EL AGUJERO OSCURO DE HARRY. Cap 3.

Harry seguía anonadado por la terrible imagen que observaba y por el gran miembro retorcido hacia el ombligo de El-Que-No-Debe-Ser-Penetrado.

- Harry, no. No es lo que parece – Decía Dumbledore con la boca llena de sustancia blanca. – El me obligo, yo no quería.

- ¿Cómo que te obligue, Dumbledore? Tú me llamaste desesperado por follar con alguien. No me dejes ahora por un despenetrado (despechado xD) – Replico Voldemort.

- ¡Me da igual quien obligara a quien!, ¡el caso es que estaís haciendo un sesenta y nueve mortal sin mi! Vergüenza debiera daros practicar juegos sexuales sin el hijo del gran Vidal Potter. – Dijo Harry despenetrado.

Aunque Harry estaba muy dolido, debido a sus fisuras anales, se excito tanto que no pudo evitar meterse la varita por su agujero oscuro y darse un poco de autoplacer. Cuando sintió el temblor eyaculador en el gran miembro desconocido de Dumbledore saco su varita del agujero oscuro y de un golpe con el miembro desconocido dejo inconsciente a Voldemort en una esquina del despacho mientras el fenix Fawkes soltaba gotas de semen encima de Voldemort para reanimarle, pero una vez conseguido, Voldemort no fue a por Harry, sino que abrió la boca para dejar que el fabuloso elixir del fénix le cayera muy dentro y le chorreara por la barbilla.

Mientras tanto, Harry se acerco a Dumbledore, que estaba a punto de correrse, y sin demora le puso un spectus condonus y le agito el gran miembro hasta que el volcán estallo dejando a Dumbledore seco y semi inconsciente debido a la gran explosión de placer que acababa de tener gracias al ágil movimiento de muñeca de Harry.

Harry observo que el spectus condonus casi revienta del gran contenido y sin pensárselo dos veces se lo quito con sumo cuidado para no tocar el gran miembro enfermo del director, mientras se preguntaba para que lo querría Snape.
Harry se dirigió presurosamente hacia las mazmorras para dar la maravillosa leche de soja a su amor secreto, Snape, sin dejar que ni una sola gota se derramara, ya que cuando una estaba a punto de caer el las relamía.

Por el camino se encontró a Hermione, que salía del baño de Mirtle la llorona, con una extraña sustancia blanca que le salía por la comisura del labio llegándole hasta la barbilla.

- Hermione se te cae la baba. – Dijo Harry sospechando que esta vez no se trataba de baba de caracol.

Hermione muy ruborizada se agarro los pechos de un descomunal y desconocido tamaño y salió corriendo.

Harry se quedo mirando por la puerta del baño, de la cual empezó a salir mucha gente, entre ellos Ron, que al ver a Harry se lanzo sobre él, poniéndolo contra la pared.

- Harry, no llores, esto te va gustar – Dijo mientras le lamía la nuca y metía su miembro desconocido por el agujero oscuro de Harry con tanta fuerza que termino por desgarrarlo del todo.

- ¿Por qué Ron? ¿Por qué? – Repetía entre sollozos Harry una y otra y otra vez. – Éramos amigos, si hubieses querido podríamos haberlo hecho con lubricante. ¡Ohhhhh, mi ojo…! ¡Del culo! – Decía Harry gritando como una loca y sujetando como si de su propia vida se tratara el spectus condonus que Snape le había pedido.

- Harry, te deseo, pero te deseo a la fuerza. Si me cedieras amablemente tu agujero oscuro, no me excitaría tanto, de ahí la violación que estoy acometiendo. – Susurró Ron al oído de Harry con voz lasciva.

Harry seguía gritando mientras Ron le violaba brutalmente en medio del pasillo, pero al ver que sus gritos no valían para nada, decidió dejarse llevar y comenzó a gemir de placer. Ron al ver que a Harry le estaba gustado paro en seco y se fue diciendo:
- Te lo he dicho Harry, si no es por la fuerza no me pone. Ya te pillare por banda otro día y espero que la próxima vez no te guste. – Dijo Ron a Harry mientras este había estado cerca de rozar el cielo.

Harry, decepcionado y muy cachondo, continuo su camino hacia las mazmorras. Pero a medio camino se paro porque estaba muy excitado y necesitaba saciar su ansia sexual. Así que saco la varita e invoco un patronus.

- ¡Expecto patronus! – Grito Harry a punto de volverse loco a causa de su excitación.

De la varita salió un ciervo plateado con unos desmesurados cuernos, homenaje a James Vidal Potter, y sin pensárselo dos veces arremetió contra el agujero oscuro de Harry introduciéndoselos muy muy dentro.
Harry, comenzo a gemir como un poseso.

- ¡Sigue, ciervo! ¡Sigueeeeee! ¡Métemelos muy adentro! Que no te importen mis fisuras. – Decía Harry sintiendo un placer sin igual mientras seguía sujetando el spectus condonus con la mano.

Harry estaba a punto de volver a rozar el cielo, cuando el patronus se desvaneció, dejando a Harry muy cachondo y sangrando como un autentico cerdo por el agujero oscuro.

Harry decidió que antes de entregar el spectus condonus a Snape debería pasarse por la enfermería a que le dieran unos puntos de sutura, sin imaginar lo que allí se encontraría.

Cuando llego a la enfermería llamo a la puerta y oyó una voz que sonaba muy cachonda que decía:
- Pasa, pasa, no seas tímido.

Harry entro sangrando por su agujero oscuro y vio a la señora Pomfrey con un picardías encima de una de las camillas en una posición muy sensual y Harry pensó "¡Va a ser la segunda mujer del día!" y acto seguido se bajo los pantalones, pero esta vez no para meterla ni que se la metieran, sino para que le cosieran el agujero. Pero cual fue su sorpresa cuando la señora Pomfrey se quito el picardías con una inusitada destreza dejando al descubierto su miembro desconocido, el cual no era femenino, sino masculino.

- ¡Oh! ¡Nunca me lo habría imaginado! ¡Tu virilidad asombra! Casi tan grande como la mía – Decía Potter con voz placentera. – Pero esta vez señora… Digo, señor Pomfrey, no serás tu el que la meta, sino yo y no sin antes de que me cosas el agujero.

- Esta bien, nunca antes había conseguido sexo tan fácilmente y con un chico tan guapo como tú – Dijo la señora Pomfrey con una voz de enfermero transformista mientras cogía aguja e hilo para coserle apresuradamente.

Una vez hubo terminado, a Harry no le dio tiempo ni a levantarle porque la señora Pomfrey ya le estaba penetrando, desgarrándole el buen cosido que ya le había hecho.

- ¿Por qué? ¿Por qué tú? – Pregunto Harry intentando librarse pero no con mucho énfasis porque ya de todas formas le estaba gustando.

La señora Pomfrey le dijo:
- Harry, relájate y disfruta o lo pasaras mal porque tengo un miembro desconocido colosal.

Harry obedeció asumiendo que siempre sería pasivo.
Y desde los campos de quidditch se podían oír los desgarradores gritos de Harry, pero de placer.