Aquí estoy de vuelta, esta vez con un fic algo viejo que escribí hace un tiempo para un concurso del foro FresaLimón (foro NaruSaku, visítenlo). En fin, es corto y es OneShot, espero que les guste :D Como sea, dejen reviews.
Sentí un dolor punzante en mi pecho. El metal que atravesaba mi cuerpo de lado a lado me quemaba por dentro. Lastimaba.
Frente a mí había una mancha oscura que casi no podía distinguir porque las lágrimas me nublaban la vista. Aún así, sabía perfectamente de quien se trataba. Sabía perfectamente quien era el responsable de mi inminente muerte.
—Apártate, Sakura —Su voz era fría como siempre y estaba impregnada de instinto asesino.
—No... —alcancé a murmurar.
Mi chakra estaba casi extinto. Lo poco que me quedaba se lo traspasé a Katsuyu-sama y ella entendió perfectamente lo que debía hacer.
Ya no me quedaban fuerzas. Sentía que mi cuerpo quería desmoronarse pero mi voluntad no lo permitía. No, yo no me permitiría morir aún.
—Como siempre, un estorbo —Sasuke retiró su espada de mi cuerpo en menos de un segundo, haciendo que yo cayera al piso estrepitosamente.
Mis rodillas ya no podían sostenerme más y hacía lo posible por no terminar de desplomarme apoyando las manos en la tierra. Todos y cada uno de mis huesos parecían dañados en ese punto y ni yo sabía cómo hacía para permanecer consciente.
Sentía el chakra lleno de maldad del que alguna vez fue mi compañero pasar a mi lado, apuntar a quien se encontraba detrás de mí. Quería volver a levantarme. Quería volver a interponerme. Quería volver a salvar a Naruto. Y mi cuerpo no respondía. Y mi herida me mataba llenándome de dolor. Y Naruto caminaba a pasos agigantados hacia su muerte.
—De... ten... te... Sa... s... k... —La sangre que brotaba de mi boca me dificultaba la pronunciación de las palabras.
—Ya he sanado a Naruto-kun, Sakura-chan —me informó Katsuyu—. No corre peligro y se encuentra en mejor estado que Sasuke. Me quedaré en su hombro para asegurarme de que no le ocurra nada.
Entonces me dejé caer al suelo, aliviada. Escuché a alguien gritar mi nombre a lo lejos. Naruto. Qué lástima, ya no podría contestarle. Cerré mis ojos, lista para entrar en un eterno y profundo sueño. Estaba tranquila. Estaba feliz.
Lo siento, Naruto... no pude darme cuenta antes de que te amaba...
No me importaba morir. Recordé las palabras de Chiyo aquella vez, encargándome que protegiera a aquellos que fueran realmente importantes para mí... En aquel momento, no sabía a quién se refería. Pero ahora lo había averiguado. Los latidos de mi corazón se extinguieron y mi mente alcanzó la paz absoluta. Morí por quien amaba y no lamentaba nada, excepto no poder estar nunca más a su lado...
