Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling. No recibo recompensa económica por este fic.


Si eliges una luz para que guie tu camino, ten cuidado porque no alumbrará tus pasos.

Capítulo 2

No supo cuanto tiempo estuvo en la intemperie pero su piel ya había adquirido un leve tono azulado y su cuerpo no dejaba de temblar, sin embargo eso no podía importarle menos al niño que se encontraba llorando de forma desconsolada. Estaba solo y no tenía adonde ir. Dolía, no su cuerpo, ese dolor ya lo conocía; lo que le causaba pesar y daño era darse cuenta que sus únicos parientes lo odiaban tanto como para dejarlo morir. Porque a pesar de los constantes golpes de sus tíos tenía la esperanza de que lo apreciaran un poco; al fin y al cabo se habían hecho cargo de él cuando sus padres fallecieron.

El pequeño Harry Potter se levantó con mucho esfuerzo, estaba débil, cansado. Empezó a caminar sin rumbo fijo sin detenerse; caminó hasta que el cansancio fue tal que cayó desmayado en la solitaria calle detrás de un árbol. Cuando despertó la lluvia ya se había detenido, hacía frio, demasiado. Sus lentes se habían roto al desmayarse y pequeños fragmentos de vidrio se habían incrustado en su piel mientras sangre escurría por su mejilla derecha, no hizo ningún intento por levantarse porque no tenía ningún sentido, lo único que quería era morir lo más rápido posible; tan sumido estaba en sus pensamientos que no había notado que ya no estaba solo.

- AYUDAAAAA! POR FAVOR ALGUIEN QUE ME AYUDE!- escuchó el grito desesperado de una mujer. A pesar del cansancio el pequeño se incorporó súbitamente y se quedó sentado. La noche ya había caído y el viento soplaba fuertemente moviendo las copas de los árboles que se encontraban a lo largo de la calle. Sin sus lentes Harry únicamente podía distinguir sombras, sin embargo se dio cuenta que una figura borrosa corría hacia él.

- No corras perra eso no te salvará, lo único que lograrás será hacer tu muerte más dolorosa- alcanzó a escuchar que decía una voz masculina. El frío era cada vez más intenso y el pequeño sintió como el miedo volvía a palpitar en sus venas, su respiración se volvió entrecortada e intentó levantarse y correr como la mujer que gritaba, pero su cuerpo no le respondía; estaba paralizado del terror, tal parecía que su deseo se cumpliría: moriría esa misma noche y sin nadie que llorase por él.- POR DIOS! SE LO SUPLICO POR LO QUE MÁS QUIERA, NO ME MA…- lloró la mujer, mientras tropezaba y caía al suelo no muy lejos de donde se encontraba Harry.

- Te has portado muy mal, te lo advertí y no quisiste escucharme, desperdiciaste tu oportunidad, ¿no es así amor?- preguntó el hombre dirigiéndose a otra persona que Harry no había notado hasta ese entonces.

- Así es, una verdadera lástima que tenga que morir tan joven- contestó una mujer mientras se aproximaba a la figura que había tropezado.

- Por favor- suplicó a la pareja que se encontraba de pie- no volverá a pasar, se los juro por mi vida- sollozó mientras intentaba incorporarse.

- JAJAJAJAJA esta parte es la que más me gusta- rió la mujer sin dirigirse a nadie en específico- el fingido arrepentimiento- susurró con voz fría- ¿en verdad lo sientes? ¿no lo volverás a hacer? no lo creo, en cuanto te sientas segura olvidarás lo que prometiste, tus palabras no son más que el resultado de tu lucha por sobrevivir, son instintivas pero no las sientes.

La muchacha continuó llorando de forma angustiosa en el piso mientras era observada por la pareja. La mujer veía la escena sonriente con los brazos cruzados y con un brillo de satisfacción en los ojos, volteó a ver al hombre y le hizo una señal con la mano. Con pasos firmes la pareja se dirigió a la muchacha, y mientras el hombre detenía sus manos contra el piso y aprisionaba su cuerpo con el suyo, la mujer la amordazó. La muchacha trataba inútilmente de luchar pero el hombre que la aprisionaba era mucho más fuerte que ella, el cual una vez amordazada la ató de manos y pies.

- Ya hemos tardado demasiado, ve por el carro para subirla- la apuró el hombre.

- No te preocupes, bien sabes que nadie pasa por aquí a estas horas y menos este día- refutó la mujer pateando el cuerpo de la muchacha quien soltó un quejido- pero tienes razón ya tardamos demasiado, jajajajaja no puedo esperar a llegar a casa.- La mujer se alejó mientras cantaba una melodía cuya letra Harry no alcanzó a distinguir. Mientras tanto la muchacha seguía llorando con sollozos ahogados, amordazada y maniatada.

- Shhh no llores cariño tu solita te lo buscaste, me gustaría decirte que tu muerte será rápida pero bien sabes que no te lo mereces.- susurró el hombre a la muchacha acariciando su mejilla. Mientras tanto del otro lado de la calle empezó a aproximarse una camioneta deteniéndose enfrente de la muchacha maniatada y del hombre que la sujetaba. Una mujer salió del carro y abrió la cajuela.

- ¿Po qué tardaste tanto?- preguntó el hombre mientras arrastraba el cuerpo de la muchacha hacia el carro y lo aventaba en la cajuela.

- Me encontré con una mujer que estaba a punto de llamar a la policía, me encargué de ella pero debemos darnos prisa.- Contestó la mujer mientras cerraba la cajuela.

- Ya esta.- El hombre rodeó la camioneta y empezó a caminar hacia el asiento del conductor, sin embargo un pequeño grito detuvo sus pasos mientras abría la puerta.- ¿escuchaste eso? hay alguien más aquí.- susurró a la mujer mientras sacaba una pistola.-

Detrás del árbol el pequeño Harry Potter se encontraba en pánico, había intentado levantarse pero por las prisas no se fijó que los vidrios de lo que antes habían sido sus lentes se encontraban tirados a un lado de él y se los encajó en su mano derecha dejando escapar un pequeño grito. Podía sentir como su corazón palpitaba en su pecho mientras las lágrimas volvían a rodar por su rostro. Lo matarían, Harry estaba seguro de ello. La pareja empezaba a aproximarse cada vez más a dónde estaba él, ya no podía ocultar su miedo y sus lágrimas se convirtieron en un llanto inconsolable que seguramente quienes lo buscaban ya lo habían escuchado.

- ¿Un niño? - preguntó sorprendida la mujer mientras se agachaba para observarlo mejor.

- Lo más seguro es que haya presenciado todo, no podemos arriesgarnos.- susurró el hombre mientras guardaba la pistola y con pasos firmes se dirigía al pequeño que no dejaba de temblar.- Ya después decidiremos qué haremos con él, tenemos que darnos prisa e irnos.

El hombre agarró al niño quien no opuso resistencia y se lo colocó en los hombros, regresaron al carro en silencio y pusieron al niño en la cajuela junto con la muchacha amordazada. Sin ningún testigo de lo sucedido, la pareja se alejó del lugar.


- El movimiento de los planetas ha cambiado.

- ¿Y eso qué significa Ronan?.- preguntó Hagrid al centauro que tenía la mirada clavada en el cielo.

- Ha cambiado.

- ¿Los planetas?.- cuestionó confundido el semigigante.

- Su destino ha cambiado.- susurró enigmático el centauro.

- ¿El destino de quién?.- preguntó Hagrid exasperado. Las pláticas con los centauros siempre lo alteraban un poco, jamás daban respuestas claras.

- Aun no son claras las consecuencias.- Un escalofrío recorrió al semigigante, por alguna extraña razón las palabras de Ronan lo habían inquietado.


Muchísimas gracias a todas las personas que se tomaron la molestía de leer el primer capítulo y comentar. Me alegra muchísimo que haya habido gente a quien le llamara la atención, aunque no se que piensen después de leer este segundo capítulo.

Nos vemos en el próximo y si alguien tiene alguna crítica o comentario no dude en hacérmelo llegar :)

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