Holaaaa, siento tanto no actualizar antes :( bien, hoy entré a la escuela.. otra vez ._. si una pesadilla por lo tanto me será más difícil estar actualizando por las tareas, exámenes y cosas horribles de la escuela.

En este capítulo LES PIDO que no me maten *cof cof, como si eso vaya a ser posible, cof cof* ¡aguanten al final sino no tendrán como leer! Y bien, ando de terca sin mandar capítulo a la beta xD por lo tanto si hay errores ortográficos no me culpen es que quería actualizar rápido :) besos y disfruten muñecas.


Me quede viendo fijamente a Jacob. ¿Cómo era que estaba aquí? Me sequé las lágrimas rápidamente para que ningún trabajador o socio me viera, estas cosas eran privadas y no me iba a dar el lujo de hacer papel de Magdalena.

-Isabella, que gusto verte después de un buen tiempo- dijo Jake con su voz sensual, agh que no ponga las cosas complicadas.

-Por favor, se un poco más maduro, estamos en un centro laboral. Además, pide cita antes de venir a hablar directamente con Rosalie o conmigo o con cualquier persona.

-Esperanza Howards me dijo que necesitabas ayuda.

-No te creo- gruñí.

El me miró y arqueó una ceja. Luego sonrió y empezó a sacudir levemente su cabeza. ¿Y a este perro que le parecía gracioso? Y eso de que metiera a Esperanza en esto me daba mal espina.

-Vamos, invítame a tu oficina, llama a tu hermanita si quieres pero deberíamos hablar de...- hizo una pausa.- Negocios.

-No quiero hacer ningún estúpido negocio contigo, no quiero saber de ti. No se como tienes el jodido descaro de venir luego de todo lo que me hiciste perro sin corazón, mal nacido.

-¡Alto ahí!- me dijo, aún seguíamos hablando en voz baja y nadie parecía sospechar nada, gracias a Dios.- Estamos hablando de trabajo, no mezclemos nada Isa.

-Mezclo lo que me da la gana. Y no me llames Isa- dije enfadada y melancólica ya que el me llamaba así cuando nos conocimos.

No quería seguir discutiendo porque pronto me pondría histérica y no quería hacerlo delante de los socios que habían venido por parte de Victoria's Secret porque mi trabajo era mucho mejor que el idiota que tenía frente a mí.

Sentí una mano en mi hombro y miré de reojo que era Rosalie con cara de enfado, la cosa se venía bastante intensa.

-Por favor, vayamos a mi oficina. Las cosas contigo Jacob, se hablan en privado.

Me quedé estática, como una estatua hasta que Rosalie me susurró en el oído ''quiero que estés tranquila, sé que es difícil porque aún no lo superas.'' Esas palabras de Rose me tranquilizaron una pizca pero no fue suficiente porque cada vez mis ganas de saltar de un barranco eran más intensas.

Deseaba morir, no quería estar aquí. ¿Por qué me pasaron estas cosas? ¿Qué hice mal?

Llegamos a la oficina. Rosalie le dijo a su secretaria que nadie podía entrar y que no le pasara llamadas del todo. Esto si era serio.

Entramos a la oficina de mi hermana, los tres nos sentamos en un sofá que tenía Rose que era un regalo de mi padre cuando heredamos la revista aunque mi mamá trabajaba aún aquí y tenía su oficina.

-¿Qué quieres? ¿Dañar a mi hermana?- preguntó Rosalie sacando humo por las orejas, hasta parecía que se le iba a lanzar encima para darle sus buenos golpes.

-Rosalie, eso ya pasó.

-¿Lo estás tomando con tanta tranquilidad?- pregunté de golpe y llorando.- ¡Te odio maldito desgraciado!

-Bella, cálmate por favor, este perro no se va a ir sin su buena paliza- dijo cariñosamente Rose.

-No puedo. Sé que lo toma así porque me engañó y me usó para violarme, porque tú- dije señalando a Jacob.- ¡Tu me violaste!

-No te violé, Swan. Tu quisiste tener relaciones conmigo.

-¡Idiota mentiroso! Mi hermana quería llegar virgen al altar- gruñó Rosalie mientras le lanzaba un cojín que le dio en la cara a Jacob.

Yo ya no podía más, me puse de pie y empecé a llorar mientras le daba la espalda a las dos personas que estaban en el sillón. Ellos seguían discutiendo pero yo no los escuchaba, yo estaba recordando todo. Las veces que me hizo reír, las veces que pasamos juntos, ¡todo!

Mis piernas se hicieron una gelatina y empecé a caer al piso y todo se volvió negro, sentí una última lágrima caer y una voz masculina y femenina a la vez que decía ''¡Bella!''

No recordé nada más. Mis ojos se cerraron, vi un último rostro femenino con cabello rubio y no escuché nada. Me desconecté del mundo.

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Una luz cegadora me despertó. Estaba aturdida.

Sabía que estaba en un hospital porque pude medio ver unas paredes blancas, cortinas blancas además que escuchaba un claro pip, pip, pip y había un olor tenue a... ¿medicinas? No lo sé pero sabía que estaba en el hospital.

Sacudí mis pestañas continuamente hasta que mi vista se aclaro. Recorrí la habitación y efectivamente me encontraba en una habitación de hospital, sola.

Vagos recuerdos empezaron a llegar a mi mente: Jacob, pelea, un cojín volador, lágrimas y la revista. Eso era todo.

Escuché que la puerta se abría y entró una mujer pasada de 45 años vestida de blanco.

-Oh, hola. Veo que has despertado- me sonrió dulcemente.- Mi nombre es Beatriz y soy tu enfermera. ¿Cómo te sientes, preciosa?

-Bien. ¿Qué hago aquí? ¿Estoy sola?- pregunté.

-No, estás acompañada de tus padres y una chica rubia que dice ser tu hermana, ¿cierto?- yo asentí.- Bueno, ellos no te han dejado en paz, se nota que te quieren.

Sonreí pero sabía que no era una sonrisa verdadera y llena de felicidad.

-Has estado delirando. Diciendo cosas sin sentido. ¿Qué está mal? Tu hermana desea llevarte con una de las psicólogas del hospital.

-No, no. Yo estoy... bien, supongo.

Ella asintió y cambió el suero. Alissa era una mujer muy dulce, me recordaba tanto a mi mamá. Además que siempre había sido llena de vida.

Empezamos a hablar sobre nuestras vidas. Ella tenía un hijo que estaba trabajando en Canadá y estaba cuidando a su sobrino por mientras que trabajaba en una cadena de empresas que era de sus padres y tenía 22 años. Como Rosalie.

Le conté cosas de mi vida. Esta mujer era muy noble y dulce.

Alguien llamó a la puerta a lo que contesté con un pase y vi que era Jacob con un ramo de hermosas flores silvestres. Lo miré fijamente con rencor.

-Vete- escupí.

-Lo siento tanto, sé que por mi culpa estás aquí.

-Yo regreso en un rato, Bella- anunció Alissa saliendo.

-¡Pues vete! No te quiero ver nunca más en mi vida, largo violador.

-Bella, me estás lastimando. Yo te amo y te amé. No sé que me pasó. Tu eres la persona más maravillosa que he conocido en toda mi maldita vida. Perdóname.

-No- dije mientras empezaba a llorar.- No quiero.

-Se que cometí una gran estupidez y no me merezco tu perdón pero te ruego que me des una segunda oportunidad. ¡Cásate conmigo! ¡Tengamos hijos! Por favor.

-Tu no te mereces mi perdón y dudo que lo vayas a tener pronto. Me lastimaste como no tienes idea, ha pasado un buen tiempo pero todavía me siento abatida. ¡Me arruinaste la vida! No tienes idea de las ganas que tenía de morirme cuando me abandonaste, cuando me violaste. ¡No sabes nada de lo que sufrí!

El solo se dejó caer al piso pegando su espalda a la pared y lloraba desconsoladamente cosa que no me daba pesar porque el no se compadeció de mí cuando yo estuve sufriendo, nunca lo hizo.

Mi papá entró de repente y vio tal escena y sacó a Jacob casi ahorcándolo. Las palabras no me salían de la boca, no podía decir nada.

-¡Te amo Bella!- escuché el grito de Jacob.

Las enfermeras empezaron a llegar y me inyectaron un calmante porque estaba histérica. Vi negro, no escuché nada ni sentí nada y mis ojos cerraron.

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Al final de un camino miré las siluetas de dos hombres. No podía reconocer quienes eran hasta que estuvieron más cerca de mí. Uno era Jacob y el otro era alguien desconocido pero sin duda era un dios griego. Me fui automáticamente con el hombre desconocido y miraba como Jake golpeaba las plantas, pateaba todo lo que tenía enfrente y gritaba histérico como si estuviera poseído. El hombre guapo me abrazó y me susurró en el oído algo que escuché a la perfección.

-Tranquila mi amor, estaremos bien. Ya se le pasará- ¡Dios mío! Que voz tan caliente.

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Todo volvió negro de repente y el sueño dejó de reproducirse en mi cabeza. Abrí los ojos de golpe y no vi a nadie.

Miré donde estaba. Otra vez la sala del hospital y escuché la puerta abrirse, juraba que era el hombre desconocido de mis sueños pero no era cierto, solo era mi padre. Si que tenía mal la mente.

Sonreí a mi padre y vi entrar a Rosalie.

-El perro te dejo esto- dijo Rose mientras me tendía una cajita roja pequeña. La abrí y había un anillo de compromiso.

Miré a las personas que me acompañaban y lancé la caja lejos. Negué con la cabeza mil veces y lloré pero no estaba histérica. Miré las flores que me había dado Jacob y también las lancé sin importarme lo bonitas que estaban.

Cada vez mi vida parecía novela, y una pesadilla, de la cual no podía salir y era un laberinto espantoso. Y cada vez me daba cuenta que estaba lejos, demasiado lejos de encontrar la felicidad.


¡CHAAAAAAAAAAAAAAN! ¡CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAN! Bien, este fue el capítulo, muy trágico. Bien yo se que no debería hacerle esto a Bella pero al final tendrá una bonita vida.

Las quiero y las espero pronto por estos rumbos.

Sus favoritos, reviews, alertas me motivan a seguir con esta historia.

Gracias a todas las lectoras. De seguro hay lectoras fantasmas, igual a toditas les agradezco. UN BESOTE.

-FireflyBelle.

Até breve.