Well~ Y este es el segundo capítulo~ Espeor que os esté gustando !/ este capítulo está entero escrito por Luhi Hanae , desde el punto de vista de Alfred~^^
~Capítulo 2~
Como me dijo mi amigo, fui a ducharme. Entré en el cuarto baño mientras dejaba que él me planchara la ropa por la prisa que él tenía. Sonreí y vi el desastre que me había dejado. Bueno, no importaba, me desvestí y dejé mi pijama de superman también desperdigado por cada rincón, y por último, dejando las gafas en el lavabo.
Salté a la ducha y abrí el grifo, cogiendo el gel y enjabonándome todo el cuerpo rápidamente, haciendo lo mismo con el champú después y aclarandome seguidamente. Salí de la ducha y me miré en el espejo.
-Hehe~ ¡Que sexy americano heroico soy! ¿Quien no me va a contratar?- Sonrío y me lavo los dientes mientras con la otra mano que tenía libre me iba secando el cuerpo, así ahorraba tiempo.
Terminé de secarme y abrí un poco la puerta, encontrando en el suelo mi ropa planchada y doblada. La cogí y volví a encerrarme en el baño, vistiendome tranquilamente. Primero unos pantalones vaqueros de la marca "Levi's", sabiendo lo mucho que adoraba esa marca mi amigo. Luego una camiseta azul del Monstruo de las Galletas comiendo una galleta, y encima una sudadera de color roja con algún dibujito simple sin sentido alguno. Por último unas converse rojas a juego con la sudadera.
Cogí un secador y se sequé un poco por encima, sin dejar de mirarme en el espejo, poniendo caritas y cantando a veces trozos de canciones al azar. Me puse las gafas y recogí todas las prendas, metiéndolas en el cesto de la ropa.
Me miré por última vez en el espejo e hice un gesto de disparar con el dedo a mi reflejo, saliendo de allí enseguida. Caminé hasta la cocina, quedándome en la puerta mirando a la nada ¿Para qué había venido aquí? Me encogí de hombros y seguí caminando, buscando a León.
Miré en la sala, en su habitación, en la mía, en la despensa, debajo de las camas, las mesas, detrás del sofá y nada. ¿Se había ido ya? Me dirigí a la puerta de la salida y allí lo vi, entrando y saliendo cada dos por tres, aparentemente de los nervios que tenía. Reí y me acerqué a él susurrándole en el oído aprovechando que estaba de espaldas a mi.
-Seguro que está tan hermoso como la primera vez que lo ví- Tras decir esto, él gritó dando un salto mientras se giraba hacia a mi y después se caía al suelo de culo.
Después de ver aquella reacción me eché a reír como no muchas veces hacía, necesitando la pared para apoyarme mientras la otra mano me la llevaba a la tripa del dolor que empezaba a darme la risa. Terminé parando y me acerqué a él, que estaba rojo de la vergüenza y le ofrecí mi mano para ayudarle a levantarse, aunque ya conocía su respuesta.
-¡P-puedo yo solo!- Se giró sonrojado, quedando a gatas y levantándose así. Se giró de nuevo hacia mi y me miró con el ceño levemente fruncido, más que enfadado, parecía estar solo algo ofendido por mi comportamiento al aprovecharme de la situación. -N-no lo vuelvas a hacer por favor, sabes como estoy… ¡Y-y sé que lo sabes porque has dicho lo que pensaba! A-asique eso… Hum!- Yo asentí y él me miró de arriba a abajo- ¿Estas ya?-
-Yep! Y por lo que veo, tu llevas un siglo preparado~- Reí y revolví un poco su pelo.
-Ah! ¡M-mi pelo!- A toda prisa, me quitó las manos y se peinó pasando sus manos por su pelo unas setenta veces por segundo -¿Vamos ya?- Me dijo al terminar y yo asentí, cerrando la puerta detrás de mí.
Caminamos escaleras abajo, yo tranquilamente mientras que el pelinegro, bajaba escalones rápidamente y luego subía a por mí. Lo miré más atentamente y me dí cuenta de que le faltaba algo. La chaqueta.
Era mejor decirle que él había olvidado algo, subir y bajarle la chaqueta, antes que decirle que se le había olvidado. Seguramente haría un numerito de lo más melodramático subiendo como un rayo y después estando todo el camino culpandose.
-Oh! Se me ha olvidado una cosa… ¿Me esperas abajo?- Él me miró algo preocupado por el tiempo y asintió, yo a cambio le sonreí- ¿Quieres que te traiga una chaqueta? Hará frío~ ¿La negra verdad? ¡Ahora vengo!- Ni le dejé responder al pobre, yo ya estaba subiendo las escaleras corriendo.-¡Si, por favor!- Escuché que me decía casi gritando para que pudiera oírlo bien, saqué las llaves y abrí la puerta de la casa, entrando corriendo, directo al cuarto de León. Cogí su chaqueta y después volví a salir corriendo, cerrando la puerta y bajando con mi amigo, echó una gelatina de los nervios.
Le dí la prenda y él me agradeció, empezando a caminar.
-¿Y donde hemos quedado…?- Le miré curioso, mirando después a los lados -Si nos perdemos… ¡El héroe te salvará! Como he hecho con tu chaqueta~- Reí y miré al de ojos rojos.
-Pues hemos quedado en-... - Y fue cortado por la melodía de su móvil, viendo en la pantalla quien era, haciéndolo sonreír tontamente- Espera, ahora te digo, es Sergio~~ ¿Si~?- Y contestó al teléfono justo cuando iba a reprocharle que yo había preguntado primero.
