¡¡Volví!! Después de años sin actualizar, aquí estoy de nuevo con un nuevo capitulo de Regalo Nocturno…jejeje
No los molesto más, así que los dejo con su lectura.
Capitulo 3
"Reminiscencia"
Los lentes rojizos no eran capaces de atenuar toda la intensidad de sus ojos. No sabía si eran bueno o malos recuerdos, pero estaba segura de que eran importantes. Alucard, por su parte estaba totalmente desconectado de la realidad sumido en recuerdos que creyó haber borrado de su memoria.
-Grises…-susurró de forma inconcientemente.
A su lado Integra lo miró agudamente, esperando que dijera algo más.
Hubo un tenso silencio que se prolongó por unos instantes, la mujer se mantuvo expectante, mientras él siguió vagando en sus memorias con toda calma, sin intenciones de hablar pronto.
Poco a poco la impaciencia comenzó a bullir en ella. El leve palpitar de una vena en su cuello daba fe de esto. Hecho que para el nosferathus no paso desapercibido. La sangre Hellsing nunca pasaba desapercibida para él, y mucho menos si se trataban de la exquisita sangre virgen de su querido Amo.
Ocultó una sonrisa socarrona y le dirigió una mirada indescifrarle. Amaba quebrar la coraza fría que cubría a la intensa mujer. Los que tildan de fría son unos completos ignorantes, ella era pura pasión. Todo lo que es y hace estaba marcado por esa característica. Su pasión por su misión, por su trabajo, por su fe, por el servicio a su reina, por su herencia…por si misma.
-Mi maestro…- Su voz tomó un tinte divertido. La aludida lo observo aprensiva. Que estaría planeando -…acompáñeme – Se levantó y le extendió una mano con galantería. Ella frunció el entrecejo y no se movió. No le daba buena espina todo el asunto. Alucard captando el gesto le dirigió una mirada divertida – Vamos amo. No dudaras de tú humilde servidor¿no? – Utilizó un tono tan molestamente inocente; que lejos de tranquilizar las dudas que la embargaban la inquietaron más.
Lo peor es que debía aceptar; él vampiro fanfarrón la probaba. Endureció el rostro, ya se las cobraría después. Así que con renuencia aceptó el gesto. Él con toda suavidad él le extendió al niño, para que lo cargara con el brazo libre.
Alucard alzando la mano contraria al agarre de ella, trazo una estrella en el aire. Al instante la forma tomó un color rojizo y comenzó a brillar con intensidad abrumante. Instintivamente Integra giro medio cuerpo protegiendo al niño y a sus ojos del fuerte resplandor. Apretó los parpados con fuerza para no encandilarse.
El vampiro solo sonrió de medio lado manteniendo la misma posición. Era prácticamente inmune a todo. Y no era solo fanfarronería, cuando afirmaba que ni él sabía la forma de eliminarse. Hecho que inflaba su ego de forma descomunal, claro suponiendo que esto es posible de lograr.
Poco a poco la intensidad de luz descendió hasta volverse casi inexistente, Integra se mantuvo quieta y con los ojos cerrados hasta que sintió el cambio en el ambiente.
Una suave brisa fría la hizo temblar levemente. Tiritó, mientras apretaba el niño contra su pecho ¿Por donde se había colado esa onda de aire helado? La biblioteca estaba a una temperatura gratamente calida. Abrió los ojos. Y nada, absolutamente nada la abría preparado para ver lo que vio.
Aun sujetando su mano Alucard le lanzo un rictus burlón, y con la voz cargada de sorna dijo – Bienvenida a Valaquia Amo.
Integra descolocada dio un paso lejos del agarre del nosferathus, hecho que no alcanzo a concretar, ya que inmediatamente fue acercada a él nuevamente por su mano. No tenía intenciones soltarla.
Frunciendo el ceño molesta dirigió su mirada celeste a la molestia colmilluda que debía soportar. Y lo que encontró no le gusto nada. ¡Maldición! Como odiaba esa molesta mueca de superioridad, que decía claramente "Ja. Ahora quien es el amo".
Y por veinteava vez esa misma noche maldijo no poder taladrarle los sesos en ese instante.
-Acompáñama Integra – ordenó amablemente, mientras la hacía avanzar entre la nieve.
Alucard no quitó la mueca de su rostro, complacido. Integra sin más alternativa, gruño molesta y accedió a regañadientes a caminar.
Aún que sentía la suave brisa helada y la textura de la nieve bajo sus botas, su ropa, estaba seca e intacta. Arrulló inconcientemente al niño en su pecho al percatarse de ese pequeñísimo detalle.
Alucard le miró de reojo y con un marcado desinterés, aclaro:
-No son más que ilusiones creadas por mí es por eso que no mojas tus ropas. Estas sintiendo sólo lo que yo quiero que percibas. – terminó apretando ligeramente más fuerte la mano.
La rubia sólo le dedico una mirada profunda y fría. Él sabía que ella odiaba sentirse así de vulnerable, y la situación actual la tenía a merced de su voluntad. Como adoraba tener el control, ante un criatura tan encantadoramente terca.
-¿Dónde nos llevas? – fue la seca pregunta que lanzo. Ignorando soberanamente, la explicación.
En respuesta sólo sonrió misteriosamente. Antes de decir -A responder tus preguntas¿Dónde más, amo?...
Integra parpadeó sorprendida, así que después de todo le iba a explicar lo que a ella tanto le intrigaba. Luego de esto siguieron avanzando por la nieve algunos minutos más, en completo silencio.
Pronto se encontraron con una colina alta en la que se alzaba un alto y señorial castillo. Una fortaleza majestuosa y digna que vigilaba de su altura todo el valle y el pueblo a sus pies. Estaba rodeada completamente por una gruesa muralla infranqueable con dos puertas gruesas de madera oscura, talladas con imágenes de Dragones.
A ella sólo le basto ver el acabado de las puertas para saber quien vivía (o vivió) en ese lugar. Lanzo una mirada disimulada a su acompañante, este se mantenía tranquilo y con una extraña mirada divertida. Volvió su atención hacía la fortaleza de piedra y lo analizó. Aparentemente el interior estaba en calma, el paisaje era tranquilo y silencioso... O al menos esto fue hasta que se abrió una de las grandes puertas y dos figuras, una roja y otra negra, salieron disparadas por ellas hacía el exterior.
Alzó las cejas incrédula cuando dos figuras aparentemente infantiles pasaron por su lado sin siquiera notarla. Alucard sólo siguió con la mirada a los dos niños con un gesto indescifrable en la cara.
-¡Mircea, no me atraparas jamás!- gritó la figura roja.
-Eso lo veremos enano abusivo – respondió de vuelta la otra mancha negra.
-Eres muy lento hermano. Viejo y pesado… ¡Jamás me atraparas! – retó nuevamente.
Mircea solo sonrió divertido ante el comentario. Ese niño era todo un caso…
-¡Como que viejo y pesado! – Gritó en tono falsamente ofendido – ¡Ya veras, Vlad! – declaró mientras aumentaba la velocidad.
Luego de escuchar ese pequeño dialogo. El vampiro le dirigió una mirada a Integra y dijo – Vamos, supongo que usted querrá verlos de cerca…
Así que desapareció con ella dirigiéndose hacía otro lugar del mismo bosque, mientras los jóvenes seguían con su extraña carrera.
El aludido no dirigió la mirada hacía atrás, solo corrió lo más rápidamente que sus piernas le permitían. Con notable agilidad ambos corredores esquivaban, saltaban y escalaban cuanto obstáculo se les atravesaba por el camino.
En un recodo de tupidos árboles Mircea tomó la ventaja, impulsándose sobre un tronco dio un salto y cayo justo encima de la figura más pequeña. Quedando ambos hermanos tumbados en el suelo, en un enredo de piernas, brazos y capas. Riendo a más no poder.
No muy lejos de ahí amo y sirviente se encontraban observando todo.
Era raro encontrarse con un pequeño Vlad alegre y juguetón acompañado de cerca por un hermano adolescente igualmente feliz e infantil, y no era lo infantiloide de la situación lo que la tenía trastocada; después de todo Alucard aún se comportaba como un niño en muchos aspectos; sino que era la inocencia con la que se movía. Además, del palpable apego a su hermano Mircea.
Dirigió una mirada de reojo a su acompañante. Este tenía una mueca inclasificable en el rostro.
Los dos se quedaron jugando, lanzándose bolas de nieves y correteando por entre los árboles. Ambos, distraídos como estaban y amortiguados por la gruesa capa de nieve no se percataron del ruido de cascos, que se acercaba velozmente.
Hasta que fue demasiado tarde…
-¡Mircea¡Vlad!– una potente voz grave se hizo escuchar por entre las risas. Los dos hermanos se levantaron inmediatamente del suelo y observaron asustados hacía la alta figura masculina montada sobre un oscuro semental.
Ante el grito dado la mujer se sobresaltó. El tipo del caballo era igual a Alucard...osea él era su...
-Padre…- murmuraron los dos algo asustados.
El nosferathus frunció levemente el ceño al ver una imagen de su progenitor…jamás le perdonaría haberlo vendido como a un animal a los cerdos otomanos. Y muchos menos haberle dado muerte a su madre de ese modo tan despreciable.
Tenso y seco comentó - Acerquémonos, el show se va a ponerse mejor. – La tomó de la mano y la guió varios metros hacía adelante.
-Es…- hizo una pausa –…es igual a ti – afirmó con asombro dejándose guiar.
Una mueca irónica apareció en sus rasgos – Lamentablemente existen semejanzas. Más de las que querría.
-¡¿Qué hacen los dos en el bosque?! – gritó molesto, centellando con la mirada.
-Nosotros estábamos… paseando – fue la seria respuesta de Mircea. Mientras Vlad observaba todo con enojo detrás de su hermano.
-¡Desobedecen mis ordenes!
-No padre lo que ocurre es que…- intentó excusar el joven, pero fue cortado por una replica insolente.
-¡¡Sí!! Desobedecemos tus tontas órdenes…- exclamó con ira el futuro el más pequeño. Mircea lo miró horrorizado¿ahora como lo salvaba del castigo?
-¿Qué haz hecho Vlad? – susurró asustado el muchacho. El niño en respuesta sólo se cruzo de brazos y giró el rostro altivo.
En su montura Bradut Laus Dragulia se tensó, mientras una mueca de furia transformaba su rostro, los ojos grises del hombre se opacaron.
Un perceptible escalofrió recorrió a los chicos al ver la reacción de su padre.
Integra no fue la acepción y coincidió con la reacción de los niños. Ese hombre realmente producía escalosfrios. En esos instantes tenía la misma ira ciega que alguna vez vio en el rostro de Alucard cuando luchaba con Incógnito.
El vampiro se mantenía quieto observando todo con aparente indiferencia, pero sin rastro de su aire burlón. Sus facciones se habían endurecido de un momento a otro, y su piel pálida resplandeció dándole todo el aspecto de estar esculpido en mármol.
De un salto Bradut bajó de la montura y con látigo en mano se precipito sobre el menor de sus hijos presentes. Alzó con fuerza el brazo y lanzó la fusta. Pero antes de que pudiese tocar al niño una figura algo más alta se interpuso, recibiendo de lleno el azote.
Ni un sonido salió del los labios de Mircea. Vlad se asustó y corrió a sostener a su hermano. El hombre entrecerró los ojos con ira.
-Tú también me desafiaras, Mircea – fue el siseo bajo.
-Castígame a mi en su lugar, padre.- Pidió con coraje, mientras sus ojos grises centellaban enojo contenido.
Sir Hellsing abrió los ojos con sorpresa, ante el coraje del mayor de los Dracul. Nunca pensó que Alucard tuviese una relación tan estrecha con sus hermanos de sangre. No pudo evitar, fijarse en la mirada acerada y gris de Mircea; luego observó a Bradut y por último al pequeño Vlad.
-Grises igual que…- miró automáticamente al bebe en sus brazos. Y luego a su sirviente.
Los ojos carmesí brillaban complacidos. Alzó las cejas y le sonrió con desdén – Te haz demorado, Amo.
Ignoró el comentario y mantuvo la curiosidad decorando su semblante – Ustedes tenían los ojos grises. Él te recuerda eso… – afirmó segura, señalando a la criatura en los brazos.
Alucard guardando silencio, se acercó y tomó nuevamente su mano. – Vamos, este no es el sitio para hablar. – La atrajo hacía sí nuevamente. Integra no se molesto en apartarlo, tenía demasiadas preguntas que hacer como para reclamar nimiedades. Por esta vez se lo dejaría pasar.
Nuevamente la luz se hizo presente y los envolvió a ambos en el resplandor carmesí. Integral por segunda vez en la noche se sintió completamente desorientada por unos segundos. Abrió los ojos y se encontró en el centro de la biblioteca siendo aferrada fuertemente por el nosferathus.
Sintió un calor acumularse en su cabeza, calor que llego a no manifestarse visiblemente para su suerte. El vampiro por su parte se tomó todo el tiempo del mundo para soltarla. Se sentía tan bien, sentir la calidez desprenderse del cuerpo de ella y la fragilidad de sus formas.
Era algo invaluable.
Aprehensiva se alejó del hombre. No le agradaba de pronto sentirse tan nerviosa por su cercanía. Apegó el niño más a ella utilizándolo como escudo.
Se dirigió a los sillones tensa.
Alucard sonrió afectadamente y con parsimonia la siguió. Sería una excelente reina de la ninguna vida, pensó con alegría oscura. Alzó las cejas con diversión.
Guardaron silencio nuevamente, la mujer se estaba recomponiendo del sorpresivo bochorno. Para cualquiera sería una estupidez su conmoción, en comparación a todo lo que hacía a diario, pero no podía evitarlo después de todo ella seguía siendo virgen y su experiencia con los hombres ser reducía a ladrarles ordenes y mandarlos al infierno por inútiles. Y Walter no cuenta como prospecto amoroso, no en ese sentido al menos.
En otras palabras tenía, cero interacción romántica.
Frunció los labios con acritud.
Y así seguiría siendo, si quería mantener el orden en su vida. Espantó esos molestos pensamientos, no estaba sola y su acompañante adoraba ponerla en situaciones vergonzosas.
Alucard le lanzó una mirada de reojo.
"Piensa lo que quieras querida, en su momento caerás irremediablemente" - sonrió más enfáticamente.
-Y bien – llamó su atención - ¿que quieres saber? – dijo con humor.
Integra alzó las cejas en un gesto de concertación, mientras se afirmaba elegantemente en el brazo del sillón. – ¿Existe alguna relación entre este niño y tú? O solo coincidencia el parecido con tú familia. – fue directo al grano.
El nosferathus se reclinó con calma y se cruzó las piernas con masculina gracilidad – No puedo responderte con certeza, pero existe una probabilidad que sea un descendiente Dragulia.- explicó, mientras se quitaba la corbata. Acto que no pasó desapercibido para la mujer.
-Pero los archivos dice que durante la persecución de los turcos de 1477 a tu familia, la habían erradicado – dijo con voz seca, desviando la mirada. Otra vez ese extraño bochorno se hizo presente.
Negó con la cabeza en respuesta – La estirpe de mi hermano Mirceas sobrevivió a la casería, que se llevó a cabo un año después de mi transformación. Yo me encargue personalmente de ese asunto.Por otro lado la mía no corrió la misma suerte. Fue destruida antes de que pudiera evitarlo. – todo lo dijo con una calma indiferente. Pero sin perder de vista ningún movimiento de su acompañante.
Ella adquirió un gesto adusto y frió. Esto tendría que meditarlo – ¿Hay alguna forma de comprobar que es un descendiente de tuyo? – preguntó seria. Aún sin mirarlo.
-Solo el tiempo lo dirá. – Un rictus astuto decoró sus facciones – Créeme que un Dragulia es inconfundible.
Sir Hellsing enarcó una ceja sarcástica – No puedo imaginar porque…- miró al infante dormir calmamente.
En respuesta solo recibió una risita baja.- ¿Y que harás con él?
Ella alzó la vista y lo escrutó – Ya te dije, debo meditarlo. – No recordaba haberle visto jamás de forma tan informal. En contadas ocasiones aparecía sin su sombrero o anteojos y mucho menos sin su largo abrigo rojo. Pero sin corbata… eso nunca se había dado. Bajo la luz apacible del fuego su perfil se veía sereno, casi humano.
Se turbó y desvió su mirada.
Asintió levemente – Bien, el alba esta cerca y yo me retiro a mis cámaras – ladeó la cabeza divertido – Ha sido una noche encantadora y provechosa mi estimada dama. – Toda la frase la dijo con voz especialmente alta y sinuosa – Espero que lo repitamos nuevamente.
Y sin decir más desapareció riendo por lo bajo.
Integra no prestó mayor atención al comentario. Se reclino en el sofá y cerró los ojos. Relajándose visiblemente sin la presencia del nosferathus.
Dos segundos después la puerta se abrió de par en par, y Walter entró apresurado, como alma que persigue el diablo.
Sobresaltada dio un respingo en su lugar y dirigió su mirada hacía la entrada. Lo que vio no le agrado nada.
A unos metros de ella su mayordomo, casi padre, le miraba con desaprobación y algo escandalizado. Se sintió incomoda, casi como si la hubiese descubierto en algo indebido, y por la mirada que traía el pensaba exactamente eso. ¿La pregunta era porque?
-¿Qué ocurre Walter? – preguntó aparentando indiferencia.
-Eso, Señorita Hellsing, es precisamente lo que me gustaría saber.- La escrutaba con dureza.
Hacía años que no la llamaba Señorita, la última vez fue cuando cumplió quince y le gritó a un miembro de la mesa redonda en un arranque. Había sido un lió todo el asunto y Walter estaba furioso por las repercusiones que pudo traer para ella.
-No sé, a que te refieres…- avanzó unos pasos y quedo frente a él con vista hacía el exterior. Miró su reflejo y comprendió todo.
Tenía el cabello despeinado y las mejillas coloreadas, la camisa estaba abierta y la ropa desarreglada y arrugada. Su saco y corbata estaban en el suelo haciéndole compañía al corbatín de Alucard. A todo ese cuadro de desastre había que agregarle la despedida.
El muy bestia lo había hecho a posta.
Se sonrojó de pura ira y vergüenza. Ya tenía una idea de lo que Walter pensaba en esos momentos.
Gruñó. Usaría a ese vampiro bribón como tiro al blanco, y cuando terminara con él sería el primer colador parlante. De esta no se salvaba.
Con pasó enérgico le paso el infante al mayordomo que no había cambiado de expresión.
-No es lo que parece – dijo imperiosa y molesta.
Se dirigió a la salida y cerró las puertas con delicadeza. Se quedó quieta unos segundos y luego gritó con todas sus fuerzas.
- ¡¡¡ALUCARD!!!
En otro lugar de la mansión, específicamente en las mazmorras.
Sentado en su trono, se encontraba Alucard sonriendo divertido. El dulce grito de Integra, había remecido todo el señorío, así que daba por sentado que su pequeña travesura había resultado.
Hizo un movimiento con su mano y apareció su corbata en ella. Sin apuro alguno la anudó nuevamente.
Sería un buen recuerdo para la posteridad.
La expresión de su amo fue impagable.
Se sirvió una copa de vino y se reclinó en su asiento. Un rictus loco apareció en su semblante.
Ahora solo restaba esperar.
Continuara…
Jajajaja bien el capitulo fue algo revelador ahora queda ver cual será el futuro de esa pobre criatura y como se las apañaran Integra con él. ¡Quien sabe que pueda pasar!
Agradezco a todos los que están leyendo la historia y les insto a que sigan que aún faltan algunos capitulo para que concluya, con un final inesperado. Jajaja XD
¡El que lee se entera!
Me disculpo de ante mano por la demora pero de veras que no pude publicar antes por motivos de fuerza mayor.
Quiero agradecer los review que han dejado, gracias por tomarse el tiempo de dejar un comentario y jejeje sigan haciéndolo que me ayudan montones sus comentarios, teorías y críticas.
¡Bien espero que el capitulo sea de su agrado! Y nos leemos en poquito tiempo…
Pd¡¡¡¡Dejen review!!!!
¡¡Gracias!!
Brisa Black
