Discleimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, le pertenecen a Masashi Kishimoto. Yo solo los tomo prestados para crear mis historias, sin fines de lucro. Digan NO al plagio.
Porque inventar es vivir, se original.
Resumen
Sasuke después de tanto tiempo, tiene la oportunidad de obtener su único deseo, venganza. Decide hacer un pacto con el infierno, invocando a un ser que lo ayude. Sin saberlo invoca a quien menos esperaba: Hyuga Hinata, la nueva del instituto y la chica del infierno. AU. SasuHina.
•-•El primer atardecer•-•
"Hubo un tiempo en el que fui una dulce flor, pero me convertí, inevitablemente, en una fruta envenenada"
Esa noche no había sido una de las mejores que hubiese tenido. Tal vez fuera por el hecho de haber pasado la mayor parte de la noche en vela, pensando en el lio que se había metido, tenía que aceptarlo, estaba siendo demasiado optimista para ser él, además, no había investigado lo suficiente sobre el tema, nadie pensaría que cosas como esas, tan míticas, serian realidad.
No solo eso, el hecho de que fuera una chica como ella, tan frágil y a simple vista, inocente, la que se encargara de conceder venganza a quien se lo pidiera y no una simple venganza, enviar al incauto al infierno. Pasó la noche, recordando las palabras que salieron de su boca con tanta suavidad pero que a la vez podrían haberle causado escalofríos hasta al más valiente.
"Te concederé tu venganza, pero, a cambio tendrás que pagar un precio… te prometo que enviare a aquellos que te hicieron daño al infierno ¿Sabes que me tienes que dar? Tu alma. No lo sabías… cuando tú mueras, tú alma se irá directamente al infierno ¿Cuánto estas dispuesto a sacrificar por tú venganza?"
Le dio vuelta una y otra vez a las palabras dichas. Claramente no sabía que el precio por tal venganza, sería su alma. Pero, estaría dispuesto a entregar eso y más, no le importaba ir al infierno, ya vivía en el. Desde ese fatídico día se prometió a si mismo vengar a su padres, era la única meta que tenia, no importaba si tenía que entregarle su alma al mismo señor del infierno, el lograría su meta.
Todavía, no entendía muchas cosas sobre lo que había hecho ni como ella armaría el telón para el acto de la venganza, o en todo caso, ellos. El saber que incluso Neji, una de las personas en su círculo de amistad, estuviera involucrado, le restregó nuevamente en cara que nada es lo que parece. Aun así, necesitaba que ella le explicara bien.
No fue necesario llamarla, tal y como si la hubiese invocado, al salir de la mansión Uchiha, se encontró a Hinata, esperándolo al lado del portón. Solo la miró, tal vez unos dos segundos, pero la ignoró, ella sin embargo lo comenzó a seguir en silencio, mirando a cualquier parte menos hacia él. Caminaba tras él, a un metro de distancia y le daba su espacio a diferencia de sus acosadoras que lo observaban y lo invadían solo con la mirada.
Sentía que su presencia era casi imperceptible, excepto por el hecho de que ella hiciera algún movimiento torpe cada quince segundos, pasaría bien desapercibida. Podría describir esa escena como la de un hombre siendo seguido por un alma: No la ves pero sabes que está ahí.
De pronto Sasuke se detuvo, para observar al otro lado de la calle, tras de sí, Hinata chocó en seco contra la espalda bien formada del chico, sonrojándose al instante. El joven no prestó atención a eso y mantenía fija su mirada oscura en el lugar. Ella al mirar se sorprendió al ver a un grupo de personas afuera de la casa, siendo apenas contenidas por una cinta policial, los oficiales entraban y salían de la propiedad, hasta que al fin, los que parecían ser médicos forenses salieron, cargando una camilla con un cuerpo tapado por una sabana.
Inmediatamente, Sasuke se dio la vuelta, dispuesto a seguir con su camino, no era conocido por ser el chismoso del grupo. Hinata dio un respingo al sentir la lejanía de él. Cuando ya estaba a la misma distancia de antes se animo a decir.
—Un suicidio… — a pesar del volumen de su voz, Sasuke fue capaz de escucharla perfectamente, no le sorprendió mucho, después de todo eso debía ser muy normal de saber para ella, siendo quien era.
—No te sorprendas, las personas buscan soluciones a su manera, inclusive aquí —él ya se estaba acostumbrando, aun en esta parte de la ciudad tan tranquila y de clase media donde vivían, según, familias felices, era ya común ver este tipo de situaciones, para algunos una forma honorable de morir.*
—P-pero, Sasuke-san, hay otras alternativas… —a pesar de que escucho en su voz un tono de pena y compasión a un nivel exagerado, se negó a pensarlo, ella era otra.
— ¿Cómo el infierno? —ella abrió los ojos sorprendida, bajando la mirada. Sasuke no la veía, pero aun así pudo sentir su exaltación. Sonrió de lado, era la primera vez después de mucho tiempo, que sentía provechosa la compañía de alguien del sexo opuesto, ella sabía quedarse callada en el momento adecuado y no le exigía nada. Quito su sonrisa. Ella no era quien parecía, solo fingía porque él conoció a la otra ella, igual que muchas, ella solo se ponía una máscara, haciéndose la víctima. Era como las demás.
Al llegar a su centro educativo, más de uno se llevo la sorpresa de ver al dios del instituto, siendo seguida por la joven nueva. Pero, solo llego hasta ahí, porque por la distancia que llevaban nadie podría decir que tenían algo o si se conocían, solo podían especular. Era muy pronto para relacionar a tan singulares personas.
Era otra cosa muy diferente con sus compañeros. Justo al entrar se vio seguido por la filosa mirada de Neji, la cual era la primera vez que la sentía tan cortante con su persona. Sonrió con burla. No se sentiría intimidado y menos por un Hyuga, después de todo ahora estaban a sus servicios.
Hinata se sentó cerca de él, bajo la mirada agresiva y despectiva de algunas de sus nuevas compañeras de salón. Aunque se le notara en el rostro la incomodidad que pasaba al sentarse cerca de él, no decía nada, casi parecía muda.
El timbre sonó.
Los alumnos rápidamente tomaron sus lugares. Y casi de inmediato hizo acto de presencia una mujer, que sin duda era Kurenai-sensei. Ella de inmediato acomodo sus cosas dispuesta a empezar su clase lo más pronto posible. Justo cuando se levanto para escribir en la pizarra noto un rostro nuevo y tomo su hoja de registro.
—Creo que tenemos una nueva alumna —automáticamente las miradas se posaron a Hinata quien solo se quedo estática en su lugar— Hyuga Hinata —ella asintió—, no te preocupes, tendré en cuenta que eres nueva para lo siguiente —los alumnos la vieron, ya sabían lo que diría— les dejare un trabajo para mañana —se escucharon los quejidos y suspiros quejumbrosos— en grupo —esta vez, se dirigieron miradas cómplices entre ellos—, pero yo los escogeré.
Nuevamente sus expectativas fueron estrelladas al suelo. Al final la única contenta siempre seria la profesora. Para Sasuke esto no era nuevo, pero a la vez era casi un alivio, al menos así no recibiría las miradas incomodas y suplicantes de algunas chicas de su salón, solo esperaba que no le tocara con alguien fastidioso y ruidoso.
—Uchiha Sasuke con… —Kurenai miro el listado, pensando— Uzumaki Naruto.
¡Maldita suerte! Si es que existía. Oh sí, lo olvidaba, el en definitiva tenía una suerte divina porque mirar su situación, si él no tenía problemas o asuntos con el mundo divino y sobrenatural. Para nada.
Chasqueó la lengua.
—Si, notas decentes ¡allá voy! —exclamo alzando el puño Naruto feliz de la vida, por fin aprobaría a la primera Lengua y Literatura.
—Por única vez en tu vida —expreso entre dientes el joven Inuzuka, provocando unas cuantas risas disimuladas.
— ¡Retráctate 'ttebayo!
—Ya basta los dos, igual ambos tienen notas pésimas que mejorar —las palabras de su profesora los ensombreció— Hyuga-san —la mencionada respingó nuevamente en su asiento, Sasuke tuvo la ligera impresión de que la chica estaba teniendo el segundo paro cardiaco del día— tu también estarás de equipo con ellos, Sasuke tiene unas muy buenas notas y podría ayudarte, aunque —se fijo en su cuadernos de notas— ya tienes un excelente promedio en esta clase.
La suerte estaba de su lado, en definitiva. Viéndole el lado positivo, tal vez pudiese hablar con ella su ese asunto aunque se veía difícil teniendo cerca al Uzumaki.
El día pasó completamente normal, inclusive las clases de siempre le parecieron de lo más cotidianas, a excepción de un asunto. Desde que entro a la clase, cuando prestaba atención a su alrededor comenzó a sentir que el aire estaba pesado y espeso pero de una manera que no había sentido antes, nadie más pareció notarlo, pero para él era hasta asfixiante pero igual disimulable, supuso que era por la presencia de un ente infernal como lo era Hinata. Pero antes cuando estaba con ella no se sentía así.
En cuanto a la susodicha chica del infierno, prácticamente se mantenía lo más alejada posible de su persona, en los recesos desaparecía y no vio pista de ella a la hora del almuerzo. ¿Ella no tenía que estar con él para hablar o algo así? Tampoco es como si quisiera su compañía pero le parecía algo anormal. Oh claro, porque en definitiva una adolescente temerosa de hasta su propia sombra que envía almas al infierno en definitiva calificaba como normal.
Al termino de las últimas dos lecciones de clases se fijó en ella, al tocar el timbre de salida. Se veía algo extrañada, tal vez ella también sentía el ambiente extraño. Tomó sus cosas para salir, fue seguido por su amigo alborotador.
—Oye, bastardo, hagamos el trabajo en mi casa, ka-chan estaba con ganas de verte 'ttebayo — recordó a la siempre alegre señora Uzumaki la cual podría decirse era una versión mayor y femenina de Naruto, ligeramente femenina. Asintió en respuesta.
Hinata al ver que se marchaban sin ella, tomó sus cosas con rapidez dispuesta a alcanzarlos. Justo antes de salir del salón fue jalada del brazo por alguien, tras ella estaban Ino y Sakura.
— ¿Ya te vas, Hina-chan? esperaba que pudiéramos conversar —la rubia soltó su mano con un gesto entre abatido y reprochable, después tocó el cabello de la nueva— que lindo cabello, podría haberte arreglado para salir un rato.
—Lo siento, p-pero ellos ya se van y, debo alcanzarlos —dijo después de dar una leve reverencia.
—Típico de esos dos, tal vez otro día salimos juntas ¿verdad? —le preguntó al final, amablemente la Haruno.
—S-si, gracias y c-con su permiso… —otra reverencia y se alejó corriendo lo más rápido que sus pies le permitían.
—Espero que Sasuke-kun no sea muy dura con ella, se nota que es una muy buena persona.
—Él no será malo con ella y si, se nota que es buena —comentó Ino con tono neutral.
—Entonces saldremos tú y yo ¿no?
—Lo siento Frente, pero tengo asuntos esta noche —le dijo mientras acariciaba su melena rubia.
—Cerda, últimamente estas ocupada todas las noches, pero no se diga más, traeré nuestras cosas —Sakura se adentró en el aula dejando en el umbral de la puerta a su amiga, quien seguía viendo en dirección hacia donde se había dirigido la joven de ojos perla.
—Por supuesto que es una niña buena —habló para sí misma—, y también se lleva de maravilla con el Uchiha — el tono burlón se hizo presente, colocó su mano de frente, un cabello de color negro azulado era sostenido por ella— ¿no es así, Hina-chan? —una sonrisa extraña y el tono opaco de sus ojos apareció luego de que el cabello se partiera en dos.
A pasos rápidos y torpes pero aun así decididos, logró alcanzar a sus dos compañeros. El Uchiha apenas la miro ¿Era tan necesario verla como la chica del infierno para tomar su opinión en cuenta? ¿Solo así podría mostrarle algo de respeto? Siempre pasaba eso, la veían tímida y la pisaban pero luego la miraban con la capacidad de enviar personas al infierno y ahí sí, Dios guarde y la ofendieran. No le gustaba tener que verse fría y vacía pero con el tiempo, entendió eso, el masoquismo de la humanidad.
—Oh, Hinata-chan, ¿Por qué tardaste? —pregunto el Uzumaki.
—E-es que, Ino-san y Sakura-san…
—Así, ellas siempre dan la bienvenida a los nuevos pero creo que les caíste bien dattebayo —le aseguró con una sonrisa— ¿No sintieron algo raro hoy?
La pregunta tan de la nada tomó por sorpresa a Hinata, él pudo sentirlo, entonces el podría ser algo o ser alguien muy sensible a las energías, aunque por el nivel del aire era una energía fuerte y pesada casi hecha a propósito. Negó suavemente.
—N-no, lo siento Naruto-san.
—Llámame Naruto, Hinata-chan.
—E-este, si, Naruto-kun —el chico sonrió, ella era demasiado educada para llamarlo solo por el nombre.
—Hmp —ya era suficiente con tener a Naruto y ahora ella socializaba en un dos por tres con él. Ya estaba algo extrañado con el comentario de Naruto, él también lo sintió, claramente la Hyuga mentía pero ¿Por qué ellos si lo sintieron? O más importante aun ¿Qué cosa sintieron?
Llegaron a la residencial donde se encuentra la mansión de la familia Namikaze-Uzumaki, por el micrófono Naruto aviso que ya había llegado y que traía unos amigos. Las puertas se abrieron, dejando pasar a los estudiantes. Los ojos de Hinata viajaron por todo el espacio que se le fue brindado, instantes después de pasar por la entrada de la mansión sintió un leve hormigueo en su nuca el cual disimuló con rapidez. Algo aquí estaba raro. El jardín era definitivamente precioso, adornado con cientos de flores muy coloridas, "Eran tan, tan… Naruto" seria el pensamiento de cualquiera que conociera a tan hiperactiva persona, en ese momento, Hinata supuso que esa actitud debía ser de familia eso explicaría la gran aura que se esparcía y cubría toda la mansión. Era increíblemente cálido.
Al entrar pudieron observar la majestuosidad de tal morada, el dorado abundaba en gran variedad de tonos amarillos pero sin llegar a ser chillante para la vista. Los sirvientes saludaron de inmediato a los jóvenes y, por la expresión de Sasuke igualmente neutra, se notaba que no era algo nuevo para él.
— ¡Má! ¡Ya llegamos 'ttebayo! —lanzando su mochila al piso, junto con todo adentro, no esperó a gritar a los cuatro viento su llegada. El personal no parecía asombrado de tal comportamiento.
— ¡Esa no es manera de llegar Naruto! ¡Ya te lo había dicho 'ttebane! —Una mujer de unos treinta y algo de años por lo que se veía, salió a encontrarse con los jóvenes, portando una cuchara en mano y un gesto enojado— Naru-chan traes visitas —una risita nerviosa salió de su boca—, lamento mi comportamiento ¡Qué lindo verte Sasuke-chan! —era impresionante ver la confianza, libertad y elocuencia con la que hablaba, sin ese cuidado que se esperaría de una mujer de esa clase social. En definitiva la matriarca le había heredado humildad al rubio.
—Muy buenas tardes, Kushina —a pesar de decirlo con tan poca propiedad se encontraba un tono de respeto en la voz de Sasuke.
—Y traes a una chica ¿Es tu novia Sasuke-chan? —su tono pícaro no se hizo esperar, provocando un sonrojo, tipo alto de carretera, en Hinata.
—… —una risa estrepitosa lleno el espacio incomodo— el teme jamás va a tener novia, ella es Hinata-chan la chica nueva de la que te conté, Kushina.
—E-es un placer c-conocerla, Kushina-san —hizo una reverencia todavía algo cohibida, ella y Sasuke solo eran personas pactadas.
—Llámame Kushina, con confianza 'ttebane —le contestó con una sonrisa de oreja a oreja, después de propinarle un buen galletazo a Naruto por no referirse anteriormente a su madre como se debía, era simplemente irónico.
Caminaron hacia una sala pequeña, comparándola con el resto de la mansión. Hinata observó cómo estaba decorada con colores muy pasivos al estilo vintage, con retratos hechos a mano de algunas personas, incluyendo a Kushina y Naruto, además, en el centro se encontraba una pequeña mesita de vidrio con bordes de madera de Caoba y alrededor de esta unos sillones de color beige. La anfitriona los invito a sentarse con gesto educado.
Apenas se sentaron, una dama de avanzada edad, con sonrisa marcada en su rostro junto con unas arrugas que la hacían ver amable, se acercó con una bandeja. Antes de acercarse, la señora Uzumaki se levantó de prisa y con una sonrisa le quitó con suavidad la bandeja que traía galletas y té.
—Miyako, yo puedo servirles a los chicos, tú ve a descansar, estás en tu hora libre 'ttebane —la señora le hizo un gesto reprobatorio, dispuesta a debatir con la pelirroja, la cual solo le sonrió y finalmente, la mayor negó con suavidad.
—Como usted diga, Kushina-tan* —sin más, se retiró. La pelirroja comenzó a servirles el té a los tres jóvenes con tal maestría que se pondría en duda el si era la madre de Naruto. Finalmente se sentó al frente de ellos en uno de los sillones individuales, Naruto estaba en el otro y Sasuke junto con Hinata, compartían el sillón más grande.
—Y dime, Hina-chan ¿desde cuándo está cerrada la página y por qué? —preguntó relajada la Uzumaki mientras sorbía un poco de té.
—N-no entiendo, Kushina-san —la Hyūga dejó en su lugar la galleta de avena que estaba a punto de morder.
—Ya sabes —agregó la mayor como quien no quiere la cosa—, la pagina del infierno, tú debes saberlo, después de todo eres jigoku shōjo `ttebane.
Las reacciones no se hicieron esperar, Sasuke inmediatamente dejo el té de lado, completamente tenso; Naruto comenzó a toser copiosamente tras atragantarse con las varias galletas que sin ninguna delicadeza había metido en su boca; Hinata estaba quieta, con la cabeza gacha sin poder mostrarle a nadie la expresión de su rostro. Kushina permanecía tranquila como si lo que dijo fue un rezo en una iglesia.
— ¿C-como lo supo? —dijo al fin Hinata.
—No te asustes, no es necesario que llames a nadie —ante eso ultimo, Sasuke miro hacia Hinata, a su izquierda, ella estaba tocando su pulsera la cual estaba brillando apenas ¿con eso podría llamar a alguien? Todos los días se aprende algo nuevo—, sé muy bien tu situación, conocí a tu madre, de hecho fue mi una de mis mejores amigas, al igual que la madre de Sasuke —ante la mención del nombre de su progenitora, el azabache tensó su mandíbula—, sé desde joven que la familia Hyūga se encarga de esa labor, Mikoto y Fugaku también lo sabían.
— ¡Pausa! Y ¡retroceso! —Interrumpió Naruto, después de recuperarse—, me estás diciendo que la famosa chica encargada de enviar personas al infierno, es Hinata-chan ¡está Hinata-chan! —terminó señalando exageradamente a la aludida mientras se ponía de pie.
—Si, Naruto ¡No me interrumpas 'ttebane! —. Amenazó Kushina, haciendo que su hijo se sentara no muy convencido, con un puchero—, cuando Naruto me dijo que la prima de Neji se había transferido a su instituto ¡no podía dejarlo como si nada! Y revisé la pagina del infierno y resulta que ya no podía entrar, fue demasiada coincidencia —hizo una pose de sabionda—, y ahora que veo a Hinata con Sasuke comprueba mi temor —tomó su taza de té, la miró y luego posó sus ojos en los jóvenes azabaches—, hicieron un pacto `ttebane.
Ambos chicos se mostraron incómodos, no negando esa afirmación.
—Es algo irónico —Dijo nostálgicamente Kushina— que los hijos de las mejores amigas se conocieran de esta forma — Sasuke frunció el ceño, no le gustaba tener tan poco conocimiento de su situación, inclusive Kushina sabia más de esto ¿la familia completa estaba en esos asuntos? ¿Sus padres lo sabían? Entonces ¿desde cuándo las personas eran enviadas por otras al infierno?—, por lo que veo, Sasuke-chan, Hinata no te ha dicho nada —él miró a Hinata, dándole la razón a la mayor, la ojiperla miro hacia el frente, calmada pero huyendo de la mirada perforadora del Uchiha.
—Debí suponerlo desde antes —no tartamudeó, demostrándole a Sasuke que la otra ella había hecho acto de presencia y haciendo que Naruto la mirara como si fuese un bicho raro—, la energía que sentí al entrar era la de un campo de protección que cubre todo este lugar, usted es más fuerte de lo que aparenta y Naruto-san también —Naruto se rascó la mejilla con incomodidad—, usted lo sabe.
—Lo sé todo, pero sería mejor que Sasuke también se enterará, este asunto le incumbe a él del todo, aunque Mikoto-chan y Fugaku-baka no estarían de acuerdo con esto.
— ¿A qué se refieren con todo? —demandó el Uchiha, con la poca paciencia que le quedaba.
—Sasuke-san, yo no hago este trabajo por mero placer, de hecho, considero este trabajo miserable —todos ponían total atención en Hinata, la cual tenía un semblante vacio, para Sasuke, este era el momento, conocería qué estaba detrás de Hyūga Hinata. Ella procedió.
«Hace cientos de años, cuanto la tierra cultivada era todavía muy joven, las criaturas, llamadas ahora "mitológicas", rondaban la tierra, causando abundancia y destrucción. Las personas eran consientes de esto pero en vez de unirse más, hicieron lo contrario, dividiéndose en clases sociales y clanes. El no pertenecer a un clan era estar siendo pisoteado constantemente. Uno de los clanes más importantes de aquella época, fue el clan Hyūga. Y milagrosamente, la heredera de dicho clan fue Hyūga Hitomi, la joven más amable y bella que el sol vio nacer en un clan.
Las demás personas como ella, de clase social prestigiosa, no veían correcto su comportamiento, pensando en que eso haría débil a su familia y la expondría a daños, pero ella nunca cedió, su voluntad fue aun más grande. Inclusive llegó a enamorarse de un joven sin clan, sin apellido, solo con un trabajo de mercader, su nombre fue Kenta. Ambos se amaban y establecieron una relación que, para desdicha de muchos, se veía prospera y duradera. Toda su aldea conocía a Hitomi por su solidaridad hacia los más desafortunados, cuidaba de enfermos, heridos y huérfanos. No podía haber joven más buena que ella. Ojala hubiese sido así siempre.
Su alma buena no solo atrajo a personas, sino también a demonios. Hubo uno que no se rindió e inclusive logró destruir su vida. Hitomi fue citada un día en un campo de flores por un desconocido. Al llegar, él se mostro como un comerciante, sin clan y sin apellido, y le pidió fuese su esposa, ya que no tenía nada en el mundo y le quedaba poco tiempo de vida, el demonio internamente sonreía pero no contaba con la astucia de la joven.
— ¿Tanto deseas tenerme, demonio? —y ella al decir esto lanzó un conjuro el cual provocó que el demonio perdiera la movilidad de sus brazos, causándole un gran dolor y apareciendo en su frente una marca, la marca que los poderoso Hyūga dejan como señal de ataque. Su heredera ahora también seria conocida como alguien de temer. Y el demonio se encargaría de esto.
La malvada criatura habló con el señor del infierno el cual estuvo de acuerdo con él, uno de sus más leales sirvientes; Enma-ho, ofendido por tal osadía por parte de una humana envió a Izanami a imponer su castigo a Hitomi. Nuevamente, la heredera fue citada en el mismo lugar de antes, esperando encontrarse con el mismo demonio de antes, fue preparada. Al llegar, justo en el atardecer, se encontró con algo que no esperaba, ahí la esperaba Izanami, la reina de los infiernos. Demonios se agruparon alrededor rodeándola, acechándola, no tenía escapatoria.
—Has ofendido a el señor del infierno, tienes un corazón puro —Hitomi sintió que caía al vacio, y cuando miró a su alrededor observó imágenes de su familia siendo feliz y otras en las que sufría.
— ¡¿Por qué me enseñas esto?! —llorando preguntó al ver tales destinos.
—Porque todo esto depende de ti —todo se detuvo y alrededor de la joven apareció un símbolo en rojo bajo, salieron cadenas que la sujetaron con fuerza y llamas la rodearon, sintió quemar su alma—, a partir de ahora te dedicaras a enviar personas al infierno, los humanos miserables te pedirán enviar a otros al infierno y tu se los concederás, ¡cumplirás sus venganzas! —. El fuego comenzó a disminuir—, les heredaras este poder a todos los herederos, desde hoy hasta el final de los tiempos, recolectaras almas y ellos lo harán también en su tiempo —Hitomi lloraba—, si te niegas o alguno se niega, las almas de todos sus seres queridos y las suyas ¡irán directamente al infierno! —. Las llamas se detuvieron revelando a la chica con un kimono con flores rojas, lycoris radiata*, el poder fluía en su interior—, ahora cumple venganzas, jigoku shōjo.
Las risas de los demonios acompañaron las lágrimas de la maldecida, hasta que se ocultó el sol. Todos lo supieron, la hermosa doncella de corazón puro había sido maldecida. La familia quedó devastada, pero no podían abandonarla, ya estaban marcados. Los aldeanos que alguna vez ayudó, se mostraron con odio hacia ella.
— ¡Vete al infierno!
— ¡Deja de maldecirnos!
— ¡Eres un monstruo!
Ella mantuvo la esperanza, hasta que los aldeanos hicieron lo impensable, asesinaron a Kenta. Envuelta en odio y desesperación incendió la aldea que una vez fue su hogar, muy pocos se salvaron, la mayoría fue a dar al infierno, cometiendo así Hitomi, su primera venganza, una que ella misma deseaba. Ya no quedaba más de su corazón puro, ahora las almas de sus familiares permanecen encerrados en lo que una vez fue su corazón. Sus sucesores continuaran esparciendo odio y venganza hasta el final de los tiempos.»
Al final del relato, el silencio carcomía el ambiente, al igual que Naruto lo hacía con unas galletas. Sasuke no esperaba tal información pero no mostró más de lo usual.
—Puede que piensen que disfruto esto pero no es así, yo también he probado el infierno —ella permanecía quieta sin ver nadie, su voz se quebró un poco pero no mostro nada en su rostro—, yo soy la segunda chica del infierno desde Hitomi-san, y creo que sé lo que se siente. Pero no puedo arrepentirme de nada, el alma de los seres que amo está en juego así que —sonrió hacia Kushina, posando una mano en su pecho—, usare está vida para esto.
—Tu madre estaría orgullosa de ver en lo fuerte que te has convertido, ¡no! Si hubiese dejado que llamaras a alguien creo que ya estaría cortando flores del otro lado —la pelirroja rió contagiosamente— pero falta algo por decir —la vieron con extrañez—, Sasuke-chan ¿no te has preguntado, después de lo que ahora sabes, por qué Hinata-chan esta solo a tu disposición cuando antes con la pagina del infierno podía conseguir más almas?
—… —Sasuke frunció el seño, había más.
—Pues resulta que tu alma le es más valiosa a Enma-ho que cualquier otra alma, porque tu desciendes de demonios —los ojos de Sasuke se quedaron sorprendidos pero se tornaron molestos, Naruto comenzó a ahogarse nuevamente con migajas de galleta— resulta que en el mismo tiempo en el que ocurrió la tragedia del clan Hyūga, el clan Uchiha se vio alterado un poco, su heredera se casó con un demonio, no conozco la historia, tampoco es como si me importara mucho —dijo susurrando lo ultimo mientras se metía una galleta a la boca— así que tienes un poco de sangre de demonio y de por si, los Uchihas tienen almas poderosas. Sasuke estaba analizando todo, y con su seño fruncido le recordó a Kushina cuando eran jóvenes y Mikoto les contó eso, ese niño era una copia en apariencia a su mamá y desgraciadamente, para Kushina, tenía el mismo mal carácter que Fugaku. Ella continuó.
—No sabes el desmadre que ha ocasionado esto, todas las criaturas deseen ser quien le entregue el alma de Sasuke al señor del infierno.
— ¡Espera, ttebayo! —. Ante otra interrupción de Naruto, Sasuke le envió una mirada fulminante y hastiada, nunca se callaba ese idiota—, si Hinata-chan es sirvienta del infierno, no se supone que nadie de esos cosos —movió las manos de manera extraña— deberían respetar a Hinata-chan y no entrometerse porque, bueno ¡ella es la chica del infierno!
—Naruto, depende, en este caso están impulsados por sus propios deseos, Enma-ho no les impedirá atacar tanto a Hinata-chan como a Sasuke-chan, no les importa el riesgo —le explicó alzándose de hombros.
—Lo tengo muy presente, Kushina-san, de hecho hoy sentí una presencia maligna en el instituto —ante tal mención, la pelirroja miró a Naruto y él asintió. Ahora Sasuke entendía esa sensación y porque la sintió, él también era algo más que un humano común.
—Entonces deberías vivir con él para mantenerlo vigilado mientras te encargas de su venganza —la Uzumaki dirigió una mirada molesta hacia el Uchiha—, espero que sepas bien en lo que te metiste y espero que esa venganza contra el asesino de tus padres no te termine destruyendo, todo esto es peligroso 'ttebane, lastimosamente Mikoto-chan nunca pudo explicarte nada, eras demasiado pequeño —su mirada se volvió melancólica— ¡pero! Cuenten con el apoyo del clan Uzumaki 'ttebane, Naruto tiene en su interior al demonio de las nueve colas ¡te será de ayuda, Hinata-chan 'ttebane! —gritó con el puño en alto.
— ¡Eh! ¡¿Yo 'ttebayo?! —dijo el aludido haciéndose el ofendido.
— ¿Algún problema? —le contestó amenazante.
—N-no, para nada ¡de veras! Será genial hacer equipo con ustedes, Hinata-chan, el teme y yo.
—Muchas gracias por su apoyo, Kushina-san —el azabache miraba a Naruto con una ceja alzada, él siempre supo que ese rubio idiota que era su mejor amigo, no tenía nada de normal. Hinata sonreía ante esto. Todos sabían que todo empezaría a complicarse.
Después de terminar su plática, añadiendo datos sobre el demonio que Naruto tenía sellado en su interior y que el clan Uzumaki se ha encargado de mantener encerrado desde la antigüedad, realizaron el trabajo que Kurenai-sensei les dejó, fácil y bien hecho. Ahora se encontraban caminando, despacio, Hinata detrás de él, de cara al atardecer, muy pronto se pondría el sol y por lo que veía Sasuke, Hinata lo acompañaría hasta su casa. Las calles estaban vacías, los autos casi no pasaban y el sonido de las casas era casi nulo y tranquilo. Podría decirse que solo se escuchaba su caminar.
— ¿Por qué lo haces? —la masculina voz de Sasuke sobresaltó a Hinata, haciendo que respingara.
— ¿Qué…qué cosa, S-Sasuke-san? —el azabache no la miró pero supo que había levantado el rostro con confusión.
— ¿Por qué actúas así? Puedes ser fría como lo eres haciendo tu trabajo, te darías a respetar con facilidad —él metió sus manos en sus bolsillos, hablando casi con desinterés,
—N-no me gusta imponer cosas a los demás, solo soy a-así cuando es necesario —ella se sonrojo con una mirada feliz—, si soy como soy en realidad, a-aunque sea solo la mitad de mi tiempo, m-mantengo los recuerdos en los cuales fui feliz y así, u-una parte de mi madre permanecerá en mi.
Esa respuesta no se la esperaba. Mantener a su madre con vida, él también lo deseaba pero lo haría de otra manera, los vengaría, porque sus recuerdos, los recuerdos de cuando fue feliz, eran los que lo torturaban y serian los que lo seguirían empujando hacia su deseo. En cierta manera, la comprendía, y es que sus destinos ya estaban unidos pero sus corazones estaban separados. Al igual que con el primer atardecer del pasado, este atardecer marcaba el comienzo de cosas que no podrían controlar.
Confucio nos advirtió: "Antes de embarcarse en un viaje de venganza, cava dos tumbas"
Aclaraciones:
Forma honorable de morir: El seppuku (切腹) o hara-kiri (escrito con los mismos caracteres, pero en distinto orden: 腹切). Era una práctica común entre los samurais, que consideraban su vida como una entrega al honor de morir gloriosamente, rechazando cualquier tipo de muerte natural. Por eso, antes de ver su vida deshonrada por un delito o falta, recurrían con este acto a darse muerte. A diferencia de en occidente, en Japón no es visto como una muerte sin honor, es todo lo contrario, igual siguen desaprobándolo pero es una cuestión de culturas.
Kushina-tan: La terminación "tan" se usa en Japón para referirse a pequeño (a), cuando los nombres terminan en "ta" suele usarse así: Hinata=Hinatan, Jinta=Jintan. Sería algo así como una abreviación, entonces seria pequeña Kushina.
Lycoris radiata: (No sé si lo dije antes, perdonen si repito) Es el nombre de una de las flores tradicionales de Japón. Es conocida vulgarmente como la flor del infierno y, aunque son mis favoritas, es considerado de mala suerte tenerlas sembradas en casa. Se utilizan comúnmente para llevarlas a las tumbas de los familiares.
•-•
¡He vuelto 'ttebane! Me extrañaron *se escuchan sonidos de grillos* Yo sé que me extrañaron T-T. La verdad no tenía planeado tardar tanto tiempo y al ver lo mucho que había esperado para actualizar, inclusive pensé en borrar la historia pero no tenia, no quería y… *aparece una sombra con un trinche y una antorcha* no podía. Estos dos capítulos son más bien como el relleno introductorio del fic, planeo hacer una especie de relatos individuales, al igual que en la serie: Jigoku Shōjo o Hell Girl, como la conozcan, aunque claramente muchas cosas serán diferentes. Actualizare dentro de un mes (si las huelgas de los profesores me lo permiten, lo haré antes), este año se decide mucho en mi vida, tengo que mejorar mi nota de presentación y mantengo la fe y la esperanza de que no me volveré a quedar `ttebane.
Agradecimientos (con fresas cubiertas con chocolate y mangos verdes con limón para ustedes *¬*) a:
Dark Amy-chan (eres la leche, me encantan varios de tus escritos *-*)
SoDamnBeautiful1 (Me encanta tu nombre *-*)
Aoi Black (Otro nombre que me encanta *-*)
Maziixd (aquí está el capitulo, me encanta la serie *-*)
Bee Hyuga (Gracias por el dato, estos dedazos ninjas que se salen de control, gracias) *-*
Guest (Me encanta cuando Hinata se vuelve más fuerte *-*)
Andrea (gracias por el review, mis ideas son muy extrañas *-*)
nn (muchas gracias por el review *-*)
soten nagata (la verdad ahora que lo veo también me recuerda a Kuroshitsuji *-*)
El próximo capítulo se titula:
•-•La chica poseída•-•
PD: Hagan sus apuestas sobre qué pasara jojojo ok no xD
