X.- FRATERNIZANDO CON EL ENEMIGO.

En conclusión, el tal Southerville, se me estaba empezando a atravesar…

Al parecer, la Reina lo nombraría "Asesor de Relaciones Exteriores" esa misma tarde, en ceremonia oficial, según me señaló Ángel cuando desayunábamos. Como notó que mi ánimo no era de los mejores, decidió invitarme a una actividad extraprogramática….

-¿Y qué sería?

-Ah, ya verás. Me dijo pícara, sólo debes saber que de seguro vas a divertirte bastante.

Llegamos a una parte del cuarto desconocida para mí. El muñeco que hacía las veces de Edecán, custodiaba la puerta, vestido como un guarda, con un uniforme azul de batalla, y armado de una soberbia y pesada arma. Se la pedí prestada para examinarla, era fantástica, pero obviamente, presumí para mis adentros, yo soy mejor, un arma en mi mismo, dije acariciando mi muñequera, y más liviano de llevar a todas partes…

-Hola, Barton, ya conoces a Kyle…

-¿Ambos ingresarán al recinto? Es irregular Majestad, deberán firmar el registro…

El muñeco, el GIJOE rubio se tomaba muy en serio su papel.

-¿Porqué tanta formalidad, qué esconden en este cuarto?

-Ya verás… el soldado nos cedió el paso y Ángel ingresó por la puerta. La seguí, cada vez más curioso.

Un completo arsenal tapizaba las paredes.

-Nuestra dueña no es amante del juego bélico, me dijo, pero como hay chicos en el pueblo, les gusta mucho pensar que hay que estar preparados para cualquier eventualidad…

Jugueteé un rato con los chiches, admirándolos. Armas, arneses, cuchillas… La Reina me observaba divertida.

-Si ya acabaste, puedes ver este otro cuarto, dijo pasando al siguiente rellano.

Era la sala del tesoro, collares, coronas, aretes, trofeos, bandejas y platería fina (Sí, de plástico sobredorado y platinado) relucían en translúcidas vitrinas. De este arsenal de bisutería sacaban las joyas que lucían la Ángel y sus amigas en las ocasiones especiales. Me probé un par de coronas masculinas. Ella me miró con una ansiedad apenas reprimida y luego disimuló.

-No te quedan mal…

El siguiente cuarto era el vestuario. Enormes contenedores de ropa, vitrinas de zapatos y accesorios más casuales llenaban el espacio.

Trajes de reina, príncipes y princesas, trajes conmemorativos de películas… elegantes tenidas que le habrían ido muy bien al pomposo Southerville…

-Sé lo que estás pensando, pero no le caben…eso lo pone furioso. Sus manazas no pasan por el puño y creo que las tuyas tampoco, rió alegremente mi rubia acompañante, están hechas para las delgadas y planas palmas de un Ken. Creo que todo el vestuario militar es de tu talla, dijo abriendo otro contenedor.

Me quité la ropa y comencé a probarme la ropa militar de GIJOE, MAX STEEL y ACTION MAN. Buena confección excelente caída… Era una pena que muchas de estas prendas terminen destrozadas o perdidas… Pero así son los pequeños dueños, te sacan el jugo a concho. Lo que no era mi caso… Ángel disfrutaba mirarme tan entretenido, medio sonrojada y divertida.

En eso estábamos, cuando sentimos golpes en la puerta. Era una muñeca.

-¡Señora! ¡Es tarde! ¡Faltan veinte minutos para la ceremonia!

-¡Cielos! Masculló, lo había olvidado… Lo siento Kyle, tendrás que disculpar, pero no hay otra puerta… me empujó dentro de un clóset. Acto seguido, le abrió a la doncella de la "Recámara Real".

La muñeca entró como una tromba a seleccionar ropa y accesorios para la Reina. Entreabrí la puerta un poquito, me ahogaba dentro del armario y sin querer queriendo fui un testigo involuntario.

Ángel fue desnudada tal como salió de la fábrica. Pude ver algunas de las cicatrices que le causaran tanto pudor. Su cuerpo fue frotado con alcohol para purificar la goma y el plástico de cualquier residuo. Luego la vistieron con un traje de reina, primaveral y elegante. Peinaron su cabello en un tocado alto y procedieron a ponerle una de las coronas. Sus piececitos fueron calzados con tacones a juego. Suspiró resignada.

En el interior del reducido espacio que me encontraba, también mi respiración se había hecho irregular. Su cuerpo era anticuado, pero aún hermoso y bellamente proporcionado. Me sentía caliente y pegajoso.

Las barbies actuales tienen las costillas y el pecho algo pequeños para mi gusto. Están bien, tienen ombligo y una armoniosa curva en las caderas, pero carecen de perfil, son casi planas como un libro, y sus piernas son demasiado delgadas, con tobillos frágiles que se doblan con facilidad.

Las piernas de goma de Ángel son firmes y bronceadas. Aunque se puede apreciar la línea de unión del molde de sus piernas, sus diminutos pies en punta tienen demarcados los dedos.

Si hubiéramos estado en la intimidad de su casa, definitivamente me hubiera gustado intentar verificar con mi propio tacto y gusto la textura de plastico sedoso de su anatomía.

Por mi hermosa Reina, me estaba convirtiendo en pecaminoso "vouyer" y me estaba gustando.

Ángel y su ayudante de cámara salieron. Vi un tacón dejar disimuladamente la puerta entreabierta.

Cuando salí después de ellas, Barton me miró algo sorprendido, pero no dijo absolutamente nada. De todas formas, tenía que pedir un relevo y ponerse su traje de Edecán, así que de seguro, tenía otras cosas en mente en ese momento.

En el estrado, Ángel anunciaba el nuevo nombramiento a la comunidad. Como era algo de menor importancia, la asistencia no era tan masiva como la otra vez. Southerville estaba radiante. Un cargo de mediana importancia era mejor que nada.

Durante el almuerzo de honor, tuve ocasión de cruzar palabras con él, y de escuchar su aburrido discurso.

"… Y si bien, el pueblo de esta ciudad es principalmente bípedo, declaro por toda la ludicidad, que es de vital importancia la búsqueda de la buena convivencia entre las especies juguetiles, como la cooperación con los peluches, los juguetes de construcción, las figuras de acción, los coleccionables…"

Sentado junto a la Reina, resplandecía de satisfacción.

-Creo que ahora tendremos que trabajar codo con codo, muy a menudo…

-Tal vez, le dijo Ángel, realmente mi agenda está bastante apretada, puede que te veas más con mi Asesor en terreno, acotó, contemplándose la manicure.

-¿Y quíén…?

-Kyle, aquí presente, supongo que has oído hablar de él.

-Ah… Steel. Parecía atragantado. Punto para la Mattel. Hasbro, 0, pensé.

-Su fábrica ha plagiado punto por punto cada éxito de la nuestra, ¿Qué se siente saber que la Mattel sigue a la cabeza?, pregunté sonriendo.

-Hacemos lo mismo que Uds, querido, cuando una pequeña fábrica comienza a tener éxito con un juguete, la absorbimos… ¿O es demasiado joven para haber oído de Bild Lili?

Me atoré. La primera Barbie estaba basada en un juguete para adultos vendido en la entonces remota Alemania. Durante unas vacaciones, la dueña de la Mattel compró una de éstas, copiaron el molde y nacieron las Barbies. Los diseñadores de su planta habían dicho que era virtualmente imposible hacer un juguete así. Europa les había peusto el "mentís" en plena nariz, así que cuando las ueñcas comenzaron a venderse com el pan, volvieron a Europa, y compraron los derechos de la muñeca licenciosa para que nunca volvieran a fabricarse.

-Además, prosiguió el Marqués, venenoso, la única vez que logramos superar las ventas de barbies con las Bratz, y perdóname por esto, querida, dijo volviéndose a Ángel, uds. vinieron y nos pusieron una demanda del porte de un buque para parar la producción y éxito de nuestras muñecas…

-Para ser el encargado del Departamento de Paz es Ud. un jugador artero, murmuré.

-Nos ha metido el dedo en la llaga, adonde más duele, pero por hoy gana, agregó Ángel. Espero que use su preclara inteligencia para el beneficio de nuestro poblado…

-No te preocupes, mi Reina, es el deber de todo buen ciudadano permanecer informado, terminó, dedicándome una sonrisa sórdida, que parecía decir "Jaque Mate".

El resto de los muñecos, sin entender lo serio de nuestra guerra subterránea, seguían bebiendo y riendo como si nada… Hasbro 3, Mattel 1.

Por hoy ganaba el invasor, me dije.

En la noche, le pregunté a Ángel que pensaba del molde GIJOE de Adam De Southerville.

-Demasiado ancho de espaldas, muy largo de piernas, pies demasiado grandes y pantorrillas demasiado delgadas, peor no está mal, agregó riendo.

-¿Te gusto más yo?

-Supongo que es nacionalista, pero prefiero a los chicos de mi propia fábrica… señor masa de músculos. Tus articulaciones son más resistentes, aunque tu plástico es más liviano y delgado.

-Si te gusto más, entonces dame un beso.

Se acercó, tímidamente. Se empinó y apenas rozó mis labios con los suyos, electrizándome.

-¿Satisfecho? Ya he marcado mis preferencias de fábrica. Aunque la Reina no debe expresar favoritismos…

Y se marchó a la cama, tan fresca, dejándome con el agua templada, pero sin servirse el té… Condenada rubia presumida.