Naruto no me pertenece, ya que si fuera así, estaríamos todavía en la primera temporada T.T

El día que su padre llego a la casa temprano y se encerró en su estudio, Sasuke estaba en la sala y al igual que su madre pudo sentir la tensión y la ira que emanaba del hombre. Sabia lo que iba a hacer su padre y no le gustaba cuando tomaba, porque siempre que lo hacia se comportaba muy violento y desde pequeño odiaba escuchar gritos.

Quería hacer algo por aliviar el sufrimiento de su familia, y trataran de ser como cualquier otra familia pero sabía que él era el menos indicado para hacerlo, a pesar de que el amaba a su padre, sabía que su padre no lo amaba igual, para Fugaku Itachi era su orgullo y siempre el favorito, y si alguien podría calmar a su padre seria su hermano mayor, pero él no estaba ahí.

Pudo ver a su mama asomándose desde la cocina con una mirada de preocupación dirigida hacia donde se encontraba su padre, y al percatarse de que la estaban observando le dedico una mirada tierna a su hijo mejor para que no se preocupara, el cual fue corriendo hacia donde ella estaba para ayudarle a terminar de hacer la cena la cual compartieron solos, ya que ninguno de los dos quería lidiar con un Fugaku borracho y enojado, sabían que lo mejor era dejarlo solo el tiempo que necesitara.

Habían pasado cuatro meses desde que perdieron las pocas acciones que los ataban a la empresa y por más triste que fuera, no había nada que pudieran hacer, Orochimaru era más poderoso de lo que habían sospechado en un inicio, y al momento en el que perdieron su posición ante la sociedad todas las personas que se mostraban como amigos en un pasado, les dieron la espalda.

La miseria de dinero que les habían entregado, se fue todo en los primeros dos meses pagando deudas y tratando de hacer pagar a Orochimaru. Itachi aun estaba en el extranjero y no sabía lo que estaba pasando, a pesar de ser algo muy serio. Mikoto y Fugaku decidieron que decirle a su hijo mayor lo que estaba sucediendo, solo lo iba a preocupar, dejaría la escuela para subirse en el primer avión de regreso a casa, solo para encontrarlos en un estado deplorable. Si alguien podría abrirse camino para destapar a Orochimaru ese era Itachi pero sin un titulo que lo respaldara seria todo inútil.

Al quinto mes Fugaku hizo algo que nunca pensó que haría, vendería la mansión Uchiha, el patrimonio que habían mantenido por generaciones, pero ya no podía hacer nada. Las peleas con Mikoto se hacían cada vez más intensas y el sabia que ella tenía toda la razón, no podían mantener una casa así de grande, entre más grande, mas tenían que gastar en ella y ellos ya no podían darse ese lujo, o pagaban los servicios de la casa o comían y por algunas semanas y por el orgullo de Fugaku la casa había sido primero, pero sabía que eso no podía continuar, ese sería el sacrificio más grande que haría en su vida y era algo que le dolía enormemente en su orgullo.

Tres días atrás le había llegado una propuesta de una cantidad ridículamente grande para la adquisición de la mansión la cual bajo presión de Mikoto acepto y firmo los papeles. Con ese dinero comprarían un pequeño cuarto como un inicio y empezarían desde cero, ya que él no era el eslabón débil, formarían algo más grandioso de lo que tenían, o por lo menos es lo que su esposa le estuvo repitiendo una y otra vez para acceder a vender la propiedad, parecía tan segura al decir eso, pero aunque él quería creerlo en el fondo no podía hacerlo.

Ese día le entregaría las llaves de la mansión a su nuevo dueño y dejaría toda su vida y orgullo atrás o por lo menos eso era lo que tenía pensado hacer hasta que vio la limusina negra estacionarse en frente suyo. Su sangre empezó a hervir y sus ojos se llenaron de odio al ver los ojos amarillos del ocupante de la limusina, con aquella sonrisa llena de triunfo al observar la reacción del Uchiha.

Como era posible que algo así pasara, tenía que ser una mala broma. No había forma en la que este hombre que había arruinado su vida fuese el que se quedara con su tesoro más preciado.

" ¿QUE ESTAS HACIENDO AQUÍ?". Dijo con palabras fuertes sin tratar de disimular su indignación y rabia

" Creo que es un poco obvio que es lo que estoy haciendo aquí. Vengo a recoger personalmente las llaves de mi nueva mansión, aun que se que no es necesario que lo hiciera no podía perderme esta oportunidad".

"No te voy a entregar nada, te has empeñado en destruir mi nombre, ni reputación me quitaste mi empresa, mi orgullo y luego mi casa, la casa que ha sido de generaciones de la familia Uchiha , prefiero quemarla antes de entregársela a alguien como tú".

" Yo no haría eso si fuera tu, veras, los papeles ya están firmados todo es perfectamente legal y aunque no lo fuera sabes perfectamente que la historia se va a repetir yo me quedare en tu casa y tú en la calle podemos hacer esto de una forma fácil en la que te una parte de tu preciada residencia o a las malas, en las que no te de nada". Contesto Orochimaru con un brillo extraño en sus ojos, estaba disfrutando toda la situación, de eso no había duda.

"Eres un alimaña, dime ¿cuánto tiempo estuviese planeando esto?, ¿cuál es tu afán de destruirme, a mi familia?. Felicidades ganaste, todo es tuyo ya no hay nada que me puedas quitar, pero quiero que sepas que un Uchiha nunca se queda con los brazos cruzados". aventó las llaves al suelo como si fueran una representación de la vida que estaba a punto de dejar atrás y dando vuelta para alejarse el individuo que lo había provocado.

"En realidad hay una cosa mas que te puedo quitar Fugaku". Al escuchar esto el nombrado paro en seco. "Solo dime estarías dispuesto a hacer un último trato conmigo del cual ambos saldremos beneficiados pero principalmente tu". Dijo recogiendo las llaves del piso

"no tengo absolutamente nada y aunque lo tuviera no hay forma en la que hiciera otro trato contigo"

"piénsalo bien, siempre obtengo lo que quiero…" hizo una pausa en lo que se acercaba y puso su mano en el hombro de Fugaku el cual seguía congelado en el mismo sitio." Y esta vez puede que tu también ". Dijo finalmente mostrando las llaves para luego dar vuelta y subirse a su limusina dejando la puerta abierta en modo de invitación.

Fugaku como ya lo había dicho no tenía nada que perder, su vida estaba demasiado dañada en tan poco tiempo, así que por lo menos escuchar lo que ese desgraciado tenía en mente no haría daño o por lo menos más de lo que ya había hecho.