Tu mayor tentación

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 4 Tríangulos de amor

Candy se sentía sofocada y ardiente. La bocina afuera seguía sonando insistentemente, pero una vez Terry comenzó acariciar su cuerpo, al levantarle la blusa y acariciar sus senos, se olvidó de todo. Estar enganchada a él, sintiendo su erección en su entrepierna y dejándose recorrer por sus manos era la gloria para ella, o tal vez el infierno, no sabía, pero de ser así, que el diablo se la llevara.

-Terry, tengo que avisarle a mi amigo que... ahh...

-No voy a soltarte, pecas, tú querías esto y aquí lo tienes. Ahora vas aprender que no se debe jugar con fuego.

Terry la movía de arriba hacia abajo, estrujándola de su excitación sin dejar de deborar sus labios ni un instante. Sus manos nunca se estuvieron quietas, estaban muy entretenidas con sus pechos luego de haberle quitado el suéter. Tocó, lamió, moldeó y acarició sus senos extasiado. Ella gemía sutilmente porque estaba conociendo un mundo nuevo.

-Terry... el timbre... ah... está sonando...

-¡Que suene! No escaparás, no hasta que te haga mía, voy a terminar con toda tu inocencia hoy.

Él estaba más excitado que nunca y ella, aunque se sentía mal por el plantón que estaba sufriendo Archie, no deseaba otra cosa que no fuera que él cumpliera todas sus amenazas, porque no importaba si se arrepentiría mañana, hoy sólo quería estar en su cama, entre sus sábanas, bajo su peso. Pero el timbre y los toques en la puerta eran sumamente insistentes, así que...

-Ya voy. ¡Maldición!

Terry resignado soltó a Candy, tardó un momento más en lo que se calmaba su cuerpo y Candy se puso su suéter nuevamente, se peinó con las manos y se arregló lo mejor que pudo.

-Cuando el inoportuno se vaya, querida, tú y yo tenemos algo pendiente.

Le dijo dándole un ligero beso en los labios y pellizcándole una nalga para luego al fin decidirse abrir la puerta. Cuando lo hizo, su rostro se desencajó, cada uno tuvo su propio inoportuno.

-Buenas noches, Terry. Hoy habíamos quedado en cenar aquí. Espero no te moleste que le haya dicho a él que bajara, pues estaba afuera esperando por... ¿tu hermana?

Se presentó en la puerta una hermosa chica más o menos de la edad de Terry, de tez blanca y un rostro hermoso y delicado como porcelana, hermosos ojos azúles y un pelo negrísimo como el azabache. Llegó junto a Archie.

-Buenas noches, Annie... disculpa, lo olvidé... yo... es que... mi papá estuvo aquí y me dejó tanto trabajo que me olvidé de todo.

Mintió él y Candy no sabía si pedir un cohete para irse a la luna. Estuvo a punto de llorar y se contuvo. Por qué Terry no le dijo que ya estaba con alguien. ¿Pretendía hacerle el amor para luego dejarla así? Y lo que más le dolió fue que ella pensaba que era su "hermana". Archie esperaba su turno para hablar o que Candy reaccionara y lo presentara.

-Annie, ella es Candy, es mi hermana... ¿y tú eres?

-Soy Archie, compañero de clases de Candy. Estuve llamando, pero su celular...

Se quedó con la frase a medias al ver el mencionado aparato hecho trizas en el suelo.

-Lo siento, Archie, es que... se me cayó por las escaleras cuando bajaba...

Explicó ella un poco nerviosa y lanzando una mirada asesina hacia Terry.

-Es un placer conocerte, Candy. Terry me ha hablado mucho de tí, pero eres mucho más linda en persona.

Candy estaba sorprendida y más que molesta. Esperaba que la amiga de Terry fuera superficial e hipócrita para poder tener una excusa para odiarla, pero no. Tenía que tener una sonrisa sincera y amable, tenía que ser agradable y encima mirarla con la misma ternura que la miraban Anthony y Terry, por la diferencia de edad.

-El placer es todo mío. Terry, él es el amigo del que te hablé. Archie, él es mi hermano. ¿Nos vamos?

-Pues tú dirás a dónde vamos ahora, linda, porque para la película ya estamos tarde...

Terry se quedaba callado observando cada movimiento, estaba serio y molesto, saludó al chico de una manera fría y Annie, ingenua, pensó que sólo era un hermano sobreprotector. Lo que no sabía era que Terry estaba siendo atacado por una legión de celos que le estaban consumiendo las entrañas.

-Si quieren... pueden acompañarnos a cenar. Yo traje películas... digo, si no te molesta, Terry...

Otra vez su amabilidad golpeó a Candy y lo peor era que se notaba que su ofrecimiento era de corazón y no para quedar bien ante los ojos de Terry. Candy no podía creer su suerte.

-¿Terry?

Lo volvió a llamar Annie, pues él se había quedado espaciado y mudo.

-Ehh... sí. Es mejor que se queden aquí, ya es tarde y Candy no puede pasarse de media noche.

-¡Terry! Yo... ¿Archie, podríamos pasear por San Juan...?

-Bueno, Candy si a tu hermano no le...

-Candice, es tarde.

Ante la negación rotunda de Terry, aunque Candy pudo haberse largado si quería, Archie no lo desafiaría, no quería que esa fuera la primera impresión que su hermano se llevara de él.

-Ya, no peleen. Traje suficiente comida para todos y muy buenas películas. Estoy segura que a Terry no le molestará que Candy salga en otra ocación, ahora vamos a compartir aquí los cuatro.

Dijo Annie con una radiante sonrisa y para tratar de suavizar la tensión del ambiente. Sin más remedio, Archie y Candy, como dos niños, se sentaron en la mesa del comedor intercambiando miradas mientras Annie y Terry preparaban las cosas para la cena. Cuando todo estuvo dispuesto, los cuatro se pusieron a comer. Annie era la única que estaba alegre y sonreía, mientras que Candy y Terry estaban super tensos y cada uno muerto de celos hacia el otro, pero sin poder odiar a sus competentes, pues eran agradables y no tenían ni la más mínima sospecha de lo que realmente pasaba en esas cuatro paredes. La relación de Annie y Terry no era formal, él no quería compromisos y ella lo aceptó, estaba recién divorciada y le pareció que era lo mejor. Se veían y compartían cuando podían, ella no lo acosaba ni le exigía más de lo que él le daba, tal vez por eso era con quien más hubiera durado, aunque ella se había empezado a enamorar, pero lo disimulaba muy bien, ella sabía, por su experencia, la clase de hombre que era Terry y que no habría nada en el mundo que lo retuviera. Ella tenía los pies sobre la tierra y nunca se ponía a tramar nada para retenerlo a la fuerza. Ella estaba disfrutando cada instante como él, hasta que acabara el cuento.

-Terry me contó que estudias enfermería. Es una profesión muy linda, Candy. Espero que de verdad te guste y tengas la vocación, aunque presiento que sí, tienes un semblante muy dulce.

-Eh... sí, gracias. Él me lo sugirió y yo de verdad estoy encantada, me va muy bien.

-Me alegra mucho. A propósito, yo trabajo en T-mobile, sobre tu celular... si deseas, puedo hacer algo por tí...

Eran las únicas que conversaban, pues la mente de Terry estaba en otra parte y Archie, por no conocer a nadie, no encontraba de qué hablar.

-No es necesario, Ann, mañana yo le compraré otro.

Al fin Terry se decidió hablar, pensando que después de haberle destruído el celular, era lo menos que podía hacer y además por lo que estuvo a punto de ocurrir entre ellos, estaba seguro de que en esos momentos Candy lo odiaba y debió estar pensando lo peor.

-Bueno, como quieran, de todas formas, mi oferta sigue en pie. Y tú, Archie... te has quedado mudo. ¿Qué estudias?

-Derecho. Estoy en tercer año. Hasta ahora me gusta y me va bien.

Contestó él tranquilo y sonriente, Annie le caía bien, aunque no podía descifrar la actitud un poco hosca de Terry.

-Veo que tienen profesiones muy distintas... bueno, los opuestos se atraen. ¿Llevan mucho tiempo juntos?

De pronto todos dieron un respingo porque Terry dejó caer el tenedor luego de la última pregunta de Annie y se quedó esperando la respuesta expectativo y con gesto nada amigable. Annie lo notó.

-Disculpen, no debí preguntar eso. Perdonen la indiscreción.

-No te preocupes, Annie. Por el momento sólo somos amigos. Aunque no pierdo la esperanza de que algún día...

-Con permiso. Estaré en la sala para preparar las películas.

Terry se paró de la mesa abruptamente luego de la respuesta de Archie y llevó sus platos al fregadero para luego instalarse en la sala. Los tres que quedaron en la mesa se quedaron mirándose.

-No le hagas caso, Candy. Mi hermano también me espantó muchos novios. Los hombres son así. Ya se le pasará.

-Sí, claro. Bueno, yo también terminé, ¿vienen a la sala conmigo?

Después de llevar los platos y demás utencilios al fregadero, fueron todos a la sala donde ya Terry había puesto la película y la seteaba. Candy y Archie se sentaron en el love seat y Terry y Annie ocuparon el sofá más grande, Terry pensó ocupar la butaca sola, pero sería un desaire para Annie, así que al final se sentó a su lado. Terry puso "Insidious" . Verían la primera y la secuela.

-Buena elección, esa película está parapelos.

Dijo Archie rompiendo la tensión y porque la primera, él ya la había visto.

-Yo sólo he visto los cortos, pero se ve que es buena y además me la recomendaron mucho.

Comentó Annie mientras Terry y Candy se miraban con ganas de matarse cada uno.

-Eh... ¿da mucho miedo?

Preguntó Candy que siempre había sido cobarde para esas cosas. Tenía una lámpara en su cuarto que dejaba encendida toda la noche porque le tenía miedo a la oscuridad. Terry lo sabía, así que de maldad eligió esa película.

-No te preocupes, Candy. Aquí estoy yo para cuidarte.

Luego de decir eso, Archie le dio un beso en la frente a Candy y pasó un brazo por sus hombros. Terry hizo su mejor esfuerzo para no pararse de su asiento y romperle la cara. La fulminó con la mirada por su descaro, cuando hacía un rato él la tenía en sus brazos y ahora como si nada, ella se dejaba abrazar y besar de ese.

-¡Awww! ¿No son adorables, Terry?

Argumentaría inocentemente Annie, ganando con eso la mirada asesina que le dedicó Terry y que ella no percivió, pero Candy sí estaba feliz y satisfecha con el sufrimiento de él.

-Sí, son muy muy adorables, y nosotros también.

Respondió él por fin y a modo de venganza, rodeó a Annie con sus brazos y la recostó de su hombro. Ahora sí fue el turno de Candy para probar su propia medicina y lo miró con tanto odio que él tuvo que sonreir torcidamente por su maldad. Annie por su parte se sentía en la luna por la cercanía de Terry sin sospechar que en el fondo, era a su hermana a quien quería tener así.

-¡Ahhh! Ya no quiero ver más esta película...

Candy de pronto dio un grito y se asustó mucho con una escena bien fuerte de la película, asustando a todos también por el estado de terror en que ella se econtraba. Archie preocupado la abrazó y trató de consolarla, pero ella...

-Pecas, ya tranquila. Es sólo una película, nada de eso es real. Tienes que perderle el miedo a esas cosas.

Al verla tan desesperada, Terry dejando su orgullo de lado, fue hacia ella y Archie se puso de pie para darle el espacio a él sin estorbar y se situó junto a Annie que también miraba todo preocupada.

-No me gustan, Terry... me dan mucho miedo, me recuerda cuando...

-Está bien, pero ya no llores. Sabes que no te puedo ver llorar. La vamos a quitar y vemos la que tú quieras, ¿sí?

Él le hablaba con toda la dulzura del mundo, como si no hubiera tensión entre ellos y la guerra sin cuartel que estaban librando. La tenía abrazada y sentada en su regazo, Archie y Annie los miraban con ternura, pensando en el gran cariño que se tenían los "hermanos".

-Ehh.. Terry, yo creo que ya me voy, pues es tarde y además, es mejor que Candy descanse... lo siento, no sabía que le tuvieras tanto miedo a esas películas.

Se disculpó Annie y Archie hizo lo mismo. Terry dejó a Candy un momento para acompañar a la visita hasta la puerta. Luego volvió con ella. y la encontró llorando nuevamente y abrazando sus piernas.

-Pecas... Ven aquí, ya no tienes que tener miedo. Yo estoy aquí contigo y no te va a pasar nada.

Como ella no se movía, él mismo la acomodó nuevamente en su regazo y quedando ella sentada de espalda a él, la abrazó fuerte por la cintura y recostó su cabeza por el hueco de su hombro.

-¿Por qué no me lo dijiste, Terry? Te hubieras ahorrado tantas molestias.

-¿Decirte qué, pecosa?

-¡No te hagas el tonto! Si me hubieras dicho que estabas con alguien yo... yo ni siquiera te habría insinuado nada.

Sin dejar de abrazarla ni un segundo, Terry le dio la mejor contestación que pudo.

-Candy... yo no estoy con ella, somos amigos... de ocaciones, tú sabes que no tengo compromisos con nadie, no te niego que no haya pasado algo entre ella y yo, sabes que no soy un santo, pero no hay nada serio y ella lo sabe...

-Sí, pero debiste habérmelo dicho y no dejarme hacer el ridículo de esa manera. ¿Que pretendías? Estuvimos a punto de...

-Yo no pretendía nada, Candy. Entre ella y yo no hay nada, no recordaba que vendría, además... te advertí muchas veces que no soy bueno para tí, ya tienes una prueba de eso, pero tú insististe y yo... yo también te quiero y te deseo, eres mi mayor tentación, pecas. Yo no quiero hacerte daño, pero tú no me lo pones fácil...

-Pues te recuerdo, Terrence Grandchester, que yo estaba a punto de salir y que me pusiste todas las trabas del mundo para retenerme. No fui yo la que te acorraló y te besó, tú solito te metiste en eso. No quieras hecharme la culpa a mí. Además, si tanto quieres protegerme de tí, ¿por qué no me dejas salir y tratar de hacer mi vida? No, don Terrence Grandchester tiene que hacer todo a su conveniencia, no quieres hacerme daño, pero tampoco me dejas buscar en otra parte, un maldito egoísta es lo que eres.

Se separó bruscamente de su abrazo y se puso de pie, molesta y rabiosa con él. Él permaneció callado unos instantes porque ella tenía razón, no quería lastimarla, pero tampoco soportaba la idea de verla con nadie más, sus celos lo mataban, sabía que no era justo para ella, pero no podía evitarlo.

-Cálmate, Candy. Sé que tienes razón, soy un egoísta. Es que, Candy... yo te quiero, te quiero de verdad y por eso no me siento digno de tí. Si no te dejo salir es porque... porque los celos me matan, Candy. Porque en el fondo... te quiero para mí... quiero que tus besos sólo sean para mí, que tu cuerpo sea para mí, pero tengo miedo de lastimarte... tengo tanto miedo.

Terry estaba abriendo su corazón y se le había acercado nuevamente, la necesitaba cerca, sentirla. Puso sus manos sobre los hombros de ella y pegó su nariz con la suya de modo juguetón, pero hablaba muy en serio.

-No sé cómo tocarte sin romperte, pecas. ¿Cómo puedo amarte sin lastimarte? Yo sólo sé lastimar, Candy... no sé amar, no soy capaz de esos sentimientos.

-Terry... yo... puedo enseñarte amarme. Sólo dame una oportunidad. Te voy a enseñar cómo se ama. Voy a darte todo el cariño y todos los besos que te hacen falta, voy a estar ahí para tí, prometo que no voy a presionarte ni a exigirte nada.

Ella volvía a su desesperación porque él cediera y se dejara querer, él ya estaba a punto de caer. Ella lo había conmovido mucho y se moría por intentarlo, porque aunque él no lo admitiera, a su manera, también la amaba y estaba seguro de que no la compartiría con nadie, así que si no se decidía ahora, tenía que dejarla libre para que pudiera ser feliz con otro... eso no iba a permitirlo, así que...

-¿Estás segura, pecas? ¿Vas a enseñarme amar? Quiero aprender. Sólo contigo. Enséñame, por favor. Quiero amarte a tí, sólo a tí.

Candy rogaba por no estar soñando o porque él no se arrepintiera en el último momento. Aprovechó que él estaba inclinado hacia ella y acercó sus labios, los cuales fueron recividos cálidamente por los de él. Terry le empezó a besar con toda la avidez y necesidad de quien nunca tuvo cariño, como quien siempre tuvo hambre y sed y de pronto se encontraba con un oasis dispuesto a llenar y saciar su corazón vacío y sediento. Dejó que ella, aunque inexperta, lo invadiera con su lengua la dejó que jugueteara con la suya a su manera, que lo explorara y se manifestara, cuando la sentía estancada, la ayudaba y finalmente él tomó el control y guió sus labios y su lengua como él quiso, como un carrusel de amor era la danza de sus bocas.

A veces pienso que te miento

cuando digo que te quiero

porque esto ya no es querer

a veces creo que he muerto

cuando no estás y yo despierto

porque sé que esto ya no es querer

es algo más, algo que me llena

algo que no mata ni envenena

es algo más, algo más que amar

Es algo más que la distancia

que el dolor y la nostalgia

sabemos que eso no nos va a separar

es darte un beso cada noche

que tus manos me enamoren

y que lo nuestro crezca cada día más

porque somo algo más...

A pesar de lo demandante y candente que era el beso, era diferente a todos, porque era seguro y entregado, conciente de cada riezgo, fuerte y deseado. Las manos de Terry permanecieron en su cintura y de ahí no se movieron. Ella merecía que él la amara de verdad, así que él se propuso no mancillarla hasta que estuviera totalmente seguro de sus sentimientos. Estaba muriendo de deseos por terminar lo que habían dejado hace un rato, pero ella merecía todo de él y si su corazón no estaba incluído, no iba a robarle algo que era lo más bello que ella tenía, su inocencia. No hasta que fuera digno de ella.

-A mí también me queda mucho por aprender, pero quiero aprender contigo, Terry. ¿Podrías enseñarme también? Quiero aprenderlo todo para hacerte feliz.

-Voy a enseñártelo todo, pecas. Ya me estás haciendo feliz. Te prometo que te enseñaré todo lo que te hace falta y lo que no también. Desde hoy y para siempre eres mía.

Le anunció y volvió a besarla, marcando su territorio y llevándola al cielo con sus labios.

A veces creo que he vivido

más de mil años contigo

porque sé que esto ya no es querer

a veces pienso que es mentira

por como entraste en mi vida

porque sé que esto ya no es querer

es algo más, algo que me llena

algo que no mata ni envenena

Es algo más que la distancia

que el dolor y la nostalgia

sabemos que eso no nos va a separar

es darte un beso cada noche

que tus manos me enamoren

y que lo nuestro crezca cada día más

porque somo algo más...

-Terry... ¿vamos a...?

-No, pecas... ya no. Hasta que no me hayas enseñado lo suficiente como se ama, no voy a tocarte.

-Pero... es que yo de verdad...

-Apúrate en enseñarme y ya verás, pecosa. Cuando terminen mis lecciones... comenzarán las tuyas.

Y yo sé que no es querer

porque en tus ojos yo me puedo perder

contigo olvido lo que es temer

a caso no sabes que eres para mí

la noche, el día y mi vivir

la sangre en mis venas, lo doy todo por tí

contigo el mundo no tiene final

y el tiempo no se nos va acabar

Después de sus promesas y besarse hasta quedar sin aliento, decidieron subir a dormir. Por antojo de Candy, él la cargó hasta su cuarto y después de darle unos cuantos besos más se decidió irse al suyo, pero...

-Terry... ¿puedo dormir contigo?

Él giró en seco por su petición. Parece que ella no lo conocía, si ella se metía en su cama... Él no iba a dormir...

-Pecas... quiero cumplir mi palabra...

-No es eso, Terry... es que... tengo miedo...

Le dijo y era cierto, sus ojos estaban aguados. La película le recordó tiempos malos, cuando su madre se juntó en una secta extraña y en la casa comenzaron a pasar cosas raras también que le costaron muchas pesadillas y noches de insomnio. Terry lo sabía, así que aunque era una prueba dura...

-Está bien, yo dormiré aquí contigo, cuando te duermas, me voy a mi cama.

-Está bien...

=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=

-¡Patty! Vine corriendo a verte. No sabes lo difícil que fue deshacerme de mi mujer, espero que lo tengas que decirme sea realmente importante.

Stear llegó asorado y de mal humor al pequeño y humilde apartamento de Patty. Ella tenía una preocupación enorme, en su cara se notaba, se sentía nerviosa, pero estaba firme y sabía por primera vez lo que tenía que hacer. Esta vez haría lo correcto, total, ya él más daño no podía hacerle.

-Esto es lo más importante y duro que tengo que hacer en mi vida, Stear. Siéntate y escúchame atento.

Stear ya se estaba poniendo nervioso. No tenía ni la más mínima idea de lo que Patty tenía entre manos, pero seguro no le iba a gustar, lo intuyó por lo angustiada que ella se veía.

-Deja los rodeos y habla Patricia, no tengo toda la noche.

-Muy bien, Stear. Voy a ser totalmente honesta. Llevo dos años contigo. Dos años en los que te he entregado mi vida entera, parte de mi juventud, mi inocencia, mis deseos, todo, a tu manera. He comprendido que nunca...

-Patty, ya hemos hablado de eso...

-No me interrumpas y escúchame. Sé que nunca vas a dejar a tu mujer. Me he dado cuenta que sólo me has utilizado para saciar tus bajos instintos y nada más. Me he cansado de ser tu marioneta, me has hecho a tu manera, me has moldeado a tí y ya me perdí, no puedo encontrar lo que fui. Comprendiendo ahora que no me quieres y que nunca lo harás, aunque esto me duele como no te imaginas... tengo que hacerlo. No quiero estar más contigo, Stear, no como pareja. No sirves como pareja. Sin ofender, te lo digo con toda sinceridad.

Nunca pensé quererte así

obsesionada te pedía para mí

no pregunté, sólo te di lo que tenía

fue así que entendí

que no podía hacer más que dejarte

he decidido empezar a olvidarte

Stear escuchaba todo perplejo. ¿Ella estaba terminándolo? ¡Ja! Pensó, como si fuera la primera vez que ella lo amenazaba con esa tontería. La vio llorando con inmenso dolor, pero no se inmutó, para hacerse el interesante y que su teatro tuviera fin al ver que a él no le afectaba, porque él juraba que ella sólo estaba manipulándolo.

-¿Perdón? Mira, Patty no estoy para tonterías. Sé que no he podido dedicarte mucho tiemo en los últimos...

-¡No! Te estoy diciendo que ya se acabó. No quiero tu tiempo, no quiero más tus migajas. No te quiero en mi vida, Stear. No quiero tus besos, ni tus abrazos, ya no quiero nada de tí. Bueno, no habrá mucha diferencia, porque nada ha sido lo que siempre me has dado. Ahora, quiero que estés conciente de que no quiero problemas contigo ni que los tengas en tu matrimonio, no me meteré entre ustedes y espero lo mismo de parte tuya. Lo que sí debo comunicarte, porque entiendo que tienes el derecho de saberlo, y ojo, no voy a exigirte nada, es que, estoy embarazada. De ocho semanas. Me enteré hoy mismo, aunque ya venía sospechándolo...

-¿Qué? ¿Cómo que embarazada? No me digas que hiciste esa estupidez para...

Stear estaba verdaderamente furioso y molesto, de pronto su mundo de cristal estaba quebrándose inevitablemente.

Y desesperada

hoy sigo buscando lentamente tu mirada

espera un segundo

y así congelada

me voy convenciendo que entre tú y yo no había nada

y no encuentro el rumbo

-No me esperaba otra reacción de tu parte, Stear y no me sorprende. No fue ninguna estupidez, esto es consecuencia de todas las veces que fuimos irresponsables, que tú, por sólo pensar en tí rogabas por no tener que usar protección, a mí las pastillas comenzaron a causarme hemorragias en mis periodos y tuve que dejarlas, estabas conciente de eso, así que no quieras hacerte el engañado porque no te queda. Ahora bien, primero que nada, no pienso estar contigo, puedes seguir feliz en tu matrimonio, si es que aún queda algo de él, como te dije, no voy a molestarte ni acosarte. Mi hijo no crecerá en un ambiente de doble vida, así que me haré totalmente responsable de él, ni sueñes que voy abortarlo.

-¿Qué dices? ¿Quién piensas que soy? Yo jamás te pediría semejante cosa. Sé que yo no me esperaba esto, pero ya tengo un hijo, sé lo que se siente ser padre y por mi hijo yo daría mi vida. Lo único es que tienes que entender que... necesito tiempo para poder...

-Tienes siete meses para pensar qué vas hacer. Yo no voy a presionarte. Puedes hacerte cargo económicamente del bebé e involucrarte en su vida tanto como quieras, yo no voy a impedírtelo, pero, será decisión tuya. No voy a negarte que necesito ayuda económica, si me la brindas, te estaré agradecida, pero no voy a rogarte ni a exigirte, esa parte de mí, la sumisa, tonta y la que no se respetaba a sí misma, quedó atrás desde el momento en que salió positiva la prueba de embarazo, desde el momento que descubrí que ya existe alguien que de verdad me necesita.

Aunque intenté dejarte ir

el universo te ponía frente a mí

nunca pensé, yo sólo te vi

lo que tenía fue así que entendí

que no podía hacer más que dejarte

he decidido empezar a olvidarte

Stear pensó que estaba hablando con otra persona y no con la Patty de siempre, el cambio era brusco, su actitud, tan madura y determinada lo sorpredieron y lo agradecía, de alguna forma eso le daba cierta paz.

-Patty... yo... voy hacerme cargo, de eso puedes estar segura, agradezco la manera en que has manejado todo, de verdad. Voy ayudarte en todo, sólo déjame ver como puedo decírselo a mi esposa. Esto no es algo fácil, pero no voy a darle la espalda a mi hijo aunque eso me termine por costar mi matrimonio que de todas formas está acabado hace mucho. No vas a pasar necesidades, te lo aseguro. No puedo decirte que permaneceré a tu lado, porque por lo que me dijiste, me conoces bien y no tiene caso que yo intente seguir manipulándote. Lo único que te pido es algo de tiempo para analizar todo y tomar una decisión lo más acertada posible y por favor, no me excluyas de las cosas referentes al bebé.

Ahora era Patty la sorprendida, al menos su bebé no sufriría el rechazo y nunca le insinuó que se deshiciera de él, no todo podía ser tan malo, pensó.

Y desesperada

hoy sigo buscando lentamente tu mirada

espera un segundo

y así congelada

me voy convenciendo que entre tú y yo no había nada

y no encuentro el rumbo

-Debo confesar que estoy sorprendida, no te lo tomaste tan mal como pensé. Bueno, eso era todo. Te mantendré al tanto sobre el progreso de mi bebé, fuera de eso, no tienes obligación alguna conmigo. Sólo quiero que me llames y busques para lo necesario y si es posible, cuando hayas resuelto todo con tu esposa. Es necesario que entiendas que tú y yo no estamos juntos, sólo tendremos un hijo en común, nada más.

Él cada vez se sorprendía más. Nunca, ni en sus más locos sueños pensó que oiría esas palabras de Patty, la abnegada Patty que había puesto todo a sus pies.

Era un sueño verte entre mis brazos

que tu amor llenara los espacios

cómo hago para entender

dónde guardo mi querer

y me olvido de tu piel

y no encuentro el rumbo...

-Muy bien, Patty, será como tú digas. Cuídate por favor. Si necesitas cualquier cosa, por favor... ya sabes...

Por primera vez se detuvo a verla realmente. Era tan linda, joven y delicada, en esos momentos le pareció sumamente vulnerable. Por primera vez la veía tal cual era. Una niña desorientada y asustada, una que él profanó y ultrajó con tácticas sutiles hasta que violentó toda su inocencia y escencia. Nunca se había sentido tan fatal.

-No te preocupes, nos cuidaremos muy bien.

Dijo llevándose una mano al vientre, amando a su hijo desde que supo que estaba ahí y eso no pasó desapercivido para Stear.

Nunca pensé quererte así

ahora entendí que nunca serías para mí

-Buenas noches, Patty.

Stear se marchó con miles de pensamientos, mientras Patty lloraba luego que se fue, lloraba entre alegría y tristeza, pero estaba segura de haber tomado una buena decisión, por ella y por el nuevo ser que crecía en su interior.

=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=

Eliza compartía en el jardín de en frente con su hijo y su compañera de juegos, hija del vecino de al frente. Quiso acostar al niño, pero aún era temprano y recordó que al otro día era sábado, con tanta tristeza, se había olvidado hasta de los días que vivía.

-La vida no está tratándote muy bien, Liz. Se te ve en la cara. Ya no tienes esa luz, tenías antes una picardía, una risa que contagiaba, ya te has vuelto ausente. ¿Cuándo lo mandarás al carajo?

Fue directo con ella. La conocía de hacía al menos diez años. Antes de que quedara viudo y que ambos con sus respectivas parejas compartieran juntos cuando sus hijos eran casi unos bebés.

-Timmy... no es tan fácil. Yo aún lo quiero y además, tengo que hacer lo posible por salvar el matrimonio, no puedo rendirme así no más, si después de luchar nada se arregla, entonces seré la primera en pedirle el divorcio, pero quiero agotar todos los recursos para que nadie diga que fue por mí que este matrimonio se fue a la mierda.

-¿Y cuánto tiempo más piensas esperar? Tienes treinta años, Liz, muy joven aún como para que pierdas tu tiempo con quien no te valora y a penas recuerda que tú existes. Yo conosco muy bien a Stear y tú lo conoces más que yo. ¿Piensas que todo este tiempo está vendiendo carros? No eres tonta Eliza, lo que él no te exige a tí es porque hace tiempo que lo tiene de sobra en otra parte...

-¡Basta! Timothy... eso es mi asunto, no tuyo, no te voy a permitir que...

-¿Que te diga la verdad? Lo siento, Liz, soy tu amigo y tengo que ser sincero contigo, ya que por lo que veo, nadie más lo ha sido. Tienes tanto que dar y estás dejando que su egoísmo se lleve toda tu luz. Eres una mujer bella, inteligente, preparada, no tienes por qué lanzarte al vacío así, puedes volverlo a intentar, cualquier hombre estaría encantado de tener una mujer como tú a su lado.

Cualquiera menos el suyo, pensó Timothy mientras le sostenía ambas manos. Era un hombre guapo e íntegro, de treinta y cinco años, pelo castaño oscuro y ojos cafés, alto y elegante, cuerpo en forma y un excelente padre, se había quedado viudo hacía cinco años cuando su esposa murió en un accidente de tránsito por un conductor ebrio. Se sumió un tiempo en la depresión, pero tuvo que salir, por su pequeña, Sally, una encantadora niña de la misma edad de Gregory.

-Sé que tienes mucha razón, Timmy, pero entiende que no es fácil. Tener que empezar de cero no es lo que más me preocupa, como tú bien dices, soy una mujer preparada y creo que aún soy guapa. Pero Gregory... él es muy apegado a su papá, Stear podrá ser una mierda como marido, pero como padre, la verdad no puedo quejarme y...

-Liz, él va a divorciarse de tí, no de su hijo. Es mejor que tu hijo esté en un ambiente seguro y no en un entorno falso, donde tarde o temprano no podrás soportar más y entonces será peor. Sé que no es fácil, pero tienes que hacerlo, por tu hijo y por tí misma. Yo voy apoyarte en todo... Te... aprecio mucho y lo sabes...

Le dijo con su mirada profunda, con un cariño que ella no se atrevía a descifrar por miedo a lo que podía encontrar.

Será mejor que te lo diga de una vez

antes que empieze a suceder lo que sospecho

hay un amor que no he podido desprender

de lo más hondo de mi ser por más que quiero

tenía tus manos, tu mirar, tu candidez

y como tú, era un atento caballero

pero de pronto fue un infierno vivir con él

y si he salido de las llamas

debo cuidarme de caer en el brasero

-Es que ya no sé que más hacer, Timothy. Nunca he descuidado la casa, ni a Greg, ni siquiera a él, nunca he descuidado mi apariencia, me mantengo en forma, a la moda, soy atenta, complaciente... nunca he dejado de buscarlo en la intimidad, siempre he estado dispuesta a inventar y acceder en cosas nuevas... pero... al parecer a él le atraen todas las mujeres menos yo. Olvidó nuestro aniversario...

Eso lo recordó con dolor y por la ironía de que en pleno aniversario, en vez de estar con su marido disfrutando de un momento especial, estaba con su vecino, soltándole sus penas. Que vida la suya, pensó. Mientras los niños jugaban felices, ajenos a todo. Ella deseó volver a su niñez.

-Yo sé muy bien todo lo que eres, Liz. No tienes que decírmelo. Vuelvo y te digo que él no te merece, tú no te mereces vivir eso, no tienes ninguna necesidad de aceptar seguir este juego cruel. Yo... me gustaría ayudarte. Para que vuelvas a ser tú otra vez y vuelvas a brillar.

Ella lo miró a los ojos porque sus palabras tan sinceras le estaban llegando al alma. No tenía amigas ni nada, porque se olvidó de todo al dedicarse en cuerpo y alma a su hogar. Deseó tanto que fuera Timothy y no Stear el que estuviera en su vida... ¿por qué ella no podía tener un hombr así? Se preguntó mientras sin querer se perdía en los ojos de Timmy.

Te pareces tanto a él cuando me amaba

cuando yo era su universo y su razón de ser

te pareces tanto a él cuando en su alma

sólo existía yo y me era fiel

te pareces tanto a él que es un consuelo

porque creo que algún día te llegaré a querer

pero mientras voy matando su recuerdo

yo sé que a tí también...

también te perderé...

-Eh... Timmy, ya voy a entrar. Stear ya debe estar por llegar. Fue un placer compartir contigo, como siempre y gracias por escucharme y aconsejarme... eres muy buen amigo y te aprecio mucho, de verdad.

Aunque la aclaración de sus sentimientos hacia él le dolió, su sonrisa lo deslumbró porque hacía mucho que no la veía sonreir así y en el fondo de su ser se sintió orgulloso de haber sido el causante de esa esporádica alegría.

=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=

Candy despertó en cierto punto de la madrugada, imaginando que como Terry había dicho, cuando ella se durmiera, se iría a su habitación, pero no, ahí estaba, a su lado, abrazándola y profundamente dormido. Se dedicó a contemplarlo en silencio y sin moverse, por miedo a despertarlo y que finalmente se fuera a su habitación y ella vuelva a sentir el vacío que dejaría su cuerpo ausente. Se sentía tan divino su brazo rodeando su cintura y ver como él dormía tan inofensivo e imperturbable como un niño. Se fijó en su semblante relajado y en su boca con sus labios entreabiertos y su pecho subir y bajar al compás de su respiración.

I could stay awake just to hear your breathing

watch you smile while you are sleeping

while you're far away and dreaming

I could spend my life in this sweet surrender

I could stay lost in this moment forever

where every moment spent with you is a moment I treasure

Don't wan to close my eyes

I don't want to fall asleep

cause I'd miss you babe

and I don't want to miss a thing

cause even when I dream of you

the sweetest dream will never do

I'd still miss you babe

and I don't want to miss a thing

Podría quedarme despierta sólo para escuchar tu respirar

observarte sonreir mientras duermes

cuando estás bien lejos y soñando

podría pasarme la vida en esta dulce rendición

podría quedarme perdida en este momento para siempre

donde cada momento vivido contigo es un momento que atesoro

No quiero cerrar mis ojos

no quiero quedarme dormida

porque te extrañaría, cariño

y no quiero perderme nada

porque aún cuando sueño contigo

el sueño más dulce no bastaría

aún te extrañaría, cariño

y no quiero perderme nada

Tuvo mucha necesidad de tocarlo y besarlo, pero se despertaría y ella perdería ese momento mágico que estaba viviendo. Estar a su lado, aunque no pasara nada, era un sueño hecho realidad. Tenerlo tan cerca y poder abrazarlo y tocarlo, era más de lo que hubiera esperado. Lo amaba intensamente, sentía que nada iba a separarlo de ella, ella no lo permitiría, luego de tanto llorar y esperar, no iba a dejar que nadie le quitara ese lugar. Siguió mirándolo con adoración y no aguantó más y pasó sus dedos entre su cabello. Lo vio hacer un gracioso gesto con la cara, pero no se despertó. Sólo se acomodó un poco mejor y en su inconciencia la abrazó más fuerte, dándole con eso un pedazo de cielo.

Lying close to you feeling your heart beating

and I'm wondering what you're dreaming

wondering if it's me you're seeing

then I kiss your eyes

and thank God we're together

I just want to stay with you in this moment forever

forever and ever

Acostado cerca de tí escuchando tu corazón latir

y me pregunto qué estás soñando

preguntándome si es a mí que estás viendo

entonces beso tus ojos

y agradezco a Dios que estamos juntos

y sólo quiero quedarme contigo en este momento para siempre

por siempre y para siempre

No quiero cerrar mis ojos

no quiero quedarme dormida

porque te extrañaría, cariño

y no quiero perderme nada

porque aún cuando sueño contigo

el sueño más dulce no bastaría

aún te extrañaría, cariño

y no quiero perderme nada

Candy se pegó más hacia él y sintió su calor. Lo fuerte y duro que era su cuerpo. Lo perfecto que era él y que lo amaba y deseaba con locura. Deseaba que esa noche no terminara nunca y si era un sueño, esperaba no despertar jamás. No querría abrir nunca sus ojos a la fría realidad. No sabía que sorpresas le depararían mañana, pero esa noche, sólo existía el hombre que estaba a su lado, que la abrazaba fuerte y posesivo y al que le pertenecía enteramente por mucho que doliera a veces. Él iba amarla, eso ya era un hecho. Se acurrucó más para seguir mirándolo hasta que el sueño la venciera.

I don't want to miss one smile

I don't want to miss one kiss

I just want to be with you

right here with you, just like this

I just want to hold you close

feel your heart so close to mine

and just stay here in this moment

for all the rest of time

No quiero perderme ni una sonrisa

no quiero perderme ni un beso

sólo quiero estar contigo

aquí mismo y de esta manera

sólo quiero tenerte cerca

sentir tu corazón cerca del mío

y sólo quedarme en este momento

por toda la eternidad

Continuará...

Hola niñas lindas! ¿Qué les pareció este capítulo? Estoy rogando porque les haya gustado. Aunque aún no estoy en los 50 reviews, he tenido tantos problemas con mi internet, especialmente de noche, que decidí subirlo hoy en caso de que a mi conexión le vuelva a dar la garrotera. Espero me dejen saber todo su sentir y pensar con un review.

¿Qué pasará con Candy y Terry ahora?

¿Y con todos los demás personajes?

Vengo con muchas sorpresas y con la historia de amor que vivirán cada quien antes de llegar a los conflictos que por supuesto siempre los acecharán, pues no todo puede ser color de rosas, el amor cuesta y Candy y Terry lo descubrirán...

Bueno, niñas, las dejo para dejar este capítulo antes de que el internet empiece a fastidiar.

Wendy

Canción de Candy y Terry: "Algo más" La 5ta estación

Canción de Patty y Stear: "Desesperada" Yuridia

Canción de Eliza y Timmy: "Te pareces tanto a él" Miriam Hernández

Canción de Candy y Terry: "I don't want to miss a thing" Aerosmith (añadí traducción en español yo misma, pues la canción es bellísima y quería que todas la entendieran).