Bueno bueno, aquí os dejo un nuevo capítulo de La Reina de La Oscuridad, el final está cerca. Así que muchas, muchísimas, gracias por el apoyo. La fuerza está en vosotras (no se si hay algún tú masculino o vosotrOS xD)
Este fic participa en el Reto de la Princesa Rosa de Nybell del forum La Caja de Pandora (LCDP).
- ¡Corn prepárate a morir! –Exclamó Hizuri Kyoko mientras señalaba a su marido y adoptaba una pose bastante agresiva-. ¡Ha llegado el día de mi dulce y ansiada venganza! ¡Hoy tú y tus secuaces pagarán por haberme hecho pasar un infierno durante los nueve meses de mi embarazo! ¡Cuando acabe con todos vosotros vendréis arrastrándoos y suplicando clemencia!
Hizuri Kuon estaba realmente acojonado, siendo él buscaría otra palabra para describir las sensaciones que lo embargaban, estaba nervioso y tenía mucho miedo y también algunos que otros remordimientos. Pero por orgullo no iba a demostrar nada de eso delante de toda esa gente y menos delante de su mujer, sobretodo delante de ella. ¡El mejor actor de Japón que recientemente había conseguido fama internacional al ser nominado a los premios de la estatuilla dorada y calva no iba a mostrarle a su mujer que estaba a punto de suplicar y ponerse a llorar como un niño! No señor, así que hizo lo que mejor sabía hacer: actuar.
- Cariño, no deberías de sobresforzarte tanto físicamente cuando hace un mes que acabas de dar a luz, recuerda lo que te dijo el doctor. ¿Por qué no te quedas aquí cuidando de Saori y de Rick con mi madre?
- Eso te gustaría a ti que hiciera ¿eh? –Dijo en un tono amenazante mientras colocaba su cara a sólo unos centímetros de la de su esposo-. No seas estúpido, vas a arrepentirte del infierno que me hiciste pasar Hizuri Kuon… La venganza es un plato que se sirve frío, y eso será lo que comas tú hoy querido –ronroneó adoptando la pose amenazante y sensual de Natsu mientras cogía delicadamente entre sus dedos la corbata que llevaba su esposo.
- Si no recuerdo mal no fui el único que te hizo el embarazo un infierno. Además, deberías perdonarme por complacerte con lo de los antojos –Ren estaba muerto, lo sabía, pero si él se hundía los demás lo harían con él.
- Oh, ¿Te refieres a Yashiro-san, a padre, a Akane-san y al presidente? No te preocupes, ellos también pagarán caro lo que me hicieron, pero tú –Kyoko lo cogió bien fuerte de la corbata y la tiró hacía abajo haciendo que al actor número uno de LME le faltara el oxígeno-. Mi querido esposo –nunca esas palabras fueron pronunciadas con tanto rencor-. Prometiste ante dios y ante todos los hombres que me protegerías y cuidarías. Pues bien, tengo una noticia para ti, durante los últimos nueve meses no has hecho ninguna de las dos cosas. Te voy a disparar en el centro de tu ego masculino, Ren…
- Kyoko, hija, ¿No puedes perdonar a tu padre? Él se arrepiente mucho –habló Hizuri Kuu intentando inútilmente salvar su piel-. Tu madre Julliena se sentiría muy desgraciada si algo le pasara a mi cuerpo perfecto.
- Para nada –comentó la aludida mientras mecía el cochecito de su nieto-. Hija, machácalo –añadió con una cara demoníaca y llena de odio-. A mí me hicieron lo mismo que a ti cuando me quedé embarazada de Kuon, así que no tengas piedad… ¡Haz que tu venganza caiga con la fuerza de miles de soles ardientes sobre sus cabezas!
Hizuri Julliena físicamente era una mujer delicada, muy delicada. Se ponía enferma con facilidad y debía vigilar ya que una simple caída podía tener como resultado esguinces y alguna cosa rota. Además con ese pelo rubio y esos ojos verdes azulados daba la sensación de que no pertenecía a este mundo, tenía una apariencia pura y angelical… Sin embargo si la veías en esos momentos podías darte cuenta de la fortaleza interior que tenía, y sobre todo, de la gran oscuridad que era capaz de crear y proyectar a una persona.
- ¡Bienvenidos mis queridos trabajadores de Lory's Majestic Entertainment! -Exclamó el presidente Takarada que estaba subido encima de un pódium-. ¡Bienvenidos un año más a la celebración Trabajemos duro juntos de LME! Para los nuevos trabajadores explicaré en qué consiste la celebración... Después de unas merecidas vacaciones de verano y de que maravillosa gente haya entrado a formar parte de nuestra familia, yo, vuestro amado presidente, Takarada Lory, organizo unos juegos que coinciden con el inicio de las clases, para fomentar el compañerismo y las buenas relaciones entre todos nosotros, con el fin de convertirnos en una gran familia feliz ¡Y que con el esfuerzo de todos sigamos siendo la empresa número uno de entretenimiento de Japón! -Cuando el presidente hubo dicho eso la sala retumbó en aplausos-. Quiero expresarles mis disculpas por haber organizado el evento un mes más tarde de lo previsto, pero creí que iba a morir sino lo posponía... -Lory se vio interrumpido ya que su mujer le dio un codazo indicándole que no continuara por ahí-. ¡Bien! Según la encuesta que abrí en Internet y dónde todos mis queridos trabajadores votaron sobre qué deberíamos hacer en este día, debo añadir que me decepcionó mucho que nadie votara hacer postales de amor y entregárselas a alguien que no nos caiga bien, ha ganado la siguiente opción -empezó a sonar un redoble de tambores y después de unos segundos de suspense Lory adoptó una pose guay y anunció la opción ganadora-. ¡Paintball! -La sala volvió a llenarse de un estruendoso aplauso-. Ya sé que están emocionados -comentó el presidente cuando los aplausos cesaron-. Así que dejaré que mi amada esposa les explique las reglas y así podremos empezar cuanto antes.
- Buenos días, para los que no me conocen les diré que soy Jelly Woods y me alegra mucho tenerlos este año trabajando con nosotros, y para los veteranos gracias por seguir con nosotros. Bien, la actividad se realizará en nuestro jardín que ya ha sido habilitado para el evento. Os dividiremos en equipos y cada equipo será introducido en una zona y se le encomendará una misión que deben llevar a cabo con la máxima rapidez y eficacia posible. La primera zona se trata de una selva tropical, la segunda de un desierto con algunas aldeas que recuerdan al oeste americano, en la tercera zona hay un pantano y en la cuarta se simula una montaña. Para hacerlo más interesante se les dividirá por equipos mezclando sus profesiones, así que en cada equipo habrá actores, cantantes, mánagers, contables, productores, directores... En cada zona habrá tres equipos, uno se encargará de custodiar la torre de vigilancia a través de la cual se controla toda la zona, otro será el encargado de custodiar un tesoro y el último tendrá que intentar hacerse con el tesoro. Hasta aquí todo queda claro ¿No? ¿Alguien tiene alguna duda? Si nadie tiene ninguna duda empezaré a explicar las reglas y el material que se les proporcionará -la esposa del presidente se quedó un rato callada pero al ver que todos asentían y no había dudas prosiguió-. A cada persona se la dotará de un mono, que será diferente para cada equipo, un mapa de la zona a la que ha sido asignado, una pistola con cien bolas y dos recargas de cincuenta, a parte de que cada equipo tendrá cuatro granadas a repartir entre los miembros. Después se les dará a cada uno un auricular con un micrófono a través del cual podrán comunicarse con sus compañeros y así organizar mejor los ataques y defensas. Cada persona tendrá un microchip que detectará los puntos que va ganando o perdiendo para su equipo y se sumarán o restaran directamente a los contadores que instalaremos en el patio donde nos reuniremos todos para comer. También se les proporcionará un permanente para degollar a los oponentes en taques sorpresa ¿Como ganar puntos? Muy sencillo, las zonas están plagadas de cámaras que los grabarán todo el rato para ver si cometen infracciones o desempeñan una buena estrategia, eso se encargará de decidirlo un grupo de jueces imparciales que estarán observándolos todo el rato, también pueden ganar puntos eliminando a miembros de los equipos contrarios, formando alianzas, rompiéndolas y completando su misión, o al menos quedar cerca de completarla ¿Cómo se pierden los puntos? Muy sencillo, no respetando las normas básicas de seguridad que son: no disparar en las manos, en la cara (se les dará cascos con viseras), en los pies y en ninguna zona sensible. Los disparos deberán efectuarse a una distancia mínima de 7 metros, mientras dure el juego no se podrán quitar los cascos ni los protectores que se les dará a las mujeres, si dos miembros de diferentes grupos se encuentran y están a menos de siete metros deben retirarse y no dispararse hasta que haya la mínima distancia requerida. Se pierden puntos si fallas en la misión que tu grupo te ha encomendado y si te degollan utilizando el permanente. En el caso de que sean eliminados un equipo que vestirá de blanco pasará a buscarlos en el punto donde los llamen, que será dónde han sido eliminados, para llamarlos deben pulsar el botón azul de la pulsera que se les dará con el nombre del equipo y el microchip. Esas son las reglas, tienen tres horas para completar su objetivo, y no, no sabrán quienes son los otros equipos hasta que los encuentren. ¿Alguna pregunta?
Como nadie decía nada y todos parecían ansioso por empezar el presidente Takarada volvió a tomar la palabra.
- Me alegra de que lo hayan entendido todo tan rápido mis amados trabajadores. Debo decirles que yo formaré parte de un equipo, el cual tendrá el privilegio de ir conmigo en un helicóptero ayudando o dificultando a los demás equipos. Ahora si tienen la amabilidad abran el papel que se les ha entregado al entrar y diríjanse a las tiendas de campañas que hemos montado en la entrada para reunirse con su equipo y prepararse para el juego. Dentro está indicado qué zona les ha tocado y si serán guardianes, vigilantes o invasores. Mucha suerte a todos, que gane el mejor equipo y acuérdense de divertirse y fomentar las relaciones con sus compañeros ¡A jugar!
Kyoko se despidió rápido de sus dos hijos y de Julliena, y salió disparada a la tienda de campaña dónde encontraría el equipo al que pertenecía.
- Saori ¿Tu estás con papi verdad? -Preguntó mientras la cogía en brazos y le daba un tierno beso de despedida en la frente.
- ¡Claro que no! Saori está con mamá. Mamá dice que las mujeres debemos apoyarnos unas a otras -explicó la niña con una aura inocente.
Ren fingiendo serenidad volvió a dejar a su hija en el suelo y se despidió de su bebé y de su madre. Con el corazón en un puño se dirigió a la tienda que se le había asignado y cuando entró se dispuso a prepararse.
- Tsuruga-san, parece que estamos en el mismo equipo.
Ren levantó la vista ya que estaba concentrado desabrochándose la corbata.
- Kawabata-san, qué agradable coincidencia -en realidad no lo era pero no estaba en su carácter ser descortés.
- Tsuruga-san, ¿me permite hacerle una pregunta que hace un buen rato me ronda por la cabeza?
- Sí, claro -contestó él curioso.
- Es sobre su mujer, me he hecho una idea de cómo es ella, tierna, dulce, agradable y muy educada. Sin embargo, ahora cuando lo amenazaba, parecía un demonio ¿No es un poco extraño eso? ¿Cómo alguien que llora porque sin querer ha pisado una flor puede jurarle a su marido que le arrancará el corazón con una cuchara?
- Entiendo tu confusión -dijo Ren mientras empezaba a colocarse el mono-. A simple vista Kyoko es tierna, dulce y muy educada, y lo es, créeme. Cuesta mucho hacerla enfadar, pero cuando lo hace es terrible, se convierte en un ángel vengador que lo arrasa todo a su paso y no se detiene hasta que ha cumplido su objetivo.
- Bueno, no debe preocuparse, hay muy pocas posibilidades de que usted y su mujer no coincidan en la zona ¿No? -Cuestionó Ryuji que ya se había acabado de vestir y se estaba poniendo bien las zapatillas.
- Qué inocente eres... -opinó Tsuruga Ren con envidia-. ¿Es que no te has dado cuenta de que todos a los que amenazó Kyoko casualmente estamos en el mismo equipo? No Kawabata-san, Kyoko viene a por nosotros, y es mejor que consigamos desarrollar un buen plan o dentro de tres horas estaremos llorando como niños de parvulario deseando acabar con nuestras vidas.
- Muchos ánimos Tsuruga-san, como compañero suyo lo protegeré de su mujer, aunque la admire des del fondo de mi alma -prometió Ryuji dándose un golpe en el pecho para reafirmar sus palabras.
- Aprecio mucho el gesto pero yo de ser tu me preocuparía más por mí. Cuando te vi aparecer no entendí porque estabas aquí ya que sólo pueden participar miembros de la empresa. Todas mis dudas se aclararon cuando aprecié como te miraba María-chan, es de ella de quién debes preocuparte en mi opinión. Kyoko es su onee-sama ¿Recuerdas? La nieta del presidente no se va a quedar atrás para vengarse.
- En realidad no quiere vengarse -explicó el joven mientras tragaba grueso-. Me pidió algo y yo le dije que no, y ella me confundió para que aceptara participar en esto y que tuviéramos un duelo, si ella gana tendré que darle lo que me pida, y sé que lo que me va a pedir no me gustará nada.
- Ahora tú y yo somos hermanos -dijo Hizuri Kuon mientras cogía a su compañero de equipo de los hombros-. Estamos unidos por la misma desgracia, así que unamos nuestras fuerzas para derrotar, o al menos intentarlo, a nuestras mujeres.
- Sí -accedió Kawabata estrechando la mano que le había ofrecido su nuevo nii-san-. Haremos nuestro mejor esfuerzo o moriremos en el intento.
Aunque ambos sabían que iban a morir en el intento.
María avanzaba veloz por la selva, al menos todo lo veloz que podía, iba a conseguir que Ryuji la llevara a todos los exorcismos que realizara a partir de ahora. Sino ¿Cómo iba a convertirse en su talismán tal y como su onee-sama la había aconsejado? Kanae-san y Chiori-san ya habían cumplido su parte del plan, sólo faltaba ella, y es que no era una tarea sencilla eliminar a Kawabata, se había colocado en uno de los caminos principales y había demostrado ser un gran francotirador, eso la obligó a cambiar de estrategia y reagrupó todos los ángeles rosas que le quedaban, porqué sí, la sección LoveME contaba con nada más ni nada menos que treinta y dos miembros. Tanto hombres como mujeres.
María hizo una señal para que se escondieran ya que al parecer había llegado a un campamento abandonado con una torre de vigilancia. Seguro que Ryuji estaba en la torre, además estaba lo suficientemente cerca del campamento base dónde él y su equipo guardaban el tesoro. En caso de necesidad podría ser avisado y correr a ofrecer apoyo, a parte que seguiría estando escondido y en una posición elevada que le daría mucha ventaja. María con cuidado de no hacer ruido sacó una caja de la mochila que llevaba y la abrió para dejar que Natsuko-chan saliera de ella.
- Natsuko-chan es tu turno, debes hacernos de guía, explora el campamento y dinos donde están los francotiradores, recuerda que no debes ser vista. Si lo haces bien te daré todas las ratas que quieras.
Natsuko pareció que asintió y se fue reptando hacía el campamento, mientras la serpiente investigaba María y los refuerzos se preparaban, debían actuar rápidas y veloces. Natsuko hizo un gran trabajo ya que le indicó a María enroscándose dónde estaban escondidos los miembros del equipo contrario.
- Está bien ángeles rosa -habló María por el micrófono después de enroscarse a Natsuko en el cuello-. A mi señal empezad con la operación Destruirle la cama al beagle.
María salió con cuidado de su escondite y se internó en territorio enemigo, con cuidado de que no la descubrieran se fue escondiendo y cuando tubo localizado a la primera pareja hizo un ruido para alertarlos. Ambos salieron a ver qué pasaba, ya que parecía que el sonido venía del bosque. María con cuidado dejó a Natsuko-chan en el suelo y ésta se acercó a los dos hombres.
- ¡Ah una serpiente! -Chilló uno de los hombres completamente aterrorizado.
- ¡No te quedes ahí parado disparale! -Exclamó el otro hombre.
Esa era la señal así que las chicas que se habían escondido dispararon y los mataron. Los hombres se quedaron callados de la sorpresa y estáticos en el suelo.
- ¿Qué pasa a qué viene tanto alboroto?
-Preguntó una mujer que salía de su escondite para ver qué había pasado. Cuando vio que sus compañeros estaban muertos iba a dar la voz de alarma pero el que hacía de vigilante la cortó.
- ¡Todos en sus puestos Takarada-san vuelve a intentar pasar!
María aprovechó el ruido de los disparos para disparar a la chica ya que había más de siete metros entre ellas dos. Volvió a guardar a Natsuko en su mochila y entró en la tienda de campaña de dónde había salido la chica, degolló con el permanente a su compañera y des de ahí disparó a los otros tres miembros que faltaban y estaban situados en diferentes puntos de la pendiente.
- Ángeles sólo queda el beagle, repito sólo queda el beagle. Avanzad hasta mi posición para entrar en la torre.
Su equipo la hizo caso y avanzó hasta colarse dentro de la torre, avanzaron con cuidado de no encontrar a nadie y llegaron a la habitación dónde supuestamente debía de estar Ryuji. Sin embargo encontraron a otro francotirador, María se acercó por detrás y le colocó el permanente en el cuello.
- Dime ahora mismo antes de que te mate dónde está tu jefe.
- Ya es tarde María-san -dijo Yashiro Yukihito que estaba sudando como un cerdo que va al matadero-. Kyoko-san ya debe de estar eliminada.
María maldijo y le marcó el cuello, cuando el mánager de Ren fingió caer al suelo muerto dio orden de asegurar el perímetro y que dos de las mejores tiradoras fueran con ella como escudo y apoyo. Salió disparada hacía dónde debería estar Ryuji apuntando a su onee-sama, tardó diez minutos en llegar. No había tiempo para ser sigilosas así que les dijo que esperaran a que ella estuviera todo lo cerca posible para disparar a Akane-san y a Hizuri Kuu. Salió disparada hacía la espalda de Kawabata temiendo no llegar a tiempo, sus acompañantes fueron rápidamente abatidos y ella consiguió desviar el disparo abalanzándose encima de él.
Ambos rodaron colina a bajo, María perdió su pistola por el camino, lo que la sorprendió es que Ryuji no aprovechara para quitársela de encima, sino que intentó darse la vuelta y protegerla con su cuerpo abrazándola. Ella se dejó, ya que no sabía cuando volvería a estar así de cerca de él. Cuando se detuvieron ella le quitó el permanente y lo lanzó bien lejos. Empezaron a forcejear, él intentaba alejarse de ella para dispararle y ella lo retenía con todo lo que podía. En una de esas María consiguió abrirle el compartimento dónde guardaba las balas de pintura y todas cayeron esparramadas en el suelo. Ryuji se apresuró a levantarse y salió corriendo para recargar, se escondió detrás de un árbol y recargó. Cuando tuvo su arma lista contó hasta tres y salió para cazar a su compañera de clase. No pensaba perder por nada del mundo. Sin embargo volvió al lugar a dónde habían caído y no la encontró. Seguramente había huido para esconderse, o a buscar refugio, sino recordaba mal llegó con dos chicas... Lo mejor que podría hacer era volver a arriba y buscarla des de una posición elevada.
- Ryuji, he ganado -escuchó la voz de María detrás de él.
El chico intentó reaccionar rápido y darse la vuelta para disparar pero ya era demasiado tarde, había recibido un disparo en el centro de su pecho.
- Tienes la misma cara que Ren-kun cuando onee-sama le disparó. Tampoco es para tanto, no sé porqué os tomáis esa humillante derrota tan a pecho -comentó María mientras miraba distraídamente por la ventana del coche.
- Jugasteis sucio -murmuró el aludido entre dientes.
- ¿A sí? ¿Eso es lo que crees? -Preguntó en tono de burla y mirándolo fijamente-. Porque los jueces no dijeron eso, lo calificaron de maniobra de guerra perfecta, sublime, por eso nos dieron tantos puntos -añadió mientras fingía mirarse las uñas detenidamente.
- Deberían haberos penalizado por robar una furgoneta y uniformes del equipo que se encargaba de recoger a las personas eliminadas -habló Ryuji con amargura en su voz mientras apretaba más fuerte el volante-. Además, a Kotonami-san se le debería de caer la cara de vergüenza por haber engañado de esa forma a su marido y haber hecho que saliera de la torre de control para poderse apoderar de ella.
- Eso son cosas entre Kanae-san y su marido -protestó María mientras le daba un leve golpe en el brazo a su amigo-. Tú no debes meterte, además, onee-sama me ha dicho que él ya la ha perdonado. Y lo de robar la furgoneta y el equipo... Estás enfadado porque no se os ocurrió a vosotros.
- ¿Y qué me dices de tu abuelo? -Cuestionó con orgullo pensando que había dado con un argumento irrefutable-. ¿No te da vergüenza haberlo engañado de esa forma?
- Por supuesto que no -comentó ella como si fuera lo más natural del mundo-. Además, quien lo engañó fue la abuela y Sebastian que se colaron de incógnito en el helicóptero. Y no te preocupes, onee-sama sabía que el objetivo de mi abuelo era lanzar un ataque aéreo sobre ella y eliminarla en el caso que se acercara demasiado. Kawabata-san... ¿No le da vergüenza haberse visto envuelto en semejante deshonesta conspiración? Parece mentira que fueras a disparar a la actriz que tanto admiras...
Él no contestó nada más porque sabía que sólo lograría aumentar su enfado, así que suspiró resignado y volvió a prestar atención a la carretera. Se sentía muy débil, no debería haber aceptado ese trabajo de exorcismo y más aún traer a María consigo. Pero había perdido la apuesta, y debía complacerla en lo que ella quisiera, se arrepentía de haberle hecho caso a su abuela cuando le enseñó a comportarse como un caballero y a complacer a las damas.
Ésta vez debía exorcizar a un espíritu maligno, no muy poderoso por suerte, pero ya le había causado bastante daño al pueblo, era lo suficientemente poderoso para poseer a personas durante un pequeño lapso de tiempo, y no tenían que estar necesariamente durmiendo. El pueblo estaba a una hora de Tokyo así que llegaron en seguida. Aparcó y se dirigió a hablar con el jefe de la aldea. Al parecer el espíritu se trataba de un antiguo ladrón que había muerto ahogado en el río diez años atrás. Había sido un desafortunado accidente, lo habían enterrado en el cementerio del pueblo, pero al parecer su alma había vuelto a la tierra para buscar venganza.
- No se preocupe, acabaré con ese fantasma, se lo juro -le aseguró al jefe-. Lo que tenemos que hacer es purificar su tumba -le explicó a María que estaba atenta y callada, como si estuviera recibiendo una lección importante-. Utilizaremos incienso para que el humo lo vuelva corpóreo y cuando eso suceda deberé prenderle fuego con una mecha especial. Tú quédate callada y quieta dentro del círculo de protección que te haré ¿De acuerdo?
- Sí mi general -respondió la nieta del presidente haciendo un saludo militar-. Me quedaré quieta y todo lo callada que pueda dentro del circulo de protección, lo prometo.
Eso no le dejó muy tranquilo pero se encogió de hombros, menos es nada. Ambos se dirigieron al cementerio que estaba a cinco minutos del pueblo. Una vez llegaron no les fue muy difícil encontrar la tumba del ladrón. Lo primero que hizo él fue arrodillarse delante de la lápida y rezar una pequeña oración pidiendo ayuda para lograr purificar el alma. Después se levantó y le hizo a María el círculo de protección y la dejó dentro. Seguidamente colocó el incienso y lo encendió. Lo esparció un poco al rededor y se quedó de pie esperando a que el espíritu apareciera. No tuvo que esperar mucho ya que en cinco minutos se escuchó un grito desgarrador y se materializó un hombre de unos cuarenta años, bajo, delgado y medio calvo, vestido con unas ropas muy pobres.
- ¡Para! ¡Detente! -chilló el alma retorciéndose de dolor-. ¡No quiero volver! ¡No puedes obligarme a volver!
- Tu tiempo en el mundo de los vivos se acabó, es hora que vuelvas a donde perteneces -dijo Ryuji tranquilamente mientras se quitaba el rosario de la mano-. Al reino de los muertos.
El chico extendió su brazo y empezó a recitar una plegaria para debilitar al fantasma. Lo que estaba haciendo era absorber toda su oscuridad y almacenarla en su cuerpo, cuando lo hiciera lo purificaría con fuego, porque sólo el fuego puede purificar las almas malvadas. Sin embargo cuando hubo absorbido toda la oscuridad que pudo empezó a sentirse mareado y a temblar. Hacía mucho tiempo que no se purificaba y su oscuridad quería salir a la luz. Cayó de rodillas al suelo mientras el fantasma recuperaba poco a poco sus poderes.
- ¡Ryuji! -Chilló María que al ver que algo fallaba había salido de su círculo protector y se había abalanzado a ayudar a Ryuji-. ¡Contéstame! ¿Estás bien?
- Vete… Vuelve al... Círculo -murmuró él mientras intentaba apartarla con la mano.
- Vaya, vaya, así que el señorito no es tan fuerte como parecía... -Dijo el fantasma que estaba ya casi recuperado-. Creo que le haré algo a tu novia para vengarme de ti. Mírala qué bonita que es, sería una lástima que ese jersey rosa se tiñera de rojo ¿No?
- Confía en mi -suplicó en la oreja de su compañero de clase que aún seguía temblando y sin poder controlar su cuerpo-. Sería una lástima que después de haber recuperado tus poderes volvieras a pudrirte en el infierno ¿No? -habló ella mientras se levantaba lentamente y le daba la espalda al fantasma.
- ¡Yo no pienso volver a ahí! -exclamó enfurecido éste mientras se lanzaba a atacar a María.
Ésta rápida y veloz como un rayo se giró con un spray en la mano derecha y una mecha en la izquierda. Cuando apretó el botón del spray la laca salió despedida y se inflamó, el fantasma no pudiendo desaparecer ni hacerse invisible empezó a arder. Finalmente se purificó y volvió a dónde pertenecía. Ella apagó la mecha y dejó de presionar el aerosol, el cual guardó en su bolso. Se arrodilló para ver si Ryuji estaba bien, estaba muy asustada, era evidente que él por alguna razón no lograba dominar la oscuridad que tenía dentro. No podía o no quería, María no estaba segura, pero debían de ponerle remedio de inmediato.
- Ryuji, Ryuji ¿Me oyes? El fantasma ya se fue -susurró ella mientras se acercaba a él para ver si estaba bien.
- No, yo no... Tú -dijo él que parecía estar volviendo en sí-. Quiso poseerte, ¿Te hizo daño? -preguntó mientras pasaba sus manos por sus brazos y su cara asegurándose que era ella y estaba de una sola pieza.
- Sí -contestó en un suspiro de alivio-. ¿Tú también estás bien? -Preguntó ella a su vez mientras acunaba la cara de él con sus dos manos.
- Si mi reina está bien yo estoy bien -contestó el mientras la miraba seriamente-. No dejaré que nadie ni nada te hiera -prometió él mientras la sujetaba por detrás de su cuello-. Quédate a mi lado para siempre -susurró rozando sus labios-. Yo soy tuyo para siempre.
Y la besó, no era un beso tierno y delicado, no, era feroz, exigente y suplicante, muy intenso. María no se resistió, era lo que llevaba deseando des de hacía bastante tiempo. Así que se entregó por completa. Le rodeó el cuello con sus brazos, se pegó a su cuerpo y hundió sus dedos en la castaña cabellera de él. Se sintió arder, cada poro de su piel estaba siendo reclamado por él, por sus labios, por su lengua, por sus manos. Y ella se dejaba, todo era de él, ella entera hacía tiempo que era de él, y ahora él era de ella, lo sabían. A María se le escapó una risilla cuando se acordó de que estaban besándose en un cementerio como un par de adolescente hormonados, seguro que iban a ser condenados por eso, él la calló en seguida con otro beso exigente y demoledor que anuló por completo su capacidad de raciocino. Gimió de placer cuando él empezó a besarle y a morderle el cuello ¡Qué demonios! Pensó mientras disfrutaba de ser el centro de atención del hombre de su vida, sí, quizás los condenarían, pero maldita sea, des de que él la besó sentía el infierno arder dentro de ella.
¡AAAAAAAAAAAH! Es lo que chillaba mientras escribía este último parágrafo. Quiero aclarar que no soy una pervertida, vosotras sí que queréis que lo continúe xD Jajajajaja Nah, si yo sé que tenemos una imaginación muy, pero que muy muy, sexy.
¡Os engañé! No hemos conocido a nii-san pero el momento está tan cerca que podemos olerlo ¿Sabéis como se llama el siguiente capítulo? Nii-san (no es broma). Así que nos leemos pronto porque está a punte de acabárseme el plazo :S Nos leemos pronto mis almas puras y cándidas, si me dejáis un review nos leeremos antes :P
