Maldición Helada

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Las heridas de Bunnymund fueron limpiadas y vendadas por los sirvientes. Ellos le obligaron a quitarse la bandolera y ponerse una tonta capa verde mientras escuchaba a uno de los sirvientes balbucear sobre cómo abordar a la familia real al encontrarse con ellos. Una vez que aseguró entenderlos, estaba dispuesto a ver al rey, la reina y el príncipe.

Tuvieron que recorrer muchos pasillos antes de finalmente llegar a la entrada de la sala del trono. Los soldados abrieron las puertas para revelar otro largo pasillo que conducía a los tronos en el extremo de la habitación. El rey y la reina estaban sentados correctamente en sus asientos, pero el príncipe estaba encorvado e inquieto "El vencedor, E. Aster Bunnymund, sus altezas" anunció el sirviente mientras empujaba al conejo hacia adelante. Él recorrió el largo camino hasta quedar de pie frente a la realeza.

"Uh…. Sus altezas" se inclinó cortésmente.

"Bienvenido a mi casa, pooka" dijo el rey "Yo soy el Rey St. Nicolás Norte" la mirada de Bunnymund observó al rey. Era un hombre corpulento, pero probablemente muy alto, de blanca barba y vestido con túnicas rojas "Ésta es mi reina, Toothiana" hizo un gesto hacia la izquierda. Ella era tan bella como decían los rumores. Estaba cubierta de plumas multicolores y sus delicadas alas se desplegaron detrás de ella. Le sonrió y asintió con la cabeza hacia el pooka "Y él mi muy, muy amado hijo, Jackson Overland" él asintió con la cabeza hacia la derecha. Bunnymund quedó realmente sorprendido por cómo era el magnífico adolescente, incluso para un humano. Tenía salvaje cabello y los ojos de un tono azul que nunca antes había visto. Su rostro estaba pálido, simétrico y perfecto, pero sería mucho más lindo si estuviera sonriendo. Se quedó allí sentado e impresionado, al parecer incómodo con toda la ropa que llevaba puesta. Incluso tenía guantes y botas como si fuera a la guerra o algo así.

"Encantado de conocerlos" Bunnymund asintió.

"Tengo curiosidad de porqué un pooka entraría al torneo, y aún más de porqué vendría a mi ciudad" dijo el Rey Norte "Y también como barrió a mi general de combate"

"A decir verdad, su alteza, entré al torneo para demostrar qué tan formidable puede ser un Pooka" dijo Bunnymund firmemente "Mi tribu no ha renunciado todavía"

"Ya… veo" el rey estaba muy sorprendido, mientras que su hijo repentinamente interesado, inclinándose hacia delante de su trono "Bueno, ciertamente mostraste ser digno de proteger…"

"Lo siento, pero yo no gané para ser la niñera de su hijo"

"¿Cómo te atreves a hablar de mi hijo de esa manera? "El rey Norte se levantó de su silla "¿Sabes qué…?"

"Espera, padre" el príncipe colocó cuidadosamente su mano enguantada sobre el brazo de su padre "Obviamente, él no lo sabe" sonrió ante al conejo, mostrando finalmente un poco de carácter "Además, es evidente que no tiene cavidad para éste trabajo"

"¿Perdón?" el entrecejo de Bunnymund se frunció.

"Míralo. No es más que un gigante… um… ¿canguro? ¿Eso es todo?" el príncipe Jackson se burló. Al conejo no le hizo gracia "Lo que sea, es un animal, por lo que no podría ser lo suficientemente inteligente como para cuidarme. Sería carnada para los lobos en cualquier instante"

"Mire, su alteza" Bunnymund dio un paso hacia adelante "Nadie, ni siquiera la realeza, me llama un idiota. Y menos que nada, un canguro. No son los lobos de los que deberías preocuparte"

"Oh ¿me acabas de amenazar?" el príncipe se puso de pie, caminando al pooka para estar cara a cara. Bunnymund creyó oír el jadeo de la reina "¿Te das cuenta de la cantidad de problemas en los que te has metido en éste momento?"

"El único que está en peligro en éste momento es…"

"Por favor, suficiente" los dos hombres sintieron las delicadas pero firmes manos sobre sus hombros cuando la reina se interpuso entre ellos, sonriendo incómodamente "Cariño, no te olvides de tener cuidado alrededor de los demás" le recordó a su hijo "¿Señor Bunnymund?" ella se volvió hacia él "Me temo que debo pedirle que espere en la sala mientras hablamos sobre, um… su futuro con nosotros" se volteó hacia el rey, que parecía un volcán a punto de estallar del enojo. El príncipe se río ligeramente, pareciendo encontrar la situación agradable "Guardias, por favor, mantengan una buena vigilancia sobre el señor Bunnymund" los guardias apuntaron sus espadas hacia el Pooka, guiándolo fuera de la habitación amenazadoramente. Ni siquiera estaba pensando en eso, estaba confundido en cuando a qué diantres pasó hace un momento atrás.

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Bunnymund estaba un poco nervioso. Había pasado un tiempo desde que habló con la familia real y estos guardias seguían apuntándole sus espadas ¿Qué podrían estar discutiendo? ¿La manera de ejecutarlo por hablar fuera de turno?

Todo sucedió tan rápido. En primer lugar, le dijo al rey que no, luego el rey se enojó, entonces el loco mocoso lo lleva el límite y por último, la reina interviene ¿Por qué el rey era tan sensible respecto a su hijo? ¿Por qué la reina le dijo al chico que tuviera cuidado? ¿Qué quiso decir con eso? ¿Y porqué en el nombre de la Luna el chico parecía enojarlo a propósito? ¿Estaba tratando de hacer que lo mataran? ¡Era peor de lo que Bunnymund había imaginado!

Sin embargo, él no quería que las cosas se salieran de sus manos. Ese pequeño… era tan… por supuesto que si se tratara de cualquier otro niño no dudaría en darle un buen tirón de orejas, pero ahora…

Antes de que pudiera pensar en ser hervido en agua caliente, oyó un tintineo viniendo por el pasillo. Volteó la cabeza, pero no vio nada. Lo oyó de nuevo y miro ésta vez, sorprendido de ver a un hombrecillo hecho de oro junto a la puerta de la sala del trono. No, no era oro… arena. Un hombre hecho de arena ¿Podría su día volverse más interesante? El hombre de arena bostezó antes de mirar a los demás "Buenos días, ¡Señor Sanderson, señor!" dijeron los guardias. Sanderson ignoró a los guardias y se quedó mirando al pooka, observándolo de pies a cabeza. Satisfecho, sonrió y saludó con su mano en silencio.

"Uh…. Buen día" Bunnymund esbozó una sonrisa para sí mismo. El hombre de arena entró a la sala del trono y cerró la puerta sin hacer ruido "¿Quién es?"

"¡Quieto, Pooka!" le gritó el guardia. En realidad eso sonaba como buena idea. Debería estar escuchando lo que la familia real estaba hablando.

"¡Ah, Sandy! ¡Gracias a Dios!" oyó decir al rey "¿Qué debemos hacer?" Bunnymund intentó escuchar lo que decía el hombre de arena, pero no oyó nada, sólo unos pocos tintineos.

"¿Ves? ¡Te lo dije!" respondió al príncipe ante los sonidos de Sanderson.

"Sandy ¿Estás seguro?" preguntó la reina. Más tintineos. El Rey Norte maldijo en un idioma extraño.

"Muy bien"

"Y por favor, padre, déjame hablar con él. A solas"

"Pero…"

"¿Qué va a hacer? Sabes que no puede hacerme daño" más maldición en otro idioma.

"Guardias, lleven al pooka al observatorio, donde se reunirá con mi hijo" gritó el rey para que los soldados pudieran oír. Obedecieron, pinchando a Bunnymund en dirección al observatorio.

"¿Qué demonios está pasando aquí?" mumuró el pooka.

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"Dejadnos" el príncipe Jackson ordenó a los guardias. Se salieron de la habitación "Y no esperen detrás de la puerta tampoco" añadió. Cerraron la puerta y se fueron de la zona completamente. Bunnymund estaba fascinado con el observatorio. Era completamente de cristal: las paredes circulares, el techo redondeado transparente para ver el hermoso cielo de noche. Telescopios estaban esparcidos por la habitación y un globo místico en el centro brillaba lleno de luces. El príncipe heredero se quedó en su base, con el cuerpo cubierto por el atuendo real azul que llevaba "Tienes agallas, ya sabes, para tratarme de esa forma"

"Su alteza…"

"Llámame Jack" interrumpió el príncipe "Y no te disculpes, porque tienes el trabajo ¡Felicidades!"

"¿Q-Qué?" Bunnymund estaba empezando a creer que estaba en una casa de locos "Ya te dije…"

"Que no estás interesado, lo qué. Pero es una lástima, porque te vas a quedar" Jack sonrió "Si lo haces, haré todo lo que pueda para ayudar a tu Tribu" el Pooka se puso rígido y miró al chico "Están en peligro ¿no? nosotros podemos ayudar" Jack sabía que había tocado una fibra sensible.

"¿Estás… chantajeándome?" el conejo de burló "¡Tú, pedazo estúpido de galante! ¡Tú mismo dijiste que no era apto para el trabajo!"

"Mejor tú que ese tipo bruto de Eustace" el príncipe se estremeció pensando en él "Y si quieres llamarlo chantaje, está bien. Si quieres llamarme un niño mimado, eso está bien también. Sólo sé lo que quiero, es todo" Bunnymund estaba claramente furioso "¿Estás enojado? ¿Quieres atacarme?"

"Por mucho que quisiera, soy más listo que eso" Bunnymund dijo entre dientes "Conozco las consecuencias"

"No creo que lo hagas" Jackson caminó frente a él y comenzó a quitarse uno de sus guantes "Parece que no sabes nada acerca de la maldición"

"¿Maldición?" el conejo ladeó la cabeza "¿Quieres decir el cuento de hadas y la bruja malvada?"

"No es un cuento de hadas" el príncipe se acercó a una ventana "Mira" tocó el cristal con sus dedo índice al descubierto, y rápidamente, maravillosamente, el cristal estaba cubierto de hielo a partir de donde había tocado. Entonces, el hielo se extendió aún más, congelando el sueño adyacente y bajo los zapatos del príncipe, y un telescopio inocente, crepitando sobre su tubo de oro. El chico cogió el telescopio con su mano cubierta y se rompió fácilmente. Ahora la habitación era quince grados más fría también.

"Maldición" fue todo lo que Bunnymund podía decir. Estaba en estado de shock por lo mucho que el chico podía congelar con sólo un dedo.

"Cualquier persona o cualquier cosa que toco instantáneamente se convierte en hielo y nunca se derrite" explicó el príncipe Jackson, poniéndose el guante de nuevo "No existe cura y ningún hechizo puede romper la maldición. Si alguna vez me atacaras, tendré que defenderme" hizo una pausa, dejando que Bunnymund absorbiera todo eso "¿Te parece un buen trato?"

Bunnymund se quedó sin habla. Todavía tenía mucho que decir, pero no podía hablar. Estaba enojado, golpeado y asustado por el poder del muchacho. Estaba literalmente como un animal acorralado en una esquina.

"Bueno, entonces ¡Espero con interés trabajar con usted!" Jack voló –una vez más, para sorpresa del pooka– a la puerta "Nos vemos a primera hora mañana"