Capítulo XV
Cementerio de Dioses (2)
Todo termina,
Incluso el inicio tiene su propio fin,
Irremediable, lento,
Devora por completo la tristeza eterna.
Los esfuerzos de Sesshomaru e Inuyasha parecían en vano, habían atacado a Set en conjunto durante un largo tiempo, pero no había heridas ni rastros de guerra, sólo el cansancio de parte de los tres individuos, todo era en vano Set no lograba ser lastimado.
Kagome y Sango comenzaron a caminar por las lapidas del lugar Sango con la lanza en sus manos y Kagome con la daga y su arco, después de caminar un largo rato y sin saber si encontrarían algo que les ayudara en la batalla, siguieron su camino hasta un arco que llevaba en dirección a lo que parecía una piedra sagrada pero tenia una forma cilíndrica, Sango se quedo anonadada pues no sabía frente a que se había parado, hasta que Kagome hablo.
- Un menhir.
- ¿Sabes qué es esto Kagome
- Sí, es un menhir, una piedra sagrada que concede bendiciones de los dioses, de aquí fue esculpida la daga.
- Quizás….. - Sango comenzó a buscar algo en el menhir hasta que encontró un pequeño orificio, despojo a Kagome de la daga y la introdujo en el orificio, la piedra vibró el cielo que antes era gris comenzaba a tomar un color púrpura, los relámpagos cesaron un humo rojo cubrió el menhir, la daga fue expulsada, ahora era una punta de lanza, Kagome y Sango lo entendieron de inmediato tomaron la punta y la colocaron en la lanza cuando se disponían a regresar Set estaba frente a ellas.
- Parece que siguen causando problemas ustedes dos, es hora de que esto acabé.
- No… - Inuyasha grito golpeando a Set con Tessaiga estaba visiblemente herido, tomo la lanza armada y apunto a Set, todo desapareció de golpe, Set, las lápidas, el cielo, el tiempo todo era ahora una nada, sólo había un gran fondo negro sólo estaban Sango e Inuyasha, ni Kagome, ni Sesshomaru se encontraban en los alrededores.
- ¿Qué es esto Inuyasha?
- Creo que es todo, creo que hemos perdido…
El llanto se apodero de Sango, que se acerco a Inuyasha sólo para abrazarlo y besarlo, el tiempo era eterno, la oscuridad había devorado todos sus esfuerzos.
- ¿A dónde los has llevado?
- Sólo al abismo, a un lugar del que no regresaran.
- Eso lo veremos.
Kagome cogió la lanza y la lanzo a Set, este estaba preparado para detener la lanza en su trayecto pero Sesshomaru lo distrajo con un ataque y la lanza se incrusto en su abdomen, un grito resonó por todo el cementerio de los dioses, era Set que se desvaneció y fue absorbido por la punta de la lanza, todo había terminado, Kagome y Sesshomaru fueron expulsados del cementerio y regresaron a las afueras de la aldea donde la batalla había comenzado.
- Ahora todo depende de ellos…
- ¿a qué te refieres?
- Es parte de lo que ha sucedido Sesshomaru lo que esta escrito sobre esto, ellos deben acabar con el arma más importante de Set, el miedo humano, si ellos pierden esta batalla todo será devorado, por eso el cielo no ha cambiado de color, sólo espero que terminen con esto.
Una lágrima corre por el rostro de Kagome el cielo deja de ser rojo y comienza a oscurecerse, las estrellas se asoman, nadie sabe lo que pasa en medio de la infinidad de esta nada.
