Familia
(Parte A)
-De todos los lugares del mundo ¿Por qué Chernóbil?-Me lamentaba aferrándome al cinturón de seguridad.
-Tu fuiste el que dijo que había que tomar la iniciativa-Me regañó Nate, también aferrado al cinturón.
-Tiene razón, fue tu idea-Vlad también se pusó en mi contra, aunque él estaba sentado de piernas y brazos cruzados.
-¿Por qué seré tan idiota?-Me seguía lamentando.
-SI ¿Por qué?-Nate seguía enojado.
-Ya, ya, cálmense ¿Qué es lo…
-Jullie, ni se te acurra terminar esa frase-Interrumpió Nate.
-¿Por qué?-Preguntó ella.
-Porque si dices "¿Qué es lo pero que podria pasar?", siempre pasa lo peor-Respondió Nate histérico.
-Nate-Ken lo bajó de las nubes.
-¿Qué?-Este volteó a verlo.
-Acabas de decirlo-Ken lo devolvió por completo a la realidad.
-Seras idiota-Drake aprovechó para insultar a Nate.
-Bastante-Vlad lo apoyó.
Nate agachó la cabeza y se quedó callado, por suerte para todos.
-¿Realmente es tan terrible ir a Chernóbil?-Preguntó Jullie.
-Es lo mas cercano al infierno-Respondí yo recordando la ultima vez.
-No, es mucho peor-Agregó Nate, quien me había acompañado aquella vez.
-¿Cómo?-Seguia preguntando.
-Es mejor que lo descubras cuando bajemos-Yo seguía aterrado.
-Si te pone así, no quiero saberlo-Tenia sentido y razón-Cambiando el tema ¿Cuál es plan?
-Sobrevivir-Respondió Vlad.
No podria haberlo dicho mejor, Chernóbil se había vuelto lugar mas cercano al infierno en toda la tierra.
-Por ahora, solo mantengamos juntos-La calmé un poco, la respuesta de Vlad la había asustado.
Yo había sido el idiota que había sugerido tomar al toro por los cuernos.
-Estoy harto de esperar a que el enemigo se mueva-Me había enojado por el hecho de que mi tio no nos tenia información ni misión.
-Jared tiene razón-Me apoyó Ken-No lograremos nada esperando aquí sentados.
-"Es mejor escudo puede ser una espada afilada"-Vlad también estaba conmigo-Podriamos lograr mas si nos movemos nosotros.
-Si están dispuestos, podriamos tomar acción, pero deben ser discretos.
-SI-Al escuchar eso me entusiasmé, al igual que los demás.
-(Pero aun así ¿Quién hubiera pensado que nos mandaria aquí?)-Pensaba el ver que descendíamos.
Aterrizamos por completo y bajamos, a pesar de ser casi medio dia, no pasaba mucha luz a través de las densas nubes.
-No le veo lo malo-Dijo inocentemente Jullie al ver el lugar vacio.
-Este no es mas que el punto de inserción mas seguro-Le expliqué mientras sacaba mi pistola-El lugar al que vamos esta a 16 km.
-Entonces ¿Por qué nos dejan aquí?-Preguntó indignada.
-Como te dije es el mas seguro-Miré a los edificios que nos rodeaban y encontré el marcado-Por aquí.
Entramos en el edificio y sabimos las escaleras hasta la azotea, tomé los prismáticos y pude ver nuestro objetivo.
-Ahí nos dirigimos-Le dije a Jullie mientras le daba los prismaticos para que viera.
-¿Un hospital?
-¿Realmente tenemos que volver ahí?-La voz de Nate seguía nerviosa.
-Si-Fue todo lo que respondí, yo también tenia miedo, solo que me controlaba-Vlad-Extendí la mano para que me entregara la ballesta.
Por desgracia la cuerda no llegaba al hospital, sino que a un edificio a unas calles de distancia, di en el blanco y fui el primero en bajar usando la polea. Cuando los demás llegaron, los guié hasta la entrada del hospital, "mierda" era todo lo que pensaba.
Apoyé mi mano en la manija, respiré hondo y abrí las puertas del infierno.
-No es tan malo-La voz de Jullie resonó por el pasillo oscuro.
No respondí, estaba atento a lo que podía ocurrir. Por desgracia llegamos al verdadero objetivo, el pabellón psiquiátrico. Cuando entramos lo primero que notamos fue la inmundicia de la peste a sangre que impregnaba el lugar, me provocó arcadas, y Nate casi se desmaya de no ser porque Ken lo sostuvo.
-¿Qué ocurre? ¿Por qué te detienes?-Me preguntó Jullie.
Una vez mas me quedé callado, miré al piso y pude ver que el símbolo comenzaba a emitir su destello rojo y macabro. Todo se cubrió de sombras, cerré mis ojos, y escuchaba los gritos de miedo de Jullie y los rugidos de Ken y Drake, en mi mente me disculpaba por no haberles advertido. Simplemente mi miedo me había impedido hacerlo, pero había algo que si podía hacer, algo que nunca hacia.
-"Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenia siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo"-Revelaciones 13:1, aclara la visión de aquellos que visitan el infierno, al evocar a unos de sus guerreros.
Un milagro, había funcionado. Ahora estábamos en el lugar, huellas ensangrentadas cubrían las paredes y había escrituras hechas de igual manera, algo realmente repugnante, Jullie estaba de rodillas llorando, Ken y Drake estaban en estado animal, sus instintos habían despertado, y Nate estaba en shock, sentia una terrible impotencia al verlos así. Iba a remediarlo.
-Vlad, quedate con ellos, si algo pasa usa esto-Me despedí por el pasillo y le arrojé una esfera de agua bendita, para volver. No le di tiempo de responder, aunque me pareció escuchar un "suerte" mientras me alejaba.
Mi objetivo, encontrar a Shion Ta'Jul e interrogarlo, al salir por la puerta que supuestamente daba acceso al exterior del hospital, me encontré en el descanso de una escalera, y la puerta que se cerró a mi espalda había desaparecido, bajé por las escaleras unos tres pisos, si era de poco monta debía de estar en los primeros círculos, al entrar me topé con un verdadero infierno, demonios hasta donde me alcanzaba la vista.
Inmediatamente sintieron mi aroma, y se lanzaron hacia mi, no había manera de que ganara, solo tenia municiones suficientes para unos cien demonios. Con un par de disparos cree un pasillo y pasé corriendo a toda velocidad, no tenia mucho tiempo me apresuré a buscar, el instinto combinado con las habilidades visuales del virus, me garantizaba que podía encontrarlo. Mientras huía, lo vi, Shion Ta'Jul observando con cuidado cada uno de mis movimientos. Saltó delante de mi y me detuvo.
-Por fin, mi venganza-Se jactaba viéndome desde arriba, yo había quedado tirado de espaldas.
-No lo creo-Lo barrí con mi pierna.
Estando en el piso, lo sujeté del cuello contra el suelo. Vi que todos se acercaban, no tenia tiempo asique con el machete le dibujé un sello en el pecho.
-Idiota, ya estamos en el infierno.
-Eso lo sé-Golpee el sello con mi palma y apreté, un demonio comprimido al tamaño de una canica, cortesía de la biblia negra de mi padre.
La puse en mi bolsillo y busqué la nueva ubicación de la puerta, en la pared opuesta de un cráter enorme, lo que me faltaba. Volver atrás no era una opción, corrí hacia la orilla y con un impulso salté la mas fuerte que pude, en el aire seguía corriendo, pero había quedado corto, al ver que el cráter no tenia fondo, sentí pánico y miedo. Entonces recordé que durante mi pelea con Mercer él había usado algo como un latigo, no tenia nada que perder y convertí mi brazo en eso, lancé que seria mi mano y se clavó sobre la puerta, ese cartílago largo se retrajo a alta velocidad, estirando mi pie patee la puerta rompiéndola, pero pasando el umbral.
-Eso estuvo cerca-Me admiré mientras la puerta desaprecia frente a mis ojos.
Revisé que Shion siguiera en mi bolsillo y tras verificarlo subí las escaleras, la puerta que necesitaba no estaba, tomé mi escopeta y disparé contra la pared que la reemplazaba, no sirvió de nada. No podria volver a casa, mis amigos, mi familia, me necesitaban. Si esperanzas apoyé mi frente en la pared, no pude evitar pensar en cada persona que conocía, entonces un brillos negruzco surgió de mi pecho, mas bien del collar de mi madre, entonces la puerta apareció de la nada.
Atravesé la puerta aliviado, y corrí hacia el lugar donde me esperaban los demás, pero a los lejos pude ver que la puerta estaba atestada de personas que andaban en cuatro patas llenos de sangre y desnutridos, comencé a dispararles a lo lejos y me abrí paso, cuando entré una nueva oleada se acercaba.
-Vlad, ahora- Le dije mientras saltaba dentro del símbolo.
En cuanto Vlad arrojó la esfera al suelo, todo se detuvo un segundo y volvimos al otro Chernóbil.
Miré a Vlad, quien me extendió la mano para levantarme, el lugar estaba seguro, los demás habían quedados desmayados, incluyendo a Nate.
-Que débiles que resultaron-Dijo Vlad mientras se sentaba en una de las camillas-Pero tu ¿Cómo te las arreglaste?
Me agaché a revisar como estaban, pulso y respiración normal por suerte.
-No es la primera vez que hago esto-Respondí sin animos, me preocupaban los demás.
-Tampoco Nate y miralo-Insistió.
-No estoy seguro, pero, siento los efectos del paso como cualquiera pero al llegar se detienen, tal vez porque tengo un demonio conmigo.
Revisé sus Psyco Pass, tan solo acercarse a ese lugar puede volver loco a cualquiera que no los lleve, normales.
-¿Qué hacemos?-Me dijo Vlad aceptando mi respuesta a pesar de que ni siquiera yo sabia si era correcta o no.
-Esperar a que despierten puede ser peligroso-Miré alrededor, a las camillas-Podríamos llevarlos al helicóptero en esas.
-Queda demasiado lejos-Replicó.
-Revisa si queda alguna ambulancia-Sugerí, o mas bien ordené.
-¿Estas seguro? Quedaras solo-Antepuso eso.
-Si-Pero importaban mas los demás.
El desapareció atravesando el suelo, y yo quedé solo con ellos. No era muy agradable, después de todo habían acabado así por mi culpa, debía de haberlos protegido pero no lo hice. Vlad confirmó la ambulancia y la llevó a la entrada, partimos al punto de inserción y partimos lo mas rápido posible.
Mision cumplida, pero a un alto precio.
-¿Cómo están?-Le pregunté al doctor que salía de la sala.
-Estables, despertaran en un par de horas-Respondió sonriendo levemente.
Tras escuchar eso me senté aliviado, entonces vi que mi tio venia por el pasillo y se sentaba a mi lado.
-Parece que sufrieron los efectos del paso, aunque me sorprende que a Nate le pasara del nuevo-Si buscaba calmarme o siquiera tranquilizarme, no lo logró-¿Y bien? ¿Lo lograron?
-No pude interrogarlo-Respondí buscando en mi bolsillo.
-Entonces todo esto fue en vano…
-Pero lo traje aquí-Lo interrumpí poniendo frente a él mi mano con Shion.
-Bueno-Iba a tomar la esfera-Luego lo interrogaré…
-No-Apreté mi puño impidiendo que la tomara-Por él los demás terminaron así, yo lo haré.
Me pareció que sonrió ante mi decisión, pero no pude verlo bien. El silencio se apoderó del lugar, mi tio empezó a fumar aun estando en contra de las reglas.
-Sabes, la primera vez que fui al infierno como líder de equipo me pasó algo parecido-Me comenzó a decir, llamando mi atención, casi nunca hablaba de su pasado por si solo-Eramos 10, incluyendo a Andrew, Alma, Scott y yo, entonces tu padre y yo aun eramos algo… inexpertos, la mitad enloqueció al terminar el paso, el medico del equipo se quedó con ellos a pesar de que él también estaba sufriendo los efectos, Scott y Alma nos guiaban, las visiones nos atormentaban, en cierto punto consideré seriamente abandonar la misión, pero Andrew me ayudó a seguir. Cuando logramos nuestro objetivo tuvimos que regresar pero Mammon no iba a dejarnos ir como si nada, Andrew y yo hicimos barrera para proteger a los demás mientras se posicionaban en el lugar. Cuando Scott me dio la señal miré a Andrew, pero él no me respondió, tomé eso a la ligera pero lo que no sabia era que las visiones lo habian consumido hasta dejarlo en shock, para cuando me di cuenta lo tomé del brazo y lo jalé dentro del símbolo, pero Mammon se quedó con un premio, su mano. Ahí estaba, con la mitad de mi equipo, desmayados y con mi mejor amigo desangrándose por una herida demoniaca.
-¿Por qué me cuentas esto?-Lo interrumpí sin entender.
-No interrumpas-Me regañó con una sonrisa-Durante días me sentí culpable, mas aun porque la misión había sido idea mia, por mi egoísmo mi mejor amigo casi muere y provoqué que cinco agentes se retiraran, llegué a considerar el renunciar, pero Scott, Alma y Andrew ayudaron a dejar esa idea de lado, años después nos reimos de lo pasado, comparado con lo mio, esto es una rotunda victoria.
Solo pude sonreir, él apoyó su mano en mi hombro y me sonrió sacándose los lentes de sol.
-(Él tiene razón, no tiene sentido castigarse por lo que pasó)-Reforcé en mi mente la idea de que debía estar bien por los demás.
Cuando la enfermera salió a informarnos que habían despertado, salté de mi asiento y entré a verlos. Ahí estaban, enteros y algo confundidos.
-Jared ¿Qué nos pasó?-Me recibió Jullie.
-Fuimos al infierno-Respondí de forma corta mientras me sentaba en una silla para explicarles mejor-Existen 7 puertas al infierno sobre la tierra, cada una corresponde a un pecado capital, en esta caso usamos la puerta de la ira.
-¿Eso que tiene que ver?-Interrumpió Ken algo enojado.
-Tiene mucho que ver, cuando uno va al infierno, durante el viaje y la estadia sufre de visiones, estoy seguro que las recuerdan-Al decir eso pude ver que asentían de forma leve-Estas dependen de que puerta se use, la ira se alimenta del miedo y el odio, asique pueden darse una idea. Su mente no lo resistió y acabaron por desmayarse para evitarlas.
-Y si nos desmayamos ¿Cómo llegamos aquí?-A Ken no le agradaba lo que pasaba.
-Ustedes se desmayaron, pero Vlad y yo no, mientras él los cuidaba yo cumplí la misión.
-¿Cómo pudiste hacerlo? Siendo que las visiones también suceden durante la estadia ahí-Me criticó Ken.
-Por esto-Alcé mi brazo dejando al descubierto la marca del dragon-No estoy seguro, pero creo que la oscuridad me ayuda a soportar eso, no digo que no las sufra pero con un poco de concentración puedo ignorarlas-Expliqué sintiendo culpa-No voy a mentirles, ustedes acabaron así por mi culpa.
-¿Pudiste hacer algo para evitarlo?-Nate me miró con una expresión seria.
-No, pero la misión fue mi idea y…
-Entonces no fue tu culpa-Me calló.
-Si, nosotros decidimos seguirte-Lo apoyó Jullie.
-Pero…-Habia comenzado.
-Recuerda que también fue mi idea-Me dijo Ken ahora sentado y cruzando los brazos-No acapares toda la culpa, pero para la próxima avisanos que nos puede pasar.
Solo pude sonreírles y asentir, luego de eso la enfermera me dijo que debía irme. Me despedí de mi familia con una sonrisa y sintiéndome bien. Y preparado para lo siguiente, interrogar a Shion.
La sala de interrogatorios del sindicato, si existe un lugar de tortura mejor sobre la tierra, háganmelo saber. Sellos especiales, paredes impenetrables hasta para Vlad, una silla de madera vieja y una luz fosforescente, hasta a mi me daría pánico estar ahí un minuto.
