Capítulo XVI

La última oscuridad

Podría el mundo desmantelarse,

La oscuridad agotar tu aura,

E incluso el silencio devorar tu aliento,

Pero perseveraremos

En esta vida, en otra,

O incluso en un infierno ínfimo.

La oscuridad que rodeaba a Sango e Inuyasha se desvaneció a un azul amargo, la voz de Set retumbo en sus oídos.

- Mi forma física fue destruida por sus insensatos compañeros, pero gracias a ustedes dos aún puedo volver, ustedes terminaran devorándose a si mismos.

El silencio volvió la oscuridad se poso de nuevo sobre todo el campo visible de ambos, el llanto se apoderó de Sango, sin embargo ella reía, sus miedos se había esfumado estaba a lado de Inuyasha eso era suficiente para ella, aunque la pequeña Kagome estuviera lejos, o que el pequeño de su vientre no llegase nunca, ya no importaba en esos momentos, sin embargo, Inuyasha tenía miedo parecía que algo se moviera dentro de él con gran intensidad, movió los labios sólo para gritar sin control, los rasgos de su cara comenzaron a deformarse y el oscuro ambiente comenzaba a vibrar, entonces es cuando Sango se percato de que Set se estaba alimentando de sus miedos, no sabía que pasaba por la cabeza de Inuyasha pero sufría más que aquellas veces en las que se convertía en un demonio completo, los gritos se hacían más fuertes y el palpitar del lugar más inquietante.

- Inuyasha por favor detente, se esta alimentando de nuestro miedo, escúchame….. - Sango abrazo a Inuyasha pero no deja de gritar y mover su rostro Set se estaba apoderando de él, Sango cogió la mano de Impiaza y la puso en su vientre, Inuyasha comenzaba a reaccionar, pero aún veía borroso a su alrededor, recupero por fin su conciencia, Sango se levanto sobre su cuello y lo beso. El silencio se hizo más profundo parecía que ahora todo estaba perdido, pero una luz comenzó a abrazar sus ojos, cuando despertaron estaban en medio de la aldea, Kagome corrió hacía ellos y los abrazo, ellos correspondieron el abrazo y miraron detenidamente el cielo todo había acabado, todo al fin era pasado, Sango e Inuyasha se tomaron de las manos y esperaban el futuro con tranquilidad.

El tiempo ha pasado Kagome regreso a su época con una anécdota más, y un instrumento que el museo de Aori agradecería, ahora salía con Michiro, el joven hijo de Aori que era una clara combinación de Sango e Inuyasha, por su parte Sango dio luz a un joven varón al que pusieron Kahaku, los años han pasado, todo parece estar tranquilo en los alrededores, o al menos todo parece mejor, pero jamás sabremos que más se esconde en el horizonte, por eso estos nuevos días con ellos tomados de las manos, serán infinitos e inquebrantables al paso del tiempo.

FIN

[Muchas gracias por leer mi primer Fic J espero que les haya encantado, no olviden pasar a mis otros escritos, pues espero superarme con el paso de tiempo gracias a aquellos que se detuvieron a perder aquí su tiempo]