¡Hola a todos! ¿Cómo estáis? Os traigo un nuevo capítulo! Ya lo sé, ya lo sé, ha pasado tiempo, pero lo importante es que aquí está xD Espero que os guste :)
Muchas gracias a la gente que deja comentario, os quiero! : Rebeca18, Sabina-Chan, MaPa-kun, kurinchi, Misoralexiel, Hikari Dragneel y aliciadiez3.
¡A leer!
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LA REINA
CAPÍTULO 9
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Luffy se despertó entre las sábanas deshechas. Abrió los ojos lentamente y vio que estaba en la habitación de Nami. Pero en esa cama estaba solo.
Aunque aún podía percibir el calor y el olor a mandarinas que había dejado impregnado en la almohada.
Se sentó aún adormilado y miró hacia donde ella estaba. Se quedó quieto al verla en el balcón, dándole la espalda. La observó allí, con una sábana rodeándole el cuerpo.
Aquel cuerpo que él había acariciado y amado durante toda la noche. Si ella al final decidía quedarse aquí, atesoraría cada movimiento, cada caricia, cada beso como si fuera oro y se lo llevaría a la muerte.
Nami no se percató que él ya estaba despierto y que la estaba observando. Ni siquiera le había escuchado cuando se movió para sentarse.
Ella miraba hacia fuera para ver el amanecer.
Se despertó entre los brazos de ese hombre que la volvía loca y que le hacía olvidar el mundo. Con él, su mente se mantenía en blanco. En negro. Simplemente dejaba de existir.
Pero cuando sus pies tocaron el suelo y caminó hacia el balcón, las preocupaciones volvían a su cabeza.
La paz que había encontrado junto a la piel de Luffy, desaparecía por completo. Llevándola directamente hacia la realidad.
—Buenos días —escuchó sorprendiéndola.
Ella volteó y sonrió.
—Buenos días. No pensaba que te despertarías tan pronto.
El moreno se levantó de la cama desnudo y caminó sin pudor hacia ella. La joven le miró él cuerpo y respiró hondo, apoyándose en la pared del umbral. A pesar de las cicatrices y de todas las marcas en su piel, era perfecto.
Él llegó al balcón y miró al horizonte, donde ya asomaban tímidos algunos rayos de sol y bañaban el mar con su luz.
—Creo que nunca me cansaré de ver el amanecer reflejado en el agua.
Nami le seguía mirando, maravillada por el hombre que tenía delante. Ella nunca se cansaría de ver el amanecer reflejado en su morena piel.
—Eso es porque amas el mar.
Luffy se giró y se apoyó en la otra pared igual que ella, mirándose a los ojos. Quiso decirle que no amaba el mar tanto como a ella, pero se calló al ver sus ojos turbados y preocupados. Llenos de pensamientos que no se dignaba a contarle. Lo notó cuando entró por la puerta por la noche y ahora lo volvía a notar.
—¿Qué te ocurre, Nami? ¿Por qué no me lo cuentas? ¿Es por lo que te pedí en el baile?
Ella suspiró y agachó la cabeza. No quería contarle la proposición de Matt. No podía.
—No es nada. Es sólo que todo está ocurriendo tan deprisa que me siento perdida.
—Si te soy sincero yo también lo estoy. Quiero estar contigo pero… no quiero ponerte en peligro y si vienes lo estarás. Si te pasara algo —se tocó la cicatriz del pecho— no me lo perdonaría jamás.
La pelinaranja se acercó y le agarró esa mano haciendo que volviera a mirarla.
—No pienses en esas cosas.
—Pero es la verdad —se deshace del agarre y le sujeta el rostro con las dos manos—. Te pido que te vengas conmigo cuando es demasiado peligroso.
Nami notaba la ansiedad de Luffy y algo en su interior temió que se echara para atrás cuando ni ella sabía aún lo que iba a hacer.
—Tú me protegerías, ¿verdad?
El pirata apoyó su frente en la de ella e intentó tranquilizarse. Se alegró de escuchar esa frase.
—Siempre. Te protegeré con mi vida —la besó escuetamente y habló sobre sus labios—. No pienses que no quiero que vengas. Lo deseo con toda mi alma, pero también quiero que sepas que si decides venir no será un camino sencillo.
—¿No crees que sería solo un estorbo para vosotros?
—Claro que no. Ya estuviste con nosotros y no lo fuiste —sonrió—. Eres muy inteligente y me hacen falta de esos en mi barco.
Los dos se rieron agradeciendo que el ambiente relajado hubiera vuelto. Volvieron a besarse juntando sus cuerpos. El moreno le desató la sábana para que resbalase hasta el suelo y poder sentir su piel. Estaban los dos desnudos.
—Deja que me lo siga pensando.
Él la levantó del suelo y caminó con ella hacia la cama.
—No sé cuanto tiempo más estaremos aquí.
Nami arrugó la frente. Luffy la depositó en el colchón colocándose él encima.
—¿Cuándo os marchareis? —preguntó asustada.
—No lo sé, pero no es seguro que estemos demasiado tiempo en un mismo lugar.
Ella le volteó para ponerse encima. No quería que se fuera tan pronto. Llegaba y ya se tenía que ir, sin ni siquiera dejarla ser consciente de todo lo que estaba ocurriendo.
—Aquí estáis seguros. En este reino os quiere todo el mundo.
—No podemos confiarnos —le dijo. La entendía. Podía notar la desesperación que estaba sintiendo—. Tranquila Nami. No nos marcharemos hoy.
—Pero lo haréis pronto.
Él asintió levemente.
La pelinaranja le acarició el rostro pensando que no tenía cabida que ahora se asustara de que se fueran. Ella ya sabía desde el principio, desde el mismo momento que pisaron tierra, que se tendrían que ir.
Luffy disfrutaba de la caricia. Sentía como los dedos se movían libremente por su cara hasta que llegaron a los labios, donde se quedaron más tiempo.
—Ha sido la mejor noche de mi vida. Gracias.
Él sonrió pero aún era capaz de sentir algo alrededor de Nami que le preocupaba.
—No me tienes que agradecer nada. Para mí también ha sido la mejor —le acarició la cintura, la espalda y se detuvo en su trasero. La sonrisa cambió a una de medio lado—. Espero que no sea la última porque se me ocurren varias cosas que aún no hemos hecho.
Ella le devolvió la sonrisa con su mente empezando a desaparecer.
—¿Y por que no las hacemos ahora?
—Contigo voy a tener que comer bien para tener fuerzas sino vas a acabar conmigo.
—No me creo que tú te quedes sin fuerzas.
La volvió a voltear para ponerse encima, empezando un vaivén que iba calentándolos a los dos. Haciéndoles jadear y suspirar. Restregándose con el otro descaradamente.
—Tienes razón, yo nunca me canso —se agachó para besarle el cuello— y menos de ti. Podría estar haciéndote el amor todo el tiempo.
Nami gimió al escucharle. Le creía. Después de hacerlo en la ducha, se fueron a la cama y allí estuvieron despiertos hasta que ella ya no pudo más y se durmió.
Le cogió una de sus manos y se acarició su húmeda entrepierna con ella.
—La que no va a poder seguirte el ritmo… —jadeó cuando él empezó a mover los dedos por su cuenta entre sus pliegues— voy a ser yo.
Él arrugó la frente y rechistó. La joven frunció un poco el ceño por eso y porque había parado de tocarla.
—¿Qué pasa, Luffy?
—Que viene alguien.
Nami alzó las cejas sorprendida, pero al mirar el reloj de la mesita de noche, supo quien era.
—Será Hancock. Siempre viene por la mañana.
—Joder. Llega el día y ya no podemos estar juntos —se quejó.
Oyeron como picaban a la puerta. Estaban tranquilos porque la puerta estaba cerrada y ninguno de los dos se movió de cómo estaban.
—Nami, ¿estás despierta? —se oyó la voz de la criada por fuera de la habitación.
Se miraron a los ojos con deseo y sin necesidad de hablar él volvió a acariciarla. Ella suspiró y le cogió el brazo para pararlo pero ni siquiera lo intentaba.
—¿Qué haces? —le preguntó con una voz que sólo era capaz de escuchar él.
Luffy le respondió del mismo modo.
—Disfrutar de ti —resbaló dos dedos en su interior. Con la mano libre le tapó la boca para que no se le escapara ningún ruido.
La pelinaranja cerró los ojos excitadísima. Por esos dedos y sobretodo, por la situación. Ni siquiera le importaba que Hancock estuviera allí fuera. Ella lo estaba disfrutando y quería continuar.
—¿Quieres seguir? —agachó la cabeza y le mordió suavemente los pezones haciendo que arqueara la espalda conteniéndose de gritar, apretando la mano del chico en su boca.
Le agarró del pelo para que la mirara y se apartó la mano lo suficiente para que la escuchara.
—Enciende el grifo de la ducha para que se crea que estoy en el baño.
Él sonrió perversamente, encantado de cómo estaba yendo todo.
—¡Nami! —intentó abrir—. Que raro que esté cerrado.
Estiró el brazo hasta allí y lo encendió.
Hancock al oír el agua se relajó. Estaba duchándose. Por un momento pensó que estaría con Luffy pero si hubiera sido así, habría escuchado algo. Y por mucho que pegaba el oído a la puerta no escuchaba más que el ruido del agua cayendo.
Lo mejor sería continuar con sus quehaceres aunque no se iba del todo tranquila. No era normal que Nami se duchara antes de que ella llegara.
—Ya se ha ido —le susurró Luffy cuando notó como la criada se marchaba. Apagó el grifo y retrocedió el brazo.
Nami le besó furiosamente. El moreno dirigió su miembro erecto hacia la entrada de ella y la penetró.
La joven gritó en la boca del otro y éste absorbía sus gemidos mientras empezaba a embestirla. Era magnífica la sensación que sentía dentro de ella.
La quería. La quería todos los días de su vida.
Se puso de pie en el suelo y la arrastró hasta el borde de la cama, sujetando sus piernas. Se miraron a los ojos jadeantes y sudando.
—Si pudieras verte ahora mismo —le dijo Luffy observándole el cuerpo.
La pelinaranja se incorporó lo suficiente para acariciarle su entrepierna.
—Yo sólo quiero verte a ti.
Él cerró los ojos cuando Nami incrementó la fuerza masturbándolo. Sintió como el pulgar pasó por la punta y gruñó por lo bajo. La miró con los ojos entrecerrados con un deseo animal que Nami llegó a sentir por todo su ser.
Cuando iba a volver a penetrarla, soltó una maldición y se separó bruscamente, dándose la vuelta y caminando por la habitación.
Nami no entendió ese comportamiento hasta que volvió a escuchar otra vez los toques en la puerta.
—Nami, ¿has acabado de ducharte? —se escuchó la voz de Hancock.
Ella se sentó en la cama, con su interior pulsando y húmeda, observando la espalda tensa de Luffy. Sabía perfectamente como se sentía, pero ya no podía volver a alejarla.
Intentó hablar con la voz que tenía.
—Sí, ya he acabado pero aún no me he vestido.
—¿Quieres que te prepare la ropa?
Se levantó y caminó desnuda hacia la puerta, con las piernas débiles y el cuerpo temblando.
—No hace falta Hancock. Ya me lo preparo yo. Puedes seguir con tu trabajo. —le respondió sabiendo que todo esto estaba sonando muy extraño. No la dejaba entrar y le decía que se marchase. La primera vez en todo el tiempo que llevaba ahí.
La criada pensó exactamente lo mismo. Después de dudar, le habló.
—De acuerdo.
Nami se apoyó en la puerta y escuchó como los pasos de la morena se alejaban. Dejó salir el aire. Había vuelto a dejarse llevar y se le había ido de las manos, otra vez. Pero ahora, por mucho que se lo estaba recriminando mentalmente... no se arrepentía.
¿Cómo hacerlo? Si Luffy la hacía sentir en el cielo.
—Yo también me voy.
Se giró rápidamente al escucharlo y le vio vestido con los pantalones y la camisa que llevó por la noche, sentado en la cama poniéndose los zapatos.
—¿Ya te vas? ¿Por qué?
Él se levantó y caminó hacia el sillón donde había dejado la americana y el sombrero.
—Está claro, ¿no? Los amantes vienen por la noche y se largan por la mañana.
Nami notó que no la había mirado en todo el rato. Incluso en ese momento, mientras se colocaba el sombrero.
—Yo no te estoy pidiendo que te vayas.
—Pero es lo mejor. Si no vamos a desayunar pronto... —levantó la cabeza y la miró a los ojos— sospecharán.
Se quedaron un tiempo mirándose. Ninguno de los dos quería alejarse del otro y más por como tenían sus cuerpos. Llenos de deseo insatisfecho.
Luffy paseó su mirada por el cuerpo de ella, deliciosamente desnudo apoyado contra la puerta. La joven tragó saliva pero no se movió. Dejó que siguiera mirándola, sintiendo como una corriente viajaba de arriba hacia abajo tensándola.
—Tócame, Luffy.
El pirata se mojó los labios y giró la cabeza hacia su derecha, dirigiendo su vista hacia otro lugar. Tenía que relajarse ya que su miembro dolía de tenerlo aprisionado.
—Hoy iremos a visitar a un amigo en una isla cercana. ¿Quieres acompañarnos?
Nami suspiró. Ya no le haría nada.
—Sí, quiero pasar el máximo tiempo contigo.
Luffy acortó la distancia que le separaba con la puerta y puso la mano en el manillar, sin llegar a abrirla. Giró un poco la cabeza para ver los ojos de ella puestos en los de él.
Estaban demasiado cerca y el moreno no pudo resistirse a besarla. Nami le agarró el rostro para que no se separara, sin embargo, Luffy no se movía, apretando el manillar con fuerza y el otro puño cerrado. Aguantándose las ganas de abrazarla y apretarla junto a él.
De alzarla y hacerla suya contra la puerta.
Cuando se separaron jadeantes, el pirata le habló encima de sus labios.
—En mi barco te tocaré, Nami. Pienso hacerte el amor durante todo el trayecto.
Ella jadeó, sintiendo como su interior se humedecía aún más de deseo por ese hombre.
—¿Cómo te atreves… a decirme esto ahora?
—Yo estoy igual —se volvieron a besar, con sus lenguas explorando la boca del otro.
—No pienso… —le pasó los brazos por el cuello, apretándose contra su cuerpo y sintiendo la entrepierna abultada — dejarte marchar.
—Si lo harás —con toda su fuerza de voluntad, que no sabía ni de donde la sacaba en esa situación, la levantó y la separó de la puerta. Al notar que no había nadie cerca, la abrió y la miró por última vez— Y tú te vendrás conmigo.
Nami observó como la puerta se cerraba. Respiraba por la boca y su corazón latía fuertemente.
Se apoyó con las manos en la puertas, cogiendo todo el aire que pudiese.
'Y tú te vendrás conmigo'
Sus labios esbozaron una sonrisa inconscientemente y se dirigió a la ducha, necesitada de agua muy fría.
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Luffy caminaba despacio por los pasillos del palacio. Siempre iba atento para que los sirvientes que iban de un lado a otro, limpiando, no le vieran con la ropa de la otra noche.
Cuando se acercaba a su habitación ya estaba más relajado, aunque no había parado de pensar en Nami. Aún le tenía preocupado eso que guardaba para si misma y no le quería contar. A él le gustaba saber la verdad y le fastidiaba no saber que la tenía tan pensativa.
Con otra persona alomejor dejaría de darle vueltas y pensaría en otra cosa, pero con Nami no.
Entró en su cuarto y vio que no había nadie. La compartía con Zoro y pensó que ya estaría abajo en el comedor desayunando con los demás.
Se quitó la camisa y el pantalón, poniéndose sus típicos piratas junto con las sandalias. Odiaba llevar zapatos cerrados.
Antes de colocarse su chaleco rojo notó que el espadachín se acercaba a la habitación y entraba dentro. Sonrió cuando le vio con la ropa de anoche.
—Buenos días —le saludó el peliverde— ¿Ahora te has levantado? —Sacó su ropa del armario y empezó a cambiarse.
—Acabo de llegar. Podríais haber usado este cuarto —se abotonó el chaleco.
—No sabíamos si ibas a aparecer más tarde —acabó de vestirse—. ¿Has pasado con ella toda la noche? ¿Y Matt?
—No duermen juntos.
Zoro sonrió de lado.
—Pues que bien os viene eso, ¿no? —bromeó.
Se puso el sombrero y caminó hacia la puerta.
—Sí, supongo.
El espadachín le siguió y salieron los dos de la habitación. Caminaron uno al lado del otro en silencio hasta que el capitán volvió a hablar.
—Aún no me ha dado una respuesta.
Zoro le observó de reojo. No era el mismo Luffy de siempre. Estaba siempre pensativo y bastante serio. A toda la tripulación le dolía verlo así, pero sabían que no podían hacer nada por ayudarlo.
La única persona que podría hacerlo era Nami.
—Si ella viene con nosotros, la protejeremos con nuestras vidas como a una nakama más.
Luffy sonrió sinceramente con la cabeza agachada y los ojos escondidos tras el sombrero.
—Que sepas que os envidio.
—¿A quiénes?
—A Robin y a ti. Podéis veros cuando queréis sin tener que esconderos.
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En una de las mesas del comedor, estaban todos desayunando tranquilamente. Luffy y Nami no paraban de mirarse, pero lo hacían disimulado ya que la joven estaba al lado del rey.
—¿Vais a visitar la isla Gosa? —preguntó el monarca.
—Sí, tenemos amigos allí —respondió Sanji.
—¿Conoce la isla, Majestad? —habló Robin.
—Por supuesto. No forma parte del reino pero tenemos buenas relaciones con ellos.
Nami sintió extraño que Matt no estuviera ahí.
—Si quiere puede venir con nosotros —opinó Franky.
El capitán se atragantó con la comida y Usopp le dio una palmadas en la espalda. Vivi y Robin se rieron bajito con complicidad y Nami se sonrojó al pensar que todos sabían lo que tenían Luffy y ella.
El cyborg se dio cuenta de la situación y esperó que el rey rechazará la invitación.
—Muchas gracias, pero tengo cosas que hacer —sonrió Cobra sin entender que pasaba, pero le daba igual. Le encantaba esta tripulación.
Acabaron de desayunar y los piratas salieron del comedor. Luffy antes de marcharse compartió una mirada con Nami.
—¿Estás bien? —le preguntó el rey.
Ella esbozó una sonrisa.
—Sí, estoy bien. ¿Por qué lo dice?
—No sé, te noto extraña —le puso una mano gentilmente en el hombro—. ¿Va todo bien entre Matt y tu?
La joven pensó que esto era horrible. Ella era horrible.
—Claro. No nos pasa nada —respondió e intentó cambiar de tema—. Por cierto, ¿dónde está?
—Me dijo que tenía cosas que hacer —el rey pensó que lo que tenía a Nami así, era eso—. No te preocupes pequeña. Serán cosas de trabajo. Matt sólo tiene ojos para ti.
Ella le sonrió en agradecimiento por preocuparse pero no le dijo nada, solamente asintió levemente. Le vio que se levantaba y después de despedirse, se marchó.
—¿Quiere tomar algo más, señorita? —le preguntó una sirvienta.
—No, gracias.
Ella también se levantó y salió del comedor. Caminó por los pasillos con la mirada hacia el suelo.
No se merecía estar viviendo en este palacio, con criados sirviéndola, con lujos y sobretodo con un rey y un príncipe cuidándola y tratándola tan bien como lo hacían.
No podía seguir engañando a Matt y a todo un pueblo. Tenía que encontrar una respuesta y seguir el camino que su corazón escogiese. Y lo tenía que hacer rápido.
—¡Nami!
Se volteó y vio como Matt se acercaba.
—Matt, ¿cómo es que te has ido tan pronto?
—Sí, lo siento. Algunos asuntos que tenía que tratar, nada importante.
El príncipe le sujetó el rostro con las manos y la besó. Cuando se separaron, Nami le abrazó y apoyó la cabeza en su pecho. Podía escuchar el latido de su corazón.
FLASHBACK
—Es precioso —le dijo Nami asomada en el balcón de la parte más alta del palacio.
Era de noche y las estrellas brillaban en el cielo. Desde ahí se podía ver casi todo el reino, con las luces encendidas de cada hogar. Al estar todo lo demás oscuro, era como si flotaran.
—Aquí venía de pequeño cuando me enfadaba con mis padres —le contó esbozando una sonrisa—. Me encanta este lugar. Es como si se parara el tiempo.
Nami le miró y sintió algo en su interior revolotear. Este hombre es maravilloso, solo podía pensar eso.
—¿Por qué me has traído aquí?
Él dio un paso hacia ella y la abrazó.
—Quería compartirlo contigo.
La joven cerró los ojos, escuchando su corazón latiendo al mismo ritmo que el suyo.
FIN FLASHBACK
—Nami, ¿ya tienes una respuesta?
Ella se soltó y le miró a los ojos. Intentando borrar ese recuerdo que la hacía sentir aún peor. Sin embargo, se dio cuenta que cuando ahora lo miraba… ya no sentía lo mismo.
—No, aún no. Dame más tiempo. Quiero pensarlo bien, es muy precipitado.
—Ya lo sé, tranquila. No quiero agobiarte.
La joven asintió levemente.
—Hoy voy a ir con los chicos a visitar la isla Gosa. Tienen un amigo allí y me han pedido si quería acompañarles.
Matt arrugó un poco la frente. ¿Se iban?
—¿Cuánto tiempo estaréis?
—No lo sé, supongo que comeremos allí y vendremos por la tarde.
El príncipe miró hacia otro lado. No quería que estuviera a solas con Luffy, pero pensó que lo peor era que había que darle el veneno y si se iba… Vio a lo lejos a la morena.
Nami no entendía la reacción de Matt. ¿Qué ocurría?
—Vale, no hay problema. Pero me sentiría mejor si Hancock va contigo.
—¿Hancock? ¿Por qué?
—Ella puede cuidarte. —llamó con una voz más fuerte a la criada, que enseguida dejó lo que estaba haciendo y se acercó hacia ellos.
La pelinaranja negaba la cabeza internamente.
—No soy una niña Matt, sé cuidarme sola. —miró hacia Hancock que se había parado cerca de ellos. No se habían visto en toda la mañana y notaba que la miraba de una forma extraña—. Además, voy a ir con unos piratas que son muy fuertes y que son amigos míos, si pasara algo ellos me cuidarían.
Él no iba a cambiar de idea. Todo esto era por el plan.
—Por favor, Nami. Hazlo por mi —vio como ella suspiraba resignada—. ¿Acaso querías ir tu sola con ellos? ¿Por qué?
—No, claro que no —le respondió rápidamente y compartió una breve mirada con la criada—. Está bien, no importa que venga conmigo.
Él sonrió y le ordenó a Hancock que la acompañara. La morena supo enseguida por que lo hacía y sin necesidad de decirle nada, hizo una pequeña reverencia y se fue a su cuarto, para prepararlo todo.
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Estaban todos en el barco, ya listos para zarpar. Luffy apoyado en la barandilla sonreía feliz porque podrían estar tranquilos, disfrutando de un día sin tener que esconderse.
Los demás saludaban y hablaban con los curiosos que se acercaban a ellos.
Amplió la sonrisa al notarla cerca, pero al ver que venía acompañada, su mueca despareció. Deseó que solo fuese hasta que Nami subiese al barco.
Desde aquél raro encuentro en su habitación y la mentira que le soltó sobre Nami y Matt, no se fiaba del todo de esa morena.
—¡Hola chicos! No os importa que vaya con vosotros, ¿verdad? —preguntó entusiasmada Hancock.
La pelinaranja la miró y frunció el ceño ya que esa actitud era un poco rara en ella.
Los piratas miraron a Luffy que se alejó de la barandilla.
—Ehh… claro que no, sube —habló finalmente Usopp, sin saber que más decir.
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Matt miraba con los prismáticos como el barco zarpaba. Si lo pensaba bien, esta era una buena oportunidad para cambiar los planes.
Se acercó uno de los sirvientes por su espalda.
—¿Me ha mandado llamar, señor?
—De lo que te voy a decir, no quiero que se entere nadie. Si se lo dices a alguien, ordeno que te maten, ¿de acuerdo?
—Sí, señor.
Veía como el barco se alejaba a lo lejos. Dudó unos segundos si hacerlo o no ya que Nami iba con ellos. Sin embargo, sabía que los piratas la protegerían. Y por mucho que le doliese admitirlo, sabía que el capitán no permitiría que le pasara algo.
—Llama a la marina y diles que la tripulación del rey de los piratas va a estar en la isla Gosa. Que les preparen una emboscada.
CONTINUARÁ…
¡Hasta aquí! jeje ¿Qué os ha parecido? Me siento mal por haberlos cortado xD Pero parece que Nami empieza a saber que es lo que siente aunque nunca se sabe jajaja
¿Qué pasará con ese cambio de planes de Matt? Tengo que decir que ya más o menos tengo la historia estructurada hasta el final y que tengo ideas para otras de nuestra parejita :)
Espero que os haya gustado y que os haya dejado con ganas de más xD
Besos! Nos leemos! Kiss Kiss :)
