¡Hola a todos! ¿Qué tal? Aquí está el cuarto capítulo :)

Muchas gracias a la gente que deja comentario, aunque sólo sea una frase, anima muchísimo a continuar jejeje Gracias! Os quiero :)

Mapa-kun: jajaja muy bueno, Matt es un corta rollos xD que tenga cuidado Luffy o se le escapará un puñetazo jaja Natie-shwan: me alegra que te encante y espero que lo leas hasta el final :)) kurinchi: jeje gracias! Espero que te guste este ^^ Guest: gracias :) aquí está la continuación.

¡A LEER! Espero que os guste ^^


LA REINA

CAPÍTULO 4

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Luffy iba caminando lentamente, dejando que la suave y fresca brisa de la noche le relajara. Fue hacia el palacio, y los dos guardias que estaba en los pies de las escaleras lo dejaron pasar. Empezó a subirlas pensando una y otra vez en lo que acababa de pasar. No podía decirse a si mismo otra cosa que no fuera 'La has cagado Luffy'.

Él actuaba siempre por impulsos antes de pensar detenidamente las cosas, pero ahora debería haberlo hecho y no haberse dejado llevar de esa manera con ella.

Aunque aún sintiera ese calor dentro de él y ese suave aroma a mandarinas prendado en su piel y en sus labios. O eso le parecía a él.

Llegó hasta la gran puerta y otros dos guardias, al verlo, le dejaron pasar.

Entró dentro y todo estaba en silencio. Se quedó parado en medio del enorme vestíbulo, cerró los ojos y se llevó un dedo a la frente.

- ¿Dónde duermo yo ahora?

- Si quieres yo te acompaño Luffy- se escuchó una voz femenina.

El moreno volteó hacia la mujer. Ya la había sentido acercarse pero no le dio importancia.

- El rey ha dispuesto las mismas habitaciones para vosotros que la última vez. Bueno claro, ahora otra más.

- Ah que bien, gracias..mm..

- Hancock. Es normal que no te acuerdes de mí, si bien ya estaba sirviendo hace tres años, apenas hablamos- le dijo sonriendo.

Empezó a caminar, no sin antes hacerle una señal con la mano para que la siguiera. Éste lo hizo, colocándose a su lado.

- ¿Siempre has sido sirvienta de palacio?- preguntó el moreno sin interés, más bien para mantener su mente en otra cosa que no fuese la mujer de cabello naranja.

La morena se alegró de que él se interesara por ella- Sí, siempre. Mis padres fueron criados y yo empecé de muy pequeña a ayudarlos. Pero no me puedo quejar. Me tratan muy bien y el dinero que gano es estupendo para mí.

Él asintió y miro hacia el frente.

'Han pasado tres años… y ahora estoy con Matt'

- ¿Hace mucho que murieron tus padres?

- Bastante tiempo, sí. En realidad los mataron la tripulación de Arlong. A ellos y otras personas. Por diversión, supongo. Porque no estaban haciendo nada malo.

- Lo siento.

- No pasa nada, ya lo superé. Fue muy duro pero creo que todo con el tiempo se acaba superando. Que te voy a contar a ti, Luffy. Siento mucho lo de tu hermano.

- Gracias. Como dices todo con el tiempo se supera.

Acabaron de subir unas escaleras y doblaron a la izquierda, entrando en un pasillo largo. Había una alfombra de color rojo vino a lo largo de todo el suelo. Iluminado con pequeñas lámparas plateadas colgadas del techo.

'Eres un egoista Luffy. Vienes después de tanto tiempo a decirme esto y ¿qué quie…'

- ¿Estás bien? Te noto un poco distante.

- Estoy bien - le respondió escuetamente, sin ganas de hablar de cómo se sentía realmente.

Hancock deseó decirle algo o simplemente seguir hablando con él, aunque le notara como le había dicho. Distante. Pero llegaron a la puerta de su habitación. Ella se paró.

- Es aquí. Buenas noches Luffy - le susurró viendo que abría la puerta y se adentraba en la habitación.

- Buenas noches…Hammock- esbozó una sonrisa que no llegó a los ojos y cerró la puerta despacio, dejándola sola en el largo pasillo.

La morena bajó la mirada.

- Es Hancock.


. . .

- ¿Seguro que estás bien?- le preguntó Matt cuando llegaron a la habitación de la chica.- Te conozco, y aunque sonrías, sé que estás mal.

Nami no respondió. El príncipe la siguió hasta el cuarto de baño, apoyándose en el marco de la puerta. Veía como ella se refrescaba la cara con el agua.

- ¿Ha pasado algo entre Luffy y tú?

La pelinaranja cogió la toalla que tenía a su lado y se secó el rostro.

- Claro que no. ¿Por qué piensas eso?

- No lo sé, sólo me ha parecido extraño que se quedara allí en el barco y sólo salieras tú.

Nami dejó la toalla en su sitio y al darse la vuelta, le sonrió- Pues no ha pasado nada. Simplemente que él quería aprovechar que no estaba Sanji y coger algo de comida. Por eso se quedó ahí.

Pasó por su lado al salir del baño y fue hacia un sillón de piel blanca. Ahí, una de las criadas, le había colocado un camisón de un color azul claro.

- Si hubiera pasado algo… Me lo dirías, ¿verdad?

'Nami, he pensado en ti todos estos años. Y no hay casi ningún día que no me acordase de aquella noche'

- Claro que te lo diría, Matt. Pero no ha pasado nada, créeme.

El joven se quedó mirándola hasta que se acercó y la abrazó por detrás. Envolviendo su cintura con los brazos.

- Vale, perdona. Sólo estaba preocupado por ti.

'Lo que siento por ti no lo he sentido por ninguna otra mujer'

Matt le apartó el cabello y empezó a darle pequeños besos por el cuello. Nami cerró los ojos y dejo que los labios del príncipe acariciaran su piel.

'Deseo que te eches a mis brazos. Llevo tres años deseándolo'

Seguía excitada.

Aún sentía por su cuerpo una pequeña vibración que la recorría por completo y aún notaba el calor de Luffy asfixiándola.

- Te quiero, Nami- le susurró en el oído acariciándola con las manos.

Ella se mordió el labio inferior e intentó pararle- Matt…

' ¿Lo sientes? Contigo, mi corazón sigue yendo muy rápido'

- Matt, para. Estoy cansada- le dijo con su débil voz.

Ella no podía más consigo misma. Lo menos que quería era dejarse llevar con él y pensar que era otro hombre quien la hacía el amor.

El príncipe paró de besarla y le dio la vuelta para que lo mirara. Cuando lo hizo, vio sus ojos velados por el deseo.

- ¿Seguro que quieres que pare?

- Quiero descansar.

- No es eso lo que yo veo, Nami.

Ella alzó la mano derecha para acariciarle la mejilla.

- Estaría encantada de estar contigo, Matt. Pero estoy cansada. Otro día te compensaré, ¿de acuerdo?

El príncipe soltó un pequeño suspiro, intentando relajarse, y sonrió.

- De acuerdo, cariño. Te dejo descansar- le dio un suave beso en los labios, sin atreverse a más y se alejó de ella hacia la puerta- Buenas noches, Nami.

- Buenas noches- susurró viendo como desaparecía.

' Vete. Te llama el que tienes que respetar'

Apretó los dientes al recordar esa maldita frase y dio un golpe con el puño en la cama.

Se sintió la mujer más rastrera del mundo por haber estado de esa manera con Luffy y engañarle a Matt.

Se le escaparon algunas lágrimas por toda la emoción contenida y se dejó caer en el colchón quedándose de costado.

- No tenía que haberme dejado embaucar…- susurró de manera inaudible, sólo para ella- y creer todas esas mentiras…

Estaba estirada, sin ganas de moverse, mirando sus manos quietas delante de sus ojos. Lo que acababa de pasar en el barco venía a su cabeza como si fueran destellos de luz. Y ella sabía que, si no hubiera aparecido Matt, seguramente aún seguirían allí.

Dejándose llevar y recordando el pasado con las manos.

No, no sería igual. Ese hombre no era aquél chico. Ahora era capaz de hacerla temblar de sólo escuchar su voz.

- Estúpida Nami…


. . .

Era por la mañana y hacía un día estupendo. El sol brillaba y las pocas nubes que habían eran blancas y esponjosas.

Cuando los piratas desayunaban, el rey fue hacia ellos y les dijo que en la ciudad habían preparado algunos juegos deportivos. Todos estarían encantados de que participaran.

Enseguida dijeron que sí, que sería divertido y entretenido, así que fueron caminando hasta un pequeño campo donde ya había gente jugando.

El capitán sonreía y hablaba con los demás abiertamente como siempre. Sin embargo, su tripulación, que eran los que mejor le conocían, notaron algo raro en él. Pero si así fue, ninguno dijo nada al respecto.

Nami y Hancock se iban haciendo hueco por la multitud, gracias a un guardia. Éste las acompañó hasta dos sitios libres en una pequeña tribuna, donde habían colocadas unas sillas de madera.

- Mira, ellos están jugando- dijo la morena señalando hacia el campo.

Nami vio a los piratas ir corriendo de un lado a otro. Le pareció un juego extraño que consistía en atrapar una pelota.

Se rió al reconocer, en el equipo contrario, al tabernero del bar donde salían ir Matt y ella cuando aún no eran pareja.

- Creo que no tienen nada que hacer contra Luffy y los demás- volvió a hablar Hancock.

- Yo también lo creo. Mira el marcador. 10 a 1. Incluso me parece extraño ese punto.

- Ha sido el primer punto del partido porqué nuestros héroes no sabían cómo se jugaba- apuntó una mujer anciana, sentada al lado de la sirvienta.

Las jóvenes se rieron y volvieron la vista al partido.

Nami no dejaba de mirar a Luffy. Iba con el torso descubierto ya que hacía mucho calor, al igual que Zoro. El sombrero lo llevaba colgado en una hebilla del pantalón.

Le veía reírse y gritar en el campo y ella no supo como sentirse.

- Luffy está feliz- la morena rompió el silencio, mirando como corría hacia la pelota. No podían usar sus poderes.

La pelinaranja seria, solamente asintió.

- Ayer por la noche me lo encontré antes de irme a dormir. No sé de donde venía, pero le noté raro. Como triste y apagado.

- ¿Triste y apagado? Pues ahora no lo parece.

- Se le habrá pasado durmiendo. Pero te aseguro que estaba distinto. Él siempre está contento y ayer, no. Como si su mente estuviera en otro lugar.

Se quedaron calladas unos segundos.

- ¿Quizá fueron cosas tuyas y él sólo estaba cansado?

- Puede ser. No lo conozco tanto como tú.

Nami la miró de reojo durante unos pocos segundos y volvió la vista hacia el moreno. Quitándose de la cabeza la idea de que él estuviera mal.

Ella había pasado un noche en vela, sin poder dormir ni dos horas seguidas.

- ¿Aún sientes algo por él?

La pelinaranja se sorprendió.

- ¿A qué viene eso, Hancock?

Ésta la miró a los ojos y esbozó una pequeña sonrisa.

- Sólo me preocupo por ti. Yo sé lo que pasó entre vosotros y bueno… ya sabes lo que dicen.

- ¿Qué dicen?

- Que donde hubo fuego…

- Hancock. No siento nada por él. Lo que pasó aquella vez, en el pasado está. No pasará nada entre nosotros. Es un amigo y así seguirá siendo- respiró hondo, sintiendo como el aire le entraba en los pulmones.- Estoy con Matt, así que no me vuelvas a preguntar eso.

La morena volvió la vista al frente, sin ninguna sonrisa.


. . .

Por la mañana temprano, se había reunido un grupo de hombres en un sótano de una taberna abandonada. Estaba todo oscuro, apenas iluminado por una bombilla amarillenta que colgaba del techo.

En el centro, había una mesa rectangular, que cojeaba de una de las patas, y unas cuantas sillas alrededor, cada una diferente a la anterior.

Cuatro hombres estaban sentados, esperando pacientemente hasta que la puerta se abrió, dejando pasar al quinto hombre. El que esperaban.

Al entrar, se molestó con el ambiente cargado y viciado que allí había.

- ¿Qué os he dicho de fumar en este sitio? Luego se me pega en la ropa. Habría que buscar otro lugar para reunirnos que fuese más grande.

- Pues eso deberías decidirlo tú, ya que eres el capitán- habló uno de ellos, el cual sólo se le podía apreciar el tatuaje del brazo.

- Yo me voy a ahogar aquí- se escuchó la voz de otro.

El capitán se acercó a la mesa.

- Luego saldrás afuera y podrás respirar todo el aire que quieras. Eso sabes hacerlo bien, ¿verdad? Porque si mal no recuerdo, ayer en la plaza, respirabas muy cerca de los piratas.

- No estaba sólo yo, estábamos...

- ¡Me importa una mierda!- gritó enfadado el capitán.

Todos se callaron y tragaron saliva, inconscientemente.

- Habéis estado a punto de joder todo el plan. Creo que os he dicho millones de veces que no os acercaseis a ellos ni os dejarais ver.

- Nadie nos vio, nos fuimos enseguida- se atrevió a decir el otro hombre que estuvo en la plaza.

- Esos piratas son capaces de sentiros sin tener que veros. Que sea la última vez que lo hacéis, porqué sino decir adiós al dinero.

Se miraron entre ellos, dándole la razón a su jefe.

- ¿Cómo lo haremos capitán?

- Hay que ir poco a poco. Luchando no los ganaremos, así que utilizaremos otras vías.

- ¿Al final, a por cuántos?

- Sólo a por Monkey D Luffy. El dinero que nos den por él, ya es más que suficiente.

- ¿Le mataremos?- preguntó uno, medio asustado.

- No. Le entregaremos vivo y así seguro que cobraremos más. He hablado con ella y pronto lo tendrá todo preparado.

Los cuatro hombres asintieron, sin pensar que con aquella poca luz, el capitán no lo apreciaría.

- Como vuelva a ver a alguien demasiado cerca… lo mato y uno menos a repartir. He esperado mucho tiempo y no quiero ningún error.


. . .

Todos aplaudieron a los ganadores del partido. Decidieron acabarlo a 30-2. El otro punto fue porqué una de los jugadores del equipo contrario se levantó un poco la falda, haciendo que Sanji perdiera el balón.

El público empezó a dispersarse para ir a ver otros juegos. Algunos se acercaron, rodeando a los piratas.

Nami y Hancock bajaron de la tribuna y a pesar de la insistencia de la morena por acercarse a ellos, la pelinaranja no quiso.

- ¿Ya ha acabado el partido?- preguntó Matt caminando hacia ellas.

Su novia sonrió al verle y le abrazó por la cintura- Sí, ahora mismo. ¿Dónde estabas? Hueles a tabaco.

- En una reunión. Soy el heredero del reino y debo asistir, ya lo sabes- le pasó los brazos por los hombros y la acercó más a él. Miró a Hancock- ya te puedes ir, me quedaré con ella.

La morena hizo una pequeña reverencia y se marchó. Había venido a acompañar a Nami ya que Matt no quería estuviera sola.

- Ya lo sé que tienes que ir.

- Si quieres vamos a comer tú y yo, solos, a algún sitio bonito. ¿Qué te parece?

- Me parece estupendo- los dos se rieron.


. . .

Después de un rato, la gente los dejó en paz y se alejaron. Algunas chicas habían traído unas toallas para que pudieran secarse el sudor.

Se acercó el tabernero, que había perdido, riendo hacia ellos.

- ¡Venga, que os invito a comer! Pero sólo el primer plato que sé cómo coméis algunos de vosotros y no quiero arruinarme- dijo sin parar de reír.

Los mugiwara le aceptaron la invitación y comenzaron a seguirlo. Luffy se paró y busca con la mirada a alguien. Entre tanta gente le resultó difícil verla aunque sabía que estaba ahí.

Cuando la encontró, la vio en los brazos de Matt y riendo con él.

Apretó los puños con rabia.

CONTINUARÁ….


¿Qué os ha parecido? ^^

Las cosas se van a complicar y ya se sabe que unos hombres van a por Luffy. Seguro que ya sabéis quien es el jefe :)P he dejado una pequeña pista por ahí jejeje

En este capítulo, no ha habido interacción entre nuestra parejita, pero en el siguiente si habrá :) Bueno dependerá de vosotros si queréis continuación jijiji

Animarme, animarme :))

¡Un beeeeesssoooo enorme!