Un inglés enamorado y una rosa
::Capítulo cuarto::
De camino a la casa de Francia, todo el mundo estaba muy animado, y; por extraño que parezca, nadie discutía con nadie, todo lo contrario. Francia iba delante de todos, seguido por Estados Unidos, que quería ir delante de todos, como cualquier héroe, si no fuera porque desconocía el camino, así que cedió ese lugar a Francis. China y Rusia conversaban tranquilamente. Inglaterra iba el último, siguiendo con la mirada al francés que, cuando se giraba sintiéndose observado, el inglés disimulaba observando a Wang y a Ivan. Atravesaron varias calles y, pronto notaron que se acercaban a la casa de Francis, ya que el paisaje cambió mucho al cruzar varias avenidas, se respiraba un ambiente más animado, más dulce, más... ¿Romántico? Sí, esa debía ser la palabra más adecuada para describir ese lugar.
Francia vio un par de chicas de unos dieciocho años que cruzaban la calle. Sonriente, se acercó a ellas corriendo, les murmuró algunas cosas en francés que hizo que las dos jóvenes se sonrojasen hasta reír nerviosamente, les regaló una hermosa rosa roja a cada una y luego se alejó, haciendo una elegante reverencia.
Cuando Arthur vio aquello, sintió un dolor intenso dentro de su cuerpo. Sentía como sí corazón se quebraba en mil trozos y, inconscientemente, sus ojos se llenaron de lágrimas de tristeza.
"¿Por qué me siento así? Lo amo, me duele que no me quiera, pero... Aun así..." Pensó.
En ese momento, necesitó más que nunca la ayuda de sus amigos imaginarios, pero no vinieron para aconsejarle. Ellos desconocían el amor, solo eran invisibles.
"¡Por favor, ayudadme! ¡Tengo que hacer algo!" Reflexionaba, en pleno ataque de pánico.
Pero sus compañeros imaginarios no aparecieron.
-¡Ey, Inglaterra! ¿Estás bien? -Preguntó Ivan, acercándose un poco a él- ¡Estás muy pálido! ¿Qué has desayunado algo que has cocinado tu?
-E...estoy bien, gracias. -Contestó fríamente el rubio. Le daba miedo que el ruso se aproximaratanto a él, era una persona peligrosa.
-¡Igirisu, amigo mío! ¿Has visto como he sorprendido a aquellas dos bellas mademoiselles? ¿Eran guapas, eh? -Dijo el francés, le pasó una mano por los hombros a Inglaterra, apartó un poco a Ivan mientras seguían caminando. El ruso se irritó un poco por aquello, pero en vez de desfogarse con Francis decidió alcanzar a Wang para seguir conversando.
-Para conquistar a tu chica, debes seguir los mismos pasos que yo. ¡Así triunfarás seguro! ¿Has visto lo que he hecho enfrente de ellas? Si actúas igual, enamorarás a tu media naranja en un abrir y cerrar de ojos.
Arthur levantó la mirada para mirar su rostro. Era tan guapo... Aquella sonrisa que le dirigía le iluminaba la cara, sus cabellos brillaban como estrellas gracias a la cálida luz del sol y volaban por el suave viento que soplaba. Qué enamorado estaba de él...
Pero... A Francis le gustaban las chicas, era totalmente imposible que él amara a Arthur, creía que el inglés era heterosexual, cuando tampoco era eso cierto... Era un completo lío.
-Ven conmigo. Ya estamos enfrente de mi casa. -Anunció Francia. Sacó unas llaves de plata del bolsillo de su hermoso traje azul zafiro y abrió la puerta. La sala de estar era grande y preciosa. Se notaba que Francis tenía buen gusto para combinar colores y decoración del hogar. Las paredes eran de un color azul aguamarina; el suelo era de moqueta, de manera que se podía andar descalzo; tenía un tresillo de época, compuesto por un sofá de colores pálidos y con las patas de madera pintadas de dorado y dos butacas del mismo estilo; allí también estaba la mesa para comer, grande y de madera oscura, cubierta por un mantel azul, blanco y rojo, como la bandera de su país y varias sillas de tonalidades oscuras también; en las paredes había colgados varios cuadros de famosos pintores franceses. La habitación daba a la terraza, que, a pesar de ser pequeña, era muy acogedora y romántica, donde tenía varias macetas con flores de vivos colores.
-¿Qué, os gusta? -Preguntó el propietario de la vivienda.
-Está bien, ¡pero mi casa es muchísimo mejor! -Comentó el estadounidense, sentándose en el sofá.
El francés ignoró el comentario egocéntrico de Alfred.
-¡Ven, Wang! Vamos a preparar la comida~. -Gritó Francis, conduciendo el joven oriental hacia la cocina.
(Después del almuerzo)
-¡Estaba todo buenísimo! -Gritó Inglaterra al acabar su mousse de chocolate que Francis había preparado (con mucho amor, obviamente). -Esto sí que debe ser cocina de alta calidad, ¿no? Estaba demasiado delicioso.
-Bueno... -Contestó el francés, halagado por el comentario pero dudoso al responder- Digamos que esto en Francia se llama... Una comida normal.
-Me preocupa lo que comes, sinceramente. -Murmuró China.
-Hahah! Sí! Recuerdo un día, cuando aún éramos naciones pequeñitas, y Inglaterra y yo íbamos caminando por el bosque y Arthur se tropezó y cayó de boca en el lodo y...-Explicaba, emocionado, Francis, que no podía evitar reírse al recordar aquello.- ¡Y cuando se levantó me preguntó que sí eso era comestible, que era lo mejor que jamás había probado!
Todos los países se rieron. algunos mas que otros, claro, pero aquello hizo que el inglés se sonrojara, avergonzado. Odiaba cuando Francis lo humillaba en público. Hace tiempo decidió olvidar aquel día, pero ahora el francés le había recordado...
-¡Y cuando yo era pequeño, me obligaba a comer lo que preparaba! ¡Puaj, que asco! ¡Aún puedo recordar el asqueroso sabor de una extraña sopa que me preparó cuando acababa de nacer como país! -Contó el estadounidense, levantándose de la silla.
Arthur no acababa de entender por qué habían empezado a meterse con él. Estaba realmente molesto e incómodo, los demás compañeros suyos lo notaron, pero aun así siguieron burlándose de él como niños pequeños.
-¡Jajajajaja! ¡Y un día se cayó por las escaleras de la academia Gakuen Hetalia! ¡Aún tengo gravado en la memoria como rodó escaleras abajo! ¡Fue tan divertido! -Seguía chinchando Francia, que no podía evitar reírse de él.
Todos los países rieron a mandíbula batiente. Arthur se desplomó sobre la mesa. Había perdido por completo toda su dignidad.
-¡Y te acuerdas cuando Antonio lo asustó por detrás y se tiró todo el té encima! Nos burlamos de él toda una semana -Comentó el ruidoso norteamericano.
-Kolkolkol... Y un día intentó ligar con mi hermana Natalia y ella le rompió los dedos... -Apuntó el ruso.
-¡Eso no fue así...! -Intentaba defenderse el molesto inglés.
-¡Lituania no le dirigió la palabra más desde aquello! -Dijo Wang Yao. -Buah, y también recuerdo cuando intentó ingresar en el club de gastronomía... ¡Casi muero después de probar lo que preparó!
-¡No te pases, me esforcé muchísimo! -Sollozó Arthur, con lágrimas en los ojos, no aguantaría mucho tiempo más allí...
-¡Y me reí muchísimo de él cuando...!
-¡Y te acuerdas cuando Arthur...!
Todo el mundo estaba sacando a la luz detalles humillantes de su vida. Los más humillantes de su larga existencia. Inglaterra no aguantó más y salió precipitadamente de la casa. Se largó dando un fuerte portazo y salió la calle. Cogió aire profundamente y corrió lo más rápido que pudo por aquellas lujosas y preciosas avenidas. La gente que paseaba tranquilamente por allí lo miraron, extrañados. No era normal que un chico joven corriera angustiado por esas vías lloriqueando tan desconsoladamente.
Decidió pararse a descansar un poco a un verde y cuidado parque. Se sentó en el banco más cercano que encontró, entonces bajó la cabeza para que nadie viera que estaba llorando.
"Estoy solo. Siempre he estado solo y voy a estarlo. Mis propios aliados me menosprecian... Mi único amor no me ama. Soy un desgraciado, no me importaría morirme... ¡A nadie le importaría si me muriera...!" Gritaba una voz chirriante dentro suyo. Cuando acabó de recitar como sí de una poesía se tratara, aquellas siete últimas palabras siguieron resonando en la mente de Arthur.
"A nadie le importaría si me muriera!" ... "A nadie le importaría si me muriera...!
Unos segundos más tarde, una gota de agua cayó del cielo sobre el hermoso pelo rubio ceniza del inglés.
-Oh, fantástico. It's raining. -Murmuró, afligido, en su lengua nativa.
La tormenta no tardó en aproximadamente y enseguida se puso a llover a cántaros. El inglés estaba tan triste que ni se molestó en buscar una cubierta, sencillamente se quedó en el banco mientras la frígida agua lo mojaba. Las gotas de la lluvia se mezclaron con sus amargas lágrimas. Eso le animó a seguir llorando.
Levantó la cabeza un instante, cuando vio una sombra que se acercaba a él andando lentamente. Llevaba un paraguas enorme, quizás demasiado grande para una sola persona.
-¡¿F...Francis...?! ¿Qué haces aquí? -Exclamó Arthur, sorprendido. Su corazón empezó a latir fuerte, como cada vez que se encontraba con él, ese chico que tanto amaba en secreto.
Hola ^^ tarde muchiiisimo en actualizar, lo sé. Lo siento mucho! Esta semana ha sido un poco complicada entre exámenes y demás cosas...
bueno, para compensar, este capítulo es un poco más largo.
no me entretengo más y voy a contestar al review de:
Mei-chan95: hola! ^^
aww... sí, Arthur es tan lindooo...! 3
:D sí, tengo Deviantart. Mi nombre de usuario es el mismo que el de fanfiction: Deolindaearthbound (¿Y por que ese nombre? me llamo Deolinda y me encanta el juego de Nintendo Earthbound, de aquí mi nombre xD) allí tengo fanart de hetalia (pero todo en lápiz y colores, no se cómo pasar los dibujos a ordenador -.-' ) y algún fanfic, dun PrusiaxBielorrusia y un AlemaniaxLectora en inglés (Heheheheh~).
Lo de que no hubiera actualización es sólo por culpa de los exámenes y de mi misma, aunque intentó colgar lo antes posible!
ok, mi Facebook te lo mandare por mensaje privado mejor ;)
un abrazo! 3
Y esto es todo!
Auf Wiedersehen! (Mi germanofilia no me deja vivir...! :/ )
