VII.- EL JUEGO DEL NOMBRE
Estaba navegando en el notebook como si nada, cuando Ángel entró como una tromba en la casa, y olvidando las buenas maneras, lanzó de sopetón a la mesa el siguiente edicto, que leí de inmediato:
…."Con la Voluntad Soberana de la "Gran Dama", se anuncia el inminente bautizo y consecuente adhesión a la familia oficial de juguetes del poblado de Happy Dolls y por extensión a la comunidad de A. Varas 1012, del muñeco originalmente conocido hasta el momento solo como "Max Steel".
Todos los muñecos de la ciudad están invitados al evento, y los juguetes no humanoides podrán observar desde las terrazas dispuestas para tal efecto, a no ser que hayan sido citados de manera especial al evento.
La Ceremonia oficial, que se realizará el día dos de febrero del presente año, será presidida por la Reina en persona, que investirá al muñeco de su nuevo nombre, por el que será llamado en lo sucesivo"…
-¿Qué es todo eso?
-Muy simple, te van a poner un nombre propio, que te distinga de los otros Max Steel del mundo, es sólo que a nuestra dueña le gustan mucho las fiestas elegantes y con brillo… no te pongas nervioso, solo te pondrás una ropa muy linda y luego habrá un cóctel, nada más…
- No sabía que este pueblo tuviera una reina… ¿Es muy vieja?
-¡Max!
-¿Es joven y bonita?
-¡Max!
-¿Es un poco tontita como las reinas de belleza?
-Oh, ¡Max!, ya no podré llamarte Max, ojalá tu nuevo nombre sea lindo… - dijo Ángel con los ojos algo húmedos.
La verdad, a pesar de que no me gustaban demasiado el boato, el protocolo y la superchería, sentía bastante curiosidad por er como se iba a desarrollar el evento del día siguiente.
Comencé el nuevo día con decepción, ya que desperté y me encontraba solo. Al parecer, Ángel tenía demasiado trabajo para acompañarme en tan inhabitual e incómodo trámite.
Encontré una nota en el velador, y ropa limpia y elegante al pie de la cama.
…"No te preocupes, seguro nos veremos allá, yo tengo que hacer algunas cosas, Cris pasará por tí a las nueve"… - rezaba el papelito.
Eran ya las ocho veinte, de un salto me metí al baño, y cuando estaba a medio vestir, sentí el timbre.
-¡Hola! ¿como estás? ¿Muy nervioso? –mientras, con gesto técnico y profesional me auscultó la muñeca. Debí mirarlo extrañado, y el me devolvió una gran sonrisa.
-Lo siento, no pienses mal, debí decirlo antes, recuerda que soy médico… Tu presión parece normal, algo agitada, pero es habitual en alguien de tu contextura y en estas circunstancias.
Sonreí con alivio, no me gustaría tener un amigo "especial", no soy homofóbico, pero corren tantos rumores sobre los muñecos…
-Todos nos ponemos nuestras mejores galas para estas ocasiones especiales, nos gusta complacer a la reina – agregó, mientras arreglaba su corbatín.
¿y cómo es esa reina? ¿es una señora mayor?
-Eh, creo que ya es hora de irnos – dijo Cris.
Subimos al auto y partimos, por las calles se veía una agitación inusual, muchos juguetes se dirigían hacia el centro de la ciudad, de a dos, de a tres o en grupos más nutridos.
Llegamos a un claro donde se congregaban varios muñecos y muñecas en traje de gala, estaban los del grupo y algunos más que me presentaron, como una pareja de afronorteamericanos que acababan de llegar a "la familia".
-Por suerte tomaron algunas lecciones de español, ¡Jajajajaaaja!, -comentó Brooke- si no, ¡No les entenderíamos ni papa…!
-¡Moito gosto!- me dijo el hombre, tendiéndome la mano, lo miré detenidamente, para ver si se trataba de alguna broma…
-¡Cariño! – dijo la barbie de chocolate - ¡Eso es portugués! Lo siento, estamos recién llegados, y como nos preparan para llegar a cualquier hogar del mundo, está un poco confundido, acabamos de llegar de E.E.U.U…. –
-¡Hola!, los tres seremos bautizados el día de hoy… Nuestros nombres de fábrica son Christie y Steve, y el tuyo es…
- Max, Max Steel – dije, tratando de disimular la decepción que me produjo que no me conocieran.
-¡Ah, lo siento, Sr. Steel! somos algo antiguos, no habíamos oído de Ud…
-¡Bah! No importa, la Mattel es enorme, es imposible que todos los juguetes se conozcan, acoté, más relajado.
¿Dónde estaría Ángel?
De lejos, divisé un grupo de tortugas ninja de peluche apelmazado entre las primeras filas de la concurrencia. Al parecer, eran Leíto y sus familiares, y su hermano Raphito, quien daba buena cuenta de una mesa del buffet. En medio de la tarima estaban instando un sitial para la reina.
Algunos muñecos provistos de instrumentos musicales, comenzaron a tocar un aire marcial de fanfarria.
Desde lejos, vi a la Reina, con su traje repolludo y su corona, me sonaba familiar…
Un edecán leyo el edicto según el cuál, la dama era "renombrada" Rosa, y su esposo, Jerry. Luego procedieron a dar la mano a la soberana, quien los saludó cun una inclinación de su coronada cerviz.
¿Cuál sería mi nombre? ¿Atanasio, Adalberto, Efigenio, Facundo, Efrenezer? Leves espasmos de risa nerviosa me sacudían, mientras Christopher tosía para disimular.
Me agaché un poco, pero luego sentí un codazo en las costillas…
-Es tu turno, hombre, deja de reírte, y me saludas a la Reina, me dijo con un guiño.
Me acerqué. Tenía que permanecer cabizbajo, mientras el edecán leía el pergamino.
-"Por el poder que me conceden la Señora y la Reina de Happy Dolls, aquí presente, yo declaro que tu nuevo nombre completo es:
KYLE JOSHUA Mc GRATH JEFFERSON, TAMBIÉN CONOCIDO COMO MAX STEEL".
Levanté la vista y me acerqué a la Reina, pero me quedé de piedra… la mano que se tendía hacia mí era la misma que había estrechado al bailar, la misma que ya conocía tan bien…
Porque, sin saberlo, había estado viviendo bajo el mismo techo y coqueteando con la mismísima soberana, Ángel Bárbara Millicent Roberts.
Sonrojada, la Reina parecía adoptar un aire de "disculpa, ya luego te explicaré".
Estaba lleno de preguntas, pero el protocolo debía cumplirse. Tras recibir mi apretón de manos y la bienvenida oficial de rigor, y con la cabeza hecha un revoltijo, me acerqué al buffete, donde nuestros amigos me recibieron con gran algazara.
-¡Felicidades Kyle! ¡Al fin eres uno de la tropa! Brooke, como siempre, era el primero en festejar.
Todos me abrazaron calurosamente, (a excepción de Mary, claro está) y me llevaron a un sitio donde estaba preparada una comida de gala. A los pocos minutos, llegaba Ángel, vestida normalmente con un vestido minifalda de lentejuelas, corriendo desalada. Quiso darme la enhorabuena, pero creo que fui poco efusivo con ella. ¿Qué era toda esta pantomima?
-Lo siento, creo que llego tarde… se disculpó.
Lo otros muñecos le restaron importancia y la saludaron con naturalidad. A lo lejos se veían otras mesas preparadas con diversos alimentos, en diferente proporción, para figuras de acción, para tortugas de peluche… Al parecer era un día de gran celebración y la algazara era generalizada. Sólo yo me sentía molesto y engañado.
¿Cómo era posible que viviera con la mismísima Reina y ella (ni nadie) me hubiera dicho nada?
Comí muy poco. Sentía que la comida se me atragantaba. En armonía con mi estado de ánimo, mis amigos no quisieron hacer muy larga la sobremesa. La nueva pareja, debía ser conducida a su nuevo hogar y debían mostrarle el resto del poblado. Me alejé con disimulo, necesitaba pensar…
Christopher me siguió.
-¿Cuándo pensabas decírmelo?
-Era obvio que lo descubrirías el día de tu "Nombramiento", no era necesario que te dijeramos nada. Además, ella odia ser tratada como "La reina" prefiere ser tratada como una muñeca más.
-¡Oh, sí! Y todos de seguro han estado riéndose a mis espaldas…
-Kyle… dijo usando por primera vez mi nuevo nombre, no te lo tomes tan a la tremenda, es sólo un cargo nominal, como reina de España o de Inglaterra, o Miss universo.
-Si tú lo dices… Irritado, le di la espalda y me alejé a paso rápido.
Por la noche, al llegar muy tarde, vi que Ángel ya se había acostado. Me encerré en el dormitorio y tras darme muchísimas vueltas en la cama me dormí en un sueño intranquilo. Tal vez ser mascota de la Reina era mejor que nada.
