Probando, 1 2 3.. ¡Hola a todos! Aquí esta Melissa o Gabrielle o Belle (pueden llamarme como quieran) y también pueden matarme por distintas cosas: actualizar hasta ahorita, el como trato a Bella etc. Este capítulo lo haré más largo y... ¡HOY HAY DOBLE ACTUALIZACIÓN! ¿Felices? Sé que sí. También estaré publicando hoy mismo una nueva historia (que no es Dolce Tentazione porque le sigo haciendo unos cambios) en fin, las quiero mucho y disfruten.
Me deprimía horriblemente estar otro segundo más en este hospital y ni siquiera llevaba 24 horas, ¡ni eso!
Según lo que mi hermana me había dicho, Jacob había intentado entrar a verme pero mi padre siempre estaba como perro vigilando pues quería que yo permaneciera lejos de él.
-Hola Bella, ¿cómo estás? Te tengo una noticia que creo que te alegrará el día- dijo mi hermana mientras sonreía y la felicidad se le salía de los ojos.
-Haber, dime Rose.
-Me he estado sintiendo mal por lo tanto aproveche que estabas internada ahorita y me fui a hacer unos exámenes y me salió que estoy embarazada, ¿puedes creerlo? ¡Mira el resultado!- chilló feliz, eso si me alegraba, sería tía.
Abrí el sobre con cuidado mientras una sonrisa tonta se formaba en mi cara y leí continuamente lo que estaba ahí.
Prueba de embarazo:Positivo.
Tiempo de gestación del feto: 6 semanas.
Chillé un muy feliz felicidades mientras Rose me abrazaba, Dios ella debía de estar mucho más feliz que yo.
-¿Ya le dijiste a Emmett?- el era su esposo, era una persona muy divertida.
-No, quiero esperar a mi primera ecografía, además que ya sabes que el y yo no estamos casados y no quiero que mi embarazo sea motivo para que piense que lo estoy amarrando a mí.
Yo asentí y nos pasamos toda la tarde charlando. Rosalie y yo eramos las únicas que sabíamos de esta nueva bendición, del nuevo miembro de la familia. Ella le diría a los demás cuando se hubiera realizado su ecografía que sería en dos semanas, cuando ella ya tuviera dos meses.
A las cinco y media de la tarde me dieron de alta, me sentía mucho mejor pero mi padre contrató a un doctor que estuviera llegando a casa para mis ataques de ansiedad.
Rosalie se mantuvo conmigo a cada momento, me preguntaba si quería algún calmante pero no me sentía con la necesidad de ser drogada.
.
A la mañana siguiente si me sentí ansiosa, mal, como cualquier cosa pero era algo que me estaría pasando. Rosalie y yo no iríamos a la revista hasta que yo estuviera en las condiciones adecuadas.
Pero esa noche Rose y Emmett salieron a una cena y me sentí sola así que me las ingenié para salir de casa con una de mis amigas, Cecilia.
Me vestí de mala gana, medio me maquillé y mi cabello medio lo arreglé. Estaba fatal, tenía unas ojeras espantosas pues no dormía nada pero no quería ser dominada por calmantes, no gracias.
Nos fuimos a un bar, me senté en la barra con Cecilia y pedimos un par de cervezas.
-Bueno, veo que solo me buscas para la borrachera- me dijo burlona Cecilia.
-¡No tienes ni idea de lo mal que me estoy sintiendo! Se me han juntado miles de cosas, me siento muy mal, ayer salí del hospital por ataques de ansiedad me la pasé con muchos calmantes.
-Creo que necesitas un pasatiempo Bella, no pasar todo el día casa, universidad, trabajo y casa. ¿Sabes? Es malo tener ese tipo de ataques repentinos.
-Cecilia- suspiré.- Ya quisiera que fueran ataques de ansiedad por eso pero no es así, Jacob regresó a mi vida otra vez y el me pone... mal.
-¿Fue el?- dijo ella cambiando de colores.- Bella, no somos tan íntimas amigas pero de algo quiero que estés segura y es que siempre estaré para ti. El no puede estar en tu vida otra vez, no se lo permitas porque sé que hará insistencia, tengo experiencia.
-Pero es que ya no puedo más. Me pidió matrimonio, que tuviéramos hijos, ¡me pone loca!
-Y piensas que ahogarte en alcohol es la solución, ¿verdad?- me dijo ella guiñándome el ojo.- No te traerá nada bueno hacer esto, creo que son mejores los calmantes amiga.
-Mi vida no se puede basar en un mar de lágrimas, tengo que buscar una salida de todo esto y por el momento el alcohol será mi mejor amigo.
-Te admiro, el alcohol tu mejor amigo- dijo con ironía Cecilia.- Sé que es duro pero vamos Bella, de alguna u otra manera vas a salir de esto sin necesidad de andar borracha o drogada.
Antes de que yo pudiera contestar al sermón de mi amiga su móvil empezó a sonar. Ella vió la pantalla y bufó, contestó.
-¿Hola? Si ella habla. ¿Ahora? Ajá, haré lo posible. ¡Son las once y media, Brandy! Me alegra que lo sepas. Voy para allá y quiero que le hables a Héctor. No me interesa. Adiós.
-¿Todo en orden?
-Debo irme, te llevo a tu casa- me dijo suspirando.
Yo no quería irme al encierro. No. Quería tomar aire fresco y emborracharme, olvidarme de los problemas. Sí, eso era lo que anhelaba.
-No Cecilia, le pediré a mi hermana que venga por mí- mentí. Pues claro que no lo haría.
-Bella, no puedo hacer esto de dejarte aquí, sería muy irresponsable de mi parte. Mueve el trasero hacía la salida, ahora- ordenó.
NO. NO. Yo no iba a permitirme esto, no quería más calmantes ya mi cuerpo no quería estar sedada, ya no lo soportaba.
-No, quiero quedarme un rato más- gruñí.
-No eres perro, Isabella, por lo tanto no es necesario gruñir. Ya muévete, pareces una niña sin querer irse de una fiesta, vámonos.
-¡Te prometo que llamaré a Rose, si quieres lo hago ahora mismo!- exclamé.
-Hazlo- me desafió.
Saqué mi móvil e hice la mueca de que llamaba a Rosalie, me sentía una loca pero no quería irme quería emborracharme.
-Dice que viene por mí en una hora- dije mientras colgaba.
-¿Estás segura? Es que no, es muy peligroso, anda salimos otro día.
-Por favor Cecilia, puedo cuidarme sola.
Ella asintió con desconfianza y nos despedimos. Sí, perdería posiblemente a mi amiga por mentirle pero necesitaba esto.
Pedí dos shots, quería olvidarme de todo esto lo más rápido posible y si lo hacía con alcohol todo estaría perfecto. Sentí el ardor en mi garganta, luego de siete shots, cuatro cervezas y cuatro vasos de vodka estaba más perdida que cualquier otra persona en África.
Me la pasé hablando con el mesero de cualquier cosa y nos reíamos juntos, yo sin sentido y él de mí, supongo. No estaba segura. Estaba muy borracha.
-¡La boba creyó que llamé a mi hermana! Llevo como ocho días aquí- me reí hasta más no poder.
-Llevas tres horas, son las dos y media de la mañana. El bar es 24 horas, ¡bienvenida otra vez!
-¡Ah! Quiero otro shot- chillé.
El mesero me lo sirvió y yo reí, me lo tomé de un solo trago y reí.
-Ay, necesito ir al baño- dije riendo.
Me levanté tambaleándome y riendo. Y empecé a medio caminar, no recuerdo muy bien el camino pero por fin llegué viendo todo borroso.
Me vi en el espejo y jadeé. ¡Madre santa! Si es que tenía cara de alcohólica anónima. Peor me valió, salí y el chico me esperaba con una cerveza.
-Mi turno terminó, me puedo quedar contigo. Y recuerda, mi nombre es Brad.
-¡Yey!- chillé.- Mira, yo sólo sé que seré tía.
-Brindo por eso- dijo.
Me reí porque no se como lo de ser tía me llegó a la mente, Brad se levantó para no se que cosa y me seguí tomando la cerveza hasta que una mano se posó en mi hombro. Me volteé para ver un rostro de ángel.
Cabello cobrizo, tez nivea, ojos profundos esmeraldas y rasgos tan sexys.
-¿Quieres bailar?- me pregunto. Ay madre santa, me mojé porque su voz era tan jodida moja bragas.
Asentí y nos dirigimos a la pista me quité mis tacones y los puse en mi asiento y empezamos a bailar, me pegó a su cuerpo y bailamos.
El estaba borracho, yo más y la cabeza me empezaba a dar vueltas.
Luego me tomó de la mano y empezamos a caminar hacía afuera, el estacionamiento estaba repleto de gente al igual que adentro y me llevo a un auto que no me se ni el color ni nada de mi borrachera. Me metió en el asiento del copiloto y el al del piloto.
-Estás... borracho- le dije pues pensaba manejar así.
-Un carajo, no me interesa- y empezó a manejar como loco por las calles y a mi no me importaba, ambos empezamos a cantar como lunáticos. Llegamos a un hotel, yo me iba tambaleándo y el estaba sereno, mierda. Entramos a una habitación y me sirvió un tequila y el igual, me lo tomé de un trago.
-Dios- dije.
-¿Qué?- dijo él arrastrando las palabras.
-Estoy borracha- dije mientras me sentaba en la cama.
-¿Y? Yo igual, no veo el que ese sea un problema.
-Me vale un demonio- dije feliz.
Mi móvil empezó a sonar y contesté aturdida.
-¿Hola?
-Isabella Marie Swan Dwyer, ¿me puedes decir dónde mierda estás?- me dijo muy furiosa Rose.
-No lo sé, ¿qué quieres?
-¿Cómo que no lo sabes? Son las tres de la mañana y no te has dignado en aparecer, te aplaudo por tu tontería. ¡Contéstame donde estás!
-Es que no lo sé, en un hotel.
-¿Cómo se llama?- preguntó demasiado furiosa.
-Ah, me jodiste. No me fijé, estoy borracha.
-No, no te he jodido. Cuando te vea si que te voy a joder Isabella. Y ya me di cuenta que estás borracha, ¿con quién estás? ¡Habla!
-Estoy con papá Pitufo- dije riendo.
-Te voy a encontrar Isabella, verás que si- dijo mientras cortaba la llamada.
-¿Con qué soy papá Pitufo?- dijo el hombre con el que estaba.- Me llamo Edward, ¿y tú?
-Bella.
-Oh, bien, ¿por qué no bajamos por unas cervezas?- me preguntó.
Asentí. Bajamos al bar del hotel y nos tomamos unas cervezas pero sentí la mano de alguien a mis espaldas. Y su voz me asustó.
-¿Qué mierda haces con mi chica?- dijo Jacob.
-¡No!- murmuré. Esto no podía estar pasando, no otra vez.
*Belle se esconde* ¡hola!, si ya se que me van a matar pero vean el lado bueno, Bella está con papá Pitufo xD lo siento es que hace poco vi Los Pitufos 2 otra vez y fue lo que vino a mi mente, jaja.
Gracias por leerme, en serio gracias.
Estaré subiendo nueva historia posiblemente hoy o el viernes, si, nueva historia *empieza a bailar como loca y luego para*
¿Me van a matar? No, yo se que no porque me adoran, okno._.
Bueno miles de gracias. Dejen sus reviews, follows y favoritos, estos me motivan a seguir.
¡Un besote y nos leemos pronto!
Até Breve.
Travesura en proceso.
*FireflyBelle.
