marchó sin siquiera preguntar por ella ni buscarla con la mirada.

-Un comportamiento muy inusual para tratarse de una chica bonita en un local de paso en medio de la carretera – concedió Lissa con una sonrisa – a menos que utilice la coacción para obtener lo que quiere y borrar lo que no le gusta… aun así esa posibilidad es tan… no sé como decirlo… siempre he pensado que mi compulsión es buena pero si ella de verdad está haciendo lo que suponemos que está haciendo entonces Dalia no exageraba al decir que su amiga es realmente muy poderosa.

-Bueno Liss mi opinión personal es que tú podrías hacer algo muy parecido pero, no lo sé, no pienso que encantar un mar de gente sea una exageración si consideras que la mesera escapó a su hechizo.

Lissa hizo un mohín.

-¿Entonces?

-No lo sé… pero la mesera por cierto había hablado con el camionero antes de que Tzadya lo hiciera y el le dijo hacía donde se dirigía; podemos empezar nuestra búsqueda por ahí.

Una vez que comprobamos en el GPS el lugar que obtuvo Rose nos dimos cuenta que el único camino para llegar era el que estábamos siguiendo, lo que de alguna manera era una buena noticia ya que tal vez podríamos recoger una o dos pistas más sobre la fugitiva.

El camino nos obligó a permanecer alertas durante varias horas hasta que cuando faltaba poco para la llegada del día (o mejor dicho la noche humana) encontramos un motel de paso que tenía el aviso de habitaciones disponibles. No me gustaba la pinta del lugar pero supongo que era mejor que pasar la noche en la camioneta.

Cuando bajamos del vehículo y llegamos a la recepción Rose le susurró algo al oído a Lissa y Dimitri y ambos asintieron con la cabeza intercambiando alguna pequeña sonrisa, en cuanto llegamos a la recepción…

-Respóndenos algo – susurró Lissa mirando fijamente a la recepcionista - ¿has visto a esta chica?

Rose extendió la foto sobre el mostrador y la recepcionista – que era una chica de unos veinte o veintidós años y de cabellera rubia artificial – la miró con ojos vidriosos evidentemente bajo el efecto de la compulsión.

-Sí – respondió con voz ausente.

-¿En donde?

-Pidió una habitación hace más o menos dos días.

-¿Esa habitación está disponible?

-Sí… ella se fue al día siguiente.

-Dánosla.

-Sí.

-Algo más: ¿te dijo algo o hablo con alguien?

-A penas y me dirigió el saludo… no sé si hablo con alguien pero lo dudo.

-¿Llegó sola?

-Sí.

-¿Cómo?

El interrogatorio era tan mecanizado que tuve que morderme los labios para no bostezar.

-Escuché detenerse un tráiler justo antes de que ella entrara.

-Gracias, ahora olvida esto – murmuró Lissa dando a notar amablemente que su curiosidad estaba satisfecha. La recepcionista simplemente miró desconcertada aun por unos segundos y después agitó levemente la cabeza del modo que cualquier persona haría para salir de un pensamiento que te ha absorbido.

-Hola, bonita tarde ¿qué puedo hacer por ustedes? – saludó como si no nos conociera.

-Queremos dos cuartos – explicó la madre de Rose – contiguos de preferencia.

-Enseguida.

La chica tomó dos llaves y le entregó una a la guardiana Hathaway pero antes de entregarle la segunda pareció dudar un poco y frunciendo el ceño la extendió en la dirección de Lissa, nosotros intercambiamos una sonrisa comprendiendo que la compulsión estaba haciendo un muy buen efecto.

Sin más preámbulos nos dirigimos a las habitaciones y mientras que las chicas se introdujeron en la habitación que había sido de Tzadya, abe Mazur, el guardián Belikov y yo nos encerramos en la otra; una vez solos Dimitri miró a Mazur y levantó una ceja; Mazur respondió con una sonrisa y adiviné que ambos estaban pensando justo en lo mismo que yo: el aspirante a delincuente que quién sabe si en estos momentos habría podido abandonar ya el portaequipajes del auto.

-No tengo la más mínima idea de por qué Dalia dio esas instrucciones – quebró el silencio de manera que exteriorizaba su fastidio y frustración – pero – sacó el celular – tal vez sea hora de preguntárselo.

El timbre comenzó a sonar y Zmey puso el altavoz, casi de inmediato la voz dulce de Dalia se escuchó.

-Ya comenzaba a preguntarme cuánto más iban a tardar en tratar de interrogarme.

-Directo al negocio, Dalia - ¡guau! Nunca había escuchado a alguien hablar así, con cortesía, burla y al mismo tiempo incuestionable autoridad… Abe Zmey en definitiva tenía muy bien ganada su fama.

-Oh Zmey no seas así… no seré yo quien rete tu paciencia sabes. En fin ¿quién está contigo?

-Sólo Christian y yo – respondió Dimitri con cierta exasperación en su voz.

-Vaya… ¿dónde están?

-Te aré los detalles un día de estos Dalia, ahora por favor no se te ocurra desviar el asunto. – Escuché a la interpelada soltar un bufido antes de que volviera a hablar.

-Bien, si en esas estamos: Aníbal Lake es alguien con mis mismas capacidades pero que desea que Tzadya se capturada y por tanto su estirpe destruida ¿fui clara o necesitan alguna otra aclaración?

Shock total. ¿Alguien con las capacidades de Dalia? No… algo aquí no va a ir nada bien.

-¿Por qué? – Pregunté - ¿por qué alguien desea que los Strigois puedan salir libremente bajo el sol?

-¿Por qué alguien le desea el mal a otra persona Christian? ¿Por qué dañamos a nuestros semejantes? ¿Por qué se comete un asesinato? ¿Por qué es posible llevar a cabo un genocidio? ¿Por qué existen las guerras? La respuesta es simplemente el odio y la ambición desmedida. A ese ser que en este mundo ha tomado el nombre de Aníbal Lake sólo le importa la destrucción y el acaparamiento de sus intereses; no obtendrás otra cosa de él y él no se limitará ante nada ni nadie. Si la estirpe de Tzadya está al borde de la extinción es también culpa de él… pero sus limitaciones son las mismas que las mías: una vez que ha comenzado a intervenir el futuro deja de ser claro.

-¿Quiénes se creen él y tú para jugar con nosotros como fichas de ajedrez? – espetó Zmey furioso.

-No me considero nada en especial Ibrahim; les di la opción a ustedes porque a mi pobre juicio nadie más podría reunir la entereza que se necesita para proteger a Tzadya pero jamás los he forzado a nada. Si quieren abandonar este viaje están en su derecho pero por lo que he llegado a conocerlos sé que no son el tipo de personas que pueden simplemente dar la espalda cuando algo malo sucede – hizo una breve pausa y después retomó donde se había quedado ya con un poco más de calma – Ibrahim créeme que eres una de las pocas personas a las que más allá de respetar también admiro. Lo que has pasado con tus padres, con tus negocios y también con otras personas, bueno, eso es digno de reconocimiento. Comprendo que te molestes conmigo porque no soportas que alguien más trate de tomar las riendas de tu vida pero en verdad esa no es mi intención. Ahora, piensa en mí como una aliada y no como una líder porque en todo esto estoy tan desorientada como tú.

-¿Eso que significa?

-Ya te lo dije: desde el momento en que decidí intervenir no puedo saber lo que nos depara el futuro… y digo "nos" porque Aníbal es mi enemigo y aunque no lo creas yo también me estoy jugando la vida en este loco plan.

A pesar de que estaba seguro de que Dalia no terminaba jamás de contarnos todo algo en la forma en que siempre hablaba hacía simple y sencillamente que me quedara sin argumentos para contradecirla, y por la mirada de mis compañeros comprendí que yo no era el único.

Abe le dio a Dalia nuestra dirección y le informó sobre lo que había sucedido y nuestro burdo avance en localizar el paradero de su amiga mientras ella lo escuchó todo en silencio, después de eso simplemente soltó un suspiro y nos deseó buenas noches después de prometer que iba a investigar al respecto; colgó el teléfono y nosotros decidimos entonces descansar.

.

Después de salir de los hoteles de carreteras y bares el seguimiento de las huellas de Tzadya y las investigaciones de Dalia nos indicaron cierto lugar en el este de Missouri que parecía tener no tan malas posibilidades de ser el escondite de la usuaria de espíritu, sin embargo, por el camino se nos comenzaron a presentar una serie de complicaciones que a lo menos a mí me tomaron por sorpresa: la primera por supuesto fue enterarme por boa de Lissa que Abe Mazur se involucro en esto por ser el padre de Rose y, para ser sinceros si bien esa noticia me ayudó a explicar muchas cosas del carácter rebelde de Rose también debo reconocer que me asustó un poco.

La segunda complicación tuvo que ver más bien con un capricho personal: Lissa y yo ahora pasábamos muy poco tiempo a solas entre la búsqueda de Tzadya y la vigilancia de los guardianes. La tercera complicación por otro lado era de cierta manera la que más me preocupaba: Rose.

Porque lo que Dalia dijo de los fantasmas realmente no era una exageración. Cuando llegamos a un enorme departamento que – prefiero no saber como – Dalia consiguió para nosotros los ojos de Rose se fijaron con terror en una de las esquinas de la habitación principal; fuera de soltar un grito ahogado no dijo nada y no protestó pero algo en su mirada fue tan intenso que hizo que todos nos inmovilizáramos.

-¿Rose? – Lissa la llamó con apremio.

-¿Roza? – el guardián Belikov reforzó la petición con un tono que me sobresaltó.

-Estoy bien – respondió ella tras permanecer un largo rato en silencio – sólo estaba…

Sus palabras fueron interrumpidas por silencio y nadie dijo nada hasta que se escuchó el sonido de llamada en el celular de Rose.

-Bueno – respondió ella evidentemente aliviada de la interrupción; como estaba ya acostumbrada puso el altavoz.

-Hola chicos… lo siento, lo siento mucho Rose, debí decírtelo antes de darles la dirección del apartamento.

¿Decirle qué?

-¿Decir qué, Dalia? ¿Qué el lugar estaba plagado de fantasmas?

Autch. De alguna manera me horroricé de saber que seres fantasmales estaban rondando por todo el lugar pero si a mí el conocimiento me bastaba para hacer que sintiera la carne de gallina no quiero imaginarme lo que Rose sentía al tener que verlos… vi por las expresiones de los demás que yo no era el único que de pronto tenía ganas de golpear a Dalia sin importar que se tratara de una chica manipuladora del tiempo.

-Oye, lo siento… esperaba llamar antes de que llegaran al lugar pero en fin, la verdad me puse a hacer otra cosa y se me hizo tarde. Perdóname por favor.

Tal vez lo más extraño de todo fue ese tono de ¿molestia? ¿Vergüenza? En el tono de Dalia; en fin, al parecer a Rose su disculpa le pareció suficiente porque vi el enfado ceder en su expresión.

-Esta bien – susurró al teléfono – no es como si no hubiera habido fantasmas en los hoteles ¿verdad?

-No se trata de eso – interrumpió Dalia con aun cierta exasperación – verás, arreglé otro lugar muy similar a este en un edificio cercano; no hay problemas de espacio, tiene servicios y conseguí que se colocaran salas pero…

-¿Pero? – cuestionó Abe.

-Pero ¿Rose, Lissa han hecho algún progreso en lo referente a encantar objetos y manejas la visión de los fantasmas?

Tristemente no lo habían hecho. En los días anteriores más de una vez sorprendí a Rose mirando fijamente a la nada y arrugando el entrecejo, ella decía que veía fantasmas y que quería llamarlos y otras veces respondía diciendo que intentaba bloquear las imágenes pero si bien las últimas ocasiones tuvo algunos progresos cierto es que jamás podía hacer nada sin apelar previamente a una increíble concentración. En cuanto a Lissa, vaya, ella hacía lo que podía y me constaba que la pobre se había pasado más de la mitad del viaje tratando de encantar un prendedor de cabello hecho de plata para conseguir hacer un disfraz de compulsión pero desafortunadamente no se había logrado casi ningún progreso – acaso quizás cambiar un poco el tono de mis ojos según las palabras de Dimitri y Abe.

-Ese negocio no ha ido bien – reconoció Rose a regañadientes.

-Rose, es tu derecho si quieres descansar mientras estés en la ciudad pero en tanto tal vez lo más conveniente sea… bueno ya sabes, seguir practicando.

Rose asintió en silencio para sí y después le dijo a Dalia que estaba de acuerdo en quedarse en este apartamento ya que le permitiría practicar su manejo de los fantasmas, sin embargo, noté en su expresión que ella consideraba la decisión más por necesidad que por gusto y eso me pareció frustrante, después de todo Rose era una de las personas más temerarias, valientes y desinteresadas que he conocido en mi vida – no es como si fuera a reconocérselo en la cara – y era injusto que tuviera que estar haciendo este tipo de cosas tan desagradables todo el tiempo; aunque claro ella lo hacía sin quejarse y sin molestar a los demás demostrando siempre lo buena persona que era.

Por un momento rodo quedó en silencio pero de pronto Dalia dijo algo que en definitiva era lo más extraño – y lo último – que habríamos esperado de ella. Sus palabras nos dejaron sin aliento y sin respuesta y ella al notar que no decíamos nada repitió la pregunta, con eso nosotros despertamos parcialmente y el primero en cuestionarla fue Abe Zmey.

-Dalia ¿qué dices? ¿Tú…?

-Hay cosas que no se pueden hablar por teléfono y no estoy segura de que mis cartas puedan seguir su ritmo Zmey.

-Pero…

-Lo digo en serio porque es una decisión tomada. Chicos quiero verlos personalmente ¿nos vemos en la cena?