Disclaimer: Cuando Isayama Hajime creó estos personajes, él pensó que siempre le pertenecerían a él y a su editorial, y así será por el resto de los tiempos.


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Cuarto capítulo: Pirotecnia.

Había tomado una decisión ese minuto en el que dejó su casa y encendió una de sus luces para engañar al siguiente vigilante que pronto llegaría para cerciorarse de que Levi se mantenía en su hogar. Se había encaminado hacia la casa de Hange Zoe, con una propuesta que pondría a la pequeña ciudad de cabeza. Un escarmiento, un dolor de cabeza, preferentemente nada de muertes ni muchos heridos de gravedad, solo un pequeño empujoncito para demostrarle a ese tonto policía cómo eran las cosas en ese lugar.

Con el jefe de la policía anterior no habían tenido problemas, pero pronto éste había jubilado y su puesto había sido cedido para un hombre más joven y de convicciones más fuertes, un hombre que entendía de justicia y deber, alguien quien sabía llevar muy bien las insignias sobre su pecho y sobre cuyos hombros caería la responsabilidad de cuidar un pueblo entero. Un pueblo que poseía dueños y señores desde hacía casi dos años antes de su llegada, que poco y nada entendía sobre el deber de un policía y el poder de la ley.

Levi y Hange eran quienes movían el comercio, eran quienes traían turistas atraídos por la facilidad de conseguir drogas en el lugar y por la calidad de las mismas, eran personas conocidas por quienes necesitaban dinero o algún favor que sería imposible de conseguir en cualquier otro lugar, eran los que traían al lugar miles de cosas que no eran vendidas en todo el país. Esto había facilitado su movilidad por la ciudad, pudiendo incluso caminar a plena luz del día con su mercadería, la cual sería luego repartida.

Era sencillo de entender, todos allí cuya moralidad y respeto por la ley fueran dudosos les conocían bien. Los drogadictos, las prostitutas y los criminales eran sus principales clientes, pero muchas veces se le sumaba la población en general, quienes abrumados por la creciente alza de los impuestos se quedaban pronto sin dinero y para no perder sus hogares o negocios buscaban en esa extraña organización una salida, una ayuda, una luz que las mismas autoridades no podían darle. Era por eso que la población se mantuvo fiel a sus dueños incluso luego de que las cosas cambiaran.

Aun así, desde el instante en que Erwin asumió que debieron volver a las sombras, escondiéndose de los hombres vestidos de azul que antes sobornaban con facilidad. No era solo la mano de hierro de Erwin la que evitaba que ahora los policías aceptaran dinero por su silencio, sino que también el hecho de que éste era un hombre digno de admirar y eso inspiraba a sus hombres.

En pocos meses limpió todo el departamento y le cambió la cara a los policías, haciendo que la ciudadanía confiara en ellos por primera vez luego de años de agredirlos y escupirles lo inútiles que eran. Erwin incluso extorsionó a quienes habían fallado en su deber como policías para que le dijeran quiénes eran esos delincuentes de los que todos hablaban, esa organización que había logrado esconderse en tan poco tiempo, desapareciendo como si nunca hubiera existido, esos hombres que eran protegidos gracias al silencio de la comunidad. Pero ninguno de los que fueron dados de baja dijo nada, por la simple y llana razón de que preferían cambiar sus empleos que morir.

Luego de que todo acabara, cuando pasó el tiempo y ya nadie visitaba el lugar, cuando la gente se quejaba por la poca afluencia de turistas gracias a la policía, Erwin comenzó con su verdadero ataque, desbaratando bandas pequeñas de criminales que no habían tenido muchas precauciones, haciendo que los hombres de Levi se quedaran finalmente en el anonimato, afectando el negocio de manera drástica, obligándolos a ser astutos al punto de rayar en la paranoia.

Erwin había sido el responsable de todo y por ende, tarde o temprano le tocaría pagar.

Aunque fuera alguien frío, Levi no quería lastimar a la familia del rubio, sabiendo que esto no sería justo. Pero luego de ver que ese sujeto no respetaba nada, había decidido acabar con lo que más quería, tomándose en serio su rol, dejando de lado las niñerías. Erwin le había declarado la guerra esa noche, él aceptaría el desafío.

Llegó a casa de Hange y con cierta agilidad poco conocida por muchos, terminó por abrir la puerta trasera de esa casa tan bonita. Era mucho más grande que la de Levi y poseía dos sótanos, uno de ellos era una pequeña bodega para su mercancía cuando era necesario, esto se había decidido gracias a que nadie pasaba por allí durante casi todo el día, además de que nada en la castaña llamaba peculiarmente la atención, nada excepto el ser amiga de Levi.

Con cierto miedo de que Hange también fuera vigilada, Levi decidió buscar por sospechosos antes de entrar. Por alguna extraña razón no había nadie cerca, estuvo seguro de eso luego de pasar unos cuantos minutos en el total silencio, observando detenidamente.

–¿Levi? –aunque su voz sonaba somnolienta, la mujer cambió su semblante de inmediato cuando vio a su amigo cerrar la puerta tras sí –¿Qué? Es muy tarde… ¿Qué haces acá? –susurró luego de haber terminado de bajar la escalera. Los ruidos en la puerta de la cocina la habían alertado y había bajado con su revólver en mano.

–Nos vigila –respondió en el mismo tono, observando por las persianas hacia el exterior –Erwin nos está vigilando hace días…

–Ya hablamos de eso, Levi –dijo Hange sentándose en su sillón, invitando a su socio a hacer lo mismo –Erwin no te está vigilando, solo estás alerta, eso está bien, pero pareces paranoico.

–También lo creí –confesó observando a la mujer en la penumbra, el brillo de sus lentes le decía que ella también le miraba.

Luego de explicarle lo sucedido en la puerta de su casa, y su extraño plan, la castaña solo asintió en silencio, mirando a la nada, bastante confundida. Entendía muy bien el punto de Levi, sabía de qué se trataba todo eso, porque al final, eran ellos o la policía. Pero aun así tenía algo de miedo.

Acomodó sus lentes y soltó un ligero suspiro, estaba agotada de tanto pensar. Sus demonios peleaban entre sí, unos apoyando el actuar de su compañero y otros diciéndole lo arriesgado que era todo eso. Atacar un lugar así sería un golpe grande, algo que los terminaría sacando del anonimato en el que se habían mantenido a salvo durante los años. Hacer caso a Levi era salir de la zona de seguridad, era aventurarse a terreno desconocido, era cargar las armas y esperar en una trinchera a ver al enemigo para comenzar la guerra.

Pero no, ella supo desde un principio que todo eso era arriesgado, ella sabía muy bien dónde se estaba metiendo desde el primer día. Levi siempre fue el de la experiencia, mientras que ella era la lógica, pero esto no quería decir que ella fuera una total desentendida. Su padre, quien le había dejado mucho dinero producto del trabajo de años, había sido un hombre dedicado al crimen, justo como ahora ella lo era.

–Estás mal –le dijo a Levi cruzándose de brazos y antes de que éste le dijera algo de vuelta siguió con su discurso –No es así como debemos hacerlo. Mira, Erwin tiene sus preciados documentos en la estación, con suerte sale de allí. Es ese el lugar que debemos atacar –le explicó la castaña poniéndose de pie mientas caminaba a la escalera –Ve con Auruo, yo te alcanzaré allá. Haremos de todo una falla casual, no algo provocado.

Poco y nada entendió Levi sobre eso. Pero no se preocuparía, Hange podría cubrir todo cuando de planes se trataba, porque al final, debía aceptarlo también, la castaña era una especie de genio criminal. Agradeció por primera vez el tenerla como socia y salió de allí para encaminarse a la casa de los futuros novios, quienes ya vivían juntos.

Al poco rato estuvo allí y Hange no demoró más de unos pocos minutos en alcanzarle.

–¿Quiénes? –preguntó una voz masculina desde adentro de a casa.

–Abre, somos nosotros –respondió Levi algo fastidiado.

De pronto se abrió la puerta y detrás de ella se pudo apreciar a un joven de estatura promedio y cabellos claros, abrazando a una asustada muchacha de baja estatura cuyos ojos parecían temblar ligeramente. Levi no entendía qué había sucedido, pero supuso que algo tenían que ver las sombras que le seguían a él también.

–Ha estado molestando durante un tiempo –comenzó la joven mientras era ayudada por su novio a servir tazas de té –Al principio creímos que se trataba de un cliente insatisfecho, pero luego lo vimos todos los días de pie en el mismo lugar. Auruo lo reconoció como uno de los hombres de Erwin y por eso no hemos ido a trabajar estos días, lo sentimos mucho –se excusó la joven.

Era la primera vez que Levi oía que sus empleados faltaban al trabajo. Hange se lo había mantenido oculto, probablemente para tranquilizarlo.

–¿Cómo? –preguntó la castaña incrédula, no se había enterado de las verdaderas razones por las que ambos habían faltado –¿Ha estado allí mucho tiempo?

–No –respondió Auruo dejando la cocina para incorporarse a la conversación, extendiendo una tacita hacia su novia quien la aceptó con una media sonrisa –Tal vez unos tres o cuatro días, exactamente desde que comenzamos a faltar Petra y yo. No sé cómo se ha enterado de nosotros, creí que podía ser por mis registros –decía mientras pasaba su mano por sus cabellos –No tengo muy limpios los papeles… pero no he hecho nada sospechoso acá y…

–Lo que Auruo quiere decir es que estamos seguros de que ya saben todo –explicó la pelirroja.

–Eso es obvio –asintió Levi cruzándose de piernas con su semblante serio –Erwin sabe mucho desde hace un tiempo, pero ha comenzado a cambiar la dirección de sus planes –explicó dándose cuenta de que todos le observaban seriamente –Ahora está pendiente en atacar las ramas, en vez del tronco –era más sencillo de esa manera y viendo que todos comenzaban a entender, siguió con su discurso –Me ha estado vigilando a mí también. Nos está presionando, nos quiere llevar a nuestro límite, ese hijo de puta está pidiendo por nuestra atención y creo que ya es tiempo de que se la demos.

–Auruo –comenzó de inmediato Hange luego de que Levi terminara con su idea –tú trabajabas en una compañía de electricidad ¿no? –preguntó ella y el joven asintió totalmente desconcertado –Muy bien, necesito que algo falle, necesito que la corriente que alimenta las lámparas de la estación de policía provoque un incendio.

Auruo asintió seriamente y Petra corrió hacia un estante de dónde sacó unas herramientas que usaría su prometido. Ambos eran un equipo, así como Hange y Levi. Ambos actuaban de manera igualmente coordinada. Y demostrando eso, lograron que al poco rato la estación de policía ardiera, volviendo todo el lugar en un horrendo infierno.

Levi no pudo evitar quedarse para observar las llamas, y desde el techo de un pequeño edificio al frente de la estación disfrutó del espectáculo. Se dedicó a observar como primeramente las chispas de electricidad se veían desde afuera, a través de las ventanas, iluminando el interior, y luego como el fuego comenzaba a crecer desde esa misma habitación, expandiéndose con rapidez, parecía una especie de espectáculo de fuegos artificiales.

Tal vez matar a algún policía y dejar su cadáver en el pórtico de Erwin fuera más tétrico y mucho más literal, pero hacer algo así sería caer bajo. Era mejor atacar el nido, evitar cualquier muerte de la que pudiera ser incriminado y especialmente acabar con todos los registros que Erwin poseía, tanto de él como de sus empleados.

Esa noche, aunque no pudo conciliar el sueño, fue la mejor noche que tuvo en mucho tiempo.

Pero todo se terminó con la mirada que Eren le había dado la mañana siguiente. Confundido por la falta de sueño y descanso que se había acumulado durante el pasar de los días, tomó al joven rápidamente, tapándole la boca para evitar que gritara y lo llevó al primer callejón que encontró, soltándolo contra una pared.

Le miró seriamente durante unos instantes. El chico parecía estar bien, al menos físicamente, no presentaba heridas ni moratones, tampoco algún indicio de que no hubiera tenido una buena noche. Pero cuando observó detenidamente esos ojos verdosos supo que nada bueno pasaba, al menos en ese momento. Eren era tan transparente que no necesitaba indagar demasiado en ellos, sin embargo no podía saber cuál era el problema, por más que lo intentara.

–¿Qué ocurre? ¿Te pasó algo? –preguntó sintiendo su voz un poco rasposa.

–Ha sido terrible –se escuchó a un tercero, un simple peatón que caminaba en dirección al callejón –Lo vi todo desde mi ventana, había mucha gente allí, nadie puede creer que el fuego se haya extendido tan rápido –decía con cierto desconcierto.

–He oído que un policía terminó con quemaduras de tercer grado, una biga cayó sobre su brazo y probablemente no pueda volver a trabajar –ahora era una voz femenina la que hablaba y pasaron frente a ese callejón la pareja que iba discutiendo la noticia del día –Aunque el edificio estaba hecho de madera y era tan viejo que nadie recuerda su fundación… entiendo que se haya quemado tan rápido por una simple falla eléctrica.

Finalmente las voces se perdieron en la dirección que seguían y Eren miró de vuelta a Levi. Le sorprendía la tranquilidad con la que éste le observaba, parecía más preocupado en la tonta actitud que había tenido por botar todos esos panes que en ocultar algo. Claro, Levi no era capaz de hacer una cosa tan terrible como quemar un edificio y menos con personas aún adentro.

Suspiró agachando la vista y llevó su mano a su frente, se sentía tan tonto. Aunque Levi fuera un criminal, Eren sabía que era imposible que éste tuviera tal influencia, además, lo habían dicho todos, había sido una falla eléctrica.

–Estoy bien –le sonrió ligeramente, relajando su cuerpo y apretando en su mano las monedas de cambio que aún llevaba en ella, ya no tenía más dinero para el desayuno de ese día.

–¿Qué ha pasado allá atrás entonces? –insistió Levi, intentando confirmar sus sospechas.

–No lo sé –susurró avergonzado y su rostro se sonrojó un poco.

Por más que Levi intentara buscar en el chico algún indicio de que había sido extorsionado por Erwin, todo parecía ir bien. El joven era tan cristalino con sus emociones que cualquier cosa saldría a flote en su rostro. Y lo único que Levi podía observar en su mirada y sus gestos era vergüenza.

Bufó divertido, Eren era un adolescente por lo que culpó a las hormonas del niño y se cruzó de brazos, algo más relajado luego de saber que el rubio no había alcanzado a meterse con su mocoso. De otra manera, las cosas comenzarían a tomar un rumbo bastante más osado y peligroso, arruinando por siempre la falsa paz que se respiraba en la pequeña ciudad.

–Te falta dinero ¿no es así? –preguntó Levi adivinándolo por el actuar de Eren –Si es así no deberías botar cosas tan importantes como el pan, idiota –le reprendió mientras salía del callejón seguido por el castaño –Compraré algo para ti.

–¡No es necesario! –se apresuró Eren para tomarlo de la manga de la chaqueta –Puedo ir por más dinero al campamento y…

Muy tarde, Levi ya había entrado a la panadería con él, jalándolo para que no intentara salir y desaparecer, como al parecer Eren quería hacerlo. Todos en el lugar se callaron por unos instantes. Ya no había tanta gente como cuando Eren había pasado a comprar, solo estaba el viejo panadero y su señora charlando con un cliente, todo se veía bastante armónico. Pero el silencio que se hizo presente luego de que Levi pusiera un pie adentro, rompiendo todo ese cuadro de paz y por un segundo Eren creyó que el ambiente mismo se había convertido en neblina pesada que no dejaba respirar.

Luego de unos cortos instantes, las personas volvieron a conversar, como si nada hubiera pasado y a Levi pareció tampoco importarle el extraño cambio, cuya duración habían sido tan instantánea que Eren dudó incluso de que hubiera sucedido. Pestañeando un par de veces entró detrás de Levi, bastante calmado susurrando que de verdad no era necesario que comprara nada, todavía les quedaba dinero para reponer esa pérdida.

–Oye –le dijo el anciano panadero mirando a Levi –¿qué quieres tú aquí, maldito? –sonrió ligeramente, ocultando un poco su mano derecha.

–¿Qué le has vendido a este niño? Quiero lo mismo –respondió desinteresado, ignorando la manera en que el panadero le había llamado, poniendo ambos antebrazos sobre el mostrador, inclinándose ligeramente hacia adelante, observando el lugar detenidamente –Ha quedado muy bien –dijo bastante satisfecho mientras el hombre metía los panes en otra bolsa de papel –Al menos se ve limpio –su voz parecía sonar bastante formal y Eren creyó que se trataba porque hablaba con alguien mayor.

–Sí, el dinero que nos prestaste esa vez nos salvó de la quiebra –respondió el panadero entregándole la bolsa –Tengo a dos personas trabajando por mí ahora, porque, como verás, ya soy muy viejo, Levi –le sonrió viendo como el mencionado le extendía un billete algo arrugado –Gracias –dijo entregándole el cambio más una minúscula hoja de papel –Vuelva pronto.

Ahora Eren se sentía mucho peor que antes. Había entendido que Levi le había hecho un préstamo a ese pobre anciano y con eso había salvado su negocio al mismo tiempo que les había dado empleo a dos personas más. Negó de nuevo con la cabeza, estúpidos pensamientos, Levi no había sido el que había quemado la estación, eso era imposible.

Aunque sabía a lo que podría atenerse por salir con un delincuente, sabía también que Levi no era uno común. Poco y nada sabía del negocio del mayor, lo que más entendía era que se trataba del tráfico de estupefacientes y algunos objetos que no podían conseguirse con facilidad. Pero más allá no le habían contado, principalmente porque Levi no quería verlo involucrado en su segunda vida, teniendo siempre presente que Eren era un muchacho trabajador y honrado.

–Gracias –murmuró despacio cuando llegaron frente al campamento, Levi había decidido acompañarlo durante todo el trayecto, pero Eren no había abierto la boca ni un instante –De verdad.

–¿Huh? –preguntó alzando una ceja, más que un agradecimiento sonaba como una disculpa –Está bien, nos vemos –dijo revolviendo sus cabellos suavemente, tacto al que Eren reaccionó sonriendo dulcemente.

La mitad del día de Levi fue acarrear cajas en la bodega del supermercado y limpiar lo que los clientes ensuciaban. Pero luego, cuando fue horario de colación y al no ver a ningún policía cerca sonrió para sus adentros, había ganado, podía tener un tiempo libre para ocuparse de sus asuntos sin que ningún idiota vestido de azul le dijera nada.

Dejando el lugar, en vez de dirigirse a su casa, fue hacia el galpón donde se desarrollaba su principal actividad remunerada. Era increíble poder estar allí de nuevo, cubierto por la naturaleza, escondido entre enormes árboles que incluso tapaban el lugar desde el cielo, manteniendo en total secreto la pequeña construcción de manera. Aunque tampoco llamaría la atención un lugar así, con tablas algo podridas y agujeros en las paredes, más parecía un galpón abandonado.

Nadie se atrevía ir allí con auto tampoco, el terreno era tan pantanoso e irregular que era un serio impedimento para las patrullas, por lo que jamás vigilaban esa zona. Aunque Hange se había hecho un camino entremedio de las chacras y acequias para que su auto pudiera llegar y el transporte de sus productos no fuera tan difícil. Era por eso y otras cosas que para Levi no había dudas que la mujer estaba loca.

Finalmente estuvo de pie frente a la enorme puerta y empujándole suavemente se abrió. Allí estaban sus compañeros sirviendo algo de whiskey en copas bajas de diseño exquisito. Todos le miraron con una sonrisa al instante y se pusieron de pie aquellos que se habían sentado. Habían ganado, la noche anterior habían sido los vencedores en una batalla que inclinaba la balanza a su favor tanto así que no temían en celebrar.

Hange le entregó al recién llegado su copa sonriendo, alzó la suya y con su distintiva voz dio el brindis.

–Por Erwin –dijo irónica –y sus documentos incriminatorios quemados.

–Por Hange –se atrevió a seguir Petra –y su plan perfecto.

–Por Auruo y Petra –sonrió Erd –y su arduo trabajo para que lugar ardiera en llamas.

–Por el negocio, que vuelve a renacer –terminó Levi satisfecho con su actuar.

Ese día estaba hecho para celebrar, nada los detendría jamás, volvían a estar en la cima luego de un simple accidente provocado, ellos pronto volverían a ser lo que habían sido. Ya estaban cansados de estar en las sombras por culpa de Erwin, siendo que su poderío daba para aguantar una guerra contra la autoridad y no solo eso, también tenían altas posibilidades de ganarla.

Ese había sido su primer ataque con el eléctrico y su prometida, ambos tan hábiles e inteligentes como para evitar dejar cualquier huella que pudiera incriminarlos, incluso engañando a expertos investigadores del departamento de bomberos. Pero no eran los únicos. Todos allí tenían una especialidad y eran unos genios en su campo, superando incluso a aquellos que trabajan de eso para vivir.

–Hay que ir al circo –mascullaba Hange luego de varios vasos de whiskey –Pero creo que estoy ebria ahora –le decía a Levi frotándose un ojo –Creo que tú también deberías estarlo ¿por qué no has tomado? ¿No estás contento? ¡Oigan, Levi no está…!

–Shh… basta –dijo molesto tapándole la boca a la castaña –No molestes.

–¿No quieres beber? ¿Levi, mi socio, mi compañero, no quiere beber? –preguntó sin creérselo –Ahh –volvió a murmurar entrecerrando sus ojos –Tú quieres ver al niño hoy y por eso quieres estar sobrio –le dijo cerca de su oído, intentando controlar el tono de su voz que parecía querer alzarse –Oye, Levi, dime ¿te lo cogerás hoy? Es un buen día para hacerlo –preguntó divertida.

Ya no soportaría más a esa ebria. Empujándola bruscamente le dio la razón con solo ese acto, y ella rio fuertemente, llamando la atención de todos quienes la comenzaron a mirar de manera preocupada. Levi entonces vio su reloj, dentro de una hora sería la función y él no debía llegar tarde. Tomando su chaqueta les dijo a todos que se iría, sin que nadie allí le creyera de verdad, pero cuando vieron que no volvería Hange fue duramente interrogada por todos allí, obligándola a hablar con métodos de tortura como quitarle el vaso de whiskey o lanzándole humo de cigarrillo, cosa que le molestaba porque ella no fumaba.

Cuando Levi llegó a la carpa aún quedaban veinte minutos antes que comenzara la función. Había mucha gente como siempre y nadie parecía peculiarmente afectado por el incidente de la madrugada pasada. Como era común, el mundo sigue.

Viendo que le quedaba tiempo de sobra se adentró a los camerinos, buscando a Eren con la mirada, siendo saludado por algunas personas a quienes había conocido el día anterior. Por fin, cuando dio con el chico lo vio de pie discutiendo con otros tres muchachos más y detrás de Eren se encontraba un niño a quien recordaba con el nombre de Armin. Se preguntó qué estaba pasando, pero cuando vio a los otros tres alejarse pudo relajarse un poco. Intrigado caminó hacia Eren con las manos en los bolsillos de su chaqueta, evitando que éste le viera hasta que estuvo a su lado.

–Levi –murmuró Eren con cierto aire que le dijo a Armin que era hora de dejar el lugar –¿qué haces acá? –preguntó algo sonrojado, sabía que el mayor había visto todo.

–¿Te gusta pelearte con otros, no, Eren? –preguntó alzando una ceja –Incluso cuando estás pronto a actuar.

–Ellos molestaron a Armin –soltó el joven cruzándose de brazos mirando en otra dirección, le incomodaba la penetrante mirada de Levi cada vez lo reprendía –Además sólo estábamos discutiendo –dijo encogiéndose de hombros de manera natural –Hola –su voz cambió de un instante para otro y acunó el rostro de Levi entre sus manos para darle un pequeño beso.

En ese momento Levi tuvo que aceptarlo, ese sería un excelente día, con un final digno del mismo. Había comenzado con fuego y deseaba terminarlo de la misma manera. Soltando un poco al chico le susurró un par de palabras sobre los labios, haciendo que éste se sonrojada violentamente y luego de pasar su lengua por entremedio de los labios de Eren se dio media vuelta para entrar a la carpa y buscar un buen lugar.

Ansioso por lo que Levi le había dicho, su corazón había comenzado a palpitar de manera apresurada. Aunque tenía un espectáculo en el cual actuar, su mente se había vuelto un total revoltijo y no parecía estar en condiciones para concentrarse en nada. Levi era y sería su perdición, definitivamente.

Cuando su turno llegó ya se encontraba más relajado. Le gustaba actuar con Christa, porque la chica era ligera como una pluma y además era bastante buena en lo que hacía. Ella era algo mayor que Eren, pero esto poco y nada se notaba debido a su baja estatura y todos allí comenzaron a comentar sobre lo lindos que se veían juntos. Algunos pensaron que eran una pareja desde el primer día y se habían quedado con esa idea debido a que en gran parte de las noches ambos actuaban juntos con una química encantadora.

Molesto, Levi solo se había sentado a observar a Eren e ignorar los comentarios de las personas que seguían con su loca idea de ver a ambos juntos, como si eso fuera a pasar en algún momento. Bufó divertido, claro que no, la jovencita tenía a su novia pecosa y molesta, y Eren lo tenía a él, al menos lo tendría por primera vez esa noche en todo aspecto.

Al salir del circo Eren no estaba donde siempre solía hacerlo y creyó que se había tardado por cambiarse de ropas. Pacientemente esperó encendiendo un cigarrillo, pero al momento en que terminó el segundo se preguntó si de verdad el chico aparecería allí. Durante un instante pensó que se había arrepentido y decidido a dar la vuelta soltó la colilla y miró en dirección a su hogar. Pero luego un pensamiento cruzó su mente y comenzó a caminar entre el campamento, por último, si Eren no quería ir con él, al menos que se lo dijera a la cara.

Se detuvo en seco al ver a Eren, éste era apresado por los otros tres muchachos de antes de la función, dos de ellos sostenían sus brazos y hombros contra un camión, imposibilitando sus movimientos, y el tercero se acerba a él con cierto interés que tentó a Levi. Pero decidió observar la situación unos instantes más.

–¿Por qué no pides por ayuda, eh, marica del circo? –preguntó el muchacho –¿No te gusta usar telas brillantes, nenita? –se burló y eso fue todo.

Eren le dio un golpe con su misma frente que lo hizo caer al suelo casi de inmediato, lanzándolo sobre un charco de agua y aceite, embarrando sus ropas. Dolía, el circense era un problema y le había hecho ver como un cobarde frente a sus amigos que se reían disimuladamente, pero solo hasta que Eren intentó zafarse de su amarre a los pocos segundos, moviéndose de manera enérgica, usando toda su fuerza para empujar aunque fuera a uno, luego podría encargarse del otro cuando una de sus manos fuera liberada.

–¡Maldito…! –gritó el muchacho que yacía en el suelo, dispuesto a luego empapelarlo en garabatos y golpearlo hasta que le pidiera perdón por todo, incluso por nacer.

El puño del chico no había alcanzado a formarse por completo cuando el sonido de un Zippo encendiéndose llegó a sus oídos y todos giraron sus cabezas hacia el lugar de donde éste provenía. Levi había llevado su encendedor cerca de su rostro con la doble intención de encender su cigarrillo y hacerse ver.

Durante unos instantes el chico que iba a golpear a Eren entrecerró sus ojos buscando reconocer a la persona que se acercaba a ellos y al lograrlo retrocedió un paso. Mirando a sus amigos, solo uno de ellos soltó a Eren y caminó en dirección contraria con él, a paso apresurado y muy mal disimulado, ellos estaban escapando y no querían aceptarlo.

–Es Levi –murmuró uno de ellos y ambos se giraron para ver a su compañero quien no tenía idea alguna de quién era ese enano petulante.

No dudaron en dejarlo solo, si el idiota quería meterse en problemas con Levi, ellos no se lo negarían. Además ya habían tenido suficiente, especialmente el joven embarrado, quien no quería terminar en el fondo de algún lago luego de recibir un horrible golpe en su cabeza que le provocaría jaqueca dentro de poco.

–¿Nuevo en la ciudad, chico? –preguntó Levi al joven que quedaba al lado de Eren, reusándose a soltarlo –Te daré solo una oportunidad…

–¡¿Qué demonios está mal con ustedes?! –le gritó a sus amigos quienes desaparecieron doblando en algún lugar, ignorando la advertencia de Levi –¡Es solo un maldito enano, podemos contra estos dos! ¡Vuelvan! –su voz se había opacado en la última palabra, no había entendido porqué sus amigos habían corrido como alma que se la lleva el diablo, pero al parecer comenzaba a comprender la situación.

Levi lo tomó bruscamente e hizo que su espalda impactara contra la lata del camión, haciendo que un dolor le recorriera y con sus ojos bien abiertos vio el cigarrillo encendido acercarse a su cara. No podía zafarse del amarre de Levi, quien había puesto su antebrazo sobre sus clavículas y esternón, impidiéndole incluso respirar bien, presionando para que jamás pudiera escapar. Ahora comprendía del todo, justo en ese momento se había arrepentido de no haber huido con sus amigos, si de todas maneras con que el tal Levi hubiera aparecido ellos recibirían su paga.

Sus ojos se aguaron al instante, tenía miedo, no era un chico lindo por lo que su rostro con una cicatriz sería lo peor que podría pasarle en su joven vida. Quiso llorar de inmediato, y al momento en que la dirección del cigarrillo cambió hacia sus orbes, apretó sus labios y cerró sus ojos, haciendo que una gota se desbordara y bajara por su mejilla izquierda hasta su mentón.

–Tienes una última oportunidad –dijo Levi soltándolo.

Y no la desperdiciaría. El joven corrió en dirección a donde había visto a sus amigos irse y desapareció de la vista de Levi tan rápido que le sorprendió.

Ese joven sabía muy bien a dónde ir, había un punto de encuentro en el cual debían verse con ese rubio que mandaba. Era nuevo en la ciudad y sus nuevos amigos lo habían metido en graves problemas esa tarde. No quería que su madre se enterara, por lo que le había rogado al policía que los había atrapado, diciéndole que era un buen chico y era la primera vez en la que se metía en ese tipo de cosas. Finalmente ese sujeto había aceptado no decirles nada a sus padres si ellos hacían algo por él.

No entendió muy bien porqué tenían que golpear al chico del circo. Había ido una vez a verlo con su hermanita y se veía un buen tipo charlando con los niños que le hacían preguntas. Pero luego lo pensó de nuevo, era él o que sus padres se enteraran de todo. Finalmente aceptó y jamás en su corta vida se había arrepentido tanto.

Creyó durante unos instantes que se había orinado y no quiso comprobarlo. Ese tipo, Levi, era aterrador. Jamás olvidaría su nombre ni su rostro, éstos habían quedado grabados con fuego en su memoria.

–E-El tipo está… ¡Ese tipo está loco! –le gritó al rubio que charlaba con los otros chicos –Casi me quema la cara entera. ¡Olvídalo, cerdo, cuéntale a mis padres si quieres, pero no volveré a meterme con ese chico ni con el tipo que estaba con él!

–S-señor Smith –murmuró uno de los otros chicos bastante asustado con la mirada totalmente desinteresada que les dirigía el rubio.

–Está bien. Dime ¿qué exactamente intentó hacerte Levi? –preguntó el mayor cruzándose de brazos, bastante interesado en lo que ese chico tenía para decir.

–¿Lo va a arrestar? –uno de los muchachos había decidido preguntar eso, se oía bastante temeroso, en vez de sonar esperanzado por ello.

–¡¿Estás loco?! –gritó el joven quien había recibido la amenaza de Levi –¡No lo arrestará! ¡A éste hombre no le importa nada! ¡Sabía lo que podría pasarnos, así no se comportan los policías! ¡Además ese maldito intentó quemarme el ojo! ¡Dile todo a mis padres, pero lo digo en serio, renuncio! Si quieres llevarme preso, tengo dinero para pagar la maldita fianza, solo no quiero volver a tener que meterme con ese sujeto.

Erwin Smith no le contaría nada a sus padres, por lo que los chicos dejaron el lugar bastante más tranquilos. Esa noche podrían dormir en paz luego de haber visto el rostro del diablo.

Por otra parte estaba Eren, quien observaba detenidamente a Levi, como si le temiera un poco. Esto estaba molestando de sobremanera al mayor, no quería que eso ocurriera, había cometido el error de amenazar a otro chico en frente de Eren, pero ya no podía volver el tiempo atrás. Intentando relajarse, se acercó al castaño lentamente y para su suerte éste no intentó escapar ni tampoco rechazó su tacto.

–No ibas a hacerlo ¿verdad? –preguntó Eren poniendo su mano por sobre la que acariciaba su mejilla, intensificando el taco –No ibas a quemar a ese chico ¿cierto?

–No –respondió serio, la verdad es que no iba a hacerlo, no había razones por las cuales ser cruel con un mocoso que no le conocía siquiera y que había sido abandonado por sus camaradas –¿Estás bien? –preguntó sonando aún molesto, pero a Eren no le importó mucho, le agradaba oírlo decir palabras de preocupación.

–Sí –le sonrió asintiendo.

Olvidando la situación incómoda de hace unos instantes, Eren no pudo evitar besarlo delicadamente, casi solo rozando los labios, demostrándole con ese simple tacto que todo estaba bien de nuevo, que el miedo lo había abandonado y que los planes seguían. Estaba feliz, esa noche iría a la casa de Levi después de todo y sintió como el humor de éste comenzaba a cambiar también luego de ver su rostro a la hora de separarse tras el corto beso.

Sin que ninguno de los dos dijera nada, se encaminaron hasta la casa de Levi en total silencio, caminando uno al lado del otro siendo alumbrados solo por la luz de las estrellas y de una luna que comenzaba a desaparecer con el pasar de las noches, escuchando el canto de las cigarras que resonaban desde los costados del camino donde solo había pasto y paja. Eren sintió como si ese momento no podía ser más íntimo y perfecto, había deseado también poder tomarle de la mano, pero no se había atrevido a hacerlo en público y solo rozó los dedos contrarios incontables veces durante el camino.

Incluso con ese simple roce su alma parecía estar feliz. Aunque lo que en verdad lograba cambiar las cosas era la presencia de Levi, ya que con él a su lado era capaz de ignorar todo lo malo, olvidar lo que su mente pensaba y pasar a un estado de total entumecimiento donde no existía más que ellos dos, un tiempo en el cuál él no debía dejar la ciudad para seguir con la caravana.

El mayor no podía decir que no quería tampoco, porque hubiera sido una mentira, ya que Levi también deseaba poder tomar su mano y caminar de esa manera hasta la puerta de su casa como se suponía que las parejas lo hacían.

Por un instante luego de ese pensamiento su paranoia volvió y se dedicó a observar a su alrededor con recelo, por eso probablemente no sintió la mano de Eren rozar la suya constantemente, pero por suerte le tranquilizó saber que no había nadie alrededor y de que el chico seguía a su lado, caminando despreocupadamente, sin temerle a nada. Levi quería que aquello siguiera así, por lo que había tomado la determinación esa noche de que no dejaría que nada le ocurriera al castaño mientras estuviera en su ciudad, y ocultando esa promesa del resto se dedicó a abrir la puerta principal de su casa.

...

...

Continuará


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¡¿Qué ha pasado al final de este capítulo?! Juro que no fue mi intención dejarlo tan así. En realidad este capítulo, el anterior y el siguiente eran uno solo, es por eso que los hice tan rápido. Pero ¿se imaginan más de veinte mil palabras para un solo capítulo? En realidad era demasiado y por eso lo tuve que dividir, teniendo cuidado en hacerlo bien, sin cortar muy bruscamente, pero siento que las dejé colgando y expectantes de nuevo.

Eh, sí, puse como una especie de parodia, poniendo al público como los shippers y como sufrimos nosotras por no ver a nuestras OTPs siendo canon. Lo siento, quería hacerlo.

Además me parece muy gracioso, en todos los capítulos he tenido exactamente 12 reviews, es súper extraño.

Gracias a todos por leer, por comentar, por los favs y follows tanto a la historia como a mi persona :3, siempre intento dar lo mejor para evitar decepcionar y seguir con la idea que se me ocurrió viendo como una gitana estafaba a un hombre (sí, en un principio Eren era gitano, luego mutó a un artista circense porque poco y nada sé de la cultura gitana :c además que luego se reprodujo la canción Il Pagliaccio de Cesare Cremonini en mi celular).

Tengo un dolor en el pecho por culpa de esta historia.

Solo eso. Cambio y fuera.


A nobody, mi primer review Guest en esta historia: Lo sé, lo sé, lo sé. Fue como medio extraño, pero es difícil cortar un capítulo en tres partes, tenía que fallar sí o sí, de otra manera tendría que ser profesional para no hacerlo xd. Por lo mismo es que he continuado lo antes posible, además que esta parte ya estaba completa, fue solo llegar, cortar y pegar hahaha. Soy muy chanta, lo sé. Gracias por leer y por dejar un comentario, un abrazo :3