JUNTO A TI

CAPITULO 10

El tiempo juntos fué dichoso. Catherine demostró ser una mujer muy inteligente y con su ayuda, juntos construyeron el emporio hotelero que Neal soñó y que incrementó su fortuna. Ella era envidiada por muchas porque Neal le demostraba su amor y la besaba apasionadamente en público sin importarle lo que pensaran los demás y Catherine correspondía de igual manera. Fueron bendecidos con cinco hijos aunque ninguno heredó la nariz de su madre.

Para Neal, Devon su primogénita era su favorita, heredó los ojos de su madre y su bella voz. Luego le siguió la traviesa Caileen, ella había sacado el carácter rebelde de su padre y los cabellos rojos de su tía Eliza, y cuando nació la pequeña Catherine, Neal y su mujer pensaron que su dicha era completa.

Cuando Cathy cumplió cinco años, su madre anunció la buena nueva… Otro bebé venía en camino. Con un accidentado embarazo y un parto complicado, Neal recibió a sus gemelos en la mansión de Lakewood, durante el bautizo de la hija más pequeña de Stear. Candy fué la enfermera y quien ayudó a traer a esos niños al mundo. Él estuvo presente cuando el pequeño Neal lanzó su primer grito pero cuando le dijeron que venía otro en camino, la emoción en su pecho lo mareó. David nació tranquilamente y no hizo tanta alharaca como su gemelo. No le importó quien estaba presente y besó apasionadamente a su mujer susurrando, en gaélico, palabras que hicieron sonrojar a los presentes.

Con la llegada de sus gemelos la belleza de Catherine aumentó sobremanera, después de que se operó la nariz para quitarle esa horrible joroba, por lo demás no había hecho ningún cambio. Su figura ya voluptuosa se hizo mas curvilínea provocando que los hombres la miraran con deseo y las mujeres con envidia y si se le sumaba el carácter alegre que poseía y el amor que destilaba por su marido, la hacían una mujer única y excepcional.

Neal siempre la llevaba del brazo o de la cintura dejando saber que ella era de él. Se demostraban su amor, dejando a un lado el protocolo. Eran tal para cual. A Catherine le encantaba saberse deseada y siempre que podía lo sorprendía con delicada lencería y no podían faltar las medias de encaje y seda, siempre lista para un momento de pasión.

Criaron a sus hijos.

Envejecieron juntos.

Amándose sobremanera.

El murió primero pero le hizo una promesa… no dejarla nunca y acompañarla cuando su momento llegara…

Por eso sus prisas, por eso sus lágrimas.

Azuzó el caballo. Y bajó como alma que lleva el diablo. Entró hasta la habitación donde estaba su Cathy. Nadie notó su presencia solo ella. Él se acercó hasta la cama y se sentó a su lado. Ella le sonrió, Neal estaba igual de guapo, como el día en que lo conoció. Pensando que era un delirio, sus seres queridos escuchaban el amoroso monólogo.

— Neal… mi amor, cumpliste tu promesa.

— Claro que sí ¿Creíste que te dejaría sola? Mira que moví mis influencias para poder estar contigo.

— Sigues siendo el mismo arrogante engreído — le dijo esbozando una débil sonrisa.

— Y así me amas.

— Te dije hace muchos años que nada antes ni después de ti.

— Ha llegado la hora… ¿Estás lista?

Catherine solo asintió y la traslúcida mano de Neal le acarició el rostro como solo él sabía hacerlo. Ella cerró los ojos. El miró como exhalaba su último aliento y luego la besó. Y así tomados de la mano, el alma de su adorada Cathy abandonó su cansado cuerpo. Dió una última mirada a sus seres queridos, quiso consolarlos como siempre lo hiciera.

Entonces miró a Neal quien solo le sonreía. El entendía que ella se resistiera pero acarició su rostro como tantas veces hiciera. Y le dijo.

Te prometí estar siempre junto a ti y bailar hasta la última nota de Cavatina. (*)

La abrazó posesivo y juntos iniciaron el camino sin retorno. Neal se lo había prometido y cumplió. Dicen que en la mansión de vez en cuando se escuchan las risas de ambos y que los han visto bailando suavemente, totalmente enamorados.

La historia de su amor es ahora conocida. Porque nunca se había visto un amor tan fuerte que fué capaz de vencer a la muerte.

Porque un sentimiento puede permanecer dormido durante años y, cuando menos lo esperas, despertar. Porque una persona puede cambiar para siempre la vida de otra. Porque en el fondo, siempre fueron ella y él.(**)

Yo, Catherine Marie Leagan he sido testigo de ello, al leer los diarios de mis bisabuelos. Y solo espero encontrar a alguien que me ame sin condiciones, con un amor sincero y profundo tal y como el que ellos se tuvieron.


Se aceptan sugerencias, críticas y demás. Si llegaste hasta aquí, muchas gracias por leer y darle oportunidad a esta historia.

(*) Cavatina es la melodía que inspiró este fic.

(**) Extracto de "Dormiens" de Dryadeh.

© Tzitziki Janik.