Naruto no me pertenece.
Cuando Sasuke se entero de que Orochimaru realizaría uno de sus viajes largos y que no lo iba a acompañar, se sintió relajado. Disfrutaba su tiempo a solas, sin la presencia del hombre. Era el tiempo en el que podía pretender que no estaba en ese lugar, que tenía una vida normal, lejos de la realidad, la cual despreciaba desde lo más profundo de su ser. Amaba su soledad porque era el único tiempo en el cual podía acercarse más a la paz interna, sin alcanzarla nunca, estaba realmente corrompido para ello. Durante muchos años contemplo la idea de huir, pero sabía que era una pelea perdida, solo una vez lo logro, ese día fue cuando se dio cuenta cómo funcionaba en la vida real el sistema, de que tan corrupta era la gente de este mundo, no podía confiar en nadie y que no lo iban a salvar de su destino, del cual el único propietario era Orochimaru. El era una más de sus propiedades, su cuerpo, su futuro y por más que intentara luchar internamente, su alma era una prisionera, la cual se había doblegado ante su poder.
Por eso en el momento en el que Kabuto le dijo que dejarían a alguien a cargo de él, sintió una gran ira. Esos momentos eran lo único que atesoraba, lo que consideraba que mantenía parte de su cordura, para que un extraño tratara de interponerse. No era la primera vez que lo dejaban con alguien. Siempre querían que hiciera lo que le pedían, como si ellos tuvieran algún control sobre él. Estaban equivocados. Su único dueño era aquel hombre al que tanto despreciaba, haría todo lo que Orochimaru le pidiera, pero solo bajo sus órdenes, no de nadie más. Este hecho siempre dejaba secuelas en ambas partes. Orochimaru nunca les prohibía que hicieran lo que quisieran con Sasuke, pero eso era parte de su juego. Sasuke era una adquisición prácticamente exótica, era posesivo de él, y que mejor que el joven luchara para solo servirle a él. Si fallaba en protegerse de quien se supone que lo tenía que resguardar había consecuencias graves para Sasuke y a largo tiempo para aquel que se atrevió a ponerle una mano encima a lo que era suyo. Le excitaba la idea de tener un pretexto para castigar al joven, porque por más que luchara al final siempre mostraba a aquel niño que llego por primera vez a su mansión , los ojos llenos de lagrimas y de miedo de lo que pasaría, sus gritos de dolor. Pero lo mejor era que por unos momentos podía disfrutar su mirada llena de un odio puro, sedienta de sangre, rencor e ira. Tener a Sasuke así, era como ver a todas esas personas a las que les había hecho daño, reflejado todo, en esos hermosos ojos negros como la noche, como su propia depravación.
Al momento en el que vio a Kakashi pensó que el bastardo seria igual que todos los demás y al inicio lo fue. Pero al poco tiempo el tipo empezó a aburrirse por lo cual simplemente lo empezó a ignorar y a estar metido en sus propios asuntos y con sus propios asuntos se refería a su estúpido libro, en el cual leía todo el tiempo. Desconfiaba de él, pero no le disgustaba tanto como los otros guardianes que había tenido en el pasado, era mucho como estar solo, en su propio mundo. Siendo su soledad interrumpida solo cuando por accidente se encontraban en la misma habitación. Podía sentir la mirada de hombre, sin embargo, nunca lo había visto directamente, pero no necesitaba hacerlo.
Un día estaba completamente aburrido, así que dacio ir a la biblioteca para ver si había algo con que pasar el tiempo, desafortunadamente ya había leído la mayoría de libros en los estantes, por lo menos que le interesaran, había muchos libros en los cuales el personaje principal sufría un poco, sentía que su mundo se iba a acabar y al final todo resultaba bien. Eso era una de las cosas que más odiaba encontrar. La hipocresía de la situación, no es que no le gustaran los finales felices si no la falsedad de ellos. Odiaba los problemas de los protagonistas, puesto que los propios eran mayores, y que lograran tener un final completamente feliz o en que atrapaban o eliminaban al antagonista lo cual solucionaba todos los problemas, eso no podía ser más falso, en la vida real no existían los finales así. Le gustaban aquellos libros que mostraban la realidad del mundo en los cuales los finales no eran perfectos ni vivían felices por siempre. Uno de sus autores favoritos era Katzebach el cual a su parecer reflejaba un poco del mundo en sus libros.
Pero ese día estaba buscando algo mas, por eso al ver El Conde decidió que ese sería el libro que lo haría pasar el rato. Sabia la historia en general, pero nunca había leído o visto la película, se dispuso a tratar de bajar el libro, lo cual termino con una lluvia de libros sobre su cabeza los cuales no eran nada ligeros y su trasero en el suelo. Seguía en el piso cuando vio al sujeto de cabello plateado, parado en la puerta con su típica mirada de aburrimiento, miro al estante para regresar la mirada a donde él se encontraba, obviamente uniendo los datos, no necesitabas ser un genio para saber que se había caído. Empezó a recoger los libros para regresarlos a su lugar después de haber juntado unos pocos el tipo se los quito de sus manos y empezó a acomodarlos en el estante sin pronunciar palabra , ni hacer algún comentario de lo sucedido.
Decidió que había pasado mucho tiempo evadiendo al hombre y que ya era tiempo de saber con quién estaba tratando esta vez. Así que en cuanto le paso el último libro se dirigió a la sala principal, en la que el sujeto pasaba la mayor parte de su tiempo. Abrió la primera pagina y comenzó su lectura, al momento en el que entro el tipo a la habitación simplemente se dirigió a uno de los sillones, de nuevo sin pronunciar palabra y sin perder su semblante aburrido, se situó a un distancia considerable, por como actuaba podía decir que era un tipo realmente astuto o que era un tipo sin carácter. Llevaba parte de la segunda página cuando volvió a sentir la mirada sobre él, sentía que lo observaba, sin embargo se forzó a no apartar la mirada de lo que estaba leyendo, espero hasta el momento en el cual tuvo que voltear la hoja para no delatarse, permitió que su vista periférica fuera la que absorbiera la imagen del hombre que estaba sentado en el otro sillón. Se percato en que en efecto su libro asqueroso no era en donde tenía enfocado su pensamiento, si no en el menor, aun que no lo aparentaba, astuto sin duda alguna, el hombre era peligroso, no esperaba menos, trato de seguirle el juego y al igual que él pretender que leía mientras lo estaba observando, se percato de que en realidad no solo lo estaba observando si no que estaba sintiendo su presencia, se dio cuenta que estaba en completa alerta , pequeños movimientos de su cuerpo casi imperceptibles lo delataban, tenía todos sus sentidos enfocados en el. Lo que lo inquieto un poco, pero al mismo tiempo lo impresiono, fue entonces que el hombre de pelo plateado cerró el libro y sus ojos pretendiendo que se dormía, sabía que había sido descubierto por el tipo, y que hizo eso solamente para demostrarle quien era superior, que incluso en esa posición podía recolectar información. Lo cual lo irrito mucho, simplemente se levanto y se dirigió a su habitación.
Durante las semanas siguientes decidió que el hombre que le estaba haciendo compañía era un completo fastidio, lo hacía sentirse como un niño, por más que intentara mostrarle su lugar era como si estuviera dos pasos adelante, lo peor es que siempre contra atacaba, lo único que podía hacer al respecto era pensar en una forma de doblegarlo, si lo pensaba bien apagarle el calentador no era la mejor forma pero en el momento le pareció buena idea, al menos mostraría algo más que su cara aburrida. Sin embargo no era así, en ningún momento le vio enojado o fastidiado ni rompió el silencio, era como si esperara que siguieran con su propia versión de la guerra fría.
Hubiera deseado que fuera así, durante esos días, su mente estaba más preocupada en planear su próximo ataque, que preocuparse de lo que le esperaba el futuro y de lo que era su pasado, el cual en las noches regularmente lo perseguía con fragmentos cortos pero dolorosos. Pero eso se termino en el momento que Kabuto decidió hacerle una llamada para recordarle realidad lo que es, así que tenía que prepararse para salir esa noche, con uno de los políticos en uno de los bares para colectar información. Sería un trabajo sencillo, pero no por eso dejaba de sentir una gran repulsión, por lo cual sería mejor que se fuera preparando mentalmente para lo que mejor hacia.
Besos y abrazos
Atte: Itxel
