Capitulo VI
La eternidad es sólo un pleonasmo
aprender de la casualidad
lo más hermoso que nos puede ofrecer el mundo.
Pasaron 10 días desde la visita de Kagome a aquel misterioso museo, había pensado mejor las cosas, ahora piensa en volver a la época de Inuyasha, ha investigado lo suficiente sobre el nuevo enemigo, el tal Sahir, aparecerá en la vida de sus amigos en un año y algunos días del antiguo Japón, para entonces Inuyasha y Sango tendrán ya al primero de sus dos hijos, una niña que llamaran Kagome, aquella que aparecía en el árbol genealógico de Hojo, aún no sabía nada de acerca de la lanza plateada, quizás con el tiempo aparecerá, o sería ella quién intervendría en su creación.
Kagome se puso una falda corta de color café, una playera negra y un suéter azul marino con detalles blancos y sin abrochar, hablo rápido con su familia sobre su regreso a la era feudal, cogió su gigante mochila amarilla, salio de su casa con su familia que la acompaño al pozo, con una ultima mirada a su madre, su abuelo y su hermano salto al pozo y un resplandor de luces azules brillo y desapareció con ella.
Kagome arrojo su mochila por encima del pozo, parecía que seguía en el mismo lugar, la pequeña estructura de madera como choza que cubría el pozo estaba ahí, pero, había cosas que parecían diferentes para sus ojos, trato de apresurarse y al abrir la puerta de la estructura noto que estaba en la época feudal, camino a la aldea de Kaede, al llegar encontró a Shippo con Kirara.
- ¡Shippo!
- ¡Kagome!
- Te extrañe Shippo.
- Yo también Kagome no vuelvas a irte. - el pequeño demonio lloraba.
- Eso espero Shippo, ¿Dónde están los demás?
- ¿Kagome?
- ¿Qué pasa Shippo?
- Están en la cabaña de Sango, ve rápido por favor, Inuyasha está muy enfermo y estuvo a punto de morir.
- Oh shippo, esto es malo iré enseguida… ¿Dónde esta la ca…. -
Una luz cubrió el pueblo durante unos segundos hasta consumirse en una pequeña cabala alejada apenas del pueblo, justo en dirección a la choza de Kaede, Kagome sentía que algo malo pasaba, ya no sentía el poder de la perla en Inuyasha, ella corrió a donde la luz termino por morir, iba aún más rápido que aquella vez que quería escapar de este mismo lugar, jadeaba y sentía su cuerpo siento oprimido por el ambiente caluroso de esa noche, por fin llego a la cabaña y al asomarse por la puerta vio a Sango e Inuyasha arrodillados, fundiéndose en un beso, después de todo le meditado le dolía, a pesar de que sabía que ellos estaba destinado el uno al otro, y a pesar de que ella es su descendiente directa, se calmo en un parpadeo, pero se quedo atónita al ver a Inuyasha convertido de nuevo en un hanyou, sus ojos se quedaron inermes viendo el fuego detrás de ellos, fue entonces cuando se percataron de su presencia.
- ¿Kagome? - dijeron Sango e Inuyasha al mismo tiempo.
- Hola chicos.
