Disclaimer: Los personajes aquí presentados no son de mi maldita propiedad, gracias por notarlo.

Advertencia: Voy muy en serio cuando digo que este fanfiction dolerá y además será lemon (en realidad es más como una nota del autor).

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Segundo capítulo: Ansiedad.

Levi no supo cómo había logrado convencer a ese chico tan fácilmente de acompañarlo a su hogar. Se imaginó a sí mismo como el villano de algún cuento de hadas secuestrando al joven protagonista mediante engaños. Aunque él no había dicho ninguna mentira en todo el tiempo en que caminaban las dos cuadras que separaban su hogar del terreno donde la carpa había sido armada, en verdad, no se había dicho absolutamente nada durante el trayecto.

Todo se debía a que el castaño pensaba que la distancia sería mayor e imaginaba que tendría más tiempo para buscar un tópico de que hablar con Levi. Pero cuando se detuvieron frente a la pequeña casa de dos pisos se reprochó mentalmente por no haber soltado siquiera una palabra, una corta frase o una acotación del clima.

Entraron ambos al lugar, de nuevo en el más extraño silencio. Eren se limpió sus zapatos al ver como Levi lo hacía antes de entrar, él no lo sabía, pero había ganado un punto muy importante con esa acción. Luego procedió a sentarse sobre un pequeño sillón que el mayor le había indicado. Solo llevaba un abrigo y debajo de éste las ropas de circo, por lo que no supo si debía dejarlo colgado en el perchero o no. Finalmente se decidió por conservarlo.

–¿Té? –preguntó Levi y el chico asintió tímidamente.

Eren estaba demasiado cohibido, tanto que desconcertaba a Levi en un grado cercano a la histeria. Temía de que el niño no estuviera allí por esas razones, temía que hubiera aceptado por mera cortesía y él justo en ese momento se estuviera imaginando cosas totalmente fuera de lugar.

Suspiró sirviendo un poco del líquido tibio en la taza para volver al living donde le esperaba Eren, quien parecía totalmente encantado con las cosas que tenía. Claro, ganaba el dinero suficiente como para darse varios lujos, especialmente tener una colección enorme de vinilos con un fabuloso tocadiscos.

–Tiene una casa muy linda –dijo Eren recibiendo la tacita en sus manos –Aunque es algo pequeña –añadió.

–Es importante que sea así –Levi se sentó a su lado soltando las palabras que parecían sin sentido para el menor.

–¿Por qué? –se atrevió a preguntar dejando de beber el té.

–Bueno, porque entonces la gente que pasa por fuera no puede imaginarse lo que tengo acá dentro –explicó sin temor a soltar palabras de más, probablemente Eren no entendiera una mierda de lo que decía.

–¿Es porque usted es un criminal? –o tal vez sí tenía una idea muy clara.

–Muchacho listo –lo halagó de nuevo totalmente despreocupado.

–No es que se note demasiado –murmuró Eren ligeramente confundido con la actitud del mayor, pensó que a lo mejor lo mataría por descubrir su secreto –Es que he conocido a mucha gente en este trabajo. También he viajado mucho así que…

–Si es así entonces deberías comenzar a tutearme –lo interrumpió Levi volteando para demostrarle con la mirada lo serio que estaba ante esa idea –Aunque aún eres un mocoso, me gusta tu actitud –dijo encogiéndose de hombros mientras buscaba la maldita cajetilla que siempre se perdía entre sus bolsillos.

Eren se apresuró a tomar la mano que iba viajando hacia el bolsillo contrario, dejando la taza sobre la mesa de centro. No estaba seguro de lo que hacía, tampoco estaba pensando de manera racional las últimas horas, pero tenía que hacerlo antes que fuera demasiado tarde. Acercó sus labios a los de Levi para depositar un pequeño beso en ellos mientras cerraba sus ojos, intentando concentrarse solo en el tacto. Volvió a abrirlos para encontrarse con la desconcertada mirada del mayor y creyendo que había cometido el error más grande de su vida se alejó totalmente asustado. Terminó por dar en el lado contrario del sillón, casi pegándose a este, mordiendo su labio ligeramente incómodo.

Rodando los ojos, Levi se acercó al muchacho para tomarlo del rostro con solo una mano, haciendo una ligera presión que impidió a éste moverse. Lo observó unos minutos con cuidado, deteniéndose en los detalles, el niño parecía no tener ninguna cicatriz o marca y su piel era suave incluso a la vista. Satisfecho con esto entrecerró los ojos y se dirigió a los labios de Eren, depositando un ligero beso, similar al anterior.

–Le-Levi –murmuró el chico sonrojado –Yo… –comenzó a decir mientras cubría su rostro con sus manos por la vergüenza –Jamás hice algo así con un desconocido –explicó mirando hacia el suelo, totalmente cohibido de nuevo.

–Bien –dijo el pelinegro asintiendo levemente –Es así como debe ser –susurró antes de volver a besarlo, esta vez separando un poco sus labios para apresar la boca del menor –Pero he tenido esta loca idea desde el comienzo –luego soltó un bufido mientras parecía sonreír ligeramente –Han pasado solo dos días.

–¡Yo también! –se apresuró a decir el niño –Yo también –repitió un poco más bajo.

–¿Qué? –inquirió Levi alzando una ceja, no se creía nada de lo que el muchacho le decía.

–Que fue por eso que lo invité la primera vez –murmuró avergonzado, sin poder retener la confesión que iba saliendo de sus labios –Lo de las disculpas fue solo una excusa y lamento que haya sido así. Solo esperaba que usted pudiera ir a verme al circo.

Y había sido como una especie de cachetada para Levi toda esa tonta palabrería, mas no parecía querer dejar de apresar al menor contra el brazo de su sillón.

–Te dije que me tutearas –lo reprochó, encontrando la manera de quitarse todo eso de encima, sabiendo que el menor solo asentiría.

–Pero… me costará un poco –explicó rascándose la cabeza, reprimiendo un suspiro, aún abrumado por la confesión anterior –No te lo tomes tan así –murmuró encogiéndose en su sitio –no es como si fuera una especie de… lo que quiero decir es que en ese momento no creí que me fueras a gustar –dijo evitando todo el tiempo la mirada de Levi, a sabiendas que éste le observaba detenidamente –Y tampoco lo creí hasta hace un par de horas –hablaba sintiendo como a de poco su confesión lo iba absorbiendo, finalmente todos los esfuerzos de Levi habían fallado –pero también fue cuando tú nos ayudaste ayer en la tarde, ahí supe que eres una buena persona, y después hablamos tanto que creí que… oh, no, lo siento –murmuró avergonzando ocultando su rostro entre sus manos nuevamente, sintiendo de a poco el calor llegando a su rostro para colorearlo.

–¿No sabes ni siquiera mantener una conversación? Céntrate en las ideas de una vez –Levi se sintió abrumado por eso, el niño era tan inocente que de nuevo se sintió una especie de pervertido –¿Cuántos años tienes?

Eren lo miró unos segundos muy atento, como si estuviera pensando si mentirle o no, sopesando las posibilidades de que éste le creyera. Sabía que Levi era mayor, bastante más que él, aunque la brecha nunca podría ser superior a diez años, pero de todas maneras sabía que nadie querría salir con un mocoso que hacía solo un tiempo era un niño.

–Dieciocho.

–Mientes.

–Veinte.

–Eren…

–Quince.

–¿Qué? –había sido un nuevo golpe contra el mayor, demonios, seguía quebrantando leyes incluso cuando no quería hacerlo.

–Desde hace dos meses y medio –aclaró, como si eso ayudara a Levi, mas era lo contrario –O tal vez un poco más, no lo sé ¿qué día es hoy?

–Será mejor que te vayas –le dijo totalmente serio, esta vez alejándose del chico para dejarle el espacio para salir.

Para Eren había sido como un balde de agua fría, no había esperado eso, no se había preparado para nada de ello. Había imaginado que tal vez hubiera ocurrido algo más, probablemente esperaba una reacción distinta de alguien tan fuera de la ley, había esperado que incluso Levi se propasara con él, pero ahora parecía que todo aquello con lo que había fantaseado se iba nublando para que terminara apareciendo una capa de disgusto que lo desconcertaba.

–¿Eres sordo? –preguntó Levi frunciendo su ceño, el castaño no se había movido un solo centímetro desde que le pidió marcharse y ya había pasado un buen tiempo.

–¿Cómo? –Eren le miraba totalmente perdido, con sus ojos verdes a punto de caer en desesperación –¿Me hablas en serio? –murmuró sabiendo que la respuesta sería afirmativa, pero entendía que Levi tampoco diría nada, porque a él no le gustaba repetir las cosas –Espera –dijo intentando concentrándose en lo que pasaba por su mente –¿Por qué?

–¿Por qué? ¿Eres retrasado? Eres solo un mocoso, probablemente todavía te salga orina en vez de semen…

–¡Yo no soy un virgen! –alzó su voz totalmente sonrojado por todo lo que Levi estaba diciendo.

–¿Ah?

Ahora Levi no sabía que decir, lo había tomado totalmente desprevenido esa confesión. No la esperaba ni le interesaba, pero definitivamente algo estaba mal con ese niño. Tal vez estaba un poco chapeado a la antigua, pero para él ese tipo de mocosos no debería estar haciendo cosas de adultos y mucho menos debía estar en casa de extraños.

–Eres un mocoso muy mentiroso –gruñó tomándolo de nuevo del rostro, aprisionándolo delicadamente, pero al mismo tiempo con firmeza, para que de ningún modo pudiera escaparse –No deberías decir cosas así, no me sorprendes ni mucho menos me enciendes.

–¿Si le digo que soy virgen, usted querrá tomarme entonces para ser el primero? –insistió, ligeramente incómodo por la forma en que lo sujetaba, pero sin dudas le gustaba sentir esa firme mano sobre él.

–No sé de dónde has sacado toda esa mierda…

–¿Entonces por qué me invitó?

¿Había sido un jaque? Eren había logrado ponerlo en una situación incómoda de nuevo. Era cierto, no tenía intenciones muy limpias al principio, pero todo había cambiado incluso antes de entrar a la casa, lo había sopesado bastante y acosar a un menor no era algo que quería hacer.

–A usted no le importa nada, ¿no es acaso un criminal? –decía el chico tomándolo por la camisa, acercando su lindo rostro a una distancia poco prudente –Solo quiero que usted me deje acerarme.

–Me tratas de usted y me pides estas cosas –murmuró cerca de sus labios, aceptando la corta distancia que Eren había propuesto –No me vengas con mierdas de pendejos –gruñó golpeando la frente del castaño con la suya.

–¡No era necesario eso! –le reclamó Eren luego de que soltara un gemido producto del dolor –No me importa –murmuró ligeramente sonrojado, de nuevo pareciendo un niño –No me ha dolido ni un poco –mintió sabiendo que Levi no le creería, pero necesitaba que éste le dijera algo más, aunque fuera solo para tratarlo de un mitómano.

Pero nada salió de los labios del mayor. Parecían haberse sellado para siempre, ya no miraba al chico, sino que a un punto lejano en la pared, donde una macha de humedad se había creado el invierno pasado y debido a que no había encontrado ningún papel mural que le gustase, había dejado pasar el tiempo. Pensar en ese tipo de cosas era mil veces mejor que recordar que había un mocoso caliente sobre su sillón, despidiendo ese calor de su cuerpo revolucionado por las hormonas, demostrando que estaba dispuesto a mucho por quizá qué razón.

–Oye –le susurró Eren molesto, Levi se había alejado de nuevo de él y se había sentado correctamente en ese sillón –No me ignores –pidió sentándose a horcajadas sobre el regazo del mayor –Te tutearé si eso es lo que quieres –decía tomándolo por el rostro, ligeramente triste por la falta de atención de Levi –O tal vez quiera mantener la formalidad. Sea como sea yo solo…

¿Por qué ese mocoso no se había ido? Había desperdiciado su única oportunidad. Levi le había tomado por la nuca acercándolo de manera violenta, sus labios chocaron dolorosamente y aunque había comenzado de manera torpe, Levi pudo tomar control de la situación apenas Eren abrió su boca. Decidido entró en la cavidad, buscando la lengua contraria para jugar con ésta, dejando que de vez en cuando tomara un lugar dominante, solo para luego recordarle quien era el con la mayor experiencia.

Eren se había sorprendido en un instante, pero después de que entendió qué ocurría solo cerró sus ojos y llevó sus manos a la cabellera negra que tenía en frente, enredando sus dedos en ésta, sintiendo lo suave de las hebras bajo su piel.

No pudo evitar soltar un jadeo cuando la mano que reposaba sobre su espalda había bajado más de lo correcto y había comenzado a acariciar sus nalgas, mientras que la otra que lo había sostenido de la nuca, ahora comenzaba su viaje por su dorso, jugueteando con sus dedos sobre éste, sin notarlo, acercándolo más aun al cuerpo contrario.

Como si llevasen bastante tiempo practicándolo, Eren se elevó un poco, separándose de las piernas de Levi, inclinando su cabeza para no cortar el contacto. Pocos espacios tenía para respirar debido a la insistencia de Levi de poseer su boca, pero cuando lograba hacerlo no podía hacer más que soltar ligeros jadeos y suspiros por culpa de esas manos que, agradecidas con la maniobra de Eren, se estaban haciendo de sus glúteos y muslos por completo, acariciando incluso la entrepierna.

No se esperaba esa reacción de parte de Levi, hasta hacía unos minutos se había comportado como un puritano, pero agradecía que hubiera cambiado de opinión, porque, aunque estaba tocándolo de manera descarada y como jamás dejaría a alguien más hacerlo, le gustaba sentir esas manos cálidas sobre él.

–Levi –gimoteó al sentir los labios del mayor apresando su labio superior –No te detengas –pidió sabiendo que las manos del pelinegro reposaban sobre sus muslos en ese momento –No lo hagas –dijo volviendo a sentarse sobre el regazo de Levi para al instante volver a elevarse.

–Se acabó –murmuró contra la boca del castaño, pasando su lengua y sus labios sobre ésta –Ni se te ocurra ponerte duro –gruñó sabiendo que era demasiado tarde –porque no tendrás más que esto esta noche –explicó casi de manera divertida al ver el rostro de decepción de Eren.

–¿Qué? ¿Sólo hasta aquí? –preguntó incrédulo.

–¿Qué esperabas, mocoso? Ahora, sal de encima y si vas a terminarte esa taza de té, hazlo ahora porque te iré a dejar de inmediato ¿has entendido? –dijo con total autoridad, haciendo que el cuerpo de Eren se crispara por aquellas palabras lanzadas con un tono tan crudo

–¡Sí! ¡Pero, Levi, voy a querer otra taza antes de irme!

Y de nuevo parecía que Eren había ganado.

Levi agradeció mentalmente que el mocoso no fuera insistente, probablemente hubiera obtenido lo que pedía si hubiera empujado un poco más la situación, aunque no fue así. A lo mejor el chico tampoco estaba preparado para ello esa noche, así que no se tomó más tiempo pensando cosas de más.

Cuando regresó con la segunda taza de té vio a Eren cerrando sus ojos con fuerzas y apretando sus labios, definitivamente ese chico no era normal. Alzó su ceja y esperó a que el joven dejara de hacer eso. Uno, dos, tres segundos y seguía en la misma posición, ahora empuñando sus manos con firmeza sobre sus muslos mientras parecía juntar más sus párpados.

–¿Qué haces? –terminó por preguntar al poco rato, su paciencia era siempre mínima.

–Pienso en cosas feas y asquerosas para enfriarme –confesó aún con sus ojos cerrados –No puedo volver así a casa.

Levi solo bufó y rodó sus ojos, no necesitaba oír otra estupidez de ese crío así que de nuevo calló. Aunque por otro lado le gustaba eso, tan torpe e infantil a veces, Eren siempre lograba llenarlo de cierta manera, con ese tipo de actitudes.

–Ya –sonrió tomando la taza entre sus dedos para beber a poco el líquido en ella, lentamente, aprovechando cada minuto en esa sala –El té está delicioso. Nunca pensé que me fuera a gustar…

–¿No te gusta el té? –preguntó extrañado, no podía concebir que existiera alguien incapaz de amar ese agradable brebaje.

–En realidad nunca lo había probado antes. Mi papá es algo sobreprotector así que no tengo permitido nada que contenga cafeína, tampoco cosas dulces ni mucho menos tabaco y alcohol –explicaba antes de beber otro sorbo –Aun no entiendo cómo es que me deja actuar en el circo.

–Eres bueno en eso.

–Supongo.

–¿Y qué hay de tu madre?

–Ella murió cuando yo era muy pequeño –respondió casi de manera casual, a lo mejor podía deberse a que ocurrió hace mucho, pero Levi lo interpretó de una forma distinta, ya que sonar de esa manera hacía el dolor menos agudo –No sé qué pasó, nadie me ha contado nada y yo tampoco he preguntado. Pero supongo que fue culpa de mi papá.

–Ya veo.

A Levi no le gustaba hablar de ese tipo de cosas, principalmente porque no sabía cómo manejar ese tipo de situaciones, si alguien lloraba en frente de él no sería capaz de parar sus lágrimas, ni menos de poner una mano sobre sus hombros en señal de apoyo. Tampoco era como si no quisiera hacerlo, simplemente no le nacía.

Pero Eren no iba a hacer las cosas difíciles, él también entendía que la muerte no debía ser un tema de conversación entre dos personas que recién se están conociendo, así que simplemente dejó el tema zanjado, como siempre.

–Estaba muy bueno el té, gracias –sonrió el castaño dejando la taza a un lado para ponerse de pie.

–Sí, vamos.

Ahora Eren sabía que el trayecto era corto, por lo que mientras caminaba a la salida estaba ensayando temas de los que podía hablar en esas pocas cuadras. Pensó en comentar sobre lo bien arreglado que Levi mantenía su jardín, pero creyó que eso sería un tema de viejecillas. Al mirar al cielo vio la redonda luna que se posaba sobre ellos, aún no estaba llena pero podría comentar su lindo color amarillento, pero también lo desechó pensando que era demasiado romántico como para el gusto del mayor.

–Me alegro de que no te hubieras matado –soltó Levi a media cuadra de recorrido.

–¿Tan mal se vio mi caída? –preguntó Eren mordiendo su labio inferior, él creía que había pasado desapercibida hasta cierto punto, pero sabía que habría gente que lo notaría.

–Ya te lo dije ¿no?

–Sí.

–Sigo insistiendo sobre la maldita red.

–Tal vez algún día cuando mi padre muera logre ponerla.

Levi solo asintió, no había sonado nada de bien aquella frase, pero tampoco diría nada sobre las ideas que corrían por la mente del chico.

El resto de corto trayecto se hizo humo, pronto estuvieron frente a la gran carpa que para esas horas debía estar cerrada. Eren suspiró cansado, debía ayudar todas las noches con la limpieza, pero esa vez se lo había saltado y probablemente sus amigos lo reprocharan luego, aunque había valido la pena.

Finalmente Eren se giró sobre sus talones y se inclinó hacia el mayor solo un poco, esperando recibir un beso de despedida, cerró sus ojos ligeramente, dejando entrever un rostro cubierto de paz. Levi solo le miró durante unos instantes, ese chico era tan inocente, jamás le creería que ya había tenido relaciones, así que simplemente se acercó un poco a él y le susurró unas buenas noches para darse la vuelta y volver a su casa.

–¿No hay un beso? –preguntó Eren.

Levi hizo un ademán con la mano sin voltearse, que poco y nada decía, y siguió su camino.

De nuevo Eren suspiró agotado. Había sido bastante increíble esa noche, primero, Levi sí había ido a verlo, segundo, sobrevivió a una muerte casi segura, tercero, se besó, no solo una, sino que incontables veces con Levi, y cuarto, había logrado gustarle a un ser humano imposible de entender, o al menos eso esperaba.

Sonrió para sí y se encaminó hasta donde estaba su habitación. Todos dormían de pares en pequeñas habitaciones en los carros y casas rodantes que usaban también para el transporte de cosas. A él le tocaba dormir siempre con su mejor amigo, Armin, quien de seguro lo estaría esperando despierto mientras leía un libro y con total seriedad le diría:

–¿Dónde has estado?

–Armin, ya es muy tarde para hablar, mañana por la mañana…

–Eren Jaeger, te pregunté dónde te habías metido.

–Estoy viendo a alguien –confesó ante los azules ojos de su mejor amigo, que se abrían cada instante más siendo acompañados por su boca.

–¿Cómo?

–Ya sabes, alguien, una persona, así como saliendo. Armin, no te hagas el tonto.

–¡Ya lo sé! –gruño sentándose en la cama de un golpe, no podía creer lo que Eren le estaba contando –¿Me estás diciendo que estás viendo a alguien porque…? ¿Cómo? Explícate, Eren, que no entiendo nada.

–Bueno, verás, conocí a ese chico el otro día cuando…

–¡¿En un hombre?! Oh, maldita sea, Eren. ¿Qué edad tiene?

–Ahora que lo preguntas, no lo sé –suspiró sentándose en su cama, bastante agotado por todo lo que había pasado en el día –Se ve muy joven, pero es muy maduro. Creí que tendría unos veinte como máximo, pero al parecer tiene más. Aunque es muy amable y considerado también, no pienses mal, Amin –lo reprochó por la mirada molesta que tenía su amigo, mas este solo asintió, intentando entender –Me gusta.

–¿Te gusta cómo? ¿Así como gustar de verdad? ¿O como, me gusta de que es un tipo genial?

Eren definitivamente no quería responderle las preguntas a su amigo. Gruñó mientras se echaba sobre la cama, teniéndose a lo largo de ésta luego de haberse sacado el abrigo. No quería bañarse definitivamente, tampoco cambiarse de ropa, solo quería estar así un buen rato hasta lograr quedarse dormido. Pero la voz de Armin resonaba fuertemente, haciendo preguntas tontas e innecesarias, pidiendo su atención como siempre.

No supo cómo lo hizo, pero pronto ya estaba en pijama y dándole la espalda a su mejor amigo, quien parecía haberse molestado un poco con la actitud de Eren.

–Oye, mañana iremos a comprar.

Eso fue lo último que anunció el rubio antes que Eren cayera en un estado de inconciencia total.

Levi odiaba no poder ir a su trabajo. No quería imaginarse las tonterías que Hange hacía aprovechándose de que él no estaba allí, estaba seguro de que ni siquiera llevaba bien el inventario del lugar. Debía volver lo antes posible, antes que terminara completamente loco por culpa de la castaña.

Pero no, tampoco debía apresurar las cosas, Erwin era un tipo demasiado listo como para engañarlo simplemente, aún debía estar bajo su pista. El que ese idiota descubriera su negocio no solo los ponía en riesgo a él y Hange, sino también a sus asistentes, Petra y Auruo, además de sus mensajeros, Gunter y Erd, sin mencionar a sus contactos en el puerto, Isabel y Farlan, además de toda la red que alimentaba su negocio. No, era demasiado peligroso. Por el momento solo fingiría ser otro pobre imbécil en la ciudad, cuyo sueldo remunerado era bastante bajo y cuyas horas de trabajo eran agotadoras.

Se sentó a descansar esa mañana en la bodega del supermercado. Estaba aburrido de acarrear cajas de un lado para otro, incluso aquello le recordaba su anterior empleo, el cual añoraba con toda su alma en todo momento del día. Aprovecharía su horario de colación para buscar a Hange y ver cómo iba todo, de otra manera no estaría tranquilo.

Con eso en mente tomó otra caja para llevarla dentro del local, debía luego reponer miles de cosas. Gruñó abatido, él no era ese tipo de sujeto, ese no era su trabajo, Levi no era un simple peón, él era el jefe de varios hombres y mujeres trabajando para él ¿entonces qué hacía allí? ¿Por qué le había hecho caso a Hange? ¿Cuándo creyó que ser cajero y reponedor en un supermercado sería buena idea?

Limpieza en el pasillo siete.

Aquella voz había salido de los parlantes colocados en las esquinas del local. Gruñó sabiendo que nadie iría, todos aquellos idiotas que trabajaban con él eran unas malditas cucarachas sucias. Caminó hasta el estante de limpieza y sacó todo lo necesario para dirigirse al pasillo siete. Allí se encontraban los condimentos así que no tenía idea de qué había pasado, usualmente era el pasillo doce, el que contenía los licores, donde siempre ocurrían accidentes.

Aunque tal vez no había sido un accidente. Antes de llegar escuchó lo que parecían ruidos de pelea, se puso alerta aun cuando no tenía intenciones de entrar en el juego. Caminó despacio hasta llegar al lugar donde todo se desarrollaba. De seguro quería volver el tiempo atrás y pedirle a alguien más que fuera a limpiar para ahorrarse todo el bochorno.

Eren estaba allí junto con dos niños más, uno discutía con él tomándolo del cuello de la camisa, al parecer éste lo había arrojado contra la estantería donde la salsa de tomates reposaba. Probablemente el castaño estaba en problemas, eso pensó al menos en un principio, pero al ver que el otro chico tenía su cabeza cubierta por la salsa roja, Levi desechó la idea.

El tercer niño estaba dando vueltas alrededor de los otros, al parecer intentaba calmarlos, pero ninguno de los dos parecía hacerle caso. Levi gruñó molesto y caminó hasta donde estaba el alboroto, que parecía llamar la atención de muchos clientes que se paseaban por ahí.

–Van a dejar esto, trío de mocosos –dijo anunciando su llegada.

De inmediato, el joven que sostenía a Eren lo soltó y solo entonces Levi pudo ver la botella de salsa de tomate rota en la mano izquierda del muchacho.

–Lo sentimos mucho –decía el que no se encontraba en la pelea, al mismo tiempo que tomaba a los otros dos de los brazos para mantenerlos distanciados.

–¿Levi? –Eren se había atrevido a pronunciar su nombre luego de segundos en total desconcierto.

–¿Lo conoces? –preguntó bastante calmado el chico que antes había estado a punto de golpearlo –Dile que no nos cobre por esto, fue un accidente, además que fue tu culpa, Eren.

–Cállate, Jean.

–Eh, nosotros seguiremos con las compras. No se preocupe, pagaremos este lío –habló de nuevo el tercer chico mientras jalaba del brazo a quien respondía al nombre de Jean.

–Oye, Armin, espera…

Levi tomó la mopa y la pasó por sobre la salsa derramada, limpiando de manera monótona todo el rato mientras el chico le miraba atentamente, como si se tratara de una especie de espectáculo. Esto le molestó más de lo que había imaginado así que se detuvo al poco rato de limpiar, aunque sabía que si dejaba que la salsa se secara luego crearía un problema mayor.

–¿Qué?

Fue todo lo que preguntó mientras se apoyaba en el utensilio. Eren estaba esperando por algún tipo de reacción en el rostro de Levi, pero este seguía inmutable, aunque su tono de voz le ayudaba a saber que había algo mal.

–Habla, niño.

–Lo siento. Lamento que haya pasado todo esto y que tengas que limpiar –murmuró apenado bajando el rostro –Tal vez soy yo quien deba hacerse cargo de todo esto, tú debes tener otras cosas que hacer.

–Si se limpia mal luego se le pegarán partículas de polvo y quedará una mancha horrible –fue la respuesta que obtuvo, cuya traducción era simplemente no.

Levi había esperado que el chico se burlara de la situación, solo anoche le había confesado que era un criminal y ahora lo veía hacer la limpieza en un local de abarrotes gigante. Limpiaría su honor luego de terminar con ello, por ahora debía hacerse cargo de ese terrible desastre que esos mocosos tontos habían provocado.

–¿Cómo sucedió? –preguntó incitando la conversación, lo que iluminó el rostro de Eren sorprendiéndolo.

–Jean es un idiota, se molestó porque le dije que mi hermana no quería salir con él, entonces me empujó contra la estantería, cayeron muchas botellas al piso y después yo le pegué con esta –anunció algo alegre por su logro, sabiendo que Levi solo se molestaría con eso.

–Tú eres un idiota también por seguirle el juego a otro imbécil –gruñó mientras seguía limpiando.

Todo pasó bastante lento, nadie se atrevía a pasar por ese pasillo debido al desastre en el lugar. Levi solo hacía lo suyo en total silencio bajo la curiosa mirada de Eren, quien se había sentado en un rincón sobre una caja de plástico para observarle todo el rato, sin perderle un segundo de vista.

Cuando estuvo listo, Levi partió hacia el estante de limpieza a dejar todo seguido por Eren, todo seguía en total silencio y parecía que ninguno de los dos estaba listo para romperlo. No importaba tampoco, el chico estaba haciendo lo que él necesitaba que hiciera, seguirlo. Caminó luego hasta la bodega, que la mayor parte del día se encontraba desocupada. Trepó hasta unas cajas algo altas y se sentó a fumarse un cigarrillo mientras esperaba a Eren, quien por ser un artista de circo no demoró tanto como era de esperarse.

–Lo siento mucho –susurró el niño encogiéndose en su sitio.

Levi se había propuesto la meta de que cada vez que ese chico le pidiera más de una vez disculpas por algo, lo golpearía. Pero no podía hacerlo en este caso, el castaño se veía lo suficientemente adorable como para detener todo impulso actual y futuro, dejando esa meta en el total abandono.

–Fue algo tonto, no debí hacerlo.

–Estás en lo correcto ahora, mocoso –asintió Levi llevando su cigarrillo hasta su boca para tomar una larga calada y luego soltar el humo.

–¿Esta es la forma que tienes de tapar tus ingresos?

Levi le miró atento esta vez, había algo que le molestaba en ese chico y era la forma en la que sus deducciones siempre terminaban siendo las correctas. Probablemente si fuera alguien más, a estas alturas ya estaría bajo tierra. Tomó otra calada de su cigarrillo antes de contestar con un gesto afirmativo.

–No te das grandes lujos y vives en un lugar pequeño. ¿Puedo preguntar qué haces con tu dinero?

–No.

Okay, había quedado todo muy claro, Levi no quería hablar de esos temas en ese momento así que solo calló, acostumbrándose a la idea de que probablemente jamás hablarían de ello. Sus pies colgaban en el borde de la torre de cajas y los comenzó a mover de manera frenética, estaba comenzando a incomodarse, claramente era culpa de su curiosidad, pero se sentía bastante abatido por la respuesta que le habían dado, había sido tan seca que incluso dolía.

–¿Actuarás esta noche? –preguntó Levi, devolviéndole la felicidad a Eren con solo ese gesto.

–Sí –asintió alegre observando como el cigarrillo consumido era lanzado al suelo al menos a tres metros más abajo –¿Vendrás?

–Claro.

–Entonces, toma las entradas. Son dos, como siempre. Iba a pasar a dejarlas a tu casa luego de comprar –sonrió extendiéndolas hacia Levi quien las aceptó para guardarlas en el bolsillo de su camisa –Jean es un idiota, pero por favor no te burles de su acto, se supone que es serio.

–¿Me veo como ese tipo de persona?

–Eres muy serio, pero también eres muy cruel.

–¿Y qué hace él?

–Él y Mikasa se dedican al ilusionismo, ella es su asistente –explicó encogiéndose de hombros de manera natural hasta que recordó que Levi no conocía a nadie en el circo –Tal vez quieras venir una vez a hablar con todos. Te agradaría conocerlos.

–Tal vez.

–No digas tal vez, solo di que lo harás.

Levi únicamente rodó sus ojos molesto para luego saltar hacia el piso. Él no era lo que se considera una persona sociable y usualmente tenía problemas por su carácter poco afable, así que no imaginaba los problemas en los que se metería con esa gente de circo, que parecían amables y no estaban acostumbradas al tipo de líos que él armaba.

–Mi padre les contó a todos sobre ti –dijo siguiéndolo hacia la salida de la bodega, por un estrecho pasillo que terminaba por dar en el supermercado –Christa quiere darte las gracias por lo del otro día y…

–Basta. No sé qué les han contado tú y tu padre, pero no fue mi intención ayudarles si eso es lo que crees.

–¿Por qué lo hiciste entonces? –preguntó deteniéndose a mitad del camino, esperando que Levi hiciera lo mismo –¿Por qué aceptaste que te llevaran si no fue por ayudar? Creo que te estás tomando tu papel demasiado a pecho –murmuró molesto haciendo que Levi se volteará de inmediato –Porque yo creo que sí eres una buena persona y solo estás cubriéndote ahora.

–¿Sabes qué mocoso? Me arrepiento de haberte ayudado ese día. Desde entonces solo he pasado malos ratos. No puedo salir de este estúpido y asqueroso supermercado porque de otra manera, Erwin manda a sus hombres a seguirme –gruñó apresando al niño en el corto espacio que tenían, dejando sus manos en la pared a cada lado del muchacho –Tengo un maldito trabajo que realizar y ha sido tu culpa el que yo no pueda hacerlo. Estoy al mando ¿si me entiendes? Y ahora todo está en manos de mis hombres, mierda.

–¿Por qué? –Eren había hecho la pregunta mientras sus ojos parecían llenarse de lágrimas.

–¿Qué? Demonios, niño. No vas a llorar ¿me oíste?

–¡No quiero llorar! –exclamó desconcertado –Pero tú has dicho que nada bueno te ha pasado –comenzó a hipar mientras hablaba sin darse cuenta, lo que llamaba aún más la atención de Levi –Y desde ese día todo lo bueno me ha pasado a mí. ¿Acaso lo nuestro no es bueno? –sollozó haciendo que el mayor quisiera golpearse a sí mismo.

–¡No dije eso!

Demonios, Levi la había cagado de nuevo, esta vez sin darse cuenta. El niño había comenzado a actuar de manera lastimosa luego de que dijera aquello y todo se debía a su estupidez, no quería ser considerado un héroe, ni tampoco que esos fenómenos lo aplaudieran cuando se acercaba, pero definitivamente no era correcta la forma en que estaba haciendo las cosas.

Maldijo por lo bajo y llevó su mano hacia el rostro de Eren, aún las lágrimas no se habían desbordado pero creyó que con ello lo tranquilizaría. Y así fue, el chico le miró esperanzado mientras sentía la suave caricia en su mejilla, luego cerró los ojos como solía hacerlo al tacto y esperó a que Levi se aburriera de esa pose.

–Eres como una niña –dijo el mayor algo confundido sonriendo ligeramente.

–No es cierto –gruñó Eren ligeramente ruborizado por culpa del comentario –Solo soy así contigo –murmuró molesto haciendo una especie de puchero que incluso fue capaz de derretir a Levi.

–¿Ah, sí? Además, te preocupas mucho por una relación que aún no lleva veinticuatro horas.

–¡¿Es una relación oficial?! –preguntó Eren cambiando el rostro a uno de total felicidad, dejando sin palabras al mayor por tal acto, aun cuando sus lágrimas seguían en sus ojos.

–Supongo…

–¡Vaya! Así que ahora te dedicas a acosar menores.

La tercera voz que se escuchó en ese estrecho pasillo no era una muy bien recibida. Erwin estaba a un lado de ellos, desde la esquina del supermercado, con su impecable uniforme y una sonrisa de burla en sus labios. Levi solo se alejó un poco de Eren, entrecerrando sus ojos con astucia y preguntándose qué haría ese tipo allí, aun así no cortó el contacto con el menor, mantenía aún su brazo alrededor de su cintura, dándole una idea al rubio de lo que ocurría entre ambos, solo para evitar malos entendidos.

–Es un crimen bastante caro.

–Lo es cuando no es consensuado –anunció Levi, bastante conocedor de las leyes.

–Sí, así veo. Pero dime ¿tu pequeño amante está en la edad de dar su consentimiento? –preguntó a sabiendas que el castaño era muy joven.

–Tengo diecisiete –mintió Eren, temeroso de que Levi cayera en algo por su culpa.

–¿Tienes algo que lo acredite?

–No tengo acta de nacimiento, así que no tengo nada que lo acredite, pero tampoco que lo desacredite –se defendió Eren y por primera vez en su vida fue feliz por la falta de concentración de su padre para los trámites.

–De todas maneras ¿qué haces aquí? –preguntó Levi intentando llamar de nuevo su atención, Erwin parecía peculiarmente interesado por Eren, lo que no le agradaba en lo absoluto.

–Solo he venido a echar un vistazo –respondió haciendo un ademán con la mano, como si quisiera restarle importancia a la situación –No te vi en tu puesto así que me preguntaba qué era de ti, Levi.

Ambos se miraron en silencio durante unos instantes, la tensión parecía hacer tan pesado el aire que Eren no se atrevió a respirar. Y así fue hasta que el rubio dejó el pasillo, dando una sonrisa ladina de satisfacción. Por más que lo intentaba, Eren no comprendía la situación, no entendía porqué parecía que Erwin hubiera ganado ese encuentro silencioso, pero sin dudas le daba escalofríos saberlo.

–Ya será hora de mi colación –anunció Levi alejándose por completo del castaño –Te acompañaré.

–No es necesario –sonrió amable Eren, sabiendo que aun así quería ser acompañado.

–Lo es.

La frialdad en las palabras de Levi le provocó otro escalofrío aún mayor. No imaginaba qué pudo haber ocurrido en ese instante de silencio, y por más que pensaba en ello no podía evitar creer que había sido su culpa.

Aceptó algo agobiado, siguiendo al mayor por el pasillo hasta llegar al supermercado, viendo cómo se deshacía de su delantal y advirtiéndole a uno de sus compañeros que se iría temprano. Nadie parecía hacer problema por ello, por lo que solo caminaron hasta la salida y luego hacia el circo.

–¿Hice algo mal? –preguntó Eren durante el trayecto, bastante consternado con la situación.

–No.

La respuesta ahora parecía más cálida y le quitó el sabor amargo de la boca. Pudo relajar entonces su postura y caminó más tranquilo por las calles, bastante alegre de hacerlo al lado de Levi.

–Intenta evitar problemas con la ley, niño –lo aconsejó luego de que llegaran a la carpa, a las dos de la tarde tenían una función que no era tan concurrida como la de las ocho, por lo que se mantenía abierta esa vez –Te veré esta noche.

–¡Sí!

El rostro iluminado de Eren fue suficiente para él.

Caminó ahora hasta su casa, sintiéndose paranoico, viendo a cada lado de la calle para asegurarse de que no era seguido. Los hombres de Erwin eran algo torpes, pero unos pocos de ellos se destacaban por ser buenos en lo que hacían, así que no podía relajarse, no debía hacerlo.

Sabía que si comenzaba a comportarse así le daría más garantías a Erwin y con ello demostraría que no llevaba una vida tan limpia como la que decían los papeles, mas no podía evitarlo. La mirada que Erwin le había dado anunciaba que ahora Eren también sería vigilado, estaba seguro de que el chico no hacía nada malo, pero le molestaba que incluso él fuera tratado como criminal por su culpa. Aunque había algo más, tal vez solo estaba siendo algo sobreprotector con el chico, pero sentía que había algo más.

Continuará


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Lo siento, siempre suelo cortarles la inspiración, aunque prometo que la siguiente vez no ocurrirá.

Estén preparadas, chicas, porque creo que haré un drama de todo esto, aunque no es seguro. La verdad es que este hijito fue concebido únicamente para practicar, en realidad todos son así, pero éste en especial.

Se me ha alargado un poco el capítulo y no llegamos a nada, que mal, pero siento que era necesario describir bien el comienzo de la relación, de otra forma poner lemon así como así de la nada no tendría sentido y se vería bastante feo, porque este no es esa clase de fic, de otra forma sería un one-shot o two-shot.

No tengo nada más que decir aquí, así que muchas gracias a todos por los comentarios, los follows y los favs, se pasaron de verdad. Un abrazo gigante, me despido.

Au revoir, mon chers.