Disclaimer: Los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son de propiedad del desnutrido de Isayama Hajime.
Advertencia: Contenido sexual explícito, intento de romance, lo siento. Actividades ilícitas. Capítulo mutante.
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Quinto capítulo: Puerto.
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Llegando a la casa, Eren le pidió a Levi usar la ducha, estaba totalmente sudado después del espectáculo. El baño se encontraba en el segundo piso junto con la habitación de Levi, por lo que ambos subieron y el corazón de Eren pareció acelerarse con solo este acto. A sabiendas que a Levi no le gustaba la suciedad, había decidido dedicarse un tiempo en el baño, dejando su cuerpo completamente limpio, observando el agua ser drenada, como ésta giraba cuando caía a la cañería.
Su mente se volvió en blanco durante un instante, recordando cómo Levi había amenazado a ese chico. En ningún momento le hizo daño alguno, pero lo había hecho llorar en solo pocos segundos, incluso cuando el joven parecía no conocerlo. Se preguntó entonces qué clase de persona sería esa que lo esperaba afuera.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al darse cuenta. Probablemente todo estaba muy mal en ese momento, estaba por entregarle su cuerpo a alguien que conocía vagamente, a una persona que no hablaba más de lo necesario y cuya historia era desconocida por él. Estaba por acostarse con un sujeto cuya frialdad había aterrado a los tres chicos, cuyo trabajo era probablemente hacer miserables las vidas de muchos.
Llevó sus manos a su cara y quiso llorar por un momento, quiso salir corriendo de allí volver a su habitación donde Armin, a su hogar con su padre y su hermana, al campamento con sus amigos. Pero temía también hacerlo.
En ningún momento creyó que Levi le obligaría a hacer algo que no quería, lo que Eren temía era arrepentirse luego, darse cuenta de lo tonto que había sido rechazando a ese hombre que le había fascinado al instante. Muy poco entendía del amor y esas cosas, pero lo había oído antes de sus amigos o de la gente que pasaba, eso que llamaban amor a primera vista. Probablemente no fuera amor como tal, pero sí atracción, una casi idéntica a la de los imanes, ya que al momento en que se encontraban, parecían no poder alejarse.
Además debía aceptar una cosa, aunque Levi le había dicho poco de su vida, su excusa era la mejor de todas, el mayor solo quería protegerlo de ese conocimiento e impresionantemente, todo lo que le había contado había terminado siendo verdad.
Eren había conocido a muchas personas durante su vida, y la mayoría mentía a la hora de hablar de ellos, a veces exagerando aspectos de su vida personal y otra veces minimizándolos. Mas Levi solo había omitido detalles que pudieran causarle problemas a Eren, por lo que el chico volvió a sentirse avergonzado debido a sus tontos pensamientos.
Debía dejar de creer que Levi era el malo cuando había tipos de los que había que temer en verdad allá afuera.
Salió de la ducha y se secó para luego cubrirse con una toalla. Observó su ropa un momento y luego decidió que no se la pondría. Caminó descalzo hacia la habitación de Levi quien leía tranquilamente recostado sobre la cama a la tenue luz de una lámpara. Le miró de reojo un instante y volvió sus ojos hacia las palabras escritas sobre el papel. De pronto volvió a mirarlo, girando totalmente su rostro, algo sorprendido por el joven que se acercaba a él y le quitaba el libro de las manos.
—¿Con ropa hubiera sido más romántico? —preguntó Eren dejando el libro sobre el velador y sentándose encima de la entrepierna de Levi, aún con la toalla puesta —¿No? —soltó tomando el rostro de Levi entre sus manos, rozando suavemente sus labios —. Pero sería una pérdida total de tiempo —murmuró alejándose unos pocos centímetros.
Tragó un poco de saliva, Levi le miraba seriamente y en sus ojos no había ni una chispa de nada, parecían tan serios como su semblante entero y agachó la mirada confundido. Estaba dolido, esperaba que Levi reaccionara de otra manera, nunca de una forma tan fría. Al instante intentó bajarse del mayor, pensando en lo tonto que había sido, en que probablemente él estaba esperando sexo cuando Levi solo lo había invitado a pasar la noche.
Claro que no.
Levi le tomó firmemente y con algo de apremio lo dejó tumbado sobre la cama, intentado evitar ser brusco en exceso, poniéndose a horcajadas sobre el chico y observándolo de nuevo fijamente, con esa mirada fría y totalmente desconcertante. Eren no supo qué hacer luego de ese gesto, había sido tan romántico que a su mente llegaron miles de fantasías como siempre y ahora lidiaba contra el deseo de abalanzarse hacia Levi para besarlo como se debía, esperando un movimiento de éste.
Pasaron unos momentos así, mirándose el uno al otro. Levi solo quería reconocer cada centímetro de esa suave piel con su mirada antes de que se hiciera de todo ese cuerpo, mordiendo y dejando las marcas que se le ocurrieran, haciendo totalmente suyo al muchacho que se le había ofrecido en bandeja de plata. Cuando quedó grabada en su retina la imagen del chico totalmente limpio decidió que ya era hora de actuar.
Se acercó despacio al cuello de Eren y depositó un pequeño beso en él, dejando que primero se escapara un suspiro de los labios del chico. Luego dio un par de besos más, viajando hacia el pecho del joven, quien de pronto exigió por su boca.
—¿Qué? —preguntó Levi acercándose a su rostro, aun cuando había escuchado bien.
—Bésame —repitió el chico mirándolo fijamente.
—¿No estoy haciendo eso acaso? —le dijo, sabiendo a lo que Eren se refería, solo quería oírlo pedir sus labios, con esa voz tan ligera como un susurro.
—En la boca, Levi, bésame.
Y como si hubiera sido una orden, Levi se hizo de esa boca, tomando un ritmo tan suave, despacio y armónico que Eren pronto creyó que estaba en el cielo. Las manos de Levi acariciaban su piel suavemente, con un tacto delicado. Su mano derecha viaja por todo el cuerpo de Eren, mientras que la otra se había quedado cerca del cuello, rozando la piel de la zona, ya que el codo del lado izquierdo le ayudaba a mantener el equilibrio.
Lo tenía desnudo bajo sí, tenía a ese chico de ojos hermosos y rostro dulce e infantil debajo de él, como lo había soñado siempre, pidiendo por cosas que quería que se le fueran hechas. Parecía un sueño, parecía una especie de broma ya que era eso lo que él había estado deseando todo ese tiempo, pero sabía que era real, porque justo en ese momento Eren le estaba quitando la camisa, con manos temblorosas, pero con ánimos envidiables.
Fuera esa prenda y Levi volvió a mirar al chico, como éste se sonrojaba ante el bien formado cuerpo del mayor, esos músculos bien trabajados, esa piel deseable. Eren mordió su labio inferior y lo observó con hambre y deseo, pasando su mano por sobre los abdominales de Levi, como si dudara que fueran reales, repasando los contornos, buscando por algo que le dijera que se había vuelto loco. Para Eren, parecía no existir cuerpo más perfecto y balanceado.
Y entonces vio una cicatriz en el costado izquierdo y a esa se le sumaron muchas más. Algunas estaban incluso prontas a borrarse, pero eran testigos del pasado tormentoso de Levi, marcas que sus enemigos habían dejado sobre su piel, intentos de asesinato, luchas pasadas, dolores imparables, mucha sangre derramada. Eren pasó sus dedos por cada una de ellas y Levi no podía hacer más que mirarle intentando esconder su desconcierto.
—¿Qué?
—Esto… —susurró Eren sin saber a dónde iba —Has de tener muchas historias —terminó diciendo, llevando sus manos al cuello de Levi para elevarse un poco y acercarse a los labios de éste —. Me alegra que ninguna de esas cicatrices acabara con ellas.
De nuevo Levi había quedado totalmente embobado, no se esperaba ninguna de esas palabras, pensó que Eren preguntaría sobre las cicatrices, que temería tal vez, a lo mejor que no dijera nada incluso, pero había soltado el discurso más tonto que sus oídos habían captado jamás, y se había sentido ligeramente bien.
Tomándolo de la nuca, Levi lo atrajo hacia sí. Los labios de Eren le esperaban expectantes, pero al ver que no eran el blanco de ese abrazo, solo dejaron pasar ligeros jadeos que se fundían con el respirar del joven. Era su mejilla la que recibía los besos, esa piel detrás la oreja era el sitio donde la lengua de Levi pasaba, cambiando su dirección hacia el cuello, descendiendo con ligeros besos a la piel morena que se erizaba tras cada uno de ellos.
—Tu problema es que hablas muchas tonterías.
Por más que lo intentó, Eren no pudo comprender qué era lo que esa frase escondía, pero antes de que pudiera preguntar, Levi aprovechó que esta boca se abría para tomarla, sabiendo que si lo dejaba hablar eso terminaría. De inmediato Eren dejó toda su curiosidad de lado cerrando sus ojos, no importaba en verdad preguntar el significado de lo que Levi decía, pues en su mayoría, éste hablaba más para sí.
Llevó una de sus manos hacia los cabellos negros y la otra fue directo a la espalda, sujetándose fuertemente para no caer ya que se estaba colgando de ese fibroso cuerpo. Con sus dedos pudo palpar algo que no era normal, otra cicatriz, una de bala, en la espalda. Eso quería decir que alguien había sido tan cobarde como para atacar a alguien que estaba completamente desprevenido. Qué coraje. Eren no sabía cómo funcionaba el mundo oscuro en el que vivía Levi, pero le dio ira el solo saber que había gente cuya cobardía le llevaba a actos tan bajos.
La lengua que se enroscaba a la suya pronto le hizo olvidar ese pensamiento que estaba completamente fuera de lugar. Su mente no lo dejaba concentrarse en nada más debido a ese beso cálido que estaba recibiendo, tan pasional, tan fogoso.
Había otra cosa que nublaba su mente y era el aroma del cual Levi era dueño. No había colonia de por medio, tampoco loción ni ninguna de esas cosas que los hombres usaban, no había fragancias que alteraran la realidad, no existían esos productos que supuestamente entregaban masculinidad, pero Eren llegó a la conclusión de que Levi no necesitaría cosas así. El aroma que llegaba a sus narices y lo hacía suspirar entre besos era una mezcla extraña de calidez humana, jabón y tabaco, de la cual se obligaba a llenar sus pulmones para que su cerebro recordara muy bien ese olor y lo grabara para siempre.
De pronto un frío lo embargó, la toalla que se había mantenido atada a su cintura cayó sobre la cama, dejándolo por completo desnudo, excitándolo, haciendo que soltara un suspiro más largo y más parecido a un gemido. Levi lo sabía, él había sido quien había ayudado a que ese pedazo de tela cayera, no lo necesitaba, le estorbaba en su recorrido.
La piel morena se erizó al sentir las manos recorrer por los bordes de las caderas. Esa piel era tan suave y tersa que pronto le recordó a Levi que estaba tratando con alguien menor, mucho menor. Aprovechando el momento en que el joven tomó aire, se alejó de él y puso una mano sobre el pecho de Eren que subía y bajaba con rudeza ¿cómo había siquiera planeado eso? ¿Cómo es que había decidido tener sexo con un niño?
Al momento en que los verdosos ojos de Eren se abrieron y le miraron, entendió todo. No estaba tratando con un chico inocente e inexperto, él ya no era ni casto ni puro. Se preguntó molesto entonces, ¿quién había tomado antes ese cuerpo y bajo qué condiciones? Su mente vagó en la pregunta de que si Eren lo había disfrutado en demasía. Pero fuese cual fuese la realidad, él haría que ese mocoso olvidara su primera vez y todas las anteriores a esa, podía jurarlo.
Sus labios tomaron como presa uno de los pezones de Eren, succionarlo primero, morderlo después, algunos golpes con la lengua y rodearlo con ésta hasta que estuviera del todo duro, cosa que no demoró demasiado. Y luego el jadeo de Eren que le decía que iba por buen camino.
—¿Tanto te gusta que te toque? —bromeó separando las piernas del castaño, colocando una a cada lado de su cuerpo.
Con esa nueva posición podía observar mejor la entrepierna de Eren, la que había decidido crecer de manera totalmente aislada. Si bajaba un poco más vista, sería capaz de observar la rosada entrada que se había contraído, mostrándose completamente cerrada, eso sería algo que debía cambiar. Con cierto descaro pasó su índice sobre ésta, remarcando los bordes, haciendo que Eren sintiera la zona palpitar y su rostro se volviera ligeramente rojo.
Pronto las manos de Eren viajaron a su propia entrepierna, no pudo evitar comenzar a masajear su ya elevado miembro. Estaba duro, lo sentía muy bien, estaba demasiado excitado y solo había sido con las suaves caricias de Levi, las que incluso en muchos puntos eran ligeras. ¿Qué tan loco estaba por ese hombre? Esa pregunta no pudo sacársela de la mente, menos cuando se dedicó a observar el cuerpo erguido frente a él. Levi le miraba con lujuria sentado sobre la cama, totalmente absorto en lo que Eren estaba haciendo, con su boca hecha agua producto de esos dulces gemidos que emitía el muchacho cada vez que su mano subía hasta el glande y bajaba hacia los testículos. Un buen espectáculo, se dijo.
—Tócame.
La orden de Eren fue fuerte y clara, le estaba pidiendo ayuda en esa masturbación. Con una idea maliciosa en mente, Levi decidió quitarse el cinturón que llevaba y, aprovechando que las manos y muñecas del chico se encontraban juntas, decidió atarlas con éste. La mirada de confusión de Eren le obligó a reprimir una sonrisa y solo alzó una ceja.
—Nos divertiremos con esto luego —dijo pasando su índice por los labios de Eren. Sin saber qué decir, éste solo asintió y llevó sus manos hacia el borde del pantalón de Levi para jalarlo hacía sí —¿Ansioso? —se burló tomando los dedos del chico —. Solo espera.
Volviendo a besarlo, le ayudó a quitarle las últimas prendas que le quedaban, concentrándose en el sabor de esa boca que se abría a él. Las ataduras poco y nada de libertad le dejaban a Eren, por lo que Levi se sorprendió un poco de que no reclamara sobre eso. Deshaciendo el beso, entrecerró sus ojos y se dio cuenta que era debido a la experiencia que el chico tenía. Molesto con ello, llevó su boca hasta el cuello de Eren, mordiendo el lugar con fuerza.
Por su parte, el castaño solo alzó sus caderas, algo que le dolía también parecía excitarle, y esto aumentó cuando Levi decidió chupar la zona, esos labios contra su piel, presionando, dejando una marca que probablemente le causaría problemas en su hogar. Sin embargo no era tiempo de pensar en ello y quiso abrazar al hombre que tenía sobre él, tocar esa fuerte espalda y hundir sus dedos en ella, pero sus manos no podían separarse y no podía encontrar la forma de lograr su cometido.
Luego otro dolor, ahora sobre su pecho, sobre el pezón derecho. El mismo procedimiento, dejar marcas de todo tipo, las hileras de perfectos dientes estampadas sobre esa piel, una fuerte succión que rompía vasos y cambiaba el color de la piel. Eren solo soltó una ligera risita ante ese acto, le gustaba que Levi se preocupara tanto por marcarlo, eso quería decir que en verdad estaba interesado. Con la sonrisa aún sobre sus labios, jugueteó con el elástico de la ropa interior de Levi, claramente quería bajarla, pero al parecer su compañero seguía entretenido marcando su cuerpo.
—Tendré que usar bufanda en primavera —bromeó al sentir como Levi comenzaba a besar de nuevo su cuello, podía ver los negros cabellos a su lado y de nuevo ese olor delicioso le aturdió.
—No arruines el momento —una especie de gruñido salió acompañado de esa frase, Eren había acariciado sobre la tela el bulto creciente en la entrepierna de Levi. Aunque su acto fue inconsciente, no pudo evitar sentirse satisfecho y volvió a aspirar el aroma de los negros cabellos.
Pasando sus dedos como podía sobre la entrepierna de Levi, fue tentando su suerte y comenzó a bajar de a poco la ropa interior, deteniéndose en cierto punto, justo en la base del miembro. Inhaló al mismo tiempo que Levi se erguía de nuevo y él lo seguía, levantando un poco su espalda del colchón, para no tener que soltar de nuevo esa prenda. Y la haló hacia abajo tan rápido que Levi no pudo evitar excitarse con la audacia del muchacho. Con una media sonrisa, lo tomó de las manos y lo obligó a ponerse a su altura, sentado, aún con las piernas abiertas alrededor de Levi.
Tragó duro sin poder evitar sentirse extasiado y llevó sus manos sobre la cabeza de Levi, pasando sus brazos alrededor de ésta, pudiendo así abrazarlo. Fundiendo sus labios con los contrarios, comenzó a sentir la fricción de los cuerpos, de las entrepiernas. Totalmente perdido soltó un par de jadeos sobre la boca de Levi, atrayendo de nuevo ese rostro, tomándolo de la nuca para volver a besarlo.
Consciente de que Eren evitaría que se separaran, Levi comenzó a masturbar ambos miembros, frotándolos juntos, usando ambas manos para el trabajo. Podía sentir como las gotas de sudor viajaban por su rostro y otras partes de su cuerpo, sabiendo que lo mismo ocurría con Eren, ese calor los estaba inundando, les estaba quitando la cordura.
Jugueteando, haló la piel que rodeaba el glande del muchacho, recibiendo un gemido sobre su boca. Sin soltar esta misma piel comenzó a subirla y bajarla sobre la punta del miembro, sintiendo como Eren se retorcía por ese acto. Luego presionó suavemente ese húmedo glande, provocando un ligero escalofrío y que algo comenzara a salir de él.
Pronto un líquido muy distinto al sudor llegó a su mano, era líquido preseminal saliendo de la abertura del chico en abundancia. Pero él no quería que esto se terminara así, deteniendo la masturbación, le negó sus labios a Eren quien reclamó con un gruñido y comenzó a frotar su entrepierna contra la de Levi, molesto por el brusco cese.
—Sobre la cama, tiéndete —el susurro de esa voz grave en su oído lo hizo estremecerse, claro, Levi tenía más planes para esa noche y él estaba siendo impaciente.
Elevó sus brazos separando el abrazo e hizo exactamente lo que se le dijo, obedientemente dejando su espalda sobre la cama. Elevó un poco las piernas y Levi sonrió complacido mientras terminaba de deshacerse de su calzoncillo. Tomando ambas pantorrillas, llevó las rodillas hacia los hombros de Eren y soltó, totalmente impresionado de que la postura siguiera en su lugar sin que pareciera que fuera un gran esfuerzo para el castaño, tal vez Hange tenía razón.
Complacido, llevó sus dedos a la boca de Eren, separando sus labios con el índice y el medio. Metiendo ambos a la boca del menor, le vio masturbarse, bastante favorecido por la posición, al mismo tiempo que lamía los dedos que Levi iba metiendo. Se dedicó a observar unos momentos la despierta entrepierna, ese pene completamente erecto que chorreaba un líquido transparente, esos duros testículos cuya piel era jalada por una de las manos de Eren, y más abajo su blanco esa noche, ese ano completamente expuesto y listo para ser abierto.
Sentía sus dedos siendo lamidos y chupados por todas partes, el chico era consciente de lo bien que tenía que hacer ese trabajo, pero también sabía cuánto esto comenzaba a excitar a Levi. El solo hecho de tener esos labios presionando sus dedos le hacía imaginarse cómo sería una mamada de parte del menor.
Sacando los dedos completamente cubiertos de saliva, se apresuró a llevarlos hacia la entrada del castaño, jugueteando unos instantes alrededor de ésta, totalmente caliente por su pensamiento anterior. De improviso metió uno, que no pareció ser gran problema, y luego de curvarlo un rato, metió el segundo, sintiendo de inmediato la presión en el interior. Sería difícil terminar con eso.
El chico era bastante estrecho, lo que quería decir que no había tenido relaciones en un buen tiempo. Y eso le molestó. Eren solo tenía quince años y los había cumplido hace poco tiempo atrás ¿qué había estado haciendo con otra persona cuando era solo un mocoso?
Metiendo y sacando ambos dedos comenzó a sentir como se iba dilatando ese orificio, separándolos un poco decidió hacer espacio para ingresar un tercero. Lo único que lograba escuchar eran los pequeños jadeos que soltaba Eren y como de pronto éstos se convertían en gemidos sutiles o gruñidos de inconformidad. Le gustaba eso, esa manera de ser del castaño, demostrando sus emociones sin importarle incomodarlo. Tal vez se debía a que hacía mucho tiempo que no conocía a alguien que fuera así de sincero con él, pero por el momento no podía pensar muy bien, ni mucho menos en cosas como esa.
Sus dedos eran ligeramente succionados por esa entrada que todavía parecía no querer acostumbrase. Podía sentir la presión de los músculos que conformaban el anillo, como en el interior Eren se contraía cada vez que decidía tocar las paredes separando los tres dedos.
Decidido a ingresar un poco más, metió los dedos lo más profundo que podía, dejando únicamente al pulgar y meñique fuera. De nuevo Eren se había contraído, pero esta vez también alzo sus caderas y su espalda, esperándolas de la cama.
—Dios, Levi —gimoteó Eren deteniendo sus manos y cerrando con fuerzas sus ojos.
—¿Qué? ¿Ahí? —preguntó llegando de nuevo al lugar que había hecho temblar al muchacho bajo él —¿Se siente muy bien, no? —se burló viendo como el chico le asentía mordiendo su labio —¿Vamos una vez más ahí? —de nuevo Eren asintió con apuro varias veces hasta que Levi volvió a tocar su próstata. En ese momento no pudo evitar arquearse, Levi parecía no querer quitar los dedos del lugar.
—Por favor… ahora.
—¿Ahora qué?
—Estoy listo, mételo —su voz sonaba extraña, tan orgásmica que si Levi no hubiera estado caliente ya, probablemente le hubiera provocado una inmediata erección.
—Si tú lo dices.
Luego de sacar sus dedos de Eren, le miró unos instantes. Sabía que esa posición sería cómoda para el chico, así que solo se dedicó a llevar su miembro a la entrada, rozando con la punta de éste el lugar. Era un espectáculo realmente encantador, incluso fuera del escenario Eren podía mantener toda la atención en él. La postura en la que se encontraba le obligaba poner sus manos al frente y de ésta manera solo podía masturbarse, nada de comenzar a buscar otros lugares que tocar, Levi quería ver a ese chico haciendo eso, verlo corromperse solo.
Y entró. De a poco fue entrando en la estrecha cavidad, cambiando su mirada hacia el rostro enrojecido de Eren, se estaba mordiendo fuertemente el labio y tenía sus ojos fuertemente cerrados, eso quería decir solo una cosa, le dolía. Deteniéndose en el acto le miró preocupado. No era normal que sintiera esa cantidad de dolor, estaba siendo muy brusco, estaba yendo muy rápido.
—¿Eren? —lo llamó con voz suave, acariciando su mejilla, solo entonces el rostro del muchacho se relajó y soltó varios jadeos —Respira, Eren ¿estás bien?
—Levi.
—Está bien, oye —no quería parecerlo, pero estaba preocupado, a cada segundo que pasaba el chico se iba cerrando más, cosa que comenzó a ponerle incómodo —, respira ¿sí? —le vio asentir varias veces y se culpó a sí mismo, le había hecho caso al mocoso, probablemente ni siquiera estaba lo suficientemente dilatado, aunque sabía que no era así —¿Eren? —sí, esa vez su voz sonaba totalmente consternada y no se preocupó en ocultarlo, el chico había soltado una lágrima que recorría su mejilla con gran velocidad.
—Solo bésame.
Evitando soltar un suspiro de resignación se inclinó hacia Eren. Besarlo no sería la solución, él lo sabía, pero de todas maneras lo hizo. Despacio fue separando los labios del muchacho y éste comenzó a corresponderle de inmediato, casi con hambre, devorando sus labios, totalmente ansioso por tocarlo, pero lo suficientemente entretenido en su miembro como para no preocuparse del hecho que estaba atado.
No se lo había esperado, pero el muchacho comenzó a relajarse luego de unos instantes, a tal punto que sintió que podía seguir, sin embargo no quería hacerlo todavía. Había decidido por esperar la aprobación del castaño, apenas se cortara ese beso.
—Lo siento —murmuró Eren sobre los labios de Levi, cosa que lo dejó completamente aturdido.
—Idiota ¿estás bien?
—Muévete, más adentro.
Había una lucha interna en Levi. Por un lado, estaba el hecho importante, no herir a Eren, por lo mismo había tomado la decisión de salir al momento en que el chico se relajara lo suficiente para hacerlo. Por otro, estaba su deseo y sus ansias de satisfacerse, y aunque podía hacer eso sin Eren, debía aceptar que deseaba al chico y que esta posición iba cobrando fuerza.
Despacio comenzó a moverse hacia el interior, siendo cuidadoso de que no ocurriera nada parecido a lo anterior. Para su sorpresa, Eren pareció resistirlo bien y pronto había entrado por completo, tocando ese maravilloso punto en las entrañas del castaño que hizo todo más fácil. Inclinándose hacia el chico comenzó a moverse, salir y entrar, una infinidad de veces, sintiendo como su propio sudor comenzaba a descender por su frente y escuchando esos jadeos y gemidos que rogaban por más.
Tomando los muslos contrarios, se adentró un poco más, cosa que provocó un escalofrío en Eren y lo obligó a retorcerse sobre la cama, gritando una mezcla de dolor y placer, moviendo más rápido las manos que le ayudaban con el placer en su entrepierna. Y Levi solo podía observar extasiado la imagen del chico siendo penetrado.
Buscando los labios del mayor, Eren se inclinaba hacia arriba, quería besarlo, quería sentir esa boca, pero al parecer Levi no quería entregársela. No podía pedirla como las veces anteriores, estaba tan pronto al orgasmo que si hablaba su voz saldría totalmente disparatada, pero deseaba esos labios más que nada. Por otra parte estaba sintiendo su interior siendo totalmente profanado, ese trozo de carne invadiendo sus entrañas de manera brutal y le encantaba, le encantaba el roce de éste con su recto y le fascinaba el choque de los testículos con su ano, era delicioso que también provocara un sonido.
Sonrojado por sus propios pensamientos se enfocó en lo que tenía en frente, era la nariz de Levi, su rostro estaba algo inclinado así que se trataba del puente de ésta. Sabiendo que las alas de la misma se encontraban a la altura de su boca, mordió juguetonamente, llamando así la atención del pelinegro y pudiendo tomar finalmente sus labios.
Cerrando un poco las piernas de Eren, Levi le escuchó gemir. Su entrada se hizo de inmediato más estrecha y esto complicaba también su masturbación, sin embargo, ese sonido que llegó a los oídos de Levi era de placer puro. Podía deberse a la fricción que hacían ahora sus muslos con sus testículos, o a que la penetración podía sentir más, pero Eren estaba sumido en un placer indescriptible.
Como si quisiera torturarlo, Levi se separó de él quedando bastante lejos, de manera inalcanzable y tomando de nuevo las piernas del joven, las puso entremedio de ellos como una barrera. Eren solo quería besar esos labios hasta el cansancio y ahora no podía hacerlo.
Con sus piernas totalmente verticales en el aire, sintió como Levi se abrazaba a éstas, poniéndolas sobre su hombro izquierdo, y comenzaba a penetrarlo con mayor profundidad. Sí, la sensación era increíble y se intensificaba, especialmente porque estaba sintiendo esos duros abdominales contra sus muslos y el tiempo entre estocada disminuía, pero también lo alejaba de Levi y le impedía verlo.
—Levi.
Esa palabra de cuatro letras era lo único que podía pronunciar a cierta altura del acto. Ya no estaba siendo del todo consciente y su visión se volvía cada vez más nublosa. Para cada momento en que el miembro en su interior alcanzaba su próstata, Eren soltaba de nuevo el nombre que parecía ser lo único que conocía, sus músculos se cerraban alrededor del pene de Levi y éste a su vez le respondía con gruñidos y gemidos tan roncos que le anunciaban que no era el único pronto a terminar.
Cuando ya no pudo soportarlo más, terminó sobre su vientre, manchando sus manos y el cinturón que las unía, contrayendo periódicamente su interior. Como un grito, el nombre de su acompañante fue lanzado al aire, resonando en toda la habitación, acompañado luego por ligeros jadeos y exclamaciones de placer. Una corriente eléctrica recorrió también el cuerpo de Levi, el orgasmo de Eren le había provocado una sensación que creía olvidada, estaba tan pronto al suyo que disfrutó de los últimos momentos como si se tratara de la primera vez. Luego de algunas estocadas, también logró terminar, justo a tiempo, saliendo de Eren para evitar correrse en su interior.
Jadeando pesadamente, se recostó al lado del castaño, intentando recuperar el ritmo de su respiración. Para cuando pudo lograrlo se giró, Eren parecía dormir plácidamente y por más que deseaba que ese mocoso tomara una ducha también, se decidió a no despertarlo, sacándole hábilmente el cinturón, para luego levantarse mirando la prenda de cuero entre sus dedos. No había sido como lo había planeado, pero estuvo bien de todas maneras.
Caminó hasta el clóset sacando su pijama y luego de dirigió hacia el baño para despejare también.
No podía creerlo, Eren había tirado sus ropas sobre un mueble del baño, totalmente desordenado. Reprenderlo hubiera sido una buena idea, pero tal vez lo hiciera mañana. Llegó hasta la ducha y abrió la llave, agua fría era lo que necesitaba en ese momento, despejar un poco su mente de todo lo que había ocurrido.
Finalmente lo había hecho, tuvo su momento de satisfacción con el primer orgasmo en mucho tiempo, ya no tenía razones para seguir sintiéndose necesitado. Pero seguía estándolo. Necesitaba el sabor de esa joven piel en su boca, la suavidad de ésta bajo sus dedos, los jadeos y gemidos llegar a sus oídos, y especialmente, necesitaba ver de nuevo ese rostro contraído por el placer, liberando luego un gemido descomunal que avisó de su orgasmo. No bastaba con una vez.
Saliendo de la ducha, decidió llevar las ropas del chico a su habitación, donde las dejó sobre una silla a un lado de un pequeño escritorio. Volvió la mirada a la cama donde Eren le esperaba debajo de las sábanas, mirándolo atentamente, parpadeando un par de veces. Lo que sorprendía a Eren era que Levi no llevaba una camiseta encima, su pijama solo constaba de un pantalón deportivo.
—Creí que te habías quedado dormido —dijo sentándose sobre la cama, pero el chico negó y se aventuró a abrazarlo, rodeándolo con sus delgados brazos a la altura de los hombros —Eren, ¿qué pasó? —preguntó mirando solo el piso de madera que tenía bajo sus pies.
—¿Sobre qué? —el chico había hundido su rostro en la espalda del mayor, aspirando así solo el aroma a limpieza, ya no estaba el tabaco.
—Sabes de lo que hablo, si no estabas preparado debiste decirme, pude haberte herido y tú…
—Eres tan amable —susurró sobre la columna de su amante —. Fue mi culpa, lo siento.
—¿Con cuántos te has acostado? —la pregunta dejó a Eren completamente helado y tardó unos momentos en responder, esa frase saliendo de Levi le aturdió por unos momentos.
—Fue un error —respondió totalmente avergonzado —. Hace un tiempo, fue un error.
—¿Responderás?
—Lo siento —esta vez fue Levi quien terminó por helarse, las cálidas lágrimas de Eren corrían por su espalda y entonces se sintió como un idiota, estaba hablando con un mocoso al que acababa de conocer, no era necesario ser tan brusco.
—Mejor…
—Dos, hace un tiempo, en un pueblo al este. No estaba seguro, sentía que a lo mejor no debía, yo tenía catorce todavía —la voz de Eren le había interrumpido y ahora sacaba las palabras apresuradas, como si Levi fuera a acallarlo en cualquier momento —. Fui un tonto, no quiero en verdad recordarlo. Sé que es idiota de mi parte, pero decidí que guardaría ésta como mi primera vez —susurró algo más calmado, aunque Levi seguía sintiendo las lágrimas sobre su piel.
—Eren…
—¡No! ¡Lo siento! En verdad, lo siento. Si te molesta que haga eso, yo…
—Eren, duerme —la voz autoritaria de Levi le calló de inmediato. Sentía que estaba molesto, estaba seguro de eso, esa voz que siempre solía ser tan gruesa y rasposa, ahora sonaba incluso más pastosa de lo común.
—¿Estás enojado? ¿No me hablarás más? Levi, no.
—Deja de llorar, mocoso, y acuéstate sobre la cama.
De inmediato Eren lo hizo, esa voz no dejaba cabida a reclamos. Tapándose hasta las orejas, miró como Levi se metía debajo de las sábanas, no había forma de saber cuán molesto estaba y esto le preocupaba. Tenía una idea de los límites de molestia, pero justo ahora no había cabida en ninguno de ellos, porque, aunque su voz sonaba extraña, su rostro parecía apacible.
Mordiendo su labio y en un acto suicida, se arrimó al cuerpo de Levi para volver a abrazarlo, dejando caer su cabeza sobre el blanquecino pecho, sintiendo los latidos que parecían tan tranquilos y apacibles. Levi no estaba molesto, podía volver a sonreír. De pronto un brazo protector le rodeó y levantó la mirada hacia el rostro del mayor, siempre tan serio, siempre tan reservado con sus sentimientos.
—Ahora duerme.
—Buenas noches.
Ambos habían aprendido mucho del otro esa noche, cosas que solo salían a la luz en las tinieblas de la intimidad. Levi terminó por entender que no trataba con un niño, aunque todavía tenía la edad y rasgos de uno, Eren había logrado madurar apresuradamente por culpa de su inexperiencia y torpeza. Por su parte, el castaño decidió que Levi podía ser todo menos una mala persona, que su personalidad fría y brutal no debía en verdad atormentarlo, porque en algún lugar de su mente, él estaba buscando la mejor manera de devolverle la confianza y hacerlo sentir cómodo. Levi podía ser un asesino, podía ser un ladrón, o un psicópata, podía ser lo que quisiera, pero para Eren era una buena persona, un hombre que se ganaba la vida como podía. Eren había sido cegado por eso que la gente llamaba amor.
De pronto sintió un vacío a su lado y despertó rápidamente, incorporándose al instante. Pudo ver a Levi calzándose unas botas en el borde de la cama y se movió hacia allá, completamente desorientado, si miraba por la ventana, aún no salía el sol.
—¿Qué hora es? —preguntó soñoliento, tallándose un ojo para luego estirarse como era debido soltando un bostezo.
—Las cinco con diez de la mañana.
—Oh.
No sabía en verdad qué podía responder a eso. Era muy temprano, ni ellos en el circo se levantaban a esa hora. Pero cuando vio a Levi levantarse de la cama, logró despabilarse por completo y caminó hasta su ropa en la silla, tomando sus calzoncillos y calzándoselos al instante. Pronto Levi dejó la habitación y Eren solo pudo ponerse su camisa encima, sin alcanzar a abotonarla. Comenzó a seguirlo de inmediato, pero éste parecía no tomarle mayor atención. ¿Qué ocurría?
Bajando las escaleras, Levi abrió la puerta y se detuvo en vez de salir. Eren chocó contra el mayor y solo entonces se dio cuenta, habían tocado, Levi había ido a ver de quién se trataba y él en ese momento estaba en fachas impresentables.
Por suerte no había nadie esperando y solo estaba el auto de Hange en el lugar. Levi miró hacia el alrededor, buscando por la castaña, pero nada. Caminó hacia el parabrisas donde estaban las llaves con una pequeña nota. Se excusaba diciendo que estaba demasiado enferma como para ir a buscar ciertas cajas al puerto, que por favor se hiciera cargo. Arrugando el papel en su mano, giró hacia Eren quien seguía en el marco de la puerta a medio vestir. Llevarlo sería un error, pero no confiaba lo suficiente en el mocoso como para dejarlo en su casa. Estaba de nuevo en una encrucijada.
Pensó en dejarlo en su campamento, pero una llegada a esa hora alertaría a las personas que vivían con Eren. Luego de pensarlo unos momentos caminó hacia el chico y le hizo una pregunta que descolocó al castaño.
—¿Quieres ir a la playa?
Aunque era extraño, debía aceptar que era bastante divertido y excitante. Levi conduciendo por la carretera antes que el sol saliera, él sentado a su lado observando el paisaje, totalmente sumido en sus pensamientos. Ligeramente incómodo, se removió de su asiento y cambió la posición, era un poco doloroso eso que sentía en su trasero, pero intentó ignorarlo y llevó sus pies hasta la guantera del auto, de esa manera estaría más cómodo.
Levi no dijo nada ante ese acto, sabía cuán incómoda era esa sensación y si el chico se sentía bien de esa manera, lo dejaría entonces. Tomó el camino hacia la izquierda y pronto estuvieron en un sector industrial, lleno de máquinas y contenedores. Era el puerto.
Era increíble ver todas esas aves surcando los cielos, aun cuando era tan temprano, y gente caminando entre las coloridas cajas de metal. Parecía que nunca descansaban. Eren estaba maravillado con lo que veía, grúas gigantes que comenzaban a moverse para llevar toneladas de peso sobre los enormes pilares de contenedores que se erguían ante ellos. Era increíble ver toda esa movilización, aunque era incuestionable, hacía media hora habían abandonado la ciudad.
—Espera aquí —le dijo abriendo la puerta del lado del chico, dejando nuevamente a Eren confundido —. Volveré por ti, pero es más seguro de que me esperes en este lugar.
El muchacho solo asintió y se bajó. Estaba molesto, no quería hacerlo porque pensaba que Levi lo dejaría en ese lugar, lo bueno es que había suficiente movimiento y podría llegar a la ciudad fácilmente, tomando esto como un plan B. Pronto escuchó las voces de unos hombres caminando y riendo con bolsos a sus espaldas, se giró a mirarlos, ellos parecían tan tranquilos y alegres, hombres maduros, padres de familia compartiendo experiencias de sus hijos. Pero de un momento a otro todo cambió, un tercero se les acercó corriendo y ambos se quitaron los cascos confundidos. Buscando entre sus bolsillos lo que parecía dinero, corrieron en dirección hacia donde se había ido Levi, con rostros bastante cambiados y llenos de algo semejante a la ansiedad.
Una especie de sorpresa lo embargó, pero solo se poyó sobre la reja que separaba la carretera del puerto y se dedicó a observar el cielo cuyo color iba cambiando. Al poco rato apareció Levi y el auto a recogerlo y el chico se subió.
—Tengo hambre.
Levi se sorprendió de la sinceridad del chico, alzó una ceja y le miró divertido. Tenía hambre, vaya suerte de que sus primeros clientes habían sido tan temprano por la mañana, porque de otra manera no tendría dinero para desayunar.
—Pero quiero ir a la playa, no volvamos, puedo aguantar.
—¿En serio? Camino a la ciudad hay un restaurante.
—Quiero mirar el amanecer —la voz de Eren sonaba completamente segura y Levi solo asintió, para eso faltaban pocos minutos.
El viento helado de la costa entraba por la ventana que Eren mantenía abierta, miraba por ésta, apoyado en la puerta, con sus antebrazos sobre el borde inferior de la ventana. Su mente parecía vacía en ese momento, solo estaba pensando que estaba con Levi a punto de hacer una de las cosas más románticas que se le había ocurrido en su vida, ver el amanecer desde la playa.
Al momento en que auto se detuvo dirigió su mirada hacia el paisaje que tenía en frente. Una especie de balneario oculto entre roqueríos, arena suave y unas olas que golpeaban con violencia los acantilados y las rocas que se interponían entre ellas y la playa, dejando que a ésta solo llegara una suave espuma que barría la arena oscureciéndola. Mágico, casi tan romántico como se describía en las novelas y en el cine.
Con el cielo a medio despejar, una pequeña luz amarillenta comenzó a salir, elevándose hasta que el mismo sol apareció más allá de las olas y el mar. Con éste subiendo hasta su trono, el color del agua parecía cambiar, aclararse, y las sombras comenzaban a aparecer entre las rocas, dejando claro cuáles eran los lugares tocados por la cálida luz del sol.
Ninguno de los dos quiso salir del automóvil, el frío afuera era terrible y la sal que entraba por la ventana abierta les daba una idea de la potencia con la que las olas se arremetían. Ninguno tampoco quiso hablar, ambos sumidos en pensamientos que no dirían en su vida.
Eren volteó hacia Levi, estaba tan tranquilo observando la escena que no se dio cuenta de esto, así que aprovechó de tomar su mano y apretarla con fuerza. Sonrió tiernamente cuando el hombre se volteó a verlo, y con un suspiro, Levi le demostró que también aceptaba sus sentimientos, fueran cuales fueran.
Con su mano libre, tomó el rostro del muchacho para depositarle un pequeño beso sobre los labios. Eren había cerrado los ojos ante ese tacto como siempre lo hacía, adorable, al menos para Levi. Luego besó su mejilla y su mentón antes que un sonido interrumpiera la acción.
—Vamos a desayunar.
La voz sonaba burlona y Eren agachó la mirada, claro que estaba avergonzado de eso. Él quería más de los besos de Levi, pero por culpa de su tonto cuerpo debieron detenerse y dejar ese maravilloso lugar. Sin embargo, Eren guardó en su memoria ese momento y lo atesoró, así como la noche anterior, así como cada instante que pasaba al lado de ese hombre.
—¿Qué quieres desayunar?
—Donas —respondió con simpleza el castaño.
—Eso es basura, deberías comer algo mejor.
—Me gustan las donas —se defendió avergonzado —. Hace tiempo que no las como.
—¿Por qué?
—Problemas monetarios.
—¿Ah, sí? Yo veo que la gente va mucho a ese lugar.
—Ahora sí. Pero estuvimos un tiempo varados por culpa de las deudas —había comenzado a contar su historia mientras cerraba la ventana, para luego apoyar su cabeza sobre el vidrio —. Fue mucho tiempo en realidad, así que cuando comenzamos debimos ocupar todo el dinero para cubrir lo importante. Tal vez pronto volvamos a tener dinero, pero por ahora solo podemos comer con él. Ya sabes, vivir.
—Sí.
—¿Es ese el lugar? —preguntó apuntando una cafetería a la distancia.
—Donas ¿no?
Eren le sonrió alegre, comería por fin esos pastelitos que había tenido que dejar. Aunque se sentía incómodo porque fuera Levi quien las comprara. No se había dado cuenta de eso al pedirlas, pero luego de analizarlo, no deseaba mostrarse como un niño, ni menos como un mocoso malcriado.
—Aunque también estoy bien con unas tostadas —dijo aclarando su voz, intentando parecer maduro, cosa que en realidad no le sirvió.
—Quiero desayunar en mi casa, así que solo compraré las donas para ti. Espera aquí —Levi le había ignorado olímpicamente y él solo pudo cruzarse de brazos en su sitio.
Había esperado desayunar con él en el restaurante. Tal vez hablar un poco y pasar un buen tiempo allí, aunque comer en la casa del mayor tampoco sonaba una mala idea. De hecho, pronto le gustó y asintió para Levi, quien se bajó de inmediato para buscar lo que el muchacho le había pedido. Donas, tontas y simples donas.
Le vio entrar en la cafetería y perderse tras los vidrios de los que estaba hecha la puerta y casi todo el frontis del local. Luego se vio a sí mismo analizando el estacionamiento. Frente a una de las grandes ventanas del restaurante había una patrulla de policía que lo hizo crisparse al instante. Sabía que no llevaban una carga muy legal en el maletero. No había visto lo que Levi había ido a hacer al puerto, pero no había que ser un genio para adivinarlo, por lo que un sudor helado le recorrió la espalda. Si el policía los interrogaba, si aquél responsable por esa patrulla si quiera les pedía que abrieran el maletero, estaban perdidos.
Y como si hubiera adivinado sus pensamientos, el hombre dentro la patrulla se bajó. Se dijo a sí mismo que iría a comprar su desayuno, que eso sería todo. Pero al verlo caminar hasta el basurero con una bolsa de papel y lo que parecía un vaso térmico se relajó aún más que con la otra idea. Pronto la dirección del hombre cambió y pudo ver como ese uniforme azul se dirigía hacia el auto en el que él estaba.
¿Qué tan malo sería huir en ese momento? ¿Muchos años de prisión? De todas maneras, no tenía las llaves para hacerlo arrancar. Aunque, considerando el peso y la edad de ese hombre, si él salía corriendo, jamás lo alcanzaría, aunque el policía contaba con un auto. Se le fue el tiempo en pensar estupideces y no había hecho nada por evitar que el policía se acercara. Pronto éste tocó la ventana en la que Eren se había apoyado para parecer casual y le pidió con señas bajar el vidrio.
Estaba cagado.
…
…
Continuará.
.
Que es tierno Word, intentó corregirme ano por año hahaha. Oh, Dios.
¿Alguien lee el spin-off de Levi? Yo lloro cada vez que recuerdo que Isabel va a morir, la amo y amo el hecho de que trate a Levi como a su hermano mayor, es tan adorable en todos los sentidos. Tal vez Mikasa debería aprender algo de ella y rendirse con Eren.
Ejem. Bueno, dejando de lado eso, quiero decirle a ScarletRemilia y a todas que no mataré a nadie :3 pueden relajarse. Por eso puse drama en vez de tragedia, es lo único que recuerdo del colegio ¿bien? Drama, posible final feliz, pero transcurso de historia triste. Tragedia, final terrible, horrendo, héroe muerto, todo feo, tonto destino, tontos griegos que creían que estaba tejido antes de que la persona naciera.
Lamento si el lemon fue muy largo y poco sexy, pero intenté hacerlo con sentimientos, así como amor y esas cosas tontas que los humanos sienten (autómata mode on). Además que quise agregarle sensaciones, de cualquier manera me gustaría que dijeran qué no les gustó para así ir mejorando en ese tipo de escenas de sexo con amor (cine chileno, plz). Por favor :3
Otro punto es que me he quedado sin libros. Desde que "terminé" A song of ice and fire, no he encontrado nada interesante y solo me queda esperar por la siguiente entrega. Si alguien puede recomendarme algún buen libro, se los agradecería. No es necesario que sea de esa materia, como fantasía política (¿?), de hecho, podría ser romántico o de acción, comedia o misceláneo, mientras sea fácil de leer (no puedo mantenerme sentada leyendo todo el día, tengo problemas con mi hiperactividad) y envolvente.
Bueno, también tengo noticias para ustedes. Me voy de vacaciones mañana, así que no podré seguir publicando en un buen tiempo, algo así como dos semanas, pero seguiré escribiendo, aunque sea en las servilletas de los restaurantes a los que pase. Así que al llegar, simplemente transcribiré todo y subiré lo antes posible. De todas maneras los extrañaré.
Para terminar, quiero decir que estoy muy agradecida de sus comentarios, favs y follows. Si ustedes supieran cuán importante es para mí que aprecien mi historia…
PD: Levi, al menos este Levi, no suele ser tan tierno a la hora de tener sexo. Si se dieron cuenta, por culpa de Eren no pudo hacer lo que había planeado, pero prometo que la próxima vez las cosas cambiarán un poco.
PD2: ¿Alguien quiere escribir Shota-con conmigo? ._. okno. Aun así aviso que ese será mi próximo proyecto.
PD3: Si alguien no lo notó, la primera experiencia de Eren fue ligeramente traumática. No sé si vuelva a tocar ese tema, por eso lo pongo entre las notas de autor. Además, no me gustó la idea de hacer un Eren virgen, muahahaha.
Un abrazo.
XOXO.
