Capítulo 4: Susurros rencorosos…

Salieron de la casa. Bajaron las escaleras y empezaron a caminar hacia un parque no muy lejos de allí. En el camino, vieron que el pueblo estaba casi desierto. Ellos solo habían visto a una anciana, un perro, dos niños, un joven adulto y una mujer adulta.

Y todos mirando al suelo. Sin inmutarse por la presencia de los forasteros.

Sin darse cuenta, Turles golpeo a la mujer. Esta cayó al suelo. Un hilo de sangre salió de su boca

-¡Ay! –Se quejó -¡Lo siento! ¡Perdón! ¿Está usted bien…? –La señora no respondió, simplemente se levantó; se sacudió la tierra y siguió su camino- ¿Señora?

-Que gente tan extraña –Observo Raditz. Él estaba parado un poco más lejos del accidente.

-¿y me lo dices a mí? –Dijo con burla Turles- ¿Qué te hizo pensar eso?

-Como digas, todo es muy extraño –Continúo.

Siguieron caminando hasta llegar al parque, se sentaron en unos bancos de madera deteriorados. Sintieron el crujir de las maderas al posarse en ellas.

-¿Cómo te sientes? –Pregunto Turles a Raditz.

Este estaba pálido, normal con su corazón.

-Bien… bien –Dijo, no muy convencido –Solo un poco agitado, eso es todo.

-Bien -contesto despreocupado -¿Sabes algo de Vegeta? –Interrogo.

-… Sé que está en la casa, pero nada más –Dijo Raditz.

-¿Cómo sospechaste que lo tiene la casa? –Le pregunto.

-Simple –Dedujo - ¡Incluso tengo un Flash-Back!

-Tú y tus mugrosos Flash-Back –Se quejó el más joven de los dos. Odiaba esas historias.

"Fue más o menos así…" –Comenzó – "Me había levantado y como siempre, decidí bañarme, Salí de la habitación y me encontré un charco de sangre. Eso es todo"

-¿Solo eso? –Pregunto Turles -¿No es más largo?

-Mmm… no –Contesto –Solo es eso. ¡Ah! Se me olvidaba, un espíritu en el cuerpo de Vegeta me dijo que Vegeta, nuestro Vegeta, estaba en la casa.

-… ¡Y no me dijiste eso! –Grito parándose al frente de Raditz-¡Era lo único que quería saber!

-Turles… -Escucho nombrarse. Una niebla misteriosa y amarga empezó a acercarse hasta ellos.

-¿Qué? ¿Quién es? ¿Qué quiere? –Pregunto Turles mirando hacia un punto fantasma en el parque, buscaba con la mirada el dueño de la voz.

-Turles… -Llamo de nuevo.

-¿Qué escuchas? –Le pregunto Raditz, veía como su pariente buscaba algo.

-¿No escuchas esa voz? –Pregunto.

-No… no escucho nada- Dijo mirando hacia los lados –Turles… me… me duele mucho el pecho –Se quejó Raditz.

-¿Qué? –

-Siento que algo me aplasta el pecho. Duele mucho –Se quejó.

Sentía que lo estrujaban, apretaban y aplastaran el pecho. Un dolor intenso e inesperado. Pronto el dolor se extendió hacia los brazos, mandíbula, poco a poco a los hombros; También a la espalda. Le faltaba el aire. Callo rendido a los pies de su pariente que lo observaba atónito y asustado.

En cuestión de segundos, un mareo profundo, sudoración y nauseas.

Poco a poco se iba desvaneciendo.

-¡Raditz! ¡Raditz! –Gritaba su primo intentando hacer que reaccionara. Como ultima idea, intento hacerle Reanimación Cardo-Pulmonar.

Apoyo sus manos en el pecho de Raditz y empezó…

En otro lugar del pueblo:

-Arg… -Se quejó un joven -¿Dónde estoy? ¿Qué paso?

Mira hacia ambos lados de la habitación.

Era una habitación negra. De madera. Tenía una pequeña luz amarilla que hacia corto circuito. Podía ver que no poseía entrada de aire alguna.

El suelo mojado, tenía una tonalidad verde; era por el musgo que producía el agua.

-¿Qué demonios hago aquí? –Se preguntó. Intento quitarse algo que tenía en la cara. Pero sus manos estaban atadas - ¡Mis mano! ¡Cabrones! ¡Sáquenme de aquí!

Sus gritos fueron en vano.

-Genial… simplemente genial…. –Dijo con sarcasmo- ¿Qué podría salir mal?

Vegeta miro hacia el suelo aburrido. Pudo ver su reflejo manchado de sangre y abollado; marcas de violencia. Salvajes y tercas.

-Mierda… -Susurro –De aquí no salgo vivo. ¡Ayuda! ¡Sáquenme! ¡Escúchenme! ¡So…corro…!

Los gritos se fueron ahogándose en la sangre que salía de la boca de Vegeta.


Candy: ¿Por que mis historias, algunas tienen Flash-Back?

Broly: La verdad, lo ignoro.

Candy: ¿Enserio? ¿Tú no estas muerto?

Broly:... No.. no lo sé.