¡FELIZ AÑO 2014!
¿Cómo estáis? Siento que haya tardado en sacar el capítulo, pero bueno ya sabéis con las fiestas y tal, no he tenido tiempo de escribir xD
Pero aquí está jeje Espero que os guste :))
Muchas gracias como siempre a la gente que deja comentario, os quiero! Anne grandchester Andrew, MaPa-kun, Shironeneko, kurinchi y MugiwaraNeko.
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LA REINA
CAPÍTULO 6
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Nami tenía la cabeza apoyada en el pecho de Luffy. Estaban en silencio. Ninguno de los dos hablaba. Cada uno con miles de pensamientos corriendo libremente por la mente.
El moreno le rodeaba con el brazo derecho, acariciándole la suave piel. Se sentía feliz de tenerla con él.
Sin embargo, después de que sus corazones se calmaran y sus cuerpos dejaran de vibrar, notó a la joven distinta. Habían estado envueltos de placer los dos juntos, y ahora la sentía lejana. Como si no estuviera ahí con él.
Sólo notaba como le acariciaba pausadamente la cicatriz del pecho. Sin decir nada hasta que habló.
- Tengo que irme- dijo la pelinaranja, incorporándose y quedando sentada en la cama con el torso desnudo. La sábana le cubría la parte inferior, al igual que a él.
El moreno le agarró la muñeca izquierda, que tenía apoyada en el colchón- ¿Por qué?
- Pronto será la fiesta y… - se soltó suavemente y se sentó en el filo de la cama- recibiré a los invitados con Matt y el rey.
Luffy se incorporó y se sentó detrás de ella. Rodeó su cintura con los brazos y apoyó la cabeza en su hombro derecho.
- Nami, ¿qué te pasa?
Ella miró hacia la izquierda para que no le viera el rostro- Nunca debí dejarme llevar. Nunca debí haber entrado en esta habitación.
Él se sorprendió- ¿Qué estás diciendo? ¿Te arrepientes de haber estado conmigo?
Nami apretó la mandíbula y se levantó furiosa, quedando desnuda delante de él- ¡Pues claro que si!- se giró para verle con el ceño fruncido- Claro que me arrepiento Luffy. Tengo pareja y acabo de engañarle. ¿En qué me convierte eso?
El moreno se calló. Deseaba decirle que no pensara en eso, que ellos habían deseado estar juntos y lo habían disfrutado.
Vio como cogía la ropa y se vestía. Cada paso que ella daba, se hacía más lejano el hecho de que acababan de hacer el amor. Porqué eso había sido para él.
Iba a hablar, pero ella se adelantó, ya vestida.
- Lo siento… - susurró dándole la espalda. Respiró hondo y miró al techo- Perdóname Luffy. Es sólo que todo esto ha podido conmigo.
Ella lo había disfrutado y dentro de ella, como siempre le pasaba con Luffy, sabía que lo volvería a hacer.
Volvería a dejarse llevar y volvería a esta habitación.
Pero no pudo evitar que unos pensamientos se colaran en su cabeza como una pequeña serpiente cuando su cuerpo se calmó. Haciendo que no pensara más que en la culpa y el remordimiento.
- No debí haberte dicho eso, por qué no es verdad. No me arrepiento. Y eso es incluso peor- se sinceró.
Escuchó el ruido del colchón y supo que Luffy se había levantado.
Ella no se movió. Esperó que él dijera o hiciese algo.
- Me alegra oírte decir que no te arrepientes- le dijo acercándose, a diferencia de ella, desnudo completamente. La volvió a abrazar por detrás. No podía estar cerca y no poder tocarla. La deseaba. Respiró el olor de su cabello- No te sientas mal, por favor.
- Para ti es fácil decirlo.
Jadeó al sentir que le besaba en el cuello.
- Haz lo que quieras Nami. No pienses en nadie más, sólo en ti.
Ella sentía como su cuerpo empezaba a encenderse. Como si sólo Luffy supiera hacerlo.
- No… para, tengo que irme.
- ¿En serio? Quédate un rato más conmigo, aún es pronto para la fiesta- subió las manos desde su cintura al pecho, apretándoselo.
Nami se echó hacia atrás apoyándose en el pecho del moreno, dejando que hiciera lo que quisiera con ella.
Sintió que éste le bajó uno de los tirantes del vestido junto al del sujetador, para poder sacar uno de los pechos.
Gimió flojito cuando le atrapó el pezón con los dedos. Luffy apretaba su cadera hacia el trasero de la pelinaranja que empezaba a restregarse contra él.
- Para…- intentó hablar pero no pudo ya que el pirata hizo lo mismo con el otro pecho. Llevó las manos hacia atrás de él e hizo que se apretara más.
Luffy caminó haciendo que ella también lo hiciera y la llevó hasta la pared.
- ¿Quieres que pare?- le preguntó en su oído, levantando lentamente la falda.- No haré nada que no quieras.
Ella volvió a gemir y echó la cabeza en el hombro izquierdo del moreno con la boca abierta, cogiendo todo el aire que podía, al notar como la acariciaba por dentro de las bragas.
El capitán iba a explotar de lo caliente que se encontraba. Lo único que deseaba era volver a entrar donde estaban ahora dos de sus dedos. Resbalando por su humedad.
- Dime que quieres, Nami. Dímelo ya.
Ésta volteó la cabeza, lo suficiente para mirarle a los ojos. Los dos ardían.
- Tienes razón... Aún es pronto.
Luffy enseguida le bajó la ropa interior y le dio la vuelta para besarla. La joven saltó y se agarró rodeándole con las piernas como la otra vez. Solo que en este momento, él no la llevó hacia la cama y la penetró ahí mismo.
Le sintió llegar hasta el fondo.
La sensación era magnífica. Sólo deseaba que no acabara nunca. Que siguiera entrando y saliendo de ella todo el tiempo.
Seguían besándose para acallar los gemidos que querían salir. No había suavidad ni ternura. Eran dos personas buscando el placer y el ansia viva de sus cuerpos.
Cuando se dieron cuenta que empezaban a hacer mucho ruido en la pared al aumentar las embestidas, el moreno caminó hacia un sillón que había en una de las esquinas y se sentó con ella encima.
A la pelinaranja le encantó este cambio y comenzó a saltar sobre él. Luffy le agarró los pechos que se movían con el vaivén.
- Oh Nami…- se sentía en su límite.
Continuaron un rato más hasta que los dos llegaron al final. Se volvieron a besar mientras el moreno aún se seguía moviendo para alargar el placer.
Cuando empezaron a calmarse, dejaron de moverse pero continuaron besándose. Nami le pasaba la lengua por los labios bajando por la mejilla y la mandíbula.
- ¿Me dejarás ahora irme?- le susurró besándole por el cuello.
Él la sujetó fuerte por la cintura- No lo sé. Se está tan bien aquí dentro de ti.
La pelinaranja le dio la razón mentalmente. Se sentía tan completa en ese momento…
Se incorporó y Luffy aprovechó para pasarle la lengua por uno de los pezones.
Ella se rió y pasó sus manos por el cabello negro- Ey, para pirata.
Éste también se rió- Es imposible para mí- le lamió el otro.
Nami le dejó que la siguiera acariciando hasta que intentó ser coherente y le agarró el rostro para alejarle.
- Enserio Luffy, tengo que irme. Ahora sí- se levantó haciendo que él saliera y se colocó bien la ropa, poniéndose las bragas. Pensó que debía darse prisa en ducharse.
- Sigue siendo pronto…
- Ya te he dicho, que tengo que estar antes con Ma…
- No me lo nombres- la cortó enseguida sin querer oír el nombre de ese hombre otra vez, dejando que sus celos salieran. Se levantó y empezó a vestirse.
Nami se dio la vuelta cuando acabó de arreglarse y le vio abrocharse el pantalón.
El buen ambiente había cambiado. O desaparecido.
- Te duela o no… -susurró la joven- estoy con él.
El moreno no dijo nada mientras se ponía el chaleco y luego se agachaba a por el sombrero para colocárselo.
- Si quieres estar conmigo, esto es lo único que te puedo ofrecer- ella siguió hablando- que nos veamos a escondidas.
Por fin, él la miró.
- ¿Quieres que sea tu amante? Porqué lo seré si así lo quieres. Pondré buena cara delante de todos, incluso de Matt cuando te bese o te abrace delante de mi. Haré todo eso con tal de estar contigo- sentenció Luffy, mirándola serenamente, sin un ápice de enfado.
Lo único que era capaz de ver Nami en su rostro, era resignación.
- ¿Enserio quieres eso? No es propio de ti.
- Ya da igual si es propio de mi o no. Como bien has dicho, es lo único que puedo tener de ti- caminó hacia la cama y se sentó en el filo- Vete ahora, que no hay nadie por los pasillos.
Ella se sintió mal de tener que irse y dejarlo así. Fue hacia la puerta y al poner una mano en el pomo, él habló.
- Cuando te dije que te quería, lo dije de verdad.
Nami se quedó parada, cerró los ojos y suspiró. Por eso todo le dolía aún más.
- Lo sé.
- ¿Cuándo nos volvemos a ver?- le preguntó mirándola quieta delante de la puerta, dándole la espalda.
Hubo un silencio.
- Por la noche, en mi habitación.
- ¿En tu habitación?- cuestionó extrañado- ¿Y él?
- No duerme conmigo.
Él frunció el ceño y se puso de pie- ¿Y eso? Bueno no me malinterpretes, me gusta que sea así, pero no lo entiendo.
Ella volteó para mirarlo y levantó los hombros- Yo tampoco, son cosas de él.
Luffy asintió pensando que ese tío no estaba bien de la cabeza.
- Vale, iré a tu habitación- le dijo. Veía que la pelinaranja le miraba pero sentía que por su cabeza rondaban miles de pensamientos- No te preocupes. Nadie se dará cuenta de nada.
A ella lo que más le preocupaba era hacerle daño a él y, a la vez, hacérselo a ella misma. Que todo este fuego al final acabara quemándolos.
- Tanto decirte que eras un egoista y ahora resulta que lo soy yo, al desear que nos sigamos viendo engañando a mi pareja.
Él no dijo nada. Vio como ella se marchaba sin despedirse, dejándolo solo en aquel cuarto.
Se volvió a sentar en el filo de la cama, deseando mentalmente que volviera, sabiendo de antemano que no lo haría.
Ni él mismo se podía creer la de cosas que estaba haciendo y aceptando por esta mujer.
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Nami empezó a caminar rápido por el pasillo, intentando despejar su mente y centrarse en lo que tenía que hacer.
Bajó una escalera y sus pasos se hacían cada vez más lentos, hasta que se paró y se apoyó en la pared.
Se llevó una mano a la frente.
- ¿Se encuentra bien, señorita?
La pelinaranja se giró sorprendida y vio a una de las sirvientas que cargaba con unos manteles blancos perfectamente doblados.
- Sí, me encuentro bien. Gracias.
- Me alegro- sonrió sin que se transmitiera en los ojos. La novia del príncipe no era de su devoción. Siempre le pareció una busca fortunas- Por cierto, el príncipe Matthew andaba buscándola. Ahora estará en su despacho, seguramente.
Nami asintió y le agradeció antes de dirigirse al despacho de Matt. Mientras caminaba, iba pensando en que le diría.
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Matt estaba escribiendo unas notas y firmando algunos papeles cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta.
- Pasa- dijo sin levantar la mirada de las hojas.
- Hola Matt, ¿me buscabas?
Éste levantó la vista para ver a su novia parada en la puerta.
- Sí, cuando he venido no te he encontrado y aunque he preguntado, nadie sabía nada- le mintió- Estaba preocupado.
Ella tragó saliva e intentó ser convincente- He estado un rato hablando con Luffy en la piscina pero luego he recordado que había quedado con unas amigas en la ciudad y me he ido.
- ¿Con unas amigas?
- Sí- le respondió- Bueno, me voy a arreglar para la fiesta, deberías hacer lo mismo.
Él se quedó en silencio un rato antes de contestar- Sí, ahora iré.
Nami sonrió y desapareció por la puerta.
Él se quedó pensando en lo que acababa de oír. Cuando escuchó que había estado con Luffy, se alegró de que ella se lo contara. Si no se lo hubiera dicho, no sabía que pensaría ahora mismo.
Aunque, aún no las tenía todas con él. Le había respondido muy rápido y, lo más importante. No se fiaba del pirata.
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Empezaron a entrar los invitados. Todos vestidos con sus mejores galas. En la entrada de la sala de baile, estaban el rey, Matt y Nami recibiéndolos con una gran sonrisa.
Se iba llenando poco a poco, formándose diferentes grupos de gente que charlaban entre ellos haciendo que el sonido del piano al fondo se escuchara débilmente.
- Os presento a la señorita Nami, mi pareja- les dijo Matt a unos reyes de otro país.
- Mucho gusto. Encantada de conoceros- la pelinaranja hizo una reverencia.
- El gusto es nuestro- el rey sonrió, al igual que la mujer.
- Espero que disfrutéis de la velada.
Ellos siguieron hablando y recibiendo a los demás mientras los piratas entraban directamente. Vestían elegantes.
Enseguida llamaron la atención de los demás invitados, que se pusieron a cuchichear. Algunos les sonreían y sentían curiosidad por ellos. Otros, sin embargo, intentaban mantener las distancias.
Muchos hombres se quedaban mirando a las dos mujeres piratas. Sobretodo a la morena, que llevaba un vestido negro de lo más provocativo.
Pero lo que más se preguntaba la gente era donde estaba el capitán de esa famosa tripulación. El actual rey de los piratas.
- ¿Por qué no ha querido venir?- preguntó Usopp.
- Dijo que quería quedarse en la habitación- contestó Vivi, mientras cogía una copa que le ofrecía una de las criadas que hacía de camarera. Había muchos caminando alrededor de la gente.
- ¿Se encuentra mal? Alomejor debería ir a verle- dijo preocupado Chopper como el doctor que era.
- No se encuentra mal. Si quiere quedarse allí, que haga lo que quiera- Zoro se llevó una mano a la nuca- Yo también me tenía que haber quedado allí durmiendo.
- Como siempre, marimo- le insultó Sanji y se fijó en las mujeres que había- Yo sí que me lo voy a pasar muy bien.
El espadachín le vio irse hacia un grupo de chicas- maldito ceja rizada- sintió que alguien le pasaba una mano por el brazo. Al mirar, la vió a ella.
- No te ofusques, vamos a divertirnos nosotros también- le incitó Robin, sonriéndole y mirándole a los ojos.
Él no pudo hacer nada más, que devolverle la sonrisa, aunque más disimulada.
Brook miró hacia el piano- Bueno, voy a divertir el ambiente- se fue hacia allí.
- ¡Vamos Chopper, Usopp, a beber!- dijo Franky sacando una de sus botellas de cola.
Nami seguía sonriendo a la gente y poniéndoles buena cara, pero en cuanto pudo se puso a buscar con la mirada disimuladamente a Luffy.
Iba encontrando a los piratas dispersados. Se sorprendió de ver a Zoro y Robin solos sentados en la barra demasiado juntos. Sonrió al pensar que esos dos pegaban y hacían buena pareja.
Siguió buscando, pero no le encontró.
- ¿Dónde estás? ¿No vas a venir?- pensó Nami, sonriendo a otra mujer que Matt le presentaba.
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En una de las habitaciones donde dormían los piratas, se encontraba Luffy. Estirado en su cama, sin nada que hacer que mirar hacia el techo perfectamente pintado, sin ninguna pequeña mancha que le distrajera.
Intentando mantener la mente en blanco, como el color de las paredes apenas iluminado por la luz de la luna que entraba por la ventana. En la cama de al lado reposaba su sombrero.
- No te sientas mal, por favor.
- Para ti es fácil decirlo.
El moreno cerró los ojos.
- Haré todo eso con tal de estar contigo.
- ¿Enserio quieres eso? No es propio de ti.
Se llevó las dos manos a la cara.
- Cuando te dije que te quería, lo dije de verdad.
- Lo sé.
Se sentó de golpe. Se quitó el chaleco rápidamente y lo tiró sin importarle donde cayese. Pensar demasiado siempre hacía que su cuerpo se calentase.
Empezaba a pensar que ya ni sabía cuáles eran sus sentimientos.
- La quieres- susurró para él mismo- la quieres.
Se echó hacia atrás y volvió a estirarse.
- Y la deseas. Nunca has deseado a otra mujer como a ella.-volvió a cerrar los ojos, pensando en Nami y en los momentos que habían pasado en aquel cuarto de invitados.
Sentía que empezaba a sudar. Siempre era lo mismo cuando pensaba en ella de esa manera.
Antes con el recuerdo de aquella vez en el barco y ahora… con el olor de su cabello rodeándole y con el tacto de su piel en las manos.
Sus pensamientos se cortaron al escuchar que alguien picaba a la puerta.
Él se sobresaltó porqué ni si quiera lo había notado. Miró hacia su entrepierna y frunció el ceño al ver que se estaba empezando a abultar.
Rechistó y se levantó.
- ¿Quién es?
- Soy yo, Hancock.
CONTINUARÁ...
Acabó el capítulo :) ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? Contármelo ^^ Que sepáis que me costó escribir la parte del principio jejeje
Me ha hecho gracia los comentarios pidiendo lemmon xD Si es que sois unas pervertidas x'D Me encanta!
Nos leemos :) Muchos abrazos!
