Serena comenzó a abrir sus ojos después de una larga noche de desvelo, se movió en su cama sin querer levantarse, pero debía hacerlo. Después de todo ella ya no se preocupaba solo por su persona si no que ahora una pequeña niña era el centro de si vida y aunque no quisiera debía salir a trabajar.
Un delicioso olor llamo su atención, fue hasta el baño que estaba en el primer piso y luego fue hasta la cocina en donde se encontraban Mina y su hija riendo a carcajadas mientras se trataban de limpiar la cara producto del chocolate caliente.
- al parecer despertaron bien el día de hoy – les dice sonriendo
- sí, mira mami, la Tía Mina me hizo cocholate.
- se dice chocolate – le dice sonriendo tiernamente - mira como tienes tu carita ahora mismo te limpio.
- mami ¿podque llorabas anoche?
Serena se detuvo en seco y observo a Mina, se acercó a su pequeña hija mientras se aclaraba la garganta. Se puso en cuclillas para quedar a su altura y le acaricio la cabeza.
- por nada importante, solo que…tuve un mal día, así que no te preocupes.
- pedo mi maestda dijo que la gente llodaba cuado tenia pena.
- pero a veces la gente suele llorar por que está cansada, así que no te preocupes ¿está bien?
- yo no quedo que te canses mami, quedo que juegues conmigo.
- claro que jugaremos juntas mi cielo, hoy te quedaras con la tía Mina porque tengo que ir a trabajar más temprano ¿me prometes que te portaras bien con ella?
- ¡sí!
- entonces me puedo quedar tranquila – le dice poniéndose de pie
Las tres tomaron desayuno juntas, luego de algunos minutos Serena se puso en pie para arreglarse y salir a trabajar. Se despidió de su hija y de Mina y salió a la esquina para tomar el bus.
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- y ¿has tenido algún tipo de trabajo? – pregunta Nicholas mientras se llevaba una papa frita a la boca
- no, hasta el momento no ha aparecido nada. Creo que a muchos les está pasando lo mismo – le dice Darien sirviéndose un poco de agua caliente en su tasa
- eso se ve mal, si seguimos con esa racha lo más probable es que la empresa se vaya a quiebra – dice Andrew con tono preocupado.
- no se preocupen, siempre la empresa ha pasado por esas rachas ¿y? todavía seguimos trabajando en el mismo lugar, con la misma gente y las mismas muchachas guapas. Eso es lo mejor – dice Nicholas mirando a la muchacha que estaba a su lado.
- este chico no va a cambiar jamás – dice Andrew.
- vayan a sus oficinas, no les estoy conversando para verlos conversar por los pasillos les pago para que trabajen – les dice el jefe molesto
- si señor – le dicen los chicos para luego moverse cada uno a su respectiva oficina
Darien llego a la suya y a penas se sentó en su asiento de cuero, comenzó a pensar en Serena, la muchacha con la cual había podido hablar y sentirse en confianza por primera vez después de muchísimo tiempo.
Sin quererlo, un suspiro se escapó de sus labios. Frunció el ceño y negó con la cabeza, era algo totalmente imposible, no podía sentir cosas por una muchacha que hace tan poco tiempo conocía "pero la besaste" ahí como siempre su conciencia hacia su triunfal aparición.
Si tenía razón, él decía que no podía sentir cosas por una muchacha que apenas conocía pero perfectamente la había podido besar. Definitivamente se había comenzado a odiar, porque siempre que pasaba algo debía pensar tanto en las cosas. Quizás esa era una de las razones por la cual no había podido encontrar a la persona adecuada.
Se concentró en su computador y comenzó a escribir, debía poner su atención en el trabajo. Tomo un poco de café y trato de sacar de su mente a Serena, aunque le fue imposible.
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Serena acababa de llegar a su trabajo, fue hasta el camerino en donde dejo su bolso y comenzó a cambiarse de ropa. Estaba lista para ingresar a escena cuando una de sus compañeras ingresó.
- te están esperando en la entrada.
- no puedo salir, estoy a punto de salir al escenario – le dice frunciendo el ceño
- por lo que vi ese hombre quiere hablar contigo, creo que está un poco molesto – le dice poniéndose maquillaje
- ¿Qué características tiene?
- tiene el cabello negro, tiene los ojos azules y es alto.
- quizás es Darien – dice susurrando – gracias por avisar.
- de nada
Serena salió del camerino con una bata, en su rostro había una gran sonrisa. No entendía porque le agradaba tanto la visita de Darien, quizás porque era un chico de buenos sentimientos. Cuando llego a la entrada se quedó sin aliento.
- al fin apareciste – le dice el hombre acercándose a ella
- ¿Qué es lo que quieres?
- yo también estoy bien, gracias – le dice irónicamente
- no tengo ni la menor intención de entablar una conversación contigo – le dice enfadada
- está bien hermosa, solo vengo a decirte un par de cosas y me voy de este lugar de mala muerte.
- tienes la palabra.
- vengo por mi hija.
- ¿Qué fue lo que dijiste?
- que vengo por mi hija ¿o tengo que hacerte algún dibujo para que entiendas?
- Tú tocas a mi hija y te mato Seiya.
- te recuerdo que esa niña también es mi hija.
- esa niña tiene nombre. Eres de lo peor. Yo he criado sola a mi hija durante estos dos años. Tú ni siquiera nos has ayudado económicamente.
- solo vengo a buscar lo que es mío. Además yo pienso que es mejor que mi hija este conmigo ¿no crees?
- tú haces algo y te juro que moveré cielo y tierra para que tu no estés con Aiko.
- Serena, te lo estoy diciendo por las buenas. O quieres que vayamos a juicio para ver quien está en las mejores condiciones para criar a la niña - le dice en tono de desafío
- con tal de quedarme con mi hija estoy de acuerdo a ir a juicio.
- no sabes en lo que te estas metiendo Serenita. ¿Tú piensas que el juez va a permitir que una niña de dos años se quede con una mujer que trabaja bailando en un cabaret?
Serena se quedó en silencio, sentía un nudo en la garganta y las lágrimas que estaban a punto de estallar de sus ojos. Seiya tenía razón, si iba a juicio lo más probable es que le quitaran a su hija. Eso la destrozaría por completo. Al parecer había tomado una decisión.
- una madre siempre va a querer que su hijo este bien – dice en un susurro
- creo que nos estamos entendiendo.
- no, no nos estamos entendiendo. Yo si voy a ir a juicio, voy a luchar con uñas y dientes para que Aiko se quede conmigo. Y ya vas a ver que será así.
- ¿estas segura?
- más que nunca.
- pues prepárate a perder, nunca más veras a tu hija. Adiós y nos vemos en la corte.
Serena se apoyó en la pared con la mano en su pecho, su corazón latía muy rápido al punto de casi salírsele. Respiro un par de veces y fue hasta el camerino, busco en su bolso su billetera. La tomo y la abrió con la esperanza de encontrar lo que buscaba.
Daba gracias de ser ordenada, ahí estaba el número de Darien. Estaba segura que el la ayudaría a salir de esta y a tener a su hija para siempre a su lado.
