Capítulo XIV
Cementerio de Dioses
La vida como tu rostro,
Inalcanzables para mi,
Que parto mi mundo en dos ficciones,
Es así de triste,
Por que no llego nunca a la verdad de tus ojos.
El rojo del cielo comenzaba a desmantelarse en trazos naranjas, apenas visibles para cualquiera que voltease a ver arriba, o a un costado incluso, los estruendos de los golpes eran capaces de escucharse a varios kilómetros de distancia, pareciera una tormenta eléctrica, la lucha no cesaba un solo memento, Inuyasha golpeaba en repetidas ocasiones con tessaiga y la lanza a Set, que sólo recibía los golpes en sus brazos sin recibir cortes o daños superficiales, sólo se mantenía a la defensiva de los golpes desesperados de Inuyasha, después de varios minutos el dios comenzó a sonreír, hasta terminal en una risa de burla hacia los ataques de Inuyasha.
- Pequeño mortal, dejare de prolongar tu inútil vida.
- Cállate, esto es apenas el principio.
Set golpeo a Inuyasha en el abdomen y siguió su ataque con una esfera azul de energía que se mantuvo estática en su mano derecha mientras la otra tomaba a Inuyasha por el cuello, su brazo derecho atravesó el lado derecho del pecho, Inuyasha gimió y un enorme hilo de sangre se desprendió de su boca, Set dejo caer a Inuyasha al suelo y preparo su ultimo ataque, Inuyasha deseaba que su demonio se apoderase de él, que el instinto de sobrevivencia dominara ahora su cuerpo, pero sus deseos eran inútiles, nada ocurría, Set lanzo el golpe final, pero una mano lo detuvo, el dios se quedo estupefacto no conocía a alguien con la fuerza tal de detener su ira, era Sango con una mirada furiosa, tenía la daga de menhires en su mano y la calvo en el cuello de Set, este retrocedió y se dio cuenta de que estaba herido, Sango arrojo a Hirakotsu, pero Set lo esquivo en un salto, ahora sabía que lo peligroso era esa daga, Set corrió hacia Sango para despojarla de la daga una flecha dorada se incrusto en su pecho, no podía comprender por que estaba quedando herido, no tuvo demasiado tiempo para seguir peleando pues fue atacado de nuevo ahora fue tomado por el cuello, era Sesshomaru.
- Insolente, como te atreviste a hacerme daño, y convertirme todo este tiempo en un sucio humano.
- No tienes manera de ganarle a un dios.
- Ya veras de que soy capaz.
Sesshomaru había recuperado su alma de demonio de la daga que se quedo en el suelo durante la pelea, ahora era un demonio de nuevo, pero conforme avanzaba su pelea con Set, este recibía menos daño, y Sesshomaru se exponía a su poder, la daga había dejado de tener efecto, así que Set aprovecho y encerró a Sesshomaru en un halo de energía.
- Pequeño insolente ahora permanecerás aquí hasta que acabe con estos ineptos.
Sango permanecía a lado de Inuyasha que no podía hablar, sólo movía lentamente sus ojos en dirección a su amor, a esa mujer que ahora permanecía a su lado con llanto en los ojos, Kagose me acerco y observo la herida iba a tratarla pero Set ya estaba parado frente a ellos, el dios sonrío y alzo su mano, Sango cogió la daga y la lanza plateada, un pequeño orificio al frente de la lanza permitía poner la daga en ella Sango la coloco y se levanto con sus ojos rojos llenos de lágrimas.
- Tú idiota, no me permitiré el lujo de perder a alguien más por los caprichos de sus tiranías, no importa si eres un dios.
Sango ataco a Set que trato de defenderse con sus brazos pero fueron quemados por la daga, Sango siguió su ataque, y un montón de luces salieron de la daga, y comenzaron a atacar a Set, eran las almas guardadas de todos los demonios.
- Lánzala. - Inuyasha dijo en un susurro apagado. Sango lanzo el arma, de pronto todo se volvió de color gris, la tierra, el cielo, el color de los ojos, todo era gris, el tiempo parecía detenerse pero no era así, un montón de lápidas adornaban el rededor, Sesshomaru desenvaino a Bakusaiga, Sango tomo la lanza que yacía llena de sangre, y Kagome cogió su arco, el silencio se apodero del lugar casi de la misma intensidad y fuerza que el gris, un grito detuvo el silencio y Set apareció de nuevo con una forma espectral.
- Es hora de que su vano esfuerzo llegue a su fin, se han atrevido a lastimar a un dios ahora deberán pagar,
Inuyasha se levanto y levanto a tessaiga que inmediatamente se transformo en su nueva forma.
- Sí el fin de algo ha de llegar, será el de tu vida.
Una lluvia de truenos grises comenzó, el aire se vició, Sesshomaru e Inuyasha saltaron al combate Set hizo lo mismo, ahora el tiempo realmente se había detenido, sólo quedaba ese gris oscuro alrededor de todo.
