Capitulo V

Nada es pactado,

sólo las esperanzas lejanas,

pues es lo único,

que merece quedar intacto,

nada es como se cree,

nada.

Kagome estaba consternada, por fin, después de tanto tiempo había logrado pasar por el pozo a la era feudal, pero al salir , sólo vio caer una lluvia apenas ligera, y justo frente a ella vio a Inuyasha con su larga cabellera negra y su haori rojo mientras abrazaba a Sango, con su traje de exterminador y sus armas de batalla recostadas en el pasto apenas visibles en la humedad del ambiente, el enorme árbol frente a ellos paso desapercibido, Kagome no podía reaccionar, no sabía que sentir, sólo volvió al pozo y corrió por la calle, en su soleado presente, pasaron demasiados minutos hasta que la detuvo su propio cansancio, ella cayó de rodillas en el pavimento, jadeaba dolorosamente, aún no tenía reacción, pero empezó a ver a su alrededor, notó una gran avenida a su lado, y del otro un edificio con toque antiguo de un color blanco penetrante, casi como la leche, lo que la consterno aún más fue ver en la entrada de aquel edificio a una mujer idéntica a Sango, pero con mayor edad, con una falda corta de vestir y un chaleco negro, su cabello era más corto que el de Sango pero todo lo demás, era exactamente igual, la mujer se acerco a Kagome y la invito a entrar, el edificio era un museo de historia y mitología de la región.

- ¡Hola! Mi nombre es Aori. ¿Gustas pasar al Museo?

- Sí, muchas gracias.

Kagome vago por las salas del museo hasta llegar a una que se llamaba; "La Leyenda de Shikon" Kagome entro y vio a un joven parecido a Inuyasha en su fase de humano, pero su cabello era corto y a la moda, sus ojos eran color avellana muy parecidos a los de Sango, el hombre parecía unos años más joven que ella, Kagome despertó del letargo después de mirar al hombre, por fin se adentro en la exposición, su sorpresa era cada vez mayor mientras continuaba por las estanterías, observaba los pergaminos y las armas, vio a Tessaiga, vio a Hiraokotsu pero de color morado y plumas negras en las puntas, todo encajaba en la historia que ella vivió, y en lo que ella vio esa ocasión, de una manera extraña ellos estaban destinados a permanecer juntos, a trascender a través del tiempo como creyó que ella e Inuyasha lo hacían.

Kagome ahora miraba una lanza de plata, según la descripción de la estantería había servido a Inuyasha para vencer a Sahir, Kagome no había oído ese nombre jamás, pero empezaba a comprender muchas cosas, y tenía que afrontarlas su arco también estaba en aquella exhibición, sabía que tenía que regresar entonces, por el bien de ella, de Sango e Inuyasha, tal vez no regresaría por el momento, aún tenía que afrontar el golpe que su corazón había recibido, pero estaría junto a ellos, por que era lo único que tenía entonces, y es lo único que sabe que quieres ahora, aunque las personas han pasado por su vida, nada es igual a cuando estaba con ellos, y quería volver, y lo hará, regresara por amor, tal y como lo había hecho otras tantas veces.

Kagome salio del museo y se dirigió a su casa, ahora el nombre extraño que había leído ahí dentro le daba vueltas en su cabeza… ¿Sahir? ¿Por qué? ese nombre no había sido escuchado nunca por ella, pero ahora, volverá a marcar su vida…. tres años después.